Dolor de cadera en adultos
«Me duele la cadera» es una frase que cada persona entiende de una manera: a uno le tira la ingle, a otro le duele el costado, a un tercero le duele la nalga…
En esta página
- Dónde duele y qué indica eso
- La artrosis, la causa más frecuente
- El dolor del costado que no deja dormir de lado
- Cuando lo que duele no es la articulación
- La fractura tras una caída: lo que no se puede pasar por alto
- Señales que cambian la conversación
- Qué puede hacer usted mismo
- Qué le va a proponer el médico
- Si a quien le duele la cadera es un niño
- Consulta en línea
Medicamentos comúnmente recetados para Dolor de cadera en adultos
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: GEL, 23,2 mg/gPrincipio activo: DiclofenacoFabricante: Teva B.V.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 600 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Towa Pharmaceutical S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 20 mg/mlPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Kern Pharma S.L.No requiere receta
«Me duele la cadera» es una frase que cada persona entiende de una manera: a uno le tira la ingle, a otro le duele el costado, a un tercero le duele la nalga y el dolor le baja por la pierna. La articulación de la cadera está profunda, más cerca de la ingle que del punto donde solemos poner la mano. Por eso lo primero que conviene hacer es localizar exactamente dónde duele. De ahí dependen tanto la lista de causas como la urgencia con la que hace falta un médico.
Dónde duele y qué indica eso
La división es tosca, pero funciona en la mayoría de los casos.
- La ingle y la cara anterior del muslo, a veces hasta la rodilla. Así duele la propia articulación: artrosis, inflamación, lesión del rodete cartilaginoso, necrosis de la cabeza del fémur. El rasgo típico es la dificultad para ponerse un calcetín, salir del coche o cruzar las piernas.
- La cara externa, el «hueso» del costado. Así duelen los tejidos blandos sobre el trocánter mayor: la bolsa y los tendones de los músculos glúteos. Duele tumbarse de ese lado y subir escaleras, y se palpa un punto doloroso.
- La nalga y la parte posterior del muslo, sobre todo si el dolor baja por debajo de la rodilla. Esto muy a menudo no es la cadera sino la zona lumbar: una raíz nerviosa comprimida o un problema de la articulación sacroilíaca.
También ocurre lo contrario: la articulación está deteriorada y lo único que duele es la rodilla. El dolor referido a la rodilla es una trampa conocida, y si la rodilla está bien en la exploración y en la radiografía pero duele, conviene revisar la cadera.
La artrosis, la causa más frecuente
La artrosis de cadera es el desgaste progresivo del cartílago. Suele empezar a partir de los cuarenta y cinco, con más frecuencia en quien tiene antecedentes familiares, en personas con exceso de peso, después de lesiones antiguas y en quienes han pasado años con la articulación sometida a carga por su trabajo.
Se reconoce por su ritmo. El dolor en la ingle aparece con el movimiento y calma en reposo; por la mañana o tras estar mucho rato sentado la articulación se «agarrota» unos minutos y luego se suelta al andar. Poco a poco se acorta la distancia que la persona recorre sin pararse y se reduce el recorrido articular: primero deja de girar hacia dentro, después cuesta agacharse hasta el pie. El dolor nocturno aparece tarde, cuando la enfermedad ya está avanzada.
Una rigidez matinal que no cede en media hora y dura una hora o más, sobre todo si duelen varias articulaciones y de forma simétrica, ya no es artrosis: es motivo para buscar una enfermedad inflamatoria de las articulaciones y hacer análisis.
El dolor del costado que no deja dormir de lado
La segunda historia en frecuencia es la inflamación y el desgaste de los tendones glúteos y de la bolsa situada sobre el trocánter mayor. Antes se llamaba simplemente bursitis trocantérea; hoy se habla más bien de síndrome doloroso del trocánter mayor, porque casi nunca se trata solo de la bolsa.
El cuadro es muy reconocible: duele la cara externa del muslo, el punto doloroso se localiza con un dedo, no hay forma de dormir sobre ese lado, cuesta subir escaleras, levantarse de la silla y quedarse de pie cargando el peso en una pierna. El dolor puede bajar por la cara externa del muslo, pero por lo general no pasa de la rodilla ni se acompaña de adormecimiento.
Aparece sobre todo en mujeres de mediana edad y mayores, tras aumentar la actividad, cuando hay diferencia de longitud entre las piernas y cuando los glúteos están débiles. En sí no es peligroso, pero se alarga y estropea el sueño de forma notable. La base del tratamiento es descargar la zona, calmar el dolor y trabajar la musculatura con la pauta que indique un profesional; en la consulta el médico decide si hacen falta radiografía y otras pruebas.
Cuando lo que duele no es la articulación
Parte de los dolores de esta zona no tienen nada que ver con la articulación, y tratarlos como una artrosis no sirve de nada.
- La zona lumbar. Una raíz nerviosa comprimida da un dolor que empieza en la nalga y baja por la pierna, a menudo por debajo de la rodilla, con adormecimiento, hormigueo o debilidad en el pie. Cambia con la postura y aumenta al toser y estornudar. Los movimientos de la propia cadera, en cambio, son libres e indoloros: esa es la diferencia clave.
- La articulación sacroilíaca. Dolor profundo en una nalga, con más frecuencia después del parto, en enfermedades inflamatorias de la columna o tras un esfuerzo.
- La hernia inguinal y los problemas de los aductores. Dolor estrictamente en la ingle, que aumenta al hacer fuerza y al juntar la pierna.
- La compresión del nervio cutáneo del muslo. Ardor y adormecimiento en la cara externa del muslo, sin debilidad; suele relacionarse con cinturones y fajas apretados o con un aumento de peso.
- Los vasos. Un dolor en la nalga y el muslo que aparece siempre a la misma distancia caminando y desaparece parándose un par de minutos obliga a pensar en un estrechamiento de las arterias de la pierna. Es un tema aparte y un motivo para estudiar la circulación.
La fractura tras una caída: lo que no se puede pasar por alto
La fractura del extremo superior del fémur en una persona mayor es la causa más peligrosa de dolor en esta zona. Con osteoporosis basta una caída desde su propia altura y a veces un mal giro en la cama.
El peligro está en que la fractura no siempre parece una fractura. El cuadro clásico —dolor brusco, pierna acortada y girada hacia fuera, imposibilidad de levantarse— no se da en todo el mundo. En una fractura impactada, con los fragmentos encajados uno en otro, la persona puede ponerse de pie e incluso dar unos pasos, quejándose solo de dolor en la ingle. Son justamente esas las que se pasan por alto: el anciano se cayó, se levantó, llegó hasta el sofá y todos dieron por hecho que no había sido nada. En la radiografía simple la fisura tampoco se ve siempre, y si la sospecha se mantiene se hace una prueba adicional.
Llame a una ambulancia por el número europeo único 112 o lleve a la persona al hospital si, tras una caída o un golpe:
- el dolor en la ingle o en la cadera es intenso y no permite apoyar la pierna;
- la pierna ha quedado más corta, girada hacia fuera o en una posición antinatural;
- la articulación está deformada, o crecen rápidamente la hinchazón o un hematoma extenso;
- aparece adormecimiento, frialdad o debilidad en la pierna y el pie.
Acuda al médico el mismo día aunque la persona camine, siempre que un mayor se haya caído y después cojee, se queje de la ingle o no pueda levantar la pierna estirada estando tumbado. Con más razón si toma medicación para la osteoporosis, corticoides, o ya se ha roto algún hueso con un golpe pequeño. En esa situación es mejor no ponerse al volante: que conduzca otra persona.
Señales que cambian la conversación
Hay algunas combinaciones con las que el dolor de cadera deja de ser un problema mecánico.
- Dolor con fiebre. Una cadera caliente e hinchada, fiebre alta, escalofríos y la imposibilidad de mover la pierna significan una infección de la articulación o del hueso, y la atención hace falta de inmediato, en esa misma hora. Es especialmente peligroso en personas con diabetes, después de una cirugía de la articulación, con una prótesis, en quienes toman fármacos que bajan las defensas y en usuarios de drogas inyectadas.
- Dolor en reposo y de noche junto con pérdida de peso. Un dolor que no depende del movimiento, despierta por la noche y se acompaña de adelgazamiento, sudor nocturno o debilidad inexplicable exige estudio sin demora. Los huesos de la pelvis y el fémur son de los sitios donde más a menudo asientan las metástasis, y en alguien que se haya tratado alguna vez de un cáncer de mama, de próstata, de pulmón, de riñón o de tiroides ese dolor se considera tumoral mientras no se demuestre lo contrario. Igual de llamativo es un dolor que aparece por primera vez en la vejez y crece deprisa.
- Dolor en quien ha tomado corticoides durante mucho tiempo. La necrosis avascular de la cabeza femoral es la muerte de una zona de hueso por falta de riego. Los principales factores de riesgo son el uso prolongado de corticoides a dosis altas y el abuso de alcohol; también aparece en la anemia falciforme, tras radioterapia y después de una lesión de la articulación. Empieza con dolor inguinal al cargar peso en una persona relativamente joven, la radiografía inicial suele ser normal y lo que decide es la resonancia. Diagnosticarla pronto tiene un sentido muy concreto: en fase temprana la articulación todavía se puede salvar.
- Debilidad repentina de la pierna, dificultad para orinar o adormecimiento en la zona genital y anal junto con dolor de espalda y de pierna: es una urgencia de la columna y hay que ir al hospital de inmediato.
Qué puede hacer usted mismo
Mientras no se conozca la causa, tienen sentido unas cuantas medidas sencillas que no perjudican a nadie.
- No se meta en reposo absoluto. Una articulación que deja de moverse pierde recorrido y duele más. Busque el nivel de actividad en el que el dolor sea tolerable y no aumente al día siguiente.
- Quite lo que claramente lo provoca: tramos largos de escaleras, estar mucho rato de pie, sentarse en sillones bajos y blandos, dormir sobre el lado que duele.
- Ayudan un calzado cómodo con suela amortiguadora y un bastón. El bastón se lleva en la mano del lado sano: así descarga de verdad la cadera.
- Perder peso alivia la carga sobre la articulación de forma apreciable, y es una de las pocas medidas con beneficio demostrado en la artrosis.
- Para el dolor, paracetamol o antiinflamatorios no esteroideos, incluso en gel sobre la cara externa del muslo. Tómelos según el prospecto y consúltelo con su médico si tiene problemas de estómago, de riñón o de corazón, o si toma otros medicamentos.
- El calor suele aliviar la rigidez y el frío el dolor reciente tras un esfuerzo. Pero si la articulación está caliente y hay fiebre, no se debe aplicar calor: primero hay que descartar una infección.
Qué le va a proponer el médico
El médico explorará la cadera, comprobará el recorrido articular y la marcha, y revisará sin falta la zona lumbar y la rodilla para no tomar por articular un dolor referido. Después, según lo que encuentre: radiografía, análisis de sangre si sospecha inflamación o infección, ecografía de partes blandas y resonancia allí donde la radiografía simple no ha mostrado nada. Como tratamiento suelen ofrecerse ejercicio terapéutico pautado y trabajo con un fisioterapeuta, analgésicos, a veces una infiltración en la articulación o en la zona del trocánter, y en una artrosis avanzada, cuando el dolor impide dormir y caminar, se plantea la prótesis de cadera. Los ejercicios concretos, su número y los plazos de recuperación los indica un profesional tras explorar: aquí no hay una pauta única que valga para todos.
Si a quien le duele la cadera es un niño
En niños y adolescentes todo funciona de otra manera, y lo anterior no se les puede aplicar. La artrosis y la bursitis trocantérea prácticamente no existen a esas edades, y en cambio hay un repertorio propio de causas: la inflamación pasajera de la articulación tras una infección, la enfermedad de Perthes, el deslizamiento de la cabeza femoral en el adolescente y, lo más urgente de todo, la infección purulenta de la articulación. Un niño que empieza a cojear sin motivo o se queja de la rodilla necesita que lo exploren, no que se espere. Sobre eso hay en esta web una página aparte dedicada al dolor de cadera en niños: si se trata de un niño o de un adolescente, lea esa.
Consulta en línea
El dolor de cadera es un tema en el que la mitad del trabajo la hace la conversación: dónde duele exactamente, cuándo empezó, qué lo empeora y qué lo alivia, cómo cambia de noche, qué ha tomado ya y qué han mostrado las imágenes. En una consulta en línea, el médico de Oladoctor le ayudará a separar la articulación de la zona lumbar y del dolor de las partes blandas del costado, repasará con usted las radiografías y resonancias que ya tenga, le explicará qué pruebas tiene sentido añadir y le indicará a quién acudir: traumatólogo, reumatólogo, neurólogo o rehabilitador. Revisará aparte las señales con las que no se puede esperar, y si por lo que describe el cuadro se parece a una fractura, a una infección o a un dolor tumoral, se lo dirán con claridad y le derivarán a atención presencial.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Dolor de cadera en adultos
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