Fiebre reumática
La fiebre reumática, o fiebre reumática aguda, es una complicación que aparece unas semanas después de una faringitis estreptocócica no tratada.
En esta página
Medicamentos comúnmente prescritos para Fiebre reumática
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 100 mg ibuprofeno/ 5 mlPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Nutra Essential Otc S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Laboratorios Combix S.L.U.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Aurovitas Spain, S.A.U.Requiere receta
La fiebre reumática, o fiebre reumática aguda, es una complicación que aparece unas semanas después de una faringitis estreptocócica no tratada. Es poco frecuente, y merece la pena conocerla por dos motivos. El primero: casi siempre se puede evitar resolviendo a tiempo un simple dolor de garganta. El segundo: su huella principal no queda en las articulaciones, que es por lo que la persona suele consultar, sino en el corazón, y se manifiesta muchos años después, cuando de la propia fiebre ya nadie se acuerda.
De dónde viene
Todo empieza con una faringitis causada por el estreptococo beta-hemolítico del grupo A. La garganta se cura, pero entre dos y cuatro semanas más tarde, a veces hasta cinco, aparece una enfermedad completamente distinta: con fiebre, articulaciones doloridas y a veces el corazón de por medio.
La culpa no es del microbio: cuando todo empieza, normalmente ya no está en el organismo. La culpa es de la respuesta inmunitaria. Algunas proteínas del estreptococo se parecen a proteínas propias del ser humano, las de las capas del corazón y las válvulas, las de las articulaciones, las de la piel y las de ciertas zonas del cerebro. Los anticuerpos fabricados contra la infección confunden esos tejidos con algo ajeno y empiezan a atacarlos. Por eso la inflamación surge a la vez en varios sitios que no guardan relación entre sí.
Ni mucho menos enferman todos los que pasan una faringitis estreptocócica: se trata de unos pocos casos entre muchos miles, y por qué precisamente esas personas no está del todo claro; la herencia desempeña algún papel. Afecta sobre todo a niños y adolescentes, aproximadamente entre los cinco y los quince años. En Europa se volvió rara cuando la faringitis empezó a tratarse con antibióticos, pero en el mundo sigue siendo una causa frecuente de enfermedad cardíaca en gente joven.
Tratar la faringitis a tiempo la evita
Esto es lo más útil de toda esta página. La fiebre reumática es uno de los pocos cuadros graves que de verdad se previenen con un tratamiento sencillo y corto en el paso anterior.
Con un matiz importante: los antibióticos no hacen falta para cualquier dolor de garganta. La mayoría de las faringitis son víricas, el antibiótico no les hace nada y tomarlo sin criterio es perjudicial. La cuestión es otra: si esa faringitis es estreptocócica o no. A favor del estreptococo hablan la fiebre alta, las placas en las amígdalas y los ganglios del cuello aumentados y dolorosos, junto con la ausencia de mocos y de tos. La respuesta exacta la da un frotis de garganta o una prueba rápida que se hace en la propia consulta.
Si el estreptococo se confirma y el médico receta un antibiótico, a partir de ahí todo depende de una cosa: hay que terminar la pauta completa. La garganta deja de doler en un par de días, y es justo ahí donde se abandonan las pastillas. Sin embargo, lo que protege de la fiebre reumática no es el alivio de los síntomas, sino la eliminación completa del estreptococo, y para eso hace falta todo el tiempo prescrito. Una pauta interrumpida deja exactamente la situación por la que la enfermedad aparece.
Y otra razón para no demorarse: el tratamiento iniciado incluso unos días después de que empiece el dolor de garganta sigue evitando la fiebre reumática. Así que si la faringitis se alarga, tiene sentido acudir al médico también al cuarto o al quinto día.
Cómo se reconoce
Entre dos y cuatro semanas después de la faringitis aparece un conjunto de signos, de los cuales el más característico es la forma de comportarse de las articulaciones.
- Dolor migratorio en las articulaciones grandes. Una articulación se hincha, se enrojece y duele tanto que cuesta rozarla, y al cabo de un día o dos se calma y empieza lo mismo en otra. Las más afectadas son los tobillos, las rodillas, las muñecas y los codos. Ese «ir pasando» de una articulación a otra en pocos días distingue la fiebre reumática de una artritis corriente y casi no se ve en ninguna otra enfermedad.
- Fiebre, debilidad, falta de apetito y sudoración.
- Falta de aire, palpitaciones, dolor u opresión en el pecho y cansancio rápido con el esfuerzo habitual: son señales de que el corazón está afectado.
- Nódulos firmes e indoloros bajo la piel, del tamaño de un guisante, normalmente sobre los codos, las rodillas, la nuca o a lo largo de la columna.
- Una erupción rosa pálido en forma de anillos o de líneas onduladas en el tronco y en la raíz de las extremidades, sin picor, que aparece y desaparece. En piel oscura apenas se aprecia.
- Movimientos amplios e involuntarios, de los que se habla aparte más abajo.
El diagnóstico se hace con el conjunto de estos signos más las pruebas: marcadores de inflamación, demostración de una infección estreptocócica reciente y, siempre, un ecocardiograma, porque el corazón puede estar afectado sin dar ninguna molestia.
La corea: movimientos que se confunden con hacer el tonto
Es el signo más subestimado, y conviene que lo conozcan padres y profesores.
La corea aparece más tarde que el resto, a veces meses después de la faringitis, cuando la relación con ella ya no es evidente. Al niño le surgen movimientos bruscos, amplios y arrítmicos de manos, pies y cara que no puede prever ni detener: hace muecas, se le caen las cosas, se le estropea la letra, la manera de andar se vuelve torpe. Los movimientos aumentan con los nervios y desaparecen durante el sueño. A la vez cambia el ánimo: llanto fácil, irritabilidad, despiste y peor rendimiento escolar.
Visto desde fuera se parece mucho a hacer payasadas, a un tic nervioso o a «le ha dado por tontear», y a los niños se les riñe por ello en casa y en el colegio, a veces durante meses. Y sin embargo se trata de la manifestación neurológica de la fiebre reumática, y el niño no puede dominarla por más voluntad que ponga.
Importa además que la corea puede ser la única manifestación de la enfermedad: para entonces ya no hay ni articulaciones doloridas ni fiebre. Por eso cualquier movimiento involuntario nuevo en un niño es motivo para acudir al médico, no para educarlo. La corea en sí desaparece en unos meses sin dejar rastro, pero para ese momento el corazón puede estar ya afectado y hay que comprobarlo.
Cuándo hace falta ayuda urgente
Se llama a una ambulancia (en Europa, el número único 112) si aparecen:
- falta de aire en reposo, o tal que no se puede estar tumbado y hay que incorporarse;
- dolor intenso en el pecho;
- palpitaciones rápidas o irregulares con mareo, o pérdida de conciencia;
- hinchazón creciente de piernas y abdomen junto con falta de aire.
Hay que llegar al médico ese mismo día, sin aplazarlo, si un niño o un adulto presenta tras una faringitis reciente dolor e hinchazón articular con fiebre, si una articulación se ha puesto caliente y muy dolorosa, si han aparecido movimientos involuntarios o si alguien que ya ha pasado una fiebre reumática vuelve a tener faringitis. Una articulación caliente y aislada con fiebre alta se valora siempre con urgencia, además, porque así puede presentarse una infección purulenta de la articulación, que es otra enfermedad y exige intervención inmediata.
Cómo se trata
El tratamiento tiene tres partes, y las tres hacen falta a la vez.
La primera es un antibiótico para eliminar el estreptococo, aunque la garganta lleve tiempo sin doler. La segunda es el tratamiento antiinflamatorio: habitualmente antiinflamatorios no esteroideos, que quitan pronto el dolor articular y la fiebre; si la inflamación del corazón es intensa se recurre a los corticoides. La tercera es el reposo: se limita el esfuerzo físico y, con el corazón afectado, se guarda cama hasta que la inflamación cede. En la corea se añaden a veces medicamentos que reducen los movimientos involuntarios.
Las articulaciones se recuperan por completo y nunca quedan deformadas, algo que la diferencia de otras artritis. La fase aguda dura de media unos tres meses, a veces más. Después la persona se encuentra bien, y ahí empieza la parte que más se subestima.
Qué le pasa al corazón
La inflamación de la fiebre reumática alcanza las válvulas cardíacas, sobre todo la mitral y con menos frecuencia la aórtica. Mientras dura la fase aguda puede no notarse nada. Pero en el lugar de la inflamación se va formando tejido cicatricial: los velos de la válvula se engrosan, se deforman y se pegan entre sí. La válvula deja de abrirse del todo o de cerrarse herméticamente, y el corazón tiene que trabajar sobrecargado.
La particularidad clave es el tiempo. La lesión valvular se forma a lo largo de años, a veces de décadas, y durante todo ese periodo la persona se encuentra normal. Las primeras molestias llegan cuando el corazón ya no da abasto: falta de aire con el esfuerzo y después en reposo, cansancio, alteraciones del ritmo, tobillos hinchados al final del día. No es raro que sea entonces cuando se descubre que la causa fue una faringitis pasada en la infancia.
De ahí una conclusión práctica: después de una fiebre reumática hay que seguir controles con el cardiólogo y repetir el ecocardiograma cada cierto tiempo, de por vida y no solo el primer año. Si la lesión valvular llega a formarse, se trata: hoy una válvula puede dilatarse, repararse o sustituirse, y cuanto antes se haga, mejor es el resultado. Conviene saber algo más: una válvula alterada se infecta con más facilidad si entran gérmenes en la sangre, de modo que para quien tiene una valvulopatía reumática son especialmente importantes unos dientes sanos y las visitas periódicas al dentista.
Por qué se toman antibióticos durante años
Esto es lo que mucha gente desconoce o abandona a medio camino. Después de una fiebre reumática el antibiótico no se receta como una pauta corta, sino durante años, a modo de profilaxis continua.
El motivo es el siguiente. En quien ha pasado esta enfermedad una vez, el sistema inmunitario reacciona ante el estreptococo del mismo modo equivocado. Cualquier nueva faringitis estreptocócica puede desencadenar otro episodio, y cada uno daña las válvulas más que el anterior. El corazón no sufre tanto por la primera vez como por las repeticiones. La profilaxis las corta.
Se hace con inyecciones de un antibiótico de acción prolongada cada pocas semanas o con pastillas diarias; la elección se habla con el médico, y las inyecciones suelen ser más fiables porque no dependen de que uno se acuerde. La duración depende de si el corazón resultó afectado y de la edad: se mide en años, y con una valvulopatía ya establecida puede ser de por vida. Los plazos y fármacos concretos figuran en las recomendaciones nacionales, y se los indicará su médico.
El error más frecuente es sencillo: la persona se encuentra bien y lo deja. Pero la profilaxis funciona precisamente porque la persona está bien; no cura, impide que la enfermedad vuelva. Antes de suspenderla se consulta siempre con el médico. Y mencione siempre la fiebre reumática que ha pasado a cualquier médico y a cualquier dentista al que acuda.
Consulta en línea
El motivo más útil de consulta es el más temprano en el tiempo: duele la garganta y no está claro si hace falta un antibiótico. El médico preguntará por la fiebre, las placas, la tos y los mocos, valorará la probabilidad de estreptococo y dirá si conviene hacer un frotis y con qué urgencia. Es uno de esos casos en los que una conversación breve cambia de verdad el desenlace.
A distancia se resuelve bien lo demás: qué significan las pruebas ya hechas, cómo funciona la profilaxis prolongada si se la han pautado y cuándo toca repetir el ecocardiograma. Si un niño presenta movimientos involuntarios o si tras una faringitis se le hinchan las articulaciones, hace falta una valoración presencial ese mismo día, y ante las señales de la lista anterior, una ambulancia.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Fiebre reumática
Comenta tus síntomas y los posibles siguientes pasos para Fiebre reumática con un médico online.














