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Testículos no descendidos (criptorquidia)

Un testículo no descendido es aquel que no está en el escroto porque se quedó a mitad del camino que debía recorrer antes del nacimiento: en el canal inguinal…

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Andreea Mateescu

Pediatría8 años de experiencia

Dra. Andreea Mateescu es pediatra con 7 años de experiencia clínica. Se graduó en la Universidad de Medicina y Farmacia Carol Davila en Bucarest (Rumanía) y completó su residencia en pediatría en el INSMC Alessandrescu-Rusescu. Además, cuenta con formación adicional en ecografía general.

La Dra. Mateescu se dedica al cuidado integral de la salud infantil, combinando la medicina basada en la evidencia con un enfoque cercano y personalizado. Considera que una comunicación clara y empática con los niños y sus familias es clave para generar confianza y garantizar una atención médica eficaz y segura.

Las consultas online con la Dra. Andreea Mateescu son adecuadas para:

  • revisiones preventivas y seguimiento del crecimiento y desarrollo infantil;
  • planificación de la vacunación, incluidos calendarios individualizados o de rescate;
  • evaluación del desarrollo psicomotor, emocional y físico;
  • diagnóstico y manejo de enfermedades pediátricas agudas y crónicas;
  • asesoramiento nutricional en lactantes y niños, incluida la elección de fórmulas cuando esté médicamente indicado;
  • atención a niños con patologías complejas o poco frecuentes;
  • orientación práctica y apoyo continuo a padres y cuidadores.
La Dra. Mateescu trabaja con paciencia, sensibilidad y profesionalidad, asegurándose de que cada niño reciba una atención individualizada y de calidad. Su objetivo es favorecer un desarrollo sano y equilibrado, ofreciendo a las familias información clara y apoyo en cada etapa del cuidado infantil.
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Esta página ofrece información general y no sustituye la consulta médica. Si los síntomas son graves, persistentes o empeoran, busca atención médica.

Un testículo no descendido es aquel que no está en el escroto porque se quedó a mitad del camino que debía recorrer antes del nacimiento: en el canal inguinal o más arriba, dentro del abdomen. Es una de las particularidades más frecuentes con las que nacen los niños, y en los prematuros aparece bastante más a menudo. La palabra «criptorquidia», que es como la llaman los médicos, suena inquietante, pero detrás hay un problema comprensible y perfectamente resoluble. Lo principal que conviene saber a unos padres: en una parte de los niños todo se resuelve solo en los primeros meses y, si no se resuelve, existe una operación programada y sencilla que no se hace «más adelante», sino a una edad determinada, y hay motivos para ello.

Cómo se detecta

Lo más habitual es que lo encuentre el médico en la exploración del recién nacido, durante los primeros días de vida, y que después se compruebe en las revisiones programadas del primer año. Los padres también pueden notarlo perfectamente: un lado del escroto se ve vacío y más pequeño, y no se logra palpar dentro una formación redonda y móvil.

Si quiere comprobarlo usted mismo, hágalo con calor y sin prisa: en el baño templado o justo después, con el niño relajado. Las manos deben estar calientes, porque con el frío y con el roce el músculo tira del testículo hacia arriba, y sobre un cambiador frío puede no encontrarse lo que en realidad está en su sitio. Palpe con suavidad el escroto por los dos lados.

No intente diagnosticar por su cuenta ni, mucho menos, recolocar nada. La comprobación en casa tiene otro objetivo: darse cuenta de que falta un lado y decírselo al médico. Después será él quien determine dónde está exactamente el testículo, si se palpa en la ingle y si se trata de un lado o de los dos, porque de ahí depende qué hacer a continuación y con qué rapidez.

Por qué ocurre

Los testículos se forman en el abdomen del feto y bajan al escroto hacia el final del embarazo. El sentido de ese traslado es sencillo: en el escroto la temperatura es un par de grados más baja que dentro del cuerpo, y esa es precisamente la temperatura que hará falta en el futuro para que los espermatozoides maduren con normalidad. A veces el trayecto queda a medias y el testículo se detiene por el camino.

Casi nunca se puede señalar la causa exacta en cada caso. Sí se conocen las circunstancias en que ocurre más a menudo: el nacimiento antes de término (a los testículos sencillamente no les dio tiempo de bajar), el bajo peso al nacer y el antecedente de lo mismo en el padre o en un hermano. En raras ocasiones forma parte de un cuadro más amplio y se relaciona con particularidades hormonales o genéticas; el médico lo tiene en cuenta si no han descendido los dos testículos o si hay otros signos poco habituales.

Conviene decir aparte lo que no está en esa lista: ni el comportamiento de la madre durante el embarazo, ni cómo transcurrió el parto, ni los cuidados del bebé conducen a esto. Es una particularidad del desarrollo, no un descuido de nadie.

Testículo retráctil: un motivo frecuente de alarma innecesaria

Antes de preocuparse hay que descartar una situación que no requiere ningún tratamiento. Los niños pequeños tienen muy desarrollado un reflejo por el que un músculo sube el testículo hacia la ingle en respuesta al frío, al susto o al roce. A ese testículo se le llama retráctil, es decir, que se retrae.

La diferencia es sencilla: el testículo retráctil puede bajarse con suavidad hasta el escroto y se queda allí al menos un rato, para luego volver a subir por sí solo. El no descendido, en cambio, no baja al escroto en absoluto o se marcha de inmediato. El testículo retráctil es una variante de la normalidad, no necesita tratamiento y, hacia la edad escolar, el reflejo se debilita y deja de esconderse.

Precisamente por ese reflejo muchos padres se asustan sin motivo: por la noche, en la bañera, están los dos testículos, y por la mañana, sobre el cambiador fresco, falta uno. Quien distingue las dos situaciones es el médico durante la exploración, en una habitación caldeada y sin prisas. Aun así, conviene enseñar el testículo retráctil en las revisiones programadas: muy rara vez con el tiempo deja de bajar, y entonces cambia el planteamiento.

¿Bajará solo? Y por qué no se puede esperar mucho

En buena parte de los niños el testículo baja por sí mismo durante los primeros meses de vida y no hace falta tratamiento alguno. Por eso, justo después del nacimiento no suele haber prisa: al niño simplemente se le vigila en las revisiones.

Pero si eso no ha ocurrido en los primeros meses, seguir esperando no aporta casi nada y en cambio consume tiempo. Pasado el medio año el descenso espontáneo es raro, y entonces se programa la cirugía. El planteamiento habitual es realizarla a lo largo del primer o el segundo año de vida, las más de las veces antes del año y medio; la edad exacta la fija el cirujano pediátrico o el urólogo.

Por qué así y no «esperemos a que crezca». Hay dos razones, y las dos son prácticas. La primera: el tejido testicular que permanece fuera del escroto, a la temperatura más alta del interior del cuerpo, va cambiando poco a poco, y cuanto más dura esa situación más se resiente la futura capacidad de tener hijos; una operación hecha a tiempo previene esos cambios. La segunda: un testículo colocado en el escroto se puede mirar y palpar, y por tanto se puede detectar a tiempo si algo va mal en él. Mientras siga escondido en la ingle o en el abdomen, no hay control posible.

Así que, si el médico dice «vigilamos hasta tal edad y luego operamos», eso no es aplazar, es un calendario. Vale la pena anotar la fecha de la siguiente revisión y no faltar a ella.

La operación: en qué consiste

La operación se llama orquidopexia. El cirujano localiza el testículo, lo libera de aquello que le impide bajar, lo lleva hasta el escroto y lo fija allí. Es una intervención programada y muy rodada que se hace con anestesia general; lo más frecuente es que el niño reciba el alta el mismo día o al siguiente.

Si el testículo se palpa en la ingle, suele bastar una incisión pequeña. Si no se palpa en absoluto, primero se hace una laparoscopia —una exploración a través de una incisión mínima— para localizarlo en el abdomen y decidir cómo proceder; a veces el tratamiento se reparte en dos tiempos. Conviene conocer también otra posibilidad: en contadas ocasiones se comprueba que por ese lado no hay testículo o que no llegó a desarrollarse, y entonces el cirujano explica de inmediato qué significa eso para el niño.

La recuperación suele ser sencilla. Durante unos días puede haber molestias que se controlan con los analgésicos infantiles habituales en la dosis que corresponde por edad; un par de semanas se limitan los juegos movidos, los correpasillos y todo lo que presione la ingle. Consulte antes de lo previsto si el niño tiene fiebre, si la herida se enrojece o supura, si el escroto se hincha mucho o si el niño está inusualmente inquieto. Después hará falta una revisión de control: el médico comprobará que el testículo ha quedado fijado en su sitio y que crece con normalidad.

La vida adulta: fertilidad, riesgo de tumor y el hábito de la autoexploración

Es mejor saber todo esto con calma y por adelantado que enterarse por casualidad y asustarse.

En cuanto a tener hijos, en la mayoría de los hombres operados a tiempo de un solo testículo no descendido las cosas transcurren con normalidad. Cuando estaban afectados los dos, la probabilidad de dificultades para concebir es mayor, pero se trata justamente de una probabilidad y no de una sentencia, y en la edad adulta se comprueba con un simple seminograma.

Lo segundo: el testículo no descendido se asocia a un mayor riesgo de tumor testicular en el futuro. Aquí importa la proporción. El tumor testicular es una enfermedad poco frecuente, y aun aumentado el riesgo sigue siendo bajo; además, entre los cánceres es de los que mejor responden al tratamiento, sobre todo si se detectan pronto. La operación en la infancia no elimina del todo ese riesgo, pero devuelve el testículo a un lugar donde se puede examinar, y eso es justamente la herramienta principal de la detección precoz.

De ahí sale una conclusión práctica que los padres deberían transmitir a su hijo cuando crezca: el hábito de explorarse el escroto una vez al mes. Se hace con la ducha caliente, haciendo rodar cada testículo con suavidad entre los dedos y memorizando su tamaño y consistencia habituales. Son motivo para consultar un bulto o nódulo indoloro, un cambio de tamaño o de consistencia, una sensación de peso o un dolor sordo en la parte baja del abdomen y en el escroto. Conviene decirlo sin dramatismo: es una costumbre tan doméstica como lavarse los dientes y ocupa un minuto.

Cuándo hace falta una ambulancia

Todo lo anterior son situaciones programables, en las que hay tiempo para pensar y pedir cita. Pero hay una en la que no lo hay.

Si un testículo que estaba en su sitio desaparece de repente del escroto y aparecen un dolor intenso y una hinchazón en la ingle o en el escroto, se trata de una urgencia. Llame a una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania funciona el número único 112) o lleve al niño a urgencias de inmediato. Así se manifiestan la torsión testicular y el atrapamiento, que interrumpen el riego sanguíneo, y aquí el margen se cuenta en horas: cuanto antes llegue el niño al cirujano, más probabilidades hay de salvar el testículo.

En qué más fijarse en esa situación: la piel del escroto se enrojece u oscurece, el niño llora y no deja que le toquen, puede haber vómitos y, en un lactante, una inquietud intensa e inexplicable con rechazo del alimento. Los adolescentes a veces se avergüenzan de hablar de un dolor en esa zona y aguantan; conviene hablarlo con el hijo por adelantado y explicarle que aquí no se puede callar. No le dé de comer ni de beber hasta que lo vea el médico, porque puede hacer falta una operación urgente. Y no espere a que «se pase solo»: que el dolor amaine no siempre significa que el peligro haya terminado, y hay que acudir al médico en cualquier caso.

Consulta en línea

Este es justamente uno de esos temas en los que los padres necesitan menos pruebas y más explicaciones tranquilas. La consulta en línea sirve para entender de qué se está hablando cuando en un informe aparece la palabra «criptorquidia», para captar la diferencia entre un testículo no descendido y uno retráctil y para saber qué significa «lo vigilamos» y hasta qué edad se vigila en su caso.

A distancia también es cómodo prepararse para la consulta con el cirujano: qué preguntas hacer, qué aclarar sobre la anestesia y los plazos, cómo explicarle al propio niño lo que va a pasar, qué es normal en los primeros días tras la operación y qué ya es motivo para llamar al médico. El médico le indicará además cómo revisar el escroto en casa y en qué fijarse a medida que su hijo crece. Eso sí, recuerde: distinguir un testículo no descendido de uno retráctil solo se puede hacer con las manos, en una exploración, y ante un dolor intenso con hinchazón en el escroto lo que hace falta no es una consulta, sino una ambulancia.

Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.

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Andreea Mateescu

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Dra. Andreea Mateescu es pediatra con 7 años de experiencia clínica. Se graduó en la Universidad de Medicina y Farmacia Carol Davila en Bucarest (Rumanía) y completó su residencia en pediatría en el INSMC Alessandrescu-Rusescu. Además, cuenta con formación adicional en ecografía general.

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  • asesoramiento nutricional en lactantes y niños, incluida la elección de fórmulas cuando esté médicamente indicado;
  • atención a niños con patologías complejas o poco frecuentes;
  • orientación práctica y apoyo continuo a padres y cuidadores.
La Dra. Mateescu trabaja con paciencia, sensibilidad y profesionalidad, asegurándose de que cada niño reciba una atención individualizada y de calidad. Su objetivo es favorecer un desarrollo sano y equilibrado, ofreciendo a las familias información clara y apoyo en cada etapa del cuidado infantil.
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Daniel Cichi

Medicina generalPediatría24 años de experiencia

Dr. Daniel Cichi es médico de familia con más de 20 años de experiencia clínica. Ofrece consultas online para adultos, ayudando a resolver síntomas agudos, controlar enfermedades crónicas y tomar decisiones médicas claras cuando surge una preocupación de salud.Gracias a su experiencia en urgencias, atención prehospitalaria y medicina de familia, el Dr. Cichi evalúa los síntomas de forma estructurada, identifica señales de alarma y orienta sobre los siguientes pasos más seguros: manejo en casa, ajuste de tratamiento o necesidad de atención presencial.Los pacientes suelen consultar al Dr. Daniel Cichi por:

  • síntomas agudos: fiebre, infecciones, síntomas gripales, tos, dolor de garganta, dificultad respiratoria;

  • molestias torácicas leves, palpitaciones, mareo, cansancio, control de la presión arterial;

  • problemas digestivos: dolor abdominal, náuseas, diarrea, estreñimiento, reflujo;

  • dolor muscular, articular y lumbar, lesiones leves y molestias postraumáticas;

  • enfermedades crónicas: hipertensión, diabetes, colesterol alto, trastornos tiroideos;

  • revisión e interpretación de análisis, informes médicos y pruebas de imagen;

  • revisión de medicación y ajustes de tratamiento;

  • asesoramiento médico durante viajes o estancias en el extranjero;

  • segunda opinión y orientación sobre cuándo acudir a consulta presencial.

Las consultas del Dr. Cichi son prácticas y orientadas a la acción. Explica los hallazgos con claridad y ayuda a los pacientes a comprender su situación y tomar decisiones informadas sobre su salud.

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Pedro Soares Lopes

Medicina familiar3 años de experiencia

El Dr. Pedro Soares Lopes es médico y cuenta con cuatro años de experiencia trabajando principalmente en servicios de urgencias y emergencias. Ha trabajado en HUC, ULSRA, Hospital da Luz de Aveiro y ARS Açores, donde ha evaluado una amplia variedad de problemas médicos y quirúrgicos, desde casos sencillos hasta situaciones complejas que requieren una valoración cuidadosa.

Su experiencia en urgencias le ha permitido atender a pacientes de distintas edades, incluidas mujeres embarazadas. Esta amplia trayectoria clínica le ayuda a evaluar los síntomas, identificar cuándo puede ser necesario realizar pruebas adicionales y explicar los pasos a seguir.

El Dr. Soares Lopes también tiene experiencia en consultas a domicilio y en medicina del viajero. Sabe que los problemas de salud pueden surgir lejos del médico habitual o cuando no está claro a qué servicio acudir. Además, trabajó aproximadamente un año en el ámbito de la salud laboral en los Países Bajos, lo que aportó una perspectiva internacional a su práctica clínica.

Durante una consulta online, el Dr. Soares Lopes procura ofrecer orientación clara y práctica según los síntomas y las circunstancias de cada paciente. Si una afección requiere una exploración física, una valoración urgente o tratamiento presencial, puede explicar por qué y orientar al paciente sobre dónde acudir.

Los pacientes pueden consultar con el Dr. Soares Lopes a través de Oladoctor para problemas de salud adecuados para una consulta médica online.

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