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Medicamentos comúnmente recetados para Gases intestinales (flatulencia)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 45 mg/5 mlPrincipio activo: siliconesFabricante: Laboratorio Estedi S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 120 MILLONES GERMENESPrincipio activo: lactic acid producing organismsFabricante: Casen Recordati S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: CAPSULA, 240 MGPrincipio activo: siliconesFabricante: Uriach Consumer Healthcare S.L.No requiere receta
Todo el mundo tiene gas en el intestino y lo tiene siempre: no es una avería, sino un subproducto normal de la digestión. El asunto empieza a importar cuando el gas es demasiado, cuando distiende el vientre hasta doler o cuando uno deja de saber dónde termina lo normal. Merece la pena entenderlo por dos motivos distintos. El primero es cotidiano: casi siempre la explicación está en qué se come y cómo se come, y eso tiene arreglo. El segundo pesa más: de vez en cuando el exceso de gas no es el problema en sí, sino la punta de otra enfermedad, y entonces ponerse a dieta significa perder tiempo.
Cuánto gas es normal
Una persona sana expulsa gases entre diez y veinte veces al día y por lo general ni se da cuenta. La variación entre personas es enorme y no existe una cifra que sirva de norma: la comparación útil no es con el vecino, sino con uno mismo hace unos meses. Lo que importa no es la cuenta, sino el cambio; si antes nunca fue un tema y ahora el vientre se hincha todas las tardes, eso ya es una señal.
Con el olor pasa lo mismo. El olor fuerte procede de compuestos de azufre que las bacterias fabrican a partir de las proteínas: después de carne, huevos, col, cebolla o ajo se intensifica en cualquiera y por sí solo no significa nada. Conviene además separar dos sensaciones que suelen confundirse. La distensión es la sensación de vientre tenso y lleno, y aparece incluso con una cantidad de gas perfectamente normal cuando el intestino se ha vuelto más sensible al estiramiento. El exceso de gas propiamente dicho es expulsarlo con una frecuencia y una abundancia inhabituales. Son mecanismos distintos y se abordan de forma distinta.
De dónde sale el gas
Solo hay dos fuentes, y ambas son cotidianas.
- El aire que se traga. Una parte se elimina eructando y el resto sigue su camino. Tragan más aire quienes comen deprisa, hablan mientras comen, beben con pajita, mascan chicle, fuman o llevan una dentadura postiza mal ajustada. Las bebidas con gas añaden dióxido de carbono directamente.
- El trabajo de las bacterias intestinales. Los hidratos de carbono que el intestino delgado no logra digerir llegan al colon y quedan a disposición de la flora, que los fermenta y produce hidrógeno, dióxido de carbono y, en algunas personas, metano. Es un proceso normal y beneficioso: esas mismas fibras alimentan la flora y mantienen las heces blandas. El gas es el efecto secundario.
Por eso, en personas sanas, los alimentos que más gas producen son precisamente los saludables: legumbres, coles, cebolla, cereales integrales, verdura fresca. Pasarse de golpe a una alimentación «como es debido» casi siempre trae un par de semanas de gases abundantes, y no es motivo para abandonar: el intestino se adapta si la fibra se aumenta poco a poco y se bebe suficiente agua.
Qué aumenta la producción de gas
- La velocidad al comer: cuanto más rápido, más aire se traga y peor triturada llega la comida.
- Los edulcorantes sorbitol, xilitol, manitol y maltitol, presentes en chicles, caramelos sin azúcar, bebidas light y algunos medicamentos. Se absorben mal y acaban enteros alimentando a las bacterias.
- La fructosa en cantidad: zumos, refrescos azucarados, miel, mucha fruta desecada de una vez.
- Los lácteos en quien tolera mal la lactosa.
- La cerveza y los espumosos, que aportan gas e hidratos fermentables a la vez.
- El estreñimiento: cuanto más tiempo permanece el contenido en el colon, más fermenta.
- El sedentarismo. Caminar acelera el paso del gas; un día en la cama lo retiene.
- Algunos medicamentos: laxantes, antifúngicos, estatinas, metformina, acarbosa, hierro y antiinflamatorios no esteroideos.
Cuándo deja de ser solo gas
Hay una lista de signos ante los cuales los gases dejan de ser tema de conversación y pasan a ser motivo para acudir al médico y estudiarse, en lugar de buscar la dieta adecuada. Cada uno de ellos basta por sí solo:
- pérdida de peso que usted no buscaba;
- sangre en las heces, roja, oscura o en forma de deposición negra y alquitranada. No hay que esperar tres semanas para «asegurarse»: conviene consultar a la primera vez;
- un cambio en el ritmo intestinal habitual que se mantiene más de unas semanas: heces más blandas o más escasas, forma distinta, sensación de no terminar de evacuar;
- síntomas que despiertan por la noche: el dolor o la diarrea que sacan a alguien del sueño casi nunca son funcionales;
- molestias que empiezan después de los cuarenta sin que antes hubiera nada parecido. A esa edad, una sintomatología intestinal nueva es motivo para descartar algo serio, no para atribuirla a la edad;
- hinchazón persistente en una mujer, casi a diario durante varias semanas, sobre todo junto con saciedad precoz y dolor en la parte baja del abdomen: así puede empezar un cáncer de ovario, y ya solo eso justifica una consulta;
- vómitos, fiebre, dolor intenso que no cede, vientre distendido y ausencia total de expulsión de gases;
- palidez, falta de aire y cansancio, que apuntan a anemia;
- heces grasientas, claras y difíciles de arrastrar con el agua;
- cáncer de intestino, enfermedad celíaca o enfermedad inflamatoria intestinal en familiares cercanos.
Qué se esconde detrás de un exceso constante de gas
- Síndrome del intestino irritable. La causa más frecuente. Dolor abdominal relacionado con la deposición, junto a distensión y alternancia de diarrea y estreñimiento, mientras las pruebas no encuentran nada. No son «nervios» ni una invención: el intestino funciona realmente de otro modo y reacciona con dolor al estiramiento. El diagnóstico se establece cuando se ha descartado lo demás.
- Intolerancia a la lactosa. Distensión, ruidos, diarrea y gases una o dos horas después de tomar leche, con mejor tolerancia de los lácteos fermentados y los quesos curados. Suele aparecer en la edad adulta y a veces surge de golpe tras una infección intestinal.
- Enfermedad celíaca. Intolerancia al gluten con daño de la mucosa del intestino delgado. Produce distensión, diarrea, pérdida de peso y anemia; en algunas personas solo cansancio y hemoglobina baja, sin quejas digestivas. Aquí hay una regla que conviene recordar: los análisis de celiaquía se hacen mientras la persona sigue comiendo gluten con normalidad. Si se retira el pan antes, salen negativos y el diagnóstico se retrasa años.
- Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado. Aparece tras cirugía intestinal, en la diabetes y en enfermedades que enlentecen la motilidad.
- Insuficiencia del páncreas. La comida no se digiere, las heces se vuelven abundantes y grasientas y el peso baja.
- Enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa: diarrea con sangre o moco, dolor, fiebre y pérdida de peso.
- Giardiasis y otras infecciones intestinales, si todo empezó de golpe tras un viaje o tras beber agua de procedencia dudosa.
Qué puede probar por su cuenta
Si no hay ninguno de los signos de alarma, lo razonable es empezar por lo sencillo y darse unas semanas de margen.
- Comer más despacio y en raciones menores, sin hablar con la boca llena; guardar el móvil, porque comer con prisa es casi siempre comer con ruido.
- Dejar el chicle, los caramelos, el tabaco y la pajita.
- Revisar la dentadura postiza con el dentista si se ha aflojado.
- Retirar las bebidas con gas y los zumos muy azucarados, y leer las etiquetas buscando sorbitol y xilitol.
- Corregir el estreñimiento: mantiene la fermentación, y al resolverlo suele desaparecer la mitad de las molestias.
- Moverse a diario; basta media hora de paseo, mejor después de comer.
- Llevar durante dos semanas un diario sencillo de lo que se come y de lo que ocurre después. Vale más que cualquier suposición y le será muy útil al médico.
Dietas, productos de farmacia y medicamentos
Las dietas de eliminación merecen párrafo aparte, porque son donde más tiempo se pierde. Los planes que retiran de forma escalonada la leche, el gluten o los hidratos fermentables funcionan en algunas situaciones, pero son un procedimiento médico con un inicio, un plazo y una fase obligatoria de reintroducción, y los indica un médico o un dietista-nutricionista. Tachar alimentos por cuenta propia durante meses produce tres efectos: la dieta se empobrece, la flora se resiente y, sobre todo, se borran los signos de la enfermedad que todavía no se ha encontrado. Con el gluten esto es especialmente cierto: no debe retirarse antes de la prueba de celiaquía.
En la farmacia, para la distensión se emplean la simeticona y los preparados de enzimas digestivas, y en la intolerancia a la lactosa confirmada, lactasa antes de las comidas con leche. A algunas personas les ayudan las cápsulas de aceite de menta con cubierta entérica. El carbón activado está poco estudiado en este contexto, no cabe esperar de él un beneficio apreciable y además interfiere con la absorción de otros medicamentos. Ninguno de estos productos trata la causa: alivian el síntoma.
Y una última cosa: si los gases aumentaron poco después de empezar un medicamento nuevo, dígaselo al médico. La dosis o el fármaco se pueden cambiar. Pero no interrumpa por su cuenta un tratamiento indicado, y menos si se trata de antidiabéticos, estatinas o antibióticos.
Consulta en línea
El tema parece menor exactamente hasta que se descubre qué había detrás. A distancia el médico puede repasar con usted lo esencial: si esto se parece a una reacción normal a la comida o si en el relato hay algo que exige estudio — peso, sangre, síntomas nocturnos, ritmo intestinal cambiado, edad de inicio. Le indicará qué análisis conviene hacer primero y en qué orden, y le advertirá de que el gluten no se retira antes de la prueba de celiaquía. Le ayudará a leer el diario de comidas y a encontrar en él lo que usted no había relacionado. Le explicará qué se puede esperar de los productos de farmacia y qué no, y qué hacer con un medicamento que parece ser el causante. Y le dirá con qué signos hay que interrumpir la conversación y acudir a una exploración presencial.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Gases intestinales (flatulencia)
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