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Medicamentos comúnmente recetados para Sequedad vaginal
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: PARCHE TRANSDERMICO, Estradiol 6,4 mgPrincipio activo: EstradiolFabricante: Theramex Ireland LimitedRequiere recetaForma farmacéutica: PARCHE TRANSDERMICO, ESTRADIOL 4,8 mgPrincipio activo: EstradiolFabricante: Theramex Ireland LimitedRequiere recetaForma farmacéutica: PARCHE TRANSDERMICO, ESTRADIOL HEMIHIDRATO 3,2 mgPrincipio activo: EstradiolFabricante: Theramex Ireland LimitedRequiere receta
Las paredes de la vagina se mantienen húmedas de forma continua, y esa humedad depende del estrógeno. Cuando el estrógeno baja, la mucosa se vuelve más fina, más seca y se lesiona con facilidad: aparecen escozor, picor, sensación de roce y dolor en las relaciones. No es una «inevitabilidad de la edad» ni algo que haya que aguantar: la sequedad casi siempre tiene una causa identificable, y la mayoría de esas causas tienen un remedio que funciona. Se calla durante años sobre todo porque el tema resulta incómodo, no porque no haya nada que hacer.
Cómo se nota
La sequedad rara vez se queda en sequedad. Suelen juntarse varios signos a la vez, y por ellos se ve que el problema está en el estado de la mucosa y no en una infección.
- Dolor o escozor en las relaciones, a veces solo en la penetración, a veces durante todo el día siguiente. Puede aparecer un manchado de sangre después, por pequeñas fisuras de la mucosa.
- Sensación permanente de sequedad, roce y tirantez, que molesta también fuera de las relaciones: al caminar, con ropa ajustada, al estar sentada.
- Picor y escozor en la entrada de la vagina y en los labios externos, con enrojecimiento.
- Necesidad frecuente de orinar, escozor al hacerlo, ganas falsas e infecciones urinarias repetidas: el mismo tejido recubre también la entrada de la uretra.
- Menos secreción de la habitual o, al contrario, una secreción escasa y aguada por la irritación.
- Menos deseo, que suele venir después: el cuerpo ya ha asociado las relaciones con el dolor.
La falta de lubricación en un momento concreto no es lo mismo que la sequedad de la mucosa: si ocurre solo de vez en cuando y con prisas, el problema está en la situación y no en el estado de los tejidos.
El estrógeno: la causa más frecuente
En la gran mayoría de los casos la sequedad se explica por un descenso del estrógeno, y estos son los momentos en que ocurre.
- La perimenopausia y los años posteriores a la menopausia. Es la causa más frecuente de todas. Empieza cuando aún hay reglas, ya irregulares, y a diferencia de los sofocos no desaparece con el tiempo: se acentúa despacio si no se hace nada.
- Después del parto y durante la lactancia. Mientras se amamanta el estrógeno está bajo y la sequedad puede ser intensa. Es pasajero y se resuelve al volver el ciclo, pero no hay que aguantar dolor esos meses: los hidratantes y los lubricantes también sirven aquí.
- Tras la extirpación de los ovarios, y también tras su irradiación o la quimioterapia. Aquí el estrógeno no baja poco a poco sino de golpe, y la sequedad suele ser más marcada que en la menopausia natural.
- Durante el tratamiento del cáncer de mama. Los fármacos que bloquean la acción del estrógeno provocan sequedad en casi todas las mujeres que los toman. No hay que resignarse, pero tampoco decidir por cuenta propia: aquí la elección del remedio se acuerda con el médico que lleva el tratamiento.
- La insuficiencia ovárica precoz es una causa poco frecuente, pero se piensa en ella si la sequedad y las irregularidades del ciclo aparecen mucho antes de la edad habitual de la menopausia.
Medicamentos y otras causas
Si la edad no tiene nada que ver, conviene repasar el resto. A menudo la causa está en el botiquín.
- Los antihistamínicos secan todas las mucosas, no solo la nariz; la sequedad vaginal por esta vía la conocen quienes los toman en tandas por alergia.
- Los antidepresivos, en particular los del grupo que eleva la serotonina: dan a la vez sequedad y menos excitación.
- Algunos anticonceptivos hormonales, sobre todo los de dosis baja de estrógeno, y los que contienen solo progestágeno.
- Fármacos para la tensión alta y diuréticos, medicamentos para la vejiga hiperactiva, algunos remedios para la alergia y para el mareo del viaje.
- El jabón, los geles y los lavados internos. Es la causa que se genera con las propias manos y también la que más estorba al tratamiento: el jabón y cualquier producto «de higiene íntima» arrastran la capa que protege, y los lavados internos eliminan la flora normal. Por fuera basta agua tibia; por dentro no hay que lavar nada.
- El tabaco empeora el riego de la mucosa y adelanta la menopausia.
- Enfermedades de la piel de la zona. El liquen escleroso y el liquen plano dan sequedad, picor y grietas, pero requieren un tratamiento completamente distinto; por eso una sequedad persistente con la piel de aspecto cambiado es motivo de exploración y no de comprar un lubricante.
Si además hay sequedad de boca y de ojos
Este es el caso en que una sola queja cambia todo el cuadro. En el síndrome de Sjögren el sistema inmunitario daña las glándulas que producen líquidos, y la sequedad se generaliza: sequedad vaginal junto con sequedad constante de boca y de ojos es motivo para contarle al médico las tres cosas a la vez.
Cómo se presenta. En los ojos: arenilla, escozor, molestia con la luz, peor al final del día, y las lágrimas artificiales alivian poco tiempo. En la boca: cuesta comer alimentos secos sin beber, hay que beber por la noche, la lengua se pega, aparecen caries junto al cuello del diente y se repiten las candidiasis en las comisuras. A esto se suman con frecuencia la sequedad de piel y de nariz, el dolor articular, un cansancio marcado y a veces el aumento de las glándulas salivales junto al ángulo de la mandíbula. La enfermedad suele empezar en mujeres de alrededor de cuarenta a cincuenta años y se atribuye con facilidad a la menopausia, porque la sequedad y el cansancio encajan también allí.
Por qué importa nombrarlo: el diagnóstico cambia el manejo. Aquí no bastan los productos locales; hacen falta pruebas — un análisis de sangre para determinados anticuerpos y una valoración de la producción de lágrima y de saliva — y seguimiento médico, porque esta enfermedad tiene además otras manifestaciones. Sospecharlo por uno mismo es perfectamente posible, y de hecho los médicos suelen partir justo de la combinación de las tres sequedades. Tenemos páginas aparte sobre los ojos secos y la boca seca, donde esto mismo se explica en detalle.
Hidratantes y lubricantes: en qué se diferencian
Se confunden constantemente y se compra lo que no toca. La diferencia es sencilla: uno se usa de forma regular, el otro antes de las relaciones.
Los hidratantes vaginales retienen el agua en la mucosa y se usan en pauta continuada, normalmente cada pocos días, con independencia de las relaciones. Su efecto es acumulativo: al cabo de dos o tres semanas disminuyen el escozor y la tirantez. Es el producto principal cuando la sequedad es constante.
Los lubricantes actúan solo en el momento en que se aplican y se usan justo antes y durante las relaciones. No tratan la sequedad de fondo.
Lo que conviene saber al elegir:
- El lubricante de base acuosa es compatible con el preservativo; el de silicona dura más y va bien en el agua, pero puede estropear algunos juguetes. Los productos con aceite y la vaselina destruyen el látex, así que no se combinan con el preservativo.
- Los productos con perfume, con efecto frío o calor y con mucha glicerina provocan escozor ellos mismos con frecuencia.
- Las cremas corporales corrientes, las lociones, el jabón y los antisépticos no se aplican dentro de la vagina: irritan la mucosa y favorecen la candidiasis.
- De lubricante se pone más de lo que parece necesario, y se añade a lo largo del encuentro.
El estrógeno local y por qué el dolor no se aguanta
Cuando los hidratantes no bastan, existe un remedio que actúa sobre la causa: estrógeno en crema, gel, comprimidos vaginales o anillo. Devuelve grosor y elasticidad a la mucosa, mejora el riego y la acidez normal, y de paso reduce las ganas frecuentes de orinar y las infecciones urinarias repetidas. No actúa de inmediato: la mejoría se nota en unas semanas y es completa en dos o tres meses, así que dejarlo al cabo de una semana no tiene sentido.
Lo indica el médico, y no es lo mismo que la terapia hormonal en comprimidos o parches: aquí la dosis es muy pequeña y actúa sobre todo en el propio sitio. Por eso las limitaciones del estrógeno local son otras y en general mucho más cortas; en particular, sirve para muchas mujeres a las que la terapia hormonal general no les conviene. La decisión se toma igualmente con el médico, y con especial cuidado después de un tratamiento por cáncer de mama.
Conviene decir aparte lo que más estorba: el dolor en las relaciones no hay que aguantarlo y no se puede «acostumbrar» a él. El dolor hace que los músculos del suelo pélvico se contraigan por reflejo, con eso duele todavía más, y aparece un miedo que con el tiempo ya se sostiene solo. Romper ese círculo es más fácil cuanto antes se empiece: además de los hidratantes y el estrógeno ayudan ir sin prisa, hablarlo con la pareja y, si la tensión muscular ya está instalada, un trabajo de fisioterapia del suelo pélvico.
Lo que no se puede pasar por alto
La sequedad es un cuadro benigno, pero hay signos ante los que hace falta una exploración y no la elección de un producto.
- Cualquier sangrado después de la menopausia, aunque sea único y escaso, y la sangre tras las relaciones cuando se repite.
- Llagas, erosiones o grietas que no cierran en la mucosa y en los labios externos.
- Una mancha blanca persistente, un engrosamiento, un nódulo o una placa, sobre todo si la zona no se resuelve en varias semanas, pica o cambia de forma. Así se presenta el liquen escleroso, que se trata con una pomada de corticoide, y así puede empezar también un tumor de la vulva, que responde bien en fase inicial y por eso necesita ser visto y no vigilado desde casa.
- Pliegues que se borran o se sueldan y estrechamiento de la entrada de la vagina.
- Secreción con olor, con pus, verde o grisácea: eso ya habla de infección y ahí hace falta una toma de muestra.
- Dolor en la parte baja del abdomen con fiebre.
La exploración de esta zona dura unos minutos y suele responder de inmediato a la pregunta principal. No hay por qué avergonzarse: buena parte de las lesiones peligrosas de la vulva se encuentran justamente así, con la vista del médico, en mujeres que acudieron por sequedad y picor.
Consulta en línea
Empezar por una consulta en línea es cómodo en este caso: no hace falta esperar a que resulte insoportable. Por su relato el médico distinguirá qué tiene delante — un descenso del estrógeno, una reacción a un medicamento, la consecuencia del jabón y los lavados internos, o una enfermedad de la piel que exige exploración. Repasará con usted la lista de lo que toma: a veces basta cambiar un fármaco. Le explicará en qué se diferencia un hidratante de un lubricante y cómo usarlos para que sirvan de algo, y le dirá si tiene sentido plantear el estrógeno local en su caso. Si además hay sequedad de boca y de ojos, ayudará a comprobar esa posibilidad e indicará qué análisis pedir. Y le señalará aparte en qué casos hace falta una exploración presencial en los próximos días y no dentro de un mes.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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