Anafilaxia
La anafilaxia es la forma más grave de reacción alérgica. Se desarrolla en minutos y no afecta solo a la piel, sino a todo el organismo: se hinchan las vías…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Anafilaxia
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: INYECTABLE, 1,6 mg somatropinaPrincipio activo: SomatropinaFabricante: Pfizer S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, 12 mg somatropinaPrincipio activo: SomatropinaFabricante: Pfizer S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, 6,7 mgPrincipio activo: SomatropinaFabricante: Sandoz GmbhRequiere receta
La anafilaxia es la forma más grave de reacción alérgica. Se desarrolla en minutos y no afecta solo a la piel, sino a todo el organismo: se hinchan las vías respiratorias y la tensión arterial cae en picado. Sin ayuda puede acabar en muerte; con adrenalina puesta a tiempo pasa casi sin dejar rastro. Todo se decide en los primeros minutos, de modo que conocer el orden de actuación le sirve no solo a quien tiene alergia, sino también a quienes están cerca.
Cómo reconocerla
La reacción suele empezar a los pocos minutos del contacto con aquello a lo que la persona es alérgica; tras una comida puede tardar más, hasta media hora o una hora. Se piensa en anafilaxia cuando aparece con rapidez al menos una de estas cosas:
- respiración: hinchazón de labios, lengua o garganta, sensación de nudo y opresión en la garganta, voz ronca, tos perruna, respiración sibilante o ruidosa, falta de aire;
- circulación: debilidad brusca, mareo, visión oscurecida, desmayo, piel fría y sudorosa, color grisáceo o azulado de labios y cara;
- consciencia: confusión, miedo, sensación de que algo terrible va a ocurrir; en un niño, decaimiento, cuerpo flojo, somnolencia extraña, imposibilidad de despertarlo;
- abdomen: dolor en retortijones, vómitos, diarrea, sobre todo si la reacción es a un alimento o a una picadura.
A menudo, aunque no siempre, se añaden habones, picor, enrojecimiento e hinchazón de los párpados.
Puede no haber ninguna erupción. En aproximadamente una de cada diez personas la anafilaxia cursa sin manifestaciones cutáneas: solo hay asfixia o caída de tensión. Esperar la erupción como confirmación es un error; es una de las principales razones por las que la ayuda llega tarde.
Los primeros minutos lo deciden todo
- Ponga la adrenalina del autoinyector de inmediato, en la cara externa del muslo, más o menos en el centro; se puede hacer a través de la ropa. Ni en la nalga ni en el brazo. Si duda de si es anafilaxia o no, póngala: equivocarse casi no tiene consecuencias, retrasarse sí las tiene.
- Llame al 112 y dígalo con claridad: sospecha de anafilaxia.
- Tumbe a la persona y levántele las piernas. Si le cuesta respirar, déjela sentarse, pero no ponerse de pie. A una embarazada, colóquela sobre el lado izquierdo. Si vomita o pierde el conocimiento, de lado.
- No deje que se levante ni camine. Incorporarse de golpe con la tensión por los suelos es peligroso en sí mismo: el corazón se queda sin nada que bombear. Hay casos de muerte justo en el momento en que la persona se puso en pie al sentirse mejor.
- Retire la causa si es posible: quite el aguijón, interrumpa la administración del medicamento.
- Si a los 5 minutos no hay mejoría, segunda inyección de adrenalina, en el otro muslo.
Se llama a la ambulancia en cualquier caso, aunque después de la inyección la persona esté bien. En algunas personas la reacción vuelve unas horas más tarde, casi siempre dentro del primer día, en una segunda oleada y sin ningún contacto nuevo con el alérgeno.
Por qué no sirve la pastilla para la alergia
Este es el error más común y el más peligroso. Los antihistamínicos quitan el picor, los habones y la congestión, empiezan a actuar al cabo de media hora y no influyen ni en la hinchazón de la laringe ni en la tensión. Los corticoides tardan todavía más. El inhalador del asma abre los bronquios, pero no sube la tensión ni deshincha la garganta.
La adrenalina es lo único que actúa a la vez sobre todos los frentes: contrae los vasos y sube la tensión, reduce la hinchazón de las mucosas y dilata los bronquios. Se inyecta en el músculo del muslo porque desde ahí se absorbe más deprisa. Los análisis de los casos mortales muestran año tras año lo mismo: la adrenalina se puso tarde o no se puso, y en cambio se tomó una pastilla y se esperó.
Qué desencadena la reacción
- Alimentos. En los niños, sobre todo leche, huevo, frutos secos y cacahuete, trigo; en los adultos, frutos secos, cacahuete, pescado, marisco, sésamo y soja.
- Medicamentos. Antibióticos, ante todo del grupo de las penicilinas, analgésicos antiinflamatorios no esteroideos, fármacos de la anestesia y contrastes usados en pruebas de imagen.
- Veneno de insectos: avispas, abejas, avispones, abejorros.
- Látex: guantes, sondas, preservativos y algunos artículos de goma.
- A veces no se llega a encontrar la causa. Esa anafilaxia la sigue el alergólogo, y el estudio resulta aquí especialmente importante.
Hay circunstancias que por sí solas no provocan la reacción, pero bajan el umbral: el ejercicio físico, el alcohol, la toma de antiinflamatorios, una infección aguda, la falta de sueño, la menstruación. Un alimento que alguien lleva años comiendo sin problema puede dar una reacción grave si justo después se sale a correr.
Merecen mención aparte dos causas poco habituales que no todo el mundo tiene presentes. La primera es la reacción a la carne roja con un retraso de tres a seis horas, más a menudo de noche; aparece en personas que han sufrido la picadura de una garrapata y, por ese retraso, no se parece a una alergia alimentaria corriente. La segunda es el exceso de mastocitos: en esas personas las reacciones a las picaduras de insectos resultan inesperadamente graves. Ambas se detectan con análisis y ambas cambian la estrategia.
Hay algo más que importa: ciertos medicamentos para el corazón y la tensión, los betabloqueantes y los inhibidores de la ECA, agravan el curso de la reacción y debilitan el efecto de la adrenalina. Si ha tenido una anafilaxia, dígaselo al médico que le ajusta ese tratamiento: a veces existe una alternativa equivalente.
Qué ocurre en el hospital
Aunque la mejoría sea rápida, la observación es necesaria. En el hospital se repite la adrenalina si hace falta, se administra oxígeno, se pasan líquidos por vena y se vigilan la tensión, la respiración y la saturación de oxígeno. Los antihistamínicos y los corticoides se usan como apoyo, con un papel secundario.
Cuánto durará la observación depende de la gravedad de la reacción y de la rapidez con que se logró frenarla: desde unas horas en los casos leves hasta un día o más en los graves o cuando hubo que repetir la adrenalina.
En las primeras horas tiene sentido sacar sangre para determinar la triptasa: este análisis ayuda después a confirmar que lo ocurrido fue realmente una anafilaxia. Más tarde ya dice poco.
El alta no debería terminar con un «evite el alérgeno». Al salir conviene llevar dos autoinyectores de adrenalina, un plan de actuación escrito y comprensible y una derivación al alergólogo: el estudio mostrará qué provocó exactamente la reacción.
Cómo vivir a partir de ahora
- llevar siempre encima dos autoinyectores, no solo «cuando pueda hacer falta»: el segundo es necesario si el primero falla o si hay que repetir la dosis;
- enseñar a usarlos a familiares, compañeros de trabajo, cuidadores y profesores, porque en plena reacción la propia persona puede no estar en condiciones;
- practicar con un dispositivo de entrenamiento sin aguja ni medicamento, para que las manos conozcan la secuencia;
- vigilar la caducidad y cambiar el inyector con antelación; guardarlo a temperatura ambiente, nunca en la nevera ni en el coche al sol;
- llevar una pulsera o una tarjeta que indique la alergia: hablarán por usted si usted no puede;
- leer la composición del envase cada vez, incluso en un producto habitual, porque las recetas cambian;
- avisar de la alergia en bares y restaurantes de forma directa, nombrando el alérgeno, y no con medias palabras;
- comunicar la alergia a medicamentos antes de cualquier procedimiento, operación, visita al dentista o prueba con contraste.
Para las reacciones graves a picaduras de avispa y abeja existe un tratamiento que reduce varias veces el riesgo de una nueva anafilaxia: un ciclo de inmunoterapia específica con veneno. La decisión la toma el alergólogo. Es uno de los pocos casos en los que la causa no solo se puede esquivar, sino eliminar.
Consulta en línea
La consulta en línea no sustituye a la ayuda durante una reacción en curso: si está ocurriendo ahora, hacen falta adrenalina y el 112. Lo que sí puede hacer el médico por videollamada es analizar un episodio ya pasado: ayudarle a entender qué lo provocó con mayor probabilidad, explicarle qué pruebas del alergólogo tienen sentido, comprobar si tiene a mano todo lo necesario y preparar un plan escrito por si se repite.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.





