Sepsis (septicemia)
La sepsis no es una enfermedad aparte, sino una complicación: es la reacción del organismo a una infección cuando la respuesta defensiva se descontrola y empieza a dañar los propios tejidos y órganos.
En esta página
- Señales que obligan a llamar al 112
- Diga en voz alta la palabra «sepsis»
- Por qué la sepsis se pasa por alto tan a menudo
- Quién tiene más riesgo
- Cómo se trata
- Tras el alta: la recuperación es más lenta de lo que se espera
- En España
- Cuándo pedir ayuda urgente
- Consulta online: cuándo es adecuada
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
La sepsis no es una enfermedad aparte, sino una complicación: es la reacción del organismo a una infección cuando la respuesta defensiva se descontrola y empieza a dañar los propios tejidos y órganos. Puede arrancar de cualquier cosa, de una neumonía, de una infección de orina, de una gripe, de un arañazo infectado, de una muela o de una herida quirúrgica. No deja tiempo para pensarlo y las primeras horas lo deciden todo, así que las señales que obligan a llamar de inmediato al 112 abren esta página.
Señales que obligan a llamar al 112
En un adulto, llame al 112 de inmediato si aparece cualquiera de estos signos:
- Confusión, habla arrastrada o incoherente, no saber dónde se está, somnolencia inusual o dificultad para despertar.
- Falta de aire intensa o respiración muy rápida, sensación de que no entra el aire, dificultad para hablar con frases completas.
- Temblores intensos, escalofríos o dolores musculares muy marcados, como en una gripe fuerte pero más bruscos.
- No haber orinado en medio día.
- Piel moteada, marmórea, pálida, grisácea o azulada, con labios y lengua morados; en la piel morena o negra se aprecia mejor en las palmas, las plantas, los labios, la lengua y la cara interna de los párpados.
- La sensación de que se va a morir o de que está pasando algo muy grave: hay que creer esa sensación.
- Una erupción que no palidece al presionar un vaso de cristal contra ella.
- Dolor intenso o hinchazón alrededor de una herida, un corte, una mordedura o una sutura.
El 112 es el número de emergencias en España. No conduzca usted mismo: con una sepsis se puede perder el conocimiento por el camino.
En un niño los signos son otros: respiración muy rápida, quejido al espirar, hundimiento de la piel entre las costillas, aleteo de la nariz; convulsiones; una erupción que no palidece al presionar un vaso; decaimiento (el niño está flácido, no responde como de costumbre, no fija la mirada); manos y pies inusualmente fríos con el cuerpo caliente; y en el lactante, rechazo del alimento, vómitos repetidos, un llanto débil y agudo distinto del habitual, fontanela abombada o pañal seco durante medio día. No espere a reunir varios signos: basta con uno. Y que le hayan visto hace poco no tranquiliza: la sepsis se desarrolla en horas, y un niño que por la tarde «solo tenía fiebre» puede estar grave de noche.
Diga en voz alta la palabra «sepsis»
Suena extraño, pero funciona. Al llamar al 112 o al llegar a urgencias, dígalo sin rodeos: «Creo que esto puede ser una sepsis», y explique por qué: había una infección y ahora hay confusión, falta de aire, temblores o ausencia de orina. Esa frase le saca de la cola de la fiebre y le mete en otro circuito: la sepsis se busca siguiendo un protocolo concreto, y nombrarla acelera la exploración, los análisis y el inicio del tratamiento. Diga también si la persona pertenece a un grupo de riesgo (cirugía reciente, quimioterapia, bazo extirpado, diabetes, parto o interrupción del embarazo en las últimas seis semanas) y lleve la lista de los medicamentos que toma. Si tras la valoración le mandan a casa y el estado empeora, vuelva o llame otra vez: una primera consulta no anula la segunda, y aquí insistir es lo correcto.
Por qué la sepsis se pasa por alto tan a menudo
La trampa principal es que se parece a una infección corriente: fiebre, malestar, dolores. No hay ningún signo único que permita reconocerla. Pero hay varias cosas que conviene saber:
- Puede no haber fiebre en absoluto. La temperatura puede ser alta, pero también normal o baja, con la persona fría al tacto. En alguien gravemente enfermo, una temperatura baja es más preocupante que una alta.
- En una persona mayor, el único signo suele ser la confusión. De pronto deja de reconocer el entorno, se enreda al hablar, se vuelve somnolienta o inquieta, deja de levantarse. La familia lo atribuye a la edad o a que «la demencia ha empeorado», y detrás hay una infección de orina o una neumonía que ya ha derivado en sepsis.
- La sepsis no se contagia. Contagiosa puede ser la infección que la desencadenó, pero la sepsis en sí no pasa de una persona a otra. El nombre «septicemia» despista: lo decisivo no es que los microbios lleguen a la sangre, sino cómo responde el organismo.
Lo más difícil es reconocerla en lactantes y niños pequeños, en personas con demencia o discapacidad intelectual y en cualquiera que no pueda contar lo que siente. Ahí hay que guiarse por la conducta: ha dejado de comer, ha dejado de responder, está distinto.
Quién tiene más riesgo
La sepsis puede aparecer en cualquier persona con cualquier infección, incluso joven y sana, pero la sufren con más frecuencia los lactantes del primer año, sobre todo los prematuros; las personas mayores, en especial las frágiles; quienes tienen diabetes o enfermedades crónicas de riñón, hígado o pulmón; las personas con las defensas bajas (quimioterapia, fármacos que frenan el sistema inmunitario, trasplante, VIH); quienes no tienen bazo o lo tienen mal funcionante; quienes han pasado hace poco por una cirugía o llevan catéteres, drenajes o accesos venosos; las mujeres en el embarazo y en las primeras semanas tras un parto, un aborto o una interrupción; y las personas con quemaduras extensas o heridas grandes. Si usted o alguien cercano está en esta lista, pida ayuda antes y mencione su riesgo desde el primer momento.
La sepsis no se puede evitar del todo, pero sí reducir la probabilidad de las infecciones de las que nace: mantener las vacunas al día (incluida la de la gripe cada año y la del neumococo en quien esté indicada, según el calendario nacional), lavar y cuidar las heridas y vigilarlas, tomar los antibióticos prescritos tal como se han indicado y completar la pauta, lavarse las manos y no retrasar la consulta si una infección no cede o vuelve.
Cómo se trata
La sepsis se trata solo en el hospital y se empieza a tratar antes de tener todos los resultados, porque esperar la confirmación sale demasiado caro. La decisión clínica es siempre del equipo médico.
- En las primeras horas suelen sacarse hemocultivos y análisis que muestran cómo funcionan los órganos, se busca el foco de la infección, se pone suero por vía intravenosa, se administra oxígeno y un antibiótico de amplio espectro por vena, y se vigila la cantidad de orina.
- El antibiótico se intenta poner cuanto antes: ante la sospecha de sepsis se cuenta por horas, y si baja la tensión, por minutos. Cuando los cultivos permiten afinar, se cambia por otro de espectro más estrecho.
- Si la infección está en un foco que puede eliminarse (un absceso, una vesícula inflamada, un catéter infectado), ese foco se abre, se drena o se retira: sin ello, los fármacos a menudo no bastan.
- Si la tensión no se sostiene, se habla de choque séptico: hacen falta la unidad de cuidados intensivos, fármacos para sostener la tensión y, a veces, ventilación mecánica y diálisis temporal.
El ingreso puede durar de unos días a varias semanas.
Tras el alta: la recuperación es más lenta de lo que se espera
La mayoría de las personas se recupera por completo, pero el proceso suele llevar meses, y eso sorprende tanto al paciente como a su familia. Al conjunto de secuelas se le llama síndrome pos-sepsis: cansancio intenso y debilidad muscular, falta de aire con esfuerzos normales; mal sueño, pesadillas, recuerdos intrusivos del hospital; dificultades de memoria, de atención y para encontrar las palabras; bajo estado de ánimo, ansiedad, irritabilidad y, a veces, estrés postraumático; falta de apetito, pérdida de peso, caída del cabello; y más infecciones en los primeros meses. Ayuda volver a la actividad poco a poco, comer poco y a menudo, acordar un horario más llevadero en el trabajo, cuidar el sueño y no guardarse la ansiedad ni el desánimo, sino contárselos al médico. Durante un tiempo, el riesgo de nuevas infecciones graves es mayor, así que ante los primeros síntomas de una infección nueva conviene consultar antes de lo habitual.
En España
- 112: es el número ante cualquiera de las señales de alarma.
- Urgencias hospitalarias: el lugar donde se diagnostica y se trata la sepsis, por el riesgo y por los medios que requiere.
- Médico de cabecera (centro de salud): útil para cuidar una infección, revisar una herida y, tras el alta, acompañar la recuperación.
- Vacunación: el SNS ofrece las vacunas recomendadas (gripe, neumococo) a los grupos de riesgo.
- Receta electrónica: el tratamiento posterior se prescribe en receta electrónica del SNS.
Cuándo pedir ayuda urgente
Llame al 112 ante cualquiera de las señales descritas arriba: confusión o somnolencia inusual, falta de aire, temblores y escalofríos bruscos, no orinar en medio día, piel moteada o azulada, una erupción que no palidece al presionar un vaso, dolor o hinchazón alrededor de una herida, o la sensación de que algo va muy mal. En un niño, respiración muy rápida, convulsiones, decaimiento que no cede, manos y pies fríos con el cuerpo caliente o rechazo del alimento en un lactante. Basta con un signo, y no conviene esperar.
Consulta online: cuándo es adecuada
La sepsis no se trata en línea: ante la sospecha hacen falta ambulancia y hospital, y ninguna consulta a distancia sustituye eso. Pero el médico de Oladoctor sí puede ayudar en todo lo que rodea al tema: valorar si ha llegado el momento de llamar al 112 cuando usted o un familiar arrastran una infección y el estado cambia, entender por qué una infección no cede con el antibiótico, revisar cómo cuidar una herida o una sutura y qué cambios en ella son preocupantes, y aclarar qué vacunas convienen si se pertenece a un grupo de riesgo. Y, tras el alta, acompañar la recuperación: repasar el informe, planificar la vuelta a la actividad y hablar del insomnio, la ansiedad y el cansancio. El médico valora su caso y, si está clínicamente indicado, puede emitir una receta electrónica. Si por lo que usted cuenta ve que hace falta atención urgente, se lo dirá enseguida.
En Oladoctor puede hablar con un médico online: Oladoctor es un marketplace de salud y la decisión clínica es siempre del médico; el pago corresponde a la consulta, no a ningún documento.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la sepsis?
Es la reacción descontrolada del cuerpo ante una infección, que en lugar de limitarse a combatirla empieza a dañar los propios órganos. No es una infección más, sino una emergencia médica que puede nacer de cualquier infección, desde una de orina hasta una herida.
¿Cómo se reconoce la sepsis?
No hay un signo único. Alertan la confusión o la somnolencia inusual, la falta de aire, los temblores y escalofríos bruscos, no orinar en medio día, la piel moteada o azulada, una erupción que no palidece con un vaso y la sensación de que algo va muy mal. En mayores, a menudo el único signo es la confusión; en bebés, el decaimiento y el rechazo del alimento.
¿La sepsis se contagia?
No. Puede contagiarse la infección que la desencadenó, pero la sepsis en sí no pasa de una persona a otra. Lo decisivo no es que los microbios lleguen a la sangre, sino cómo responde el organismo.
¿La sepsis tiene cura?
Sí, y la mayoría de las personas se recupera, pero depende de empezar el tratamiento muy pronto: suero, oxígeno y antibióticos por vena en el hospital, y eliminar el foco de la infección si lo hay. Por eso cada hora cuenta y hay que llamar al 112 ante las señales de alarma.
¿Quién tiene más riesgo de sepsis?
Los bebés, las personas mayores frágiles, quienes tienen diabetes o enfermedades crónicas de riñón, hígado o pulmón, las personas con las defensas bajas o sin bazo, quienes han pasado hace poco por una cirugía o llevan catéteres, y las mujeres en el embarazo y las semanas posteriores al parto. Si está en este grupo, pida ayuda antes y mencione su riesgo.




