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El neurinoma del acústico es un tumor benigno que nace en la vaina del nervio encargado de la audición y el equilibrio. Su nombre más exacto es schwannoma vestibular. No invade los tejidos vecinos ni produce metástasis, pero crece en un espacio muy estrecho de la base del cráneo, de modo que incluso un nódulo pequeño comprime el nervio y va restando audición en un solo lado. Su crecimiento es lento: en muchas personas el tamaño apenas cambia a lo largo de años de seguimiento.
Cómo se nota
El tumor rara vez avisa de golpe. Ocupa durante años un canal óseo estrecho y la persona se acostumbra a que un oído funcione peor. Por eso suele detectarse tarde: no por lo agresivo que sea, sino porque las molestias parecen del todo cotidianas.
- la audición baja en un oído mientras el otro sigue igual;
- al hablar por teléfono hay que cambiar el aparato al oído «bueno»;
- en un sitio ruidoso las palabras se vuelven confusas aunque el volumen parezca suficiente;
- en ese mismo oído aparece un zumbido, pitido o ruido constante;
- la marcha se hace algo insegura, sobre todo a oscuras y en terreno irregular;
- normalmente no hay crisis bruscas de giro, porque el cerebro compensa la pérdida lenta del equilibrio.
Cuando el nódulo crece, roza los nervios contiguos: se adormece media cara, disminuye la sensibilidad del ojo y, con menor frecuencia, cambia el gesto facial. Un tumor grande comprime el tronco encefálico y dificulta la salida del líquido cefalorraquídeo; entonces se suman dolor de cabeza y náuseas.
Cuándo no conviene esperar
Hay señales ante las que no se acude «esta semana», sino de inmediato.
- La audición de un oído desaparece en horas o en uno o dos días. La sordera súbita unilateral es una urgencia: quedan pocos días para intentar recuperar la audición, y una parte de estos casos resulta ser la primera manifestación de un neurinoma.
- Dolor de cabeza que va en aumento con náuseas, vómitos, somnolencia o visión doble. Así se manifiesta el aumento de la presión dentro del cráneo.
- La cara se ha torcido de repente y el ojo ya no cierra del todo.
- Cuesta tragar, la voz ha cambiado o la inestabilidad ha empeorado bruscamente.
La pérdida gradual de audición o un ruido solo en un oído también justifican una consulta, aunque sin urgencia. Lo importante aquí no es la intensidad de la molestia, sino que afecte a un solo lado.
De dónde sale
En la mayoría de los casos no se puede señalar una causa. El tumor aparece por azar, sin relación con el estilo de vida, los golpes, los auriculares ni las otitis pasadas. Se detecta con más frecuencia en adultos de treinta a sesenta años.
Aparte queda una situación rara pero importante: los neurinomas en ambos lados a la vez. Casi siempre son signo de una enfermedad hereditaria en la que crecen schwannomas en muchos nervios, conocida antes como neurofibromatosis tipo 2. Empieza a edades jóvenes, exige seguimiento en un centro especializado y estudio de los familiares directos. Por eso, ante un hallazgo bilateral, o si el neurinoma aparece en un adolescente o un adulto joven, el médico deriva a consejo genético.
Cómo se localiza
Se empieza por la audiometría, que muestra si hay diferencia entre ambos oídos y de qué tipo es la pérdida. Si la pérdida es unilateral y se origina en el oído interno o en el nervio, el paso siguiente es la resonancia magnética con contraste dirigida a los conductos auditivos internos. Es la prueba principal y distingue nódulos de pocos milímetros.
La tomografía computarizada rinde bastante menos en esta tarea y queda como alternativa, por ejemplo cuando la resonancia está contraindicada. Las pruebas vestibulares indican cuánto se ha alterado el equilibrio, pero no sirven para establecer el diagnóstico.
Otras enfermedades dan molestias parecidas: la enfermedad de Ménière, la pérdida auditiva por la edad, las secuelas del ruido intenso o la migraña con vértigo. Sin una imagen no se pueden separar, y ese es el sentido de pedir la resonancia.
Vigilar, irradiar u operar
No existe una respuesta única. La elección depende del tamaño del nódulo, de la velocidad a la que crece, del estado de la audición, de la edad y de otras enfermedades.
- Vigilancia. En los tumores pequeños es una estrategia completa, no una renuncia al tratamiento. Las resonancias repetidas a intervalos pactados muestran si el nódulo crece o se mantiene. Una parte considerable de estos tumores no aumenta nunca.
- Radiocirugía estereotáctica. Irradiación dirigida de un tumor pequeño o mediano. El objetivo es detener el crecimiento, no eliminar el nódulo: en las imágenes suele seguir ahí, pero deja de aumentar.
- Cirugía. Extirpación con anestesia general a través de un acceso en la zona del hueso temporal o del occipital. Es la opción principal en tumores grandes y cuando comprimen el tronco encefálico. A veces el nódulo se retira de forma deliberadamente incompleta para preservar el nervio facial, y el resto se irradia después.
Cada opción tiene su precio. Tanto la cirugía como la irradiación pueden empeorar la audición hasta la sordera completa de ese oído, alterar el nervio facial y aumentar el ruido y la inestabilidad. La vigilancia no conlleva esos riesgos, pero exige constancia y controles de imagen regulares. Conviene plantear la conversación con el neurocirujano en esos términos: qué se pierde y qué se gana en cada escenario.
Qué queda después del tratamiento
Hay algo para lo que conviene prepararse: la audición perdida antes de la intervención no suele recuperarse, y el ruido del oído a menudo persiste tras extirpar el tumor. No es señal de fracaso; el nervio ya estaba dañado antes de la operación.
Eso se aborda por separado. Se adaptan audífonos, incluidos los sistemas que envían el sonido al oído que sí oye. La inestabilidad mejora con rehabilitación vestibular: el cerebro aprende a arreglárselas con la señal de un solo lado y los ejercicios aceleran ese reajuste. Para el ruido del oído sirven las técnicas de enmascaramiento y el trabajo sobre la ansiedad, que lo amplifica.
El seguimiento continúa después del tratamiento: la resonancia se repite según un calendario para no pasar por alto que el crecimiento se reanude. Que el tumor reaparezca tras una extirpación completa es poco frecuente.
Preguntas frecuentes
¿Es un cáncer? No. El tumor es benigno, no invade los órganos vecinos ni produce metástasis. Solo se vuelve peligroso por su tamaño y por la presión sobre las estructuras cerebrales.
¿Tienen la culpa los auriculares o el móvil? No hay datos convincentes de esa relación.
¿Se puede conducir? Por lo general sí, pero no con vértigo intenso ni en las primeras semanas tras la cirugía. Es una decisión que se toma con el médico caso por caso.
¿Se hereda? Un neurinoma aislado, por norma, no. Se habla de origen hereditario cuando los tumores son bilaterales o aparecen a edad temprana.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico repasa cómo ha cambiado la audición, si hay diferencia entre los oídos y si aparece ruido, valora si hacen falta una audiometría y una resonancia con contraste, explica qué otras causas producen estas molestias e indica a qué especialista acudir de forma presencial y con qué urgencia.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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