Dolor de mano
La mano es la parte del cuerpo que más trabaja: veintisiete huesos, una treintena de articulaciones y medio centenar de tendones, y casi todo ello funcionando…
En esta página
- Primero: la mano o todo el brazo
- Cuándo no se puede esperar
- Se duerme por la noche y hay que sacudir la mano
- Duele en la base del pulgar
- El dedo chasquea y se queda atascado
- Una cuerda en la palma y un dedo que no se estira
- Cuando no es desgaste sino inflamación
- Qué puedes hacer por tu cuenta
- Consulta en línea
Medicamentos comúnmente recetados para Dolor de mano
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
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La mano es la parte del cuerpo que más trabaja: veintisiete huesos, una treintena de articulaciones y medio centenar de tendones, y casi todo ello funcionando sin descanso. Por eso duele con frecuencia, y casi siempre por una de las pocas causas reconocibles que no se distinguen entre sí por la intensidad del dolor, sino por el sitio exacto donde se asienta y por lo que lo provoca. Merece la pena aclararlo: de ello depende que sirva una férula nocturna, que haya que cambiar la forma de usar la mano o que toque ir al médico, porque hay cosas que no se arreglan con una pomada.
Primero: la mano o todo el brazo
Esta página trata de la mano propiamente dicha: la muñeca, la palma, el dorso, los dedos y el pulgar. La distinción importa, porque las causas de la mano y las del resto del brazo son distintas.
Si lo que duele no es la mano sino el codo, el antebrazo o el brazo entero desde el hombro, eso es un tema vecino y tiene su propia página: «Dolor en el codo y el brazo». Consúltala si te reconoces en estas descripciones:
- duele el hueso del lateral del codo y empeora al girar una llave o escurrir un trapo;
- en la punta del codo ha salido un bulto blando;
- se te duermen el meñique y la mitad del anular, con una franja a lo largo del borde interno del antebrazo, y todo empeora si el codo pasa mucho rato doblado;
- el dolor baja en forma de franja desde el cuello, por el omóplato y el hombro, y aumenta al girar la cabeza o al toser;
- cuesta levantar el brazo de lado, dormir sobre ese costado y llevar la mano a la espalda.
Y lo más importante. Una pesadez, un dolor sordo o una opresión en el brazo que no dependen de los movimientos de la mano, que van con presión detrás del esternón, falta de aire o sudor frío, o que se irradian a la mandíbula y la espalda, pueden ser un infarto. Llama a una ambulancia por el número europeo único 112 y no intentes llegar por tus medios. Ese dolor no tiene que ver con la mano y no se resuelve con esta página.
Cuándo no se puede esperar
De inmediato, por el 112 o en el servicio de urgencias más cercano:
- la mano o un dedo han quedado torcidos tras una lesión, apuntan en un ángulo antinatural, el dedo no se estira o no se dobla, o en el momento del golpe hubo un chasquido;
- la mano está fría, pálida o azulada, ha perdido la sensibilidad y el pulso en la muñeca se nota más débil que en el otro brazo. Es un problema de riego y se cuenta por horas;
- el dolor tras una lesión o tras un vendaje apretado va en aumento y no cede con analgésicos, la mano se siente a presión y estirar los dedos duele. La hinchazón dentro de un espacio cerrado puede comprimir los vasos desde dentro;
- la herida es profunda, abierta, con un tendón a la vista, o ha quedado un cuerpo extraño dentro de la mano.
El mismo día, sin dejarlo para mañana:
- enrojecimiento con calor y fiebre: la articulación o toda la mano están calientes e hinchadas, cualquier movimiento produce un dolor agudo y hay escalofríos. Así se presenta la infección de una articulación, que la destruye en pocos días;
- un enrojecimiento que se extiende por la mano y sube por el antebrazo, sobre todo tras un pinchazo, una astilla, un corte o una mordedura, humana o animal. Las heridas por mordedura en la mano se infectan con especial facilidad, y el antibiótico se pauta de entrada y no «por si empeora»;
- un dedo hinchado de manera uniforme, como una salchicha, ligeramente doblado, que duele muchísimo al intentar estirarlo y que resulta doloroso al tocarlo en toda la cara palmar. Es una infección de la vaina del tendón, y el tendón puede perderse en veinticuatro horas;
- cualquier herida en la mano de una persona con diabetes, con las defensas bajas o en quimioterapia.
Se duerme por la noche y hay que sacudir la mano
Es la imagen más reconocible de todo el tema. La persona se despierta de madrugada porque la mano está dormida y le duele, la deja colgando fuera de la cama, la sacude o la frota, y en unos minutos se le pasa. De día ocurre lo mismo al volante, sujetando un libro o con el teléfono en la oreja. Se duermen el pulgar, el índice, el medio y la mitad del anular; el meñique queda al margen, y ese detalle importa, porque si es el meñique el que se duerme se trata de otro nervio y del codo. El dolor sordo sube a menudo por el antebrazo, y entonces se busca la causa más arriba sin motivo.
Así se manifiesta el síndrome del túnel carpiano: el nervio mediano queda comprimido en un canal estrecho a la altura de la muñeca. Es más frecuente en mujeres, en el embarazo, con la tiroides poco activa, con diabetes y en quien trabaja con herramientas que vibran.
Lo que ayuda: una férula rígida que mantenga la muñeca recta durante el sueño, la más eficaz de las medidas caseras; y replantear todo lo que se hace con la muñeca doblada o forzada. En el embarazo suele desaparecer solo después del parto. Lo que no hay que pasar por alto: si aparece una debilidad que no se va, si las cosas empiezan a caerse de la mano y si la almohadilla muscular de la base del pulgar se ha aplanado respecto a la otra mano, el nervio ya está sufriendo, y a partir de ahí la demora sale cara. Esos cambios no siempre se recuperan, ni del todo.
Duele en la base del pulgar
Aquí conviven dos enfermedades distintas, y se tratan de forma diferente.
La artrosis de la base del pulgar. Duele profundo, muy abajo, en la fosita que hay junto a la muñeca. Lo peor es la pinza: abrir un tarro, girar una llave, escurrir la ropa, abrochar un botón, sacar las llaves del bolsillo. Con el tiempo la articulación se ensancha y se nota a simple vista, el pulgar pierde recorrido y aparece un crujido en la base. Es más habitual a partir de los cuarenta o cincuenta y más en mujeres. Aquí ayudan una ortesis, los mangos gruesos, los utensilios de cocina adaptados y quitar carga al movimiento de pinza.
La tenosinovitis de De Quervain. No duele en la base misma, sino en el lateral de la muñeca del lado del pulgar, donde sobresale el hueso. El dolor es agudo, se irradia hacia el antebrazo y hacia el dedo, y aparece al separar el pulgar o al inclinar la mano hacia el meñique: por ejemplo, al levantar a un bebé por las axilas o al servir de una tetera pesada. A veces se nota un ligero crujido. Es clásica en madres y padres de recién nacidos y tras esfuerzos a los que la muñeca no está acostumbrada. Aquí funcionan una férula que sujete a la vez la muñeca y el pulgar, el reposo de ese movimiento concreto y, si no cede, una infiltración que pone el médico.
La forma más sencilla de distinguirlas es por el sitio: la artrosis duele en la fosita de la base misma del dedo; De Quervain, dos o tres centímetros más arriba, en el borde de la muñeca.
El dedo chasquea y se queda atascado
Por la mañana el dedo está doblado y no se estira con suavidad: opone resistencia y de pronto salta con un chasquido, como si se soltara un gatillo. A veces hay que estirarlo con la otra mano y, en casos avanzados, se queda doblado del todo. En la base del dedo, en la palma, se palpa un nódulo doloroso.
Es el dedo en gatillo: el tendón, engrosado, deja de deslizarse libremente por su polea. Afecta con más frecuencia al pulgar, al medio y al anular, y sobre todo a personas con diabetes y con enfermedades del tiroides. En sí mismo no es peligroso, pero tampoco se arregla frotando. Ayudan una férula nocturna que mantenga el dedo recto y evitar los agarres de fuerza; si el chasquido persiste, se recurre a una infiltración en la zona de la polea o a una pequeña intervención, y ambas cosas se deciden en consulta.
Una cuerda en la palma y un dedo que no se estira
Empieza sin llamar la atención: en la palma, más a menudo bajo el anular o el meñique, aparece un nódulo duro y la piel encima se hunde un poco. Con el tiempo se tiende desde el nódulo hasta el dedo una cuerda tensa, el dedo se va plegando hacia la palma y un día la persona descubre que no puede apoyar la mano plana sobre la mesa.
Es la contractura de Dupuytren, una proliferación de tejido conjuntivo en la aponeurosis palmar. No es una inflamación y normalmente casi no duele, por lo que tarda mucho en enseñarse a un médico. Es más frecuente en hombres, aumenta con la edad y se asocia a antecedentes familiares, diabetes, tabaco y consumo excesivo de alcohol. Ni el masaje, ni las pomadas, ni estirar el dedo la revierten. Conviene enseñar la mano cuando el dedo empieza a estorbar en las tareas cotidianas o cuando la palma ya no se apoya plana sobre la mesa: por esa señal tan simple se decide si intervenir, y hecho a tiempo el resultado es mejor.
Cuando no es desgaste sino inflamación
Todo lo anterior son problemas mecánicos y locales. Pero hay un cuadro en el que las medidas caseras no sirven y resultan peligrosas por el tiempo que hacen perder.
- Rigidez matutina que dura más de media hora, a veces media mañana: hay que «despertar» la mano antes de que funcione.
- Simetría: duelen y se hinchan las mismas articulaciones en las dos manos a la vez.
- Articulaciones pequeñas: los nudillos y las articulaciones medias de los dedos están hinchados, calientes y blandos al tacto; el anillo ya no entra. Las articulaciones más distales, junto a las uñas, suelen quedar libres.
- A ello se suman cansancio general, febrícula, dolor en los pies y pérdida de peso.
Así empieza la artritis reumatoide. Es una enfermedad general y no una articulación gastada, y la idea clave es una sola: el daño articular se produce sobre todo en el primer año o los dos primeros, y el tratamiento iniciado pronto lo evita. Por eso este cuadro es motivo para pedir cita y hacerse análisis, y no para comprar otra pomada. Aparte queda un dolor brusco e intensísimo con enrojecimiento y calor en una sola articulación, más frecuente en hombres, en la que no se soporta ni el roce: así se comporta la gota, que también valora el médico, y las pruebas la distinguen de una infección.
Qué puedes hacer por tu cuenta
Mientras no se aclare la causa, ayudan cosas inofensivas y prácticamente iguales en casi todos los casos anteriores.
- No retires toda la actividad, sino justamente el movimiento que reproduce el dolor. El reposo total de la mano perjudica: las articulaciones se agarrotan deprisa.
- Quítate los anillos a la primera señal de hinchazón; después habrá que cortarlos.
- El frío ayuda en los primeros días tras una lesión y en un brote reciente; el calor, en el dolor antiguo y rígido y en la rigidez matutina. Aplícalos siempre con un paño de por medio.
- La férula nocturna es la medida más infravalorada en el túnel carpiano y en el dedo en gatillo. Debe mantener la muñeca recta, no simplemente apretarla.
- Cambia los utensilios: mangos gruesos en vez de finos, abridor en lugar de los dedos, apoyo para el antebrazo al teclear, la correa del bolso al hombro y no en la mano.
- Para el dolor, paracetamol o antiinflamatorios, incluidos los geles de aplicación local. Consulta la elección y la dosis con el médico o el farmacéutico, sobre todo si hay problemas de estómago o riñón y en personas mayores.
- Mantén la mano en alto si se hincha y mueve los dedos con suavidad todos los días.
Lo que no conviene hacer: masajear la zona dolorida forzando el dolor, «andar» una lesión reciente, recolocarse un dedo uno mismo y pasar meses tapando con analgésicos una mano en la que el adormecimiento o la debilidad van a más.
Consulta en línea
La mano es un tema en el que un buen interrogatorio hace la mitad del trabajo. A distancia el médico puede precisar dónde se asienta el dolor y con qué movimiento aparece, separar el túnel carpiano de la artrosis del pulgar y del dolor que viene del cuello o del codo, explicarte qué significan la rigidez matutina y la simetría y qué análisis tiene sentido pedir, indicarte qué férula necesitas y cómo llevarla, revisar tu carga de trabajo y leer las radiografías e informes que ya tengas. Algunos cuadros —el dedo en gatillo, el De Quervain, un Dupuytren inicial— se reconocen casi sin error por el relato y por un vídeo del movimiento de la mano.
Los límites del formato conviene decirlos con franqueza: por pantalla no se palpa una articulación, no se mide la fuerza contra resistencia y no se valora una lesión reciente. Y ante una deformidad tras una caída, una mano fría y pálida, un enrojecimiento que se extiende con fiebre o la sospecha de un infarto, hace falta una ambulancia y no un mensaje.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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