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Medicamentos comúnmente prescritos para Bronquitis
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 500 mgPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Teva B.V.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 650 mg paracetamolPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Aurovitas Spain, S.A.U.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 650 mgPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Upsa S.A.S.No requiere receta
La bronquitis es la inflamación de la pared de los bronquios, los tubos por los que el aire va de la tráquea a los pulmones. Casi siempre la pone en marcha un virus, el mismo que provoca un resfriado: baja desde la nariz y la garganta, la mucosa se hincha, produce más moco y aparece la tos. La sensación es molesta —la tos raspa el pecho, quita el sueño y se alarga durante semanas—, pero en un adulto sano se resuelve sola. Las dos preguntas de siempre son cuándo hay que preocuparse y por qué no le dan un antibiótico.
Qué aspecto tiene y cuánto dura
El principio casi siempre es catarral: molestias de garganta, nariz taponada, algo de fiebre, dolor de cuerpo. Al cabo de uno o dos días llega la tos, y pasa a ser lo único que queda cuando todo lo demás ya se ha ido.
Al principio la tos es seca y áspera; después empieza a salir esputo. Puede ser transparente, blanco, amarillo o verdoso. El color del esputo no dice si hace falta un antibiótico. El amarillo y el verde vienen de las células que acuden a la inflamación y se destruyen, no de las bacterias; la creencia extendida de que «el esputo verde se cura con antibiótico» no se ha confirmado.
Pueden acompañar un dolor urente detrás del esternón al toser, falta de aire con el esfuerzo, pitos al respirar, ronquera y agotamiento. La fiebre suele ser moderada y dura dos o tres días.
La tos dura de media unas tres semanas. En algunas personas se estira cuatro o seis, y eso todavía no significa que algo haya ido mal: la mucosa necesita tiempo para rehacerse. Lo que debe alertar no es la duración en sí, sino la dirección: si la tos va cediendo poco a poco, el curso es normal; si tras mejorar se vuelve a empeorar, no lo es.
Por qué normalmente no hace falta antibiótico
La inmensa mayoría de las bronquitis agudas son víricas. Los antibióticos no actúan en absoluto sobre los virus, así que esperar alivio de ellos es inútil.
Se ha comprobado muchas veces comparando el antibiótico con un placebo. La ganancia rondaba media jornada menos de tos, mientras que las diarreas, las erupciones y otros efectos adversos aparecían bastante más a menudo. Aparte queda un coste añadido: la resistencia bacteriana, que se acumula en la persona y a su alrededor.
Hay situaciones en las que el antibiótico sí procede: sospecha de neumonía, tosferina, agudización de una enfermedad pulmonar crónica, defensas debilitadas o enfermedades graves de base. Es una decisión del médico tras explorar, y se apoya en lo que se oye en los pulmones, en la fiebre, en la respiración y en el estado general, nunca en el color del esputo.
Señales que obligan a llamar a urgencias
- cuesta respirar en reposo: falta el aire y no se consigue terminar una frase;
- los labios, la lengua o la piel se ponen azulados, grisáceos o moteados;
- confusión repentina: la persona no sabe dónde está o se pierde con cosas sencillas;
- dolor torácico intenso, sobre todo si no depende de la tos y se corre hacia el brazo o la mandíbula;
- tos con abundante sangre, no unas hebras, sino sangre;
- un niño al que no se consigue despertar o que está anormalmente apagado.
En ese estado no conviene conducir uno mismo. Pida ayuda y, mientras llega, reúna la lista de los medicamentos que toma.
Cuando la tos ya no es solo una bronquitis
Esta es la parte más útil de cualquier conversación sobre la bronquitis. La palabra resulta cómoda porque explica la tos, y justo por eso a veces esconde otra cosa durante meses.
- Neumonía. La fiebre alta pasa de tres o cuatro días o vuelve después de haber mejorado, aparece dolor en un solo lado del pecho al inspirar y se aceleran la respiración y el pulso. Toca explorar, no esperar.
- Tosferina. Accesos de tos de los que cuesta salir, una inspiración silbante, vómito al terminar el acceso y buen aspecto entre uno y otro. Dura meses. Los adultos la llevan relativamente bien, pero contagian a los lactantes, para quienes sí es peligrosa.
- Tuberculosis. Tos de más de tres semanas junto con sudores nocturnos, febrícula vespertina y pérdida de peso.
- Tumor de pulmón. En un fumador o en alguien de más de cuarenta, una tos que no cede en más de tres semanas, que ha cambiado de carácter o que va con hebras de sangre pide una radiografía, no otra tanda de jarabe.
- Asma. Tos sin catarro previo, de noche y de madrugada, tras el esfuerzo, con el frío o con el polvo, muchas veces con pitos al espirar.
- Insuficiencia cardíaca. La tos empeora al tumbarse, la persona añade una segunda almohada y por la tarde se le hinchan los tobillos.
- Reflujo y medicamentos. Ardor con tos después de comer; y algunos fármacos para la tensión provocan por sí mismos una tos seca que empieza semanas después de iniciarlos.
Conviene consultar aunque no haya nada de esto si la tos pasa de tres semanas, si está embarazada, si tiene más de sesenta y cinco años, si toma medicamentos que bajan las defensas o si vive con una enfermedad crónica de pulmón, corazón, riñón o hígado, o con diabetes.
Qué alivia de verdad
No hay con qué tratar el virus y tampoco hace falta, pero se puede llevar la enfermedad bastante mejor.
- descanso y sueño: el cuerpo está gastando energía en la inflamación y no conviene quitársela;
- beber en abundancia, que fluidifica el esputo y facilita que salga;
- paracetamol o ibuprofeno si duele el cuerpo y hay fiebre;
- una cucharada de miel en una bebida caliente suaviza la garganta y calma la tos; la miel no se da a menores de un año;
- aire humidificado y una habitación sin polvo ni olores fuertes;
- dejar de fumar al menos mientras dure la enfermedad: el humo alarga la tos semanas.
Los jarabes para la tos rinden poco, y en adultos su beneficio es comparable al de una bebida caliente. No tiene sentido tomar a la vez un antitusígeno y un expectorante: se estorban. A los menores de seis años no se les dan medicamentos para la tos sin indicación médica.
La bronquitis crónica y la EPOC son otra historia
Se llama bronquitis crónica a la tos con esputo presente la mayoría de los días durante tres meses al año y repetida dos años seguidos. Es una descripción, no una infección aparte: en quien lleva años fumando o respirando polvo en el trabajo, la mucosa se remodela y fabrica moco de forma continua.
Si además el aire sale de los pulmones peor de lo debido y eso no se recupera, se habla de enfermedad pulmonar obstructiva crónica. No se puede poner un signo de igual: hay bronquitis crónica sin obstrucción y hay enfermedad pulmonar sin esputo abundante. Lo que las separa es la espirometría, una prueba respiratoria sencilla que se hace en el centro de salud.
La diferencia es práctica. La tos prolongada del fumador se atribuye a menudo a «bronquitis crónica» y se convive con ella, mientras se pasa por alto un asma reversible o una enfermedad que se puede frenar pero no revertir.
Quién lo pasa peor
- quienes fuman y quienes llevan años conviviendo con fumadores;
- personas con asma, enfermedad pulmonar crónica o insuficiencia cardíaca;
- quienes trabajan con polvo, disolventes, humos de soldadura, harina o grano;
- personas mayores y personas con las defensas bajas;
- niños de los primeros años: en los muy pequeños unos síntomas parecidos suelen corresponder a una bronquiolitis.
Cómo no contagiar y no volver a caer
Lo contagioso no es la bronquitis, sino el virus que la ha causado, y se transmite igual que un resfriado.
- tápese la boca y la nariz con un pañuelo al toser y estornudar y tírelo enseguida; si no lo tiene, tosa en el codo;
- lávese las manos con jabón después de toser, de estornudar y al llegar a casa;
- quédese en casa mientras haya fiebre y no visite a lactantes ni a personas mayores;
- ventile las habitaciones: los virus aguantan más en el aire estancado;
- valore la vacuna estacional de la gripe, sobre todo si tiene más de sesenta y cinco años, está embarazada o vive con una enfermedad crónica;
- deje de fumar: es lo único que cambia de verdad con qué frecuencia aparecen las bronquitis y cuánto duran.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico repasa cómo empezó y cómo ha ido cambiando la tos, con qué la ha tratado ya, si hay falta de aire, fiebre o sangre en el esputo, y tiene en cuenta la edad, los años de tabaco y las demás enfermedades. Con eso ya se ve si hace falta una exploración presencial y una radiografía, si hay motivo para un antibiótico y qué debe alarmarle en los próximos días.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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