En esta página
- Cómo describir el dolor para que la consulta vaya al grano
- Cuándo hay que llamar a una ambulancia
- Dolor en la parte baja derecha que va creciendo
- Dolor en la boca del estómago y bajo la costilla derecha
- Dolor en el costado que baja hacia la ingle
- Cuando el problema está en el intestino
- Qué no hacer mientras la causa no está clara
- Consulta en línea
Medicamentos comúnmente recetados para Dolor abdominal
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: CAPSULA, 20 mgPrincipio activo: OmeprazolFabricante: Laboratorios Normon S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 650 mgPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1 GPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Upsa S.A.S.No requiere receta
A casi todo el mundo le duele el vientre alguna vez, y el motivo suele ser cotidiano: una comida que cayó mal, un intestino que no acaba de funcionar, gases acumulados, una semana de tensión. Ese dolor se marcha solo en un día o dos. Pero el abdomen es justamente el lugar donde detrás de una sensación aparentemente igual puede haber un exceso en la mesa o una situación en la que se cuenta por horas. Por eso conviene ordenar el dolor abdominal no por nombres de enfermedades, sino por tres preguntas: dónde duele, cómo duele y qué acompaña al dolor. Abajo va primero lo que no admite espera y después lo más frecuente, en el orden en que la gente llega a este tema.
Cómo describir el dolor para que la consulta vaya al grano
La mitad del diagnóstico no la da la exploración, sino el relato. Antes de acudir al médico responda para sí mismo a unas cuantas preguntas:
- dónde duele. Parte alta del vientre, boca del estómago, bajo la costilla derecha o izquierda, alrededor del ombligo, parte baja derecha o izquierda, el costado que se prolonga hacia la zona lumbar. Si el dolor se ha desplazado, diga de dónde a dónde: eso importa más que el punto actual;
- cómo duele. Continuo y en aumento, en cólicos que aflojan, quemante, sordo y opresivo, agudo como un golpe;
- cuándo empezó. Si puede señalar la hora y el minuto, o si viene desde semanas y meses apareciendo y desapareciendo;
- qué lo modifica. La comida, el ayuno, la grasa, la leche, la deposición, la expulsión de gases, la micción, el movimiento, la tos, la postura;
- qué lo acompaña. Fiebre, escalofríos, náuseas y vómitos, cómo son las heces y si hay sangre en ellas, el color de la orina, un retraso de la regla, pérdida de peso.
Anote aparte qué medicamentos toma de forma habitual y qué ha tomado ya para el dolor: un analgésico cambia el cuadro, y el médico necesita saber que está explorando un abdomen ya suavizado.
Cuándo hay que llamar a una ambulancia
Hay combinaciones ante las que no se pide cita ni se espera a la mañana siguiente. Llame a una ambulancia si:
- el dolor ha empezado de golpe y muy intenso, como un golpe, y usted puede señalar el minuto exacto;
- el vientre está duro como una tabla, duele incluso al tocarlo y cualquier movimiento o la tos repercuten en él;
- el dolor va con desvanecimiento, palidez brusca, sudor frío y pulso rápido y débil;
- aparece sangre en las heces o estas se vuelven negras y alquitranadas, o hay vómito con sangre o con aspecto de café molido;
- duele el vientre en una embarazada o con un retraso de la regla: así puede empezar un embarazo ectópico, y eso no espera;
- el dolor se acompaña de imposibilidad de orinar aunque la vejiga se note llena;
- el dolor se junta con fiebre alta y escalofríos con temblor;
- duele el vientre en una persona mayor y el dolor es claramente mayor que lo que se ve al explorarla: el abdomen está blando, el cuadro parece tranquilo y la persona se encuentra muy mal. Así se comporta la interrupción del flujo sanguíneo en los vasos del intestino;
- el dolor abdominal se irradia a la espalda o entre los omóplatos en alguien con la tensión alta: en esa combinación se revisa la aorta.
No conduzca usted mismo ni lleve en su coche a quien está pálido y débil. En los países europeos funciona el número único 112, y en muchos existe además un número local de emergencias sanitarias. Lleve consigo la lista de su medicación.
Dolor en la parte baja derecha que va creciendo
Este es el guion que conviene saber de memoria. La apendicitis rara vez empieza en la derecha: lo habitual es que el dolor aparezca alrededor del ombligo o en la boca del estómago, resulte impreciso y, unas horas después, se desplace abajo y a la derecha y allí se quede. A partir de ahí no afloja, sino que aumenta; se añaden náuseas, falta de apetito y algo de fiebre; y duele más caminar, girarse en la cama, toser y estirarse.
Con ese cuadro no hay nada que esperar: la apendicitis no se cura sola, se cura con una operación hecha a tiempo. En el niño avanza bastante más rápido que en el adulto y se explica peor con palabras: el niño puede limitarse a estar tumbado con las piernas encogidas, rechazar la comida y no dejar que le toquen el vientre. En embarazadas y en personas mayores el dolor suele quedar donde no se le espera y sin fiebre, así que en ellas el umbral para consultar es más bajo. Si en una mujer ese dolor de la parte baja derecha coincide con un retraso o con un flujo distinto del habitual, hay que resolverlo el mismo día: la causa puede no estar en el apéndice.
Dolor en la boca del estómago y bajo la costilla derecha
La parte alta del vientre es territorio del estómago y de la vesícula, y cada uno duele a su manera.
En la gastritis y el reflujo el dolor es quemante o roedor, se sitúa en la boca del estómago y va ligado a la comida: a unos les aparece en ayunas y se calma al comer, a otros al contrario; a menudo molesta de noche y viene con sabor ácido, eructos y ardor detrás del esternón. Lo alimentan los analgésicos del grupo de los antiinflamatorios, el alcohol, el tabaco y comer con prisa, y no pocas veces detrás está la bacteria Helicobacter pylori, que se busca y se trata con una pauta de medicamentos, no con dieta.
Con cálculos en la vesícula el cuadro es otro. El dolor llega en crisis media hora o una hora después de algo grasiento, frito o de una comida copiosa, se instala bajo la costilla derecha, se irradia hacia el omóplato derecho o el hombro derecho, dura de media hora a varias horas y va con náuseas. Entre las crisis la persona se encuentra como siempre. Si a una de esas crisis se suman fiebre con escalofríos, color amarillo de la piel y del blanco de los ojos, orina oscura y heces claras, ya no es que «se haya movido la piedra», es una complicación, y hay que acudir sin demora.
Dolor en el costado que baja hacia la ingle
El cólico renal se reconoce por cómo se comporta la persona. El dolor empieza en el costado o en la zona lumbar, baja en oleadas hacia la ingle y los genitales, es muy intenso y no deja encontrar una postura que alivie: quien lo tiene no se queda quieto, se mueve y camina. Al lado suele haber náuseas, a veces vómitos, ganas frecuentes de orinar, y la orina puede volverse rosada o roja. Así se manifiestan las piedras que han entrado en el uréter.
El cólico necesita médico en cualquier caso, para confirmar la causa y quitar el dolor. Se convierte en motivo inmediato si se añaden fiebre alta con escalofríos o si la orina deja de salir del todo: significa que a la piedra se le ha sumado una infección o que la salida está cerrada por completo. Un dolor parecido de sitio pero sordo y constante en la zona lumbar, con micción frecuente y dolorosa, apunta más a una infección de orina, y tampoco se cura esperando.
Cuando el problema está en el intestino
Es el grupo de causas más frecuente y el más inofensivo, siempre que se sepa dónde están sus límites.
- Estreñimiento. Dolor opresivo en la parte baja que cede al ir al baño, heces duras, sensación de no haber terminado. Se resuelve con líquidos, fibra, movimiento y, si hace falta, con productos suaves de farmacia;
- síndrome del intestino irritable. Dolor y retortijones durante meses, ligados a la deposición y más suaves después de ella, junto con hinchazón y alternancia de diarrea y estreñimiento. No despierta por la noche, no quita peso y no da sangre en las heces;
- intolerancia a la lactosa. Hinchazón, ruidos, retortijones y heces sueltas una o dos horas después de tomar leche, mientras que los fermentados y los quesos curados se toleran mejor;
- infecciones e intoxicaciones alimentarias. Dolor en cólicos con heces acuosas, náuseas y vómitos, con frecuencia en varias personas que comieron lo mismo. Aquí lo importante es beber, no ayunar; preocupan la fiebre alta, la sangre en las heces y los signos de deshidratación.
El límite hay que tenerlo presente. Si en un adulto el ritmo intestinal cambia y no vuelve al de antes en varias semanas, si aparece sangre, si el peso se va sin proponérselo, si el dolor levanta de la cama de noche, eso deja de parecerse a un intestino irritable y pide estudio.
Qué no hacer mientras la causa no está clara
Ante un dolor abdominal intenso y sin explicación, tres gestos domésticos habituales empeoran las cosas:
- no caliente el vientre. La bolsa de agua caliente y el baño caliente dilatan los vasos y avivan la inflamación; en la apendicitis y en otros procesos con pus el calor acelera precisamente lo que más se teme;
- no tome laxantes ni se ponga un enema mientras no se sepa por qué el intestino no avanza. Si el paso está cerrado, el laxante aumenta la presión dentro de un asa sin salida;
- no apague el dolor con analgésicos antes de la exploración si está en juego una operación. El médico entiende lo que ocurre precisamente por cómo cambia el dolor en las primeras horas; un cuadro suavizado desvía el diagnóstico. Si ya lo ha tomado, basta con decir qué y a qué hora.
En el mismo apartado: no se ponga antibióticos por su cuenta y, si la operación parece probable, no coma ni beba antes de que le exploren, salvo unos sorbos de agua si tiene la boca muy seca. Y no retrase la consulta porque el dolor haya aflojado un rato: cuando se perfora un órgano hueco llega una hora engañosa de calma tras la cual se empeora mucho.
Consulta en línea
En línea el médico ordena su dolor por los mismos rasgos que cuesta valorar a solas: dónde se sitúa exactamente, hacia dónde se irradia, cómo se relaciona con la comida, la deposición y la micción, y si entre sus síntomas hay alguno de los que piden una ambulancia y no una cita. Le indica qué análisis y qué prueba conviene hacer primero para no pagar de más, le explica qué puede tomar ahora y qué no conviene tomar antes de la exploración, y le ayuda a situar su caso: de los que se arreglan con alimentación y hábitos, o de los que necesitan hoy mismo un abdomen palpado por unas manos.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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