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Embarazo ectópico

Tras la fecundación, el óvulo debe recorrer la trompa en unos días y anidar dentro del útero.

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Esta página ofrece información general y no sustituye la consulta médica. Si los síntomas son graves, persistentes o empeoran, busca atención médica.

Tras la fecundación, el óvulo debe recorrer la trompa en unos días y anidar dentro del útero. A veces se queda por el camino y arraiga justo donde se ha detenido. Ese embarazo se llama ectópico y durante las primeras semanas se comporta como cualquier otro: la prueba da positivo, la regla no llega, el pecho se hincha. Pero no hay sitio para crecer: la trompa es estrecha y no sabe estirarse, así que antes o después acaba rompiéndose. Ningún tratamiento permite llevar adelante este embarazo, y conviene saberlo desde el primer momento. En cambio, casi siempre se puede terminar a tiempo y de una forma que no le cueste a la mujer ni su salud ni la posibilidad de ser madre más adelante.

Dónde se queda el óvulo

Nueve de cada diez de estos embarazos se implantan en la trompa. El resto es menos frecuente y da más problemas: en el ovario, en el cuello del útero, en la cicatriz de una cesárea anterior, en el punto donde la trompa entra en la pared uterina y, rara vez, directamente en el abdomen. En conjunto, uno o dos de cada cien embarazos resultan ectópicos.

Por qué no se puede trasladar al útero es la pregunta que aparece siempre: el embrión ya ha invadido la pared del órgano junto con sus vasos, y separarlo sin destruirlo es imposible. No existe en ningún país una cirugía de traslado. Los síntomas suelen aparecer entre la cuarta y la duodécima semana, con más frecuencia entre la sexta y la octava; antes de eso la mujer puede no notar nada y el hallazgo se produce por casualidad en la primera ecografía. Por eso merece la pena una revisión temprana aunque todo vaya bien.

Las primeras señales y cuándo aparecen

Un signo aislado dice poco: el dolor bajo y el manchado también ocurren en embarazos que van bien. Lo que alerta es la combinación y, sobre todo, que las sensaciones resulten distintas de lo habitual para esa mujer.

  • Dolor en un lado del bajo vientre. Puede instalarse poco a poco o aparecer de golpe, ser continuo o venir en oleadas; lo característico es que no cambia de lado y no se parece a los retortijones de la regla.
  • Un sangrado que no es el de siempre. Suele ser oscuro, amarronado, acuoso, y va y viene. Es fácil confundirlo con una regla escasa y ni siquiera sospechar que hay embarazo: así se pierde el tiempo más valioso.
  • Dolor que sube al hombro. Se nota muy arriba, en la punta del hombro, donde este se une al cuello, y a menudo empeora al tumbarse. Lo provoca la sangre acumulada en el abdomen, que irrita el diafragma: cuando aparece, la hemorragia ya ha empezado.
  • Molestias al ir al baño. Dolor o presión en el recto al defecar, ganas falsas, escozor al orinar, deposiciones blandas. El cuerpo interpreta la sangre acumulada en la pelvis como un intestino lleno.
  • Falta de regla y signos de embarazo junto a todo lo anterior. Una segunda raya muy tenue no tranquiliza: en el embarazo ectópico la hormona sube despacio y la prueba casera a veces apenas marca nada.

La regla práctica es sencilla: si hay retraso o el embarazo ya está confirmado y duele un lado del abdomen o aparece sangrado, hay que consultar ese mismo día, no esperar a la cita programada.

La rotura: aquí se cuenta por minutos

Cuando la trompa se rompe, la sangre pasa deprisa al abdomen y la mujer la pierde sin darse cuenta: por fuera puede no verse casi nada. Llame a una ambulancia (en los países europeos el número único es el 112) o acuda de inmediato a urgencias si aparecen varias de estas señales:

  • dolor abdominal repentino e intenso, tanto que cuesta enderezarse;
  • mareo, visión oscurecida, desmayo o sensación de estar a punto de perder el conocimiento;
  • palidez brusca, sudor frío y pegajoso, pulso rápido y débil;
  • náuseas y vómitos junto con el dolor;
  • dolor súbito en la punta del hombro;
  • presión intensa en el recto, como si hiciera falta ir al baño sin conseguirlo.

No conduzca usted misma ni espere a ver si se aclara. Por el camino conviene no comer ni beber: si hace falta anestesia general, el estómago lleno la complica. Las roturas no son frecuentes y se resuelven bien si se opera a tiempo, pero son la razón por la que con un embarazo ectópico no se espera.

Qué aumenta la probabilidad

Lo primero y más importante: aproximadamente la mitad de las mujeres con embarazo ectópico no tienen ninguno de estos factores. Tenerlos es motivo para adelantar la ecografía, no una sentencia; no tenerlos no garantiza nada.

  • Una enfermedad inflamatoria pélvica pasada, sobre todo por clamidia o gonococo. Es la causa más frecuente: deja adherencias y cicatrices, los cilios del interior de la trompa se quedan sin superficie útil y el óvulo se atasca. La infección pudo pasar desapercibida, sin fiebre ni dolor.
  • Un embarazo ectópico anterior. Se repite en torno a una de cada diez mujeres.
  • Cirugía previa sobre las trompas, incluida una ligadura fallida o los intentos de recuperar la permeabilidad.
  • Fecundación in vitro y estimulación de la ovulación. Incluso un embrión transferido directamente al útero puede migrar hacia la trompa.
  • Embarazo con un DIU colocado. El dispositivo protege muy bien del embarazo en general, pero si aun así se produce, la proporción de ectópicos entre esos casos es mayor de lo habitual.
  • Tabaco. La nicotina frena el movimiento de los cilios de la trompa, y la relación es de dosis: cuantos más cigarrillos, mayor riesgo.
  • Endometriosis y edad por encima de los 35 años.

No hay forma de blindarse del todo, pero dos cosas funcionan: el preservativo protege de las infecciones de transmisión sexual y dejar de fumar reduce el riesgo de manera apreciable y bastante rápida.

Cómo se confirma el diagnóstico

Con los síntomas solos no basta: se parecen demasiado a un aborto espontáneo, una apendicitis, la torsión de un quiste o un trastorno intestinal. El estudio lleva de unas horas a unos días.

La hCG en sangre, la hormona del embarazo, se mide dos veces con unas cuarenta y ocho horas de diferencia: lo que importa no es la cifra, sino cómo cambia. En un embarazo que evoluciona bien sube con energía; en el ectópico se queda estancada o crece a duras penas.

Ecografía transvaginal. La sonda es fina y no necesita anestesia, y muestra el útero y las trompas con mucho más detalle que la ecografía por el abdomen. El médico busca el saco gestacional dentro del útero: si por el tiempo de gestación ya debería verse y el útero está vacío, es un argumento serio. A veces el embarazo ectópico se ve directamente; otras, solo aparecen signos indirectos como líquido libre en la pelvis.

Revisión repetida. Ocurre que la prueba es positiva y el embarazo no se ve en ninguna parte. Se llama embarazo de localización desconocida y casi siempre significa que el tiempo de gestación es demasiado corto: se repiten análisis y ecografía a los pocos días. Si el cuadro no se aclara y el estado preocupa, el diagnóstico se hace durante una laparoscopia, una intervención por varias incisiones mínimas en la que se miran las trompas de forma directa y se retira allí mismo lo que se encuentre.

Tres formas de poner fin a este embarazo

La elección depende del tiempo de gestación, del nivel de hCG, del tamaño de la lesión, de si hay hemorragia y de cómo se encuentra la mujer; el médico explicará las ventajas y los inconvenientes de cada opción en su caso concreto.

  • Conducta expectante. Vale cuando apenas hay molestias, el embarazo es muy pequeño y la hCG es baja y ya está bajando: una parte de estos embarazos se detiene sola y el cuerpo la reabsorbe. Mientras tanto se repiten los análisis hasta que la hormona deje de detectarse. La ventaja es que no hay efectos secundarios; el inconveniente, que sigue existiendo la posibilidad de tener que intervenir, y deprisa.
  • Metotrexato. Un fármaco que detiene la división de las células del embrión; se administra por lo general en una sola inyección intramuscular y no hace falta ingreso. Después vienen los análisis de sangre periódicos y, a veces, una segunda inyección. Durante el tratamiento se suprime por completo el alcohol: junto al metotrexato castiga el hígado. Para el dolor es preferible el paracetamol antes que los antiinflamatorios. Hace falta una anticoncepción fiable durante al menos tres meses, porque el fármaco es peligroso para el desarrollo del bebé si llega un embarazo nuevo. Entre los efectos secundarios están el dolor abdominal moderado, las náuseas, el mareo y las deposiciones blandas.
  • Cirugía. Suele ser una laparoscopia con anestesia general: varias incisiones pequeñas en el abdomen, una cámara y el instrumental. Si la otra trompa está sana, lo habitual es extirpar entera la afectada, porque así hay menos riesgo de que el embarazo siga creciendo en el muñón, y según los datos actuales eso apenas cambia las posibilidades de concebir después. Si la otra trompa está dañada o falta, se intenta retirar el embarazo conservando la trompa, y entonces la hCG se vigila durante un tiempo más. Ante una rotura ya producida se opera de urgencia, a veces por una incisión abierta.

Si el grupo sanguíneo es Rh negativo, después de la cirugía o de una hemorragia se administra inmunoglobulina anti-D: protege los embarazos futuros de la incompatibilidad de Rh. Pregunte por ello si nadie lo menciona.

La recuperación y el siguiente embarazo

Tras una laparoscopia se vuelve a casa en pocos días, pero las fuerzas tardan de cuatro a seis semanas en volver, y el cansancio de esas semanas no es señal de complicación. Mientras haya sangrado se usan compresas, no tampones. Conviene adelantar la consulta si aparece fiebre, si el dolor aumenta, si el sangrado se vuelve abundante o si el flujo huele mal.

Para volver a intentarlo se suele aconsejar esperar al menos dos ciclos: el cuerpo se recupera y, con la fecha de la última regla, será más fácil datar el nuevo embarazo. Después del metotrexato la espera es de tres meses como mínimo. La mayoría de las mujeres consiguen embarazarse de forma natural más adelante, incluso con una sola trompa; si al cabo de un año no llega, conviene plantear un estudio y las técnicas de reproducción asistida. La probabilidad de que se repita es mayor de lo normal, pero sigue siendo baja, y en el siguiente embarazo hay que contar lo ocurrido para que la ecografía se haga pronto, sobre la sexta o séptima semana.

Y algo de lo que se habla menos de lo que debería. Esto es la pérdida de un embarazo, no un simple «procedimiento médico», y estar de duelo es normal aunque el tiempo de gestación fuera mínimo y la decisión, la única posible. Suelen sumarse la culpa, el miedo al futuro y la sensación de que el entorno no mide lo que ha pasado; la pareja también lo vive, solo que de otra manera. Si al cabo de unas semanas no afloja, el sueño no se recupera o vuelve la angustia al pensar en un nuevo embarazo, hablar con un profesional ayuda igual que un analgésico ayuda con el dolor.

Consulta en línea

A distancia se resuelve justo la duda con la que más se tarda: si estas sensaciones son normales al principio del embarazo o hay que estudiarlas hoy mismo. El médico repasará la fecha de la última regla, el aspecto del sangrado, dónde y cómo duele, qué mostró la prueba y si ha habido infecciones, cirugías tubáricas o un ectópico anterior, e indicará con qué análisis y qué ecografía empezar. En línea también resulta cómodo interpretar los resultados: qué significa que la hCG suba despacio y cuándo repetir la prueba. Del mismo modo se hablan la recuperación tras el tratamiento, el momento de volver a intentarlo y el seguimiento del siguiente embarazo. Las señales de rotura de la lista anterior no se valoran por pantalla: con ellas se llama directamente a la ambulancia.

Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.

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