En esta página
Medicamentos comúnmente prescritos para Incontinencia fecal
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 10 g lactulosa/ 15 mlPrincipio activo: lactulosaFabricante: Cooper Consumer Health B.V.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 0,67 g lactulosa/mlPrincipio activo: lactulosaFabricante: Lainco S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: CAPSULA, 2 mg loperamida hidrocloruroPrincipio activo: LoperamidaFabricante: Jntl Consumer Health (Spain) S.L.No requiere receta
La incontinencia fecal es la pérdida del control sobre la evacuación: el contenido del intestino sale antes de que dé tiempo a llegar al baño, o se escapa sin que la persona lo note. No es una enfermedad en sí misma, sino la señal de que algo falla en los músculos, en los nervios o en la consistencia de las heces. El tema incomoda y por eso se consulta tarde, a menudo años después. Sin embargo, a la mayoría le ayudan medidas sencillas: revisar la alimentación, tratar lo que se esconde detrás del síntoma y entrenar la musculatura. Pocos llegan a necesitar cirugía.
Cómo se manifiesta
Bajo un mismo nombre se esconden situaciones distintas, y el tratamiento de cada una también lo es. Al médico le importa saber cuál es la suya.
- Hay ganas, pero no hay tiempo. La sensación llega de golpe y quedan segundos para llegar al baño. Detrás suele estar la debilidad del anillo muscular externo, el que se controla a voluntad, o unas heces demasiado líquidas.
- Escapes sin sensación previa. La persona no nota nada y aun así aparecen manchas en la ropa interior. Ocurre con la debilidad del esfínter interno, que trabaja sin nuestra participación, y cuando el recto ha perdido sensibilidad.
- Manchado después de ir al baño. El intestino no se vacía del todo y el resto sale más tarde. Acompaña con frecuencia a las hemorroides y al prolapso del recto.
- Incontinencia de gases. Suele ser el primer signo y también el que menos se considera motivo de consulta.
Qué hay detrás
La causa casi nunca es única: lo habitual es que se sumen dos o tres circunstancias que por separado habrían pasado desapercibidas.
- heces líquidas de cualquier origen: una infección, el síndrome del intestino irritable, la intolerancia a la lactosa, el efecto secundario de un medicamento;
- lesión de los músculos del ano: partos difíciles con desgarro o con fórceps, cirugía de hemorroides, de fístula o de fisura;
- debilitamiento del suelo pélvico con la edad, más notable en las mujeres después de la menopausia;
- enfermedades de los nervios: diabetes de larga evolución, esclerosis múltiple, secuelas de un ictus, lesiones y cirugía de la columna;
- un recto que ha perdido elasticidad, tras radioterapia de la pelvis o por colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn;
- situaciones en las que la persona deja de reconocer la sensación de urgencia, como la demencia o un ictus grave;
- prolapso del recto y hemorroides grandes que impiden que el anillo muscular cierre bien.
Por qué la causa suele ser el estreñimiento
Es el malentendido menos evidente, sobre todo en personas mayores y en niños. Las heces duras quedan retenidas en el recto y lo mantienen distendido. Los músculos dejan de sujetar y el contenido líquido rodea ese tapón por arriba y se escapa. Visto desde fuera parece diarrea, cuando en realidad es estreñimiento.
Aquí empieza el error: la persona toma un astringente, el tapón se endurece más y los escapes aumentan. El círculo solo se rompe en sentido contrario, ablandando y retirando el contenido retenido y estableciendo después un vaciado regular. Por eso no conviene tratar estos escapes por cuenta propia: primero hay que saber si el recto está vacío o no.
En los niños el cuadro es parecido. El niño aguanta porque una vez le dolió, las heces se endurecen y alrededor se escapan las líquidas; los padres ven la ropa manchada y lo atribuyen a pereza o a un capricho. Regañar en esa situación no sirve de nada y hace daño.
Cuándo no se puede esperar
Llame a los servicios de emergencia si el control del intestino se ha perdido de forma brusca y a la vez aparece adormecimiento del periné y de la cara interna de los muslos, debilidad en las piernas, retención de orina o un dolor lumbar intenso. Así se manifiesta la compresión de las raíces nerviosas en la parte baja de la columna. El tiempo cuenta: operar en las primeras horas suele conservar la función, y hacerlo más tarde ya no.
Pida cita en los próximos días, sin esperar a que «se pase solo», si aparecen:
- sangre en las heces o heces negras y pegajosas;
- pérdida de peso que usted no ha buscado;
- un cambio en las deposiciones que no vuelve a la normalidad en más de tres semanas;
- dolor abdominal con fiebre;
- urgencia que le despierta por la noche.
Los médicos hablan de esto a diario y su caso no les sorprenderá.
Cómo se estudia
Todo empieza con una conversación: cuándo comenzó, con qué frecuencia, si hay sensación previa, cómo son las heces, qué come y qué toma, si ha habido partos o cirugías. Ayuda mucho un diario de una o dos semanas, porque muestra relaciones que la memoria no reconstruye. Después vienen la inspección de la zona del ano y el tacto rectal: el médico valora la fuerza de cierre de los músculos y comprueba si hay heces retenidas. Es breve y por lo general indoloro.
Lo demás solo si hace falta precisar. La ecografía por vía anal muestra las roturas del anillo muscular, la manometría mide presiones y sensibilidad, y la colonoscopia se indica cuando hay signos de alarma. Los análisis de sangre revisan la glucosa, las hormonas del tiroides y la inflamación.
Qué ayuda de verdad
Lo primero es corregir la causa: regular las deposiciones en el intestino irritable, apagar un brote de colitis, revisar la medicación. Repase su botiquín, porque el magnesio, la metformina, algunos antibióticos y los fármacos para perder peso ablandan las heces, y a veces basta con hablar con el médico de un cambio.
La alimentación se revisa retirando un alimento cada vez; de otro modo no se sabe qué ha funcionado. La fibra soluble —psyllium, copos de avena, la pulpa de la manzana— retiene agua y da forma a las heces. El salvado grueso, en cambio, a veces aumenta la urgencia. Lo que más molesta suele ser la cafeína, el alcohol, lo picante, lo graso y los edulcorantes terminados en «-ol» de los productos sin azúcar.
Los ejercicios del suelo pélvico funcionan, pero solo con una técnica correcta y con constancia: normalmente hacen falta meses. El especialista puede añadir biorretroalimentación, un sensor que muestra qué músculos está contrayendo usted realmente, y así el aprendizaje avanza más rápido.
Entre los medicamentos se usan los que enlentecen el tránsito del contenido por el intestino cuando las heces son líquidas y, al contrario, los ablandadores y osmóticos cuando la causa ha resultado ser la retención. La dosis la ajusta el médico, porque ambos grupos pasan con facilidad al extremo opuesto. También ayuda la rutina: intentar vaciar el intestino cada día a la misma hora, mejor media hora después del desayuno.
Si eso no basta, existen la irrigación del recto con agua siguiendo un horario y los tapones que ocluyen el ano. En la incontinencia persistente se valoran intervenciones: reparar el anillo muscular roto, estimular los nervios de la pelvis con un dispositivo bajo la piel y, en los casos graves, un estoma. El médico expone por separado beneficios y riesgos de cada opción.
Cómo organizar el día a día
La piel alrededor del ano se daña deprisa y cicatriza despacio. Lávese con agua templada sin jabón, seque a toquecitos en vez de frotar y use una crema barrera, que evita que la piel se macere. Conviene retirar las toallitas con alcohol y perfume.
- lleve encima ropa interior de recambio, un paño húmedo y una bolsa: eso devuelve la libertad de moverse;
- elija ropa fácil de quitar, sin cinturones ni cierres complicados;
- al llegar a un sitio nuevo, localice enseguida dónde está el baño;
- no beba menos con la esperanza de que ocurra menos: la deshidratación endurece las heces y lleva al estreñimiento, y con él a los escapes;
- deje el tabaco, porque la nicotina acelera el paso del contenido por el intestino.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico preguntará por las características de los episodios, revisará el diario de alimentación y deposiciones, valorará si hay señales que exijan atención presencial o urgente, ayudará a ajustar la alimentación y la rutina de vaciado, repasará su medicación y explicará qué pruebas conviene hacer y a qué especialista acudir.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Incontinencia fecal
Comenta tus síntomas y los posibles siguientes pasos para Incontinencia fecal con un médico online.















