Dificultad para tragar (disfagia)
Tragar parece un gesto sencillo, pero es un trabajo coordinado y rápido de la lengua, el paladar blando, la faringe, la laringe y el esófago: en poco más de…
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- La regla con la que se empieza aquí
- Qué nota exactamente, y con qué se confunde
- Atragantarse y que la comida vaya «por otro lado»
- Cuándo se llama a una ambulancia y cuándo se consulta hoy mismo
- Cuando falla la deglución misma: nervios, músculos y boca
- Cuando hay un obstáculo en el esófago
- Qué ocurre en la consulta
- Cómo comer y beber mientras espera la consulta
- Consulta en línea
Tragar parece un gesto sencillo, pero es un trabajo coordinado y rápido de la lengua, el paladar blando, la faringe, la laringe y el esófago: en poco más de un segundo la comida debe entrar en el esófago sin que caiga ni una gota en la vía respiratoria. Ese mecanismo puede fallar en cualquier punto, y por eso «me cuesta tragar» significa cosas muy distintas. Este tema tiene una regla que pesa más que todo lo demás, y conviene empezar por ella.
La regla con la que se empieza aquí
Si tragar alimentos sólidos se ha vuelto más difícil, si eso ha empezado hace poco y, sobre todo, si empeora semana a semana, hay que estudiarlo sin esperar. Así se comporta el tumor de esófago y el tumor de la unión entre el esófago y el estómago: primero se atascan la carne, el pan o la patata seca; después hay que masticar más y ayudarse con líquido; más tarde tampoco pasa la comida blanda. La luz del esófago se estrecha poco a poco y la persona cambia sus hábitos al mismo ritmo: corta más fino, elige sopa, es la última en terminar en la mesa. Visto de fuera no parece una enfermedad, y el tiempo se va.
La prisa no busca asustar. Un tumor de esófago detectado a tiempo es curable; detectado cuando ya no pasa ni el agua, la situación es muy distinta. Entre esos dos momentos suelen mediar meses, no años.
Con más razón no lo deje para más adelante si la dificultad para tragar va acompañada de algo de esto:
- está perdiendo peso sin proponérselo;
- en los análisis han visto anemia, o está pálido y se queda sin aire al subir escaleras;
- la voz se ha vuelto ronca y no se recupera;
- tragar no solo cuesta, también duele, o hay dolor detrás del esternón;
- ha tenido heces negras y alquitranadas o vómito con sangre;
- tiene más de cincuenta años, fuma o ha fumado, y lleva años con acidez.
Ninguno de estos datos significa que lo peor haya ocurrido. Significan que la consulta y la gastroscopia hacen falta en los próximos días, no «cuando haya tiempo».
Qué nota exactamente, y con qué se confunde
Al médico le importa distinguir dos sensaciones que se cuentan con palabras parecidas y responden a enfermedades y pruebas distintas.
La comida se atasca de verdad. Ha tragado un bocado y se ha detenido, en la garganta o detrás del esternón. Hay que esperar, beber, hacer varios movimientos de deglución en vacío, y a veces el bocado vuelve a la boca. Hasta que eso se resuelve no se puede tragar la porción siguiente. Fíjese en dos cosas: a qué altura se detiene y qué se atasca, si solo lo sólido o también el agua. Las respuestas estrechan mucho el círculo de causas.
La sensación de bulto en la garganta que no impide tragar. La opresión o la sensación de cuerpo extraño está siempre ahí, pero la comida y la bebida pasan con normalidad, y lo que más se nota es al tragar saliva en vacío. Es un cuadro aparte, relacionado con el reflujo, con la tensión de la musculatura del cuello y con la ansiedad, y por sí solo no indica un tumor: aquí no está alterada la deglución, sino la sensación. Aun así hay un límite: si el bulto se nota siempre del mismo lado, si aparece junto a pérdida de peso, ronquera o dolor de oído, o si no cede en semanas, hay que consultar.
Y hay un tercer caso: dolor al tragar sin atasco. Suele indicar inflamación, desde una infección corriente de garganta hasta una esofagitis.
Atragantarse y que la comida vaya «por otro lado»
El segundo grupo de molestias no habla de estrechez, sino de seguridad. Cuando el fallo ocurre al principio mismo de la deglución, la comida y el líquido entran en la vía respiratoria en lugar del esófago:
- tos y atragantamiento durante la comida o la bebida, sobre todo con líquidos;
- tras unos tragos la voz suena «húmeda», con gorgoteo;
- la comida o la bebida salen por la nariz;
- se escapa saliva por la boca, la comida se queda en el carrillo;
- accesos de tos por la noche, estando tumbado.
Así aparece la neumonía por aspiración: una infección del pulmón provocada por la comida que ha llegado hasta él. Es la complicación grave más frecuente de la disfagia. Importa especialmente después de un ictus, cuando la deglución se altera en los primeros días en muchísimas personas y no en todas se recupera, y en la enfermedad de Parkinson, donde empeora despacio y sin que la propia persona lo note. En ambos casos existe la aspiración silente: la comida entra en la vía respiratoria y no hay tos alguna, porque el reflejo de defensa se ha debilitado. Por eso aquí no se vigila la tos, sino otras señales: «catarros con fiebre» repetidos, tos que no termina, debilidad, rechazo de la comida, pérdida de peso. Si a una de estas personas le sube la fiebre y aparece tos, necesita médico el mismo día, y hay que contarle que existe un problema para tragar.
Cuándo se llama a una ambulancia y cuándo se consulta hoy mismo
Llame a una ambulancia por el número europeo único 112 si:
- un trozo de comida ha bloqueado la respiración: la persona no puede hablar, respirar ni toser, se lleva las manos al cuello, se pone azulada. Aquí cuentan los minutos, y mientras llega la ayuda se practican las maniobras de desobstrucción de la vía aérea;
- la capacidad de tragar se ha perdido de golpe, junto con la cara torcida, debilidad en un brazo o habla confusa: es un ictus;
- la lengua, los labios o la garganta se hinchan a la vista, la voz se apaga y cuesta respirar: es un edema alérgico;
- en una persona con miastenia la debilidad avanza y alcanza la deglución y la respiración;
- un niño ha dejado de tragar de repente y le cae la saliva: no traga ni su propia saliva, rechaza beber, se sienta inclinado hacia delante, respira ruidosamente. Así se manifiestan un cuerpo extraño atascado y la inflamación de la garganta; esperar a la mañana siguiente no es una opción. Y si existe la menor posibilidad de que haya tragado una pila de botón de un mando o un juguete, dígalo de inmediato: una pila atascada en el esófago quema la pared en unas pocas horas.
Consulte el mismo día si:
- no consigue tragar ni agua ni saliva y tiene que escupir;
- un bocado se ha quedado atascado y no baja en varias horas, con dolor detrás del esternón;
- lleva más de un día sin beber: lengua seca, poca orina, debilidad, mareo;
- ha aparecido fiebre y tos en alguien que se atraganta al comer.
Cuando falla la deglución misma: nervios, músculos y boca
Aquí se rompe el mecanismo del trago, y por eso hay atragantamiento y los líquidos cuestan más que lo sólido.
- El ictus es la causa más frecuente de disfagia de aparición brusca.
- La enfermedad de Parkinson y otros procesos con rigidez que avanza despacio.
- La esclerosis lateral amiotrófica (ELA): la deglución y el habla se deterioran juntas, la lengua se debilita y adelgaza, y se suman debilidad en las manos y contracciones musculares.
- La miastenia, con un rasgo muy característico: al final del día y al final de la comida cuesta tragar bastante más que por la mañana y en las primeras cucharadas. Suele acompañarse de un párpado caído y visión doble.
- La esclerosis múltiple, la demencia avanzada, las secuelas de un traumatismo craneal, la parálisis cerebral.
A este grupo pertenece también todo lo que impide preparar el bocado. La boca seca ya dificulta tragar por sí misma: por medicamentos, por deshidratación, tras radioterapia de cabeza y cuello, en enfermedades de las glándulas salivales. Una prótesis dental mal ajustada, o su ausencia, no permite masticar. Y algunos fármacos interfieren directamente en la deglución: los antipsicóticos y los de acción anticolinérgica.
Cuando hay un obstáculo en el esófago
Aquí ocurre lo contrario: los líquidos pasan y lo sólido se atasca.
- El tumor del esófago o de su unión con el estómago: el motivo del primer apartado.
- La estenosis por reflujo. Años de acidez dejan un anillo de cicatriz en la parte baja del esófago. Atención a la trampa: la acidez a menudo disminuye entonces, y la persona cree que va mejorando cuando en realidad la luz se ha estrechado.
- La acalasia: el esfínter inferior del esófago deja de abrirse a tiempo. No se parece al resto: pasan mal tanto la comida como el agua, lo comido se queda largo rato en el esófago y vuelve sin digerir, sobre todo al tumbarse, de ahí la tos nocturna y la almohada mojada. Dura años y lleva despacio a perder peso.
- La esofagitis: por reflujo, por una afectación alérgica (en gente joven suele empezar con un trozo de carne atascado) o por una infección por hongos cuando la inmunidad está baja.
- La lesión por un comprimido. Las tetraciclinas, los antiinflamatorios no esteroideos, los bifosfonatos y los suplementos de potasio pueden quemar la pared del esófago si se toman tumbado y casi sin agua.
- La compresión desde fuera: un bocio grande, ganglios aumentados en el tórax, cambios en la columna.
Qué ocurre en la consulta
El médico preguntará cuándo empezó, qué se atasca y a qué altura, si ha empeorado, cuánto pesaba hace medio año, si ha tenido acidez, qué medicamentos toma y si fuma; explorará la boca y el cuello, auscultará los pulmones, valorará la voz y observará cómo traga unas cucharadas de agua. Con atasco de alimentos sólidos, la primera prueba suele ser la gastroscopia: se mira el esófago y el estómago con un tubo fino, se toma una muestra de tejido en el mismo acto y a veces se dilata la estrechez. Cuando hay atragantamiento se estudia la deglución en sí, con una prueba radiológica con contraste o con un endoscopio mientras la persona come. Si se sospecha acalasia se mide la presión dentro del esófago, y a los análisis se añade el de la anemia.
Cómo comer y beber mientras espera la consulta
Esto no es un tratamiento, es la forma de no hacerse daño durante los días en que se busca la causa.
- Coma siempre sentado, con la espalda recta, y no se tumbe hasta media hora después.
- Triture: carne y verdura, hasta una textura blanda o de puré. Deje lo seco, lo que se desmiga y lo fibroso: pan tostado, arroz suelto, carne dura, pieles.
- Coma despacio, en porciones pequeñas, masticando a fondo, y no hable con la boca llena. Apague la televisión: tragar exige atención.
- No baje la comida sólida con tragos grandes de líquido. Empuja el bocado, pero es justo así como acaba en la vía respiratoria. Beba aparte y a sorbos pequeños.
- Si se atraganta con los líquidos, dígaselo al médico: a veces se recomienda espesarlos, pero la textura y la forma las decide un profesional, no se prueban al azar.
- Tome los comprimidos sentado, con un vaso lleno de agua, y no se tumbe justo después. Antes de machacar o partir una pastilla, pregunte a su médico o en la farmacia: algunos medicamentos dejan de funcionar así, y otros irritan el esófago.
- Apunte su peso una vez por semana y anote qué se atascó y cuándo: en la consulta ese papel dice más que la memoria.
- No intente empujar un bocado atascado con pan o con mucha agua, y no se provoque el vómito. No fume ni beba alcohol durante las comidas.
Consulta en línea
Aquí lo decisivo no se resuelve palpando, sino hablando: qué se atasca, dónde, desde cuándo y qué más ha aparecido al lado. Eso es lo que un médico de Oladoctor averigua en línea y en poco tiempo. Le dirá si hace falta una gastroscopia y con qué urgencia, qué pruebas pedir y en qué orden, revisará los informes que ya tenga y también sus medicamentos, porque a veces la causa está ahí, y le indicará cómo comer y beber con seguridad hasta la visita. Y si el relato se parece a una estenosis que avanza, a una aspiración o al comienzo de una enfermedad neurológica, se lo dirán con claridad y le pondrán un plazo para acudir.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Dificultad para tragar (disfagia)
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