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Medicamentos comúnmente prescritos para Infección por Clostridioides difficile (C. diff)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 250 mgPrincipio activo: Saccharomyces boulardiiFabricante: BiocodexNo requiere recetaForma farmacéutica: CAPSULA, 250 mgPrincipio activo: Saccharomyces boulardiiFabricante: BiocodexNo requiere recetaForma farmacéutica: CAPSULA, 50 mgPrincipio activo: Saccharomyces boulardiiFabricante: BiocodexNo requiere receta
Clostridioides difficile —antes llamada Clostridium difficile y abreviada en la conversación como C. diff— es una bacteria que vive tranquilamente en el intestino de bastantes personas sanas, contenida por todo lo demás que crece allí. Basta con romper ese equilibrio, casi siempre con un ciclo de antibióticos, para que la bacteria se multiplique, empiece a producir toxinas y dañe el revestimiento del intestino grueso. El resultado es una diarrea que no se resuelve sola y que se trata, paradójicamente, con otro antibiótico. El cuadro va de leve a potencialmente mortal, así que lo más importante es reconocer a tiempo que ha dejado de ser una simple descomposición.
Por qué el remedio contra una infección provoca otra infección
El antibiótico no elige: junto con el germen causante de la enfermedad arrasa también a los habitantes útiles del intestino. El hueco que queda lo ocupa quien no es sensible a ese antibiótico, y C. diff encaja a la perfección. Sus esporas sobreviven a los medicamentos, a la desecación y a los detergentes corrientes; desaparecida la competencia, germinan, la bacteria se multiplica y libera dos toxinas que corroen la mucosa interna del colon.
Los más peligrosos en este sentido son la clindamicina, las fluoroquinolonas, las cefalosporinas y las penicilinas de amplio espectro, pero casi cualquier antibiótico puede desencadenarlo, incluida una dosis única antes de una operación. Hay un detalle que importa mucho: el plazo. La diarrea puede empezar al tercer día del ciclo o dos meses después de la última pastilla, cuando ya nadie relaciona una cosa con la otra. Si se le altera el ritmo intestinal después de un tratamiento antibiótico reciente, dígaselo al médico aunque el ciclo fuera hace tiempo y por otro motivo.
Cómo se manifiesta
- heces líquidas y acuosas tres o más veces al día, durante más de veinticuatro horas seguidas;
- un olor desagradable característico y, a veces, moco en las heces;
- dolor cólico y espasmos en el abdomen;
- fiebre;
- náuseas y pérdida de apetito;
- debilidad y deshidratación: boca seca, poca orina, mareo al levantarse.
Normalmente no hay sangre en las heces; si aparece, ya es motivo para consultar con urgencia.
A quién le toca más a menudo
- a las personas mayores de 65 años;
- a quien está tomando antibióticos o terminó un ciclo en los últimos dos o tres meses;
- a quien lleva mucho tiempo ingresado o vive en una residencia;
- a las personas con las defensas bajas por quimioterapia, una enfermedad crónica grave, diabetes o insuficiencia renal;
- a quien toma de forma continuada medicamentos que reducen la acidez del estómago, del grupo de los inhibidores de la bomba de protones;
- a quien ya ha pasado esta infección: en uno de cada cinco vuelve a aparecer.
El contagio ocurre sobre todo en hospitales y centros de cuidados, pero también en casa. Las esporas salen del cuerpo con las heces, se depositan en los picaportes, el inodoro, la ropa de cama y las barandillas, aguantan allí semanas y llegan a la boca a través de las manos.
Cuándo deja de ser una simple diarrea
En algunas personas la inflamación se extiende a todo el intestino grueso, su pared se dilata y deja de contraerse. Es un cuadro grave y hay que reconocerlo deprisa.
- dolor intenso y difuso por todo el abdomen, con el vientre hinchado y tenso;
- la diarrea se ha cortado de golpe mientras el dolor aumenta: un signo engañosamente tranquilizador que en realidad es de los más alarmantes;
- sangre en las heces;
- fiebre alta con escalofríos;
- vómitos o incapacidad para beber;
- confusión, debilidad brusca, orinar muy poco, pulso acelerado.
Cualquiera de estos signos obliga a buscar atención urgente en esa misma hora, no a esperar una cita. Detrás hay una dilatación extrema del intestino, una perforación y una infección generalizada; en esa situación el tratamiento es hospitalario y a veces interviene el cirujano.
Cómo se confirma el diagnóstico
Hace falta un análisis de heces en el que se buscan las toxinas de la bacteria y la bacteria misma. La sutileza está en que solo se analizan las heces líquidas: en heces formadas se puede encontrar C. diff en un portador sano, y a esa persona no hay que tratarla. Por la misma razón no sirve de nada repetir el análisis tras la curación «para asegurarse»: la bacteria puede seguir detectándose mucho tiempo, lo cual no significa nada ni exige otro ciclo. En los cuadros graves se añaden análisis de sangre y una radiografía o una tomografía del abdomen para valorar el estado del intestino.
Cómo se trata
El primer paso es suspender, si es posible, el antibiótico que lo desencadenó todo o cambiarlo por otro de menor riesgo. Después se pauta un fármaco que actúa específicamente sobre C. diff; se toma por vía oral, porque tiene que trabajar dentro del intestino y no en la sangre. El ciclo estándar dura unos diez días. La mejoría suele notarse a los pocos días, pero la recuperación completa lleva una o dos semanas.
Es importante terminar el ciclo entero aunque las heces se normalicen al tercer día: un tratamiento abandonado a medias devuelve la enfermedad. En paralelo hay que beber mucho, agua y soluciones de rehidratación que reponen el líquido y las sales perdidas.
Lo que no se debe hacer es tomar antidiarreicos como la loperamida. Encierran las toxinas dentro del intestino y pueden convertir una infección moderada en una grave. Si la diarrea reaparece tras el ciclo o la persona empeora bruscamente, el tratamiento se repite con otra pauta, a veces en el hospital. A partir de la tercera recaída se ofrece el trasplante de microbiota fecal: se introduce en el intestino la flora de un donante sano para que desplace a la bacteria. El método suena extraño, pero en las recaídas persistentes funciona mejor que un enésimo ciclo de antibióticos.
Cómo no contagiar a los de casa
- lávese las manos con agua corriente y jabón, sobre todo después del baño y antes de comer;
- no confíe en el gel hidroalcohólico: el alcohol no mata las esporas, solo las reparte;
- limpie el inodoro, los picaportes, el grifo y los interruptores con un producto con cloro después de cada uso;
- lave la ropa y las sábanas manchadas por separado, a la temperatura más alta que admita el tejido;
- no comparta toallas ni esponjas: dele a la persona enferma las suyas;
- quédese en casa al menos 48 horas después de que las heces se normalicen y no cocine para los demás durante ese tiempo.
Y algo más general: no pida antibióticos para un resfriado ni termine las cajas sobrantes de la vez anterior. Cada ciclo innecesario es una oportunidad más para C. diff.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico precisará qué antibióticos tomó y cuándo, qué aspecto y qué frecuencia tienen las deposiciones, si hay signos de deshidratación y hasta qué punto el cuadro es grave. Al final quedará claro si hace falta un análisis de heces, si puede tratarse en casa y qué medicamentos conviene suspender. Además repasará con usted las señales que obligan a acudir de inmediato al hospital, para que sepa qué vigilar mientras tanto.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Infección por Clostridioides difficile (C. diff)
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