En esta página
Medicamentos comúnmente recetados para Convulsión
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: INYECTABLE, 1 mg clonazepam/mlPrincipio activo: clonazepamFabricante: Cheplapharm Arzneimittel GmbhRequiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 2 mgPrincipio activo: clonazepamFabricante: Tarchominskie Zaklady Farmaceutyczne Polfa S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1 mgPrincipio activo: clonazepamFabricante: Neuraxpharm Spain S.L.Requiere receta
La persona pierde el conocimiento de golpe, cae, el cuerpo se pone rígido y luego empiezan las sacudidas rítmicas de brazos y piernas, la respiración suena ronca, sale saliva por la boca, los labios se ponen azulados. Visto desde fuera parece una catástrofe, y el primer impulso es hacer algo inmediatamente: abrirle la boca, darle agua, levantarlo y sentarlo. Justamente esas maniobras son las que hacen daño. La ayuda consiste en cosas muy sencillas, y lo esencial es no estorbar. Esta página está escrita sobre todo para quien está al lado, porque de él depende más que de cualquier medicamento.
Qué hacer mientras dura la convulsión
La secuencia es corta y merece la pena saberla de memoria.
- Mire la hora de inicio. Consulte el reloj o el móvil de inmediato. Es el único dato que después preguntarán todos: de él depende si hay que llamar a la ambulancia y qué hará el médico.
- Retire lo peligroso de alrededor. No a la persona, sino los objetos: aparte la silla, la mesa con algo caliente, el radiador, todo lo duro y afilado. A ella solo se la mueve donde no hay otra forma de protegerla: junto a la calzada, en una escalera, junto al fuego, junto al agua.
- Póngale algo blando bajo la cabeza: una chaqueta, un bolso, un jersey doblado. Los golpes de la cabeza contra el suelo son la lesión principal de una convulsión. Quítele las gafas y afloje el cuello de la camisa, la corbata o una bufanda apretada.
- Cuando las sacudidas terminen, gírela de lado. La cabeza algo más baja, para que la saliva y el contenido de la boca salgan hacia fuera y no hacia la vía respiratoria. Compruebe que respira.
- Quédese al lado y hable con calma hasta que recupere del todo la conciencia. Es la parte más larga: durante unos minutos, y a veces media hora, la persona no entiende dónde está, puede levantarse y echar a andar, puede asustarse y apartarle de un empujón. No discuta ni la sujete: esté a su lado, apártela de lo peligroso y repítale quién es usted y qué ha pasado.
- Si va en silla de ruedas, ponga los frenos, deje abrochados los cinturones, sujétele la cabeza y no intente sacarla de la silla.
Si hay alguien más cerca, pídale que vigile el tiempo: entre dos se lleva mejor.
Lo que no se debe hacer
Esta lista importa más que la anterior, porque casi todo lo que contiene se hace con la mejor intención.
- No le meta nada en la boca. Ni los dedos, ni una cuchara, ni un pañuelo. La lengua no se traga durante una convulsión: eso es una creencia antigua. En cambio los dientes rotos, la mandíbula luxada, el dedo mordido del que ayuda y un objeto aspirado son muy reales.
- No le abra los dientes a la fuerza. Las mandíbulas están cerradas por los músculos y no hay manera de separarlas sin causar daño. Si se ha mordido la lengua, eso ocurrió en los primeros segundos y ya no se puede corregir.
- No la sujete a la fuerza. Aprisionar brazos y piernas, sentarse encima, intentar estirarla: es inútil y peligroso, porque la convulsión no se acorta y así es como se producen luxaciones, esguinces y fracturas.
- No le dé de beber, de comer ni ningún medicamento hasta que esté completamente consciente: el agua o una pastilla que entran en la vía respiratoria sin reflejo de deglución son una desgracia peor que la propia convulsión.
- No la levante enseguida. No la siente, no la ponga de pie, no la lleve a casa ni la meta en el coche. Déjela tumbada de lado el tiempo que necesite.
- No le eche agua, no le dé cachetes, no le acerque nada oloroso a la nariz: despertarla antes de tiempo no se consigue.
- No empiece la respiración artificial mientras duran las sacudidas: la respiración ruidosa e irregular y los labios azulados de esos segundos son habituales y pasan solos. La reanimación se inicia solo si las sacudidas han terminado y no hay respiración.
Cuándo llamar a la ambulancia
La ambulancia se pide en el número europeo único 112. Llame sin dudar si:
- es la primera convulsión de su vida, o usted no sabe si esa persona ha tenido convulsiones antes;
- las sacudidas duran más de cinco minutos;
- las convulsiones se suceden una detrás de otra sin que recupere la conciencia entre ellas;
- se ha lesionado durante la convulsión: golpe en la cabeza, cara herida, brazo dañado;
- la convulsión ha ocurrido en el agua, en la piscina, en la bañera o en el mar: aunque la persona parezca bien, puede haber entrado agua en los pulmones;
- se trata de una embarazada o de una mujer que ha dado a luz hace poco;
- no vuelve en sí, sigue inconsciente o le cuesta respirar una vez terminadas las sacudidas;
- la persona tiene diabetes o tiene fiebre alta;
- la convulsión no se parece a las que suele tener o dura más de lo habitual en ella.
Quien tiene una epilepsia conocida desde hace tiempo no necesita ambulancia cada vez: muchos tienen un plan acordado con su médico donde está escrito qué esperar y qué hacer, incluida la medicación de urgencia que administran los allegados. Si ese plan existe y usted ha recibido instrucciones, sígalo. Si no hay plan, si duda o si algo no encaja con lo que el plan describe, llame.
El desmayo que se confunde con una convulsión
Ocurre más a menudo que una convulsión verdadera. En un desmayo por ambiente cargado, por dolor, al ver sangre o tras estar mucho tiempo de pie, el cerebro se queda unos segundos sin sangre, y el cuerpo llega a ponerse rígido y a dar sacudidas: visto desde fuera resulta muy convincente.
Para distinguirlos ayudan tres cosas: la persona palideció antes y se sintió mal, todo duró segundos, y la conciencia volvió rápido y sin una confusión larga. La diferencia no es cosmética: el desmayo se busca en el corazón y la convulsión en el cerebro, y las pruebas serán distintas. Por eso al médico le importan los minutos anteriores a la caída.
Qué más provoca convulsiones
Una convulsión no es un diagnóstico, sino un suceso, y tiene muchas causas. Vale la pena aclararlas, porque algunas se corrigen y entonces no vuelve a repetirse.
- Azúcar baja en sangre. Es la causa reversible más importante en quien se trata de una diabetes: antes suele haber sudoración, temblor, hambre, conducta extraña. Por eso la diabetes es motivo para llamar a la ambulancia.
- Retirada del alcohol. La convulsión no llega con la borrachera, sino uno o dos días después de que alguien que bebía mucho y durante mucho tiempo haya dejado de beber. Es una situación peligrosa que se trata en el hospital.
- Medicamentos e intoxicaciones: suspensión brusca de sedantes y somníferos, sobredosis, algunos fármacos, drogas.
- Infección del cerebro y sus membranas: convulsión con fiebre alta, dolor de cabeza intenso, somnolencia o confusión en un adulto. Es una urgencia.
- Traumatismo craneal: convulsión justo después del golpe o pasado un tiempo desde una lesión grave.
- Eclampsia. Convulsión en la segunda mitad del embarazo o en las primeras semanas tras el parto, habitualmente con tensión alta e hinchazón. Es una amenaza para la vida de la madre y del bebé, y aquí se cuenta por minutos.
- Convulsión febril en un niño: aparece cuando la fiebre sube rápido, casi siempre antes de los cinco años. A los padres les parece el fin del mundo, pero estas convulsiones suelen pasar solas en minutos y casi nunca son peligrosas. Aun así, después de la primera hay que llevar al niño al médico: importa descartar una infección del cerebro.
Qué anotar y contarle al médico
El diagnóstico de las convulsiones se hace sobre todo por el relato. La persona no recuerda su propia convulsión, y las pruebas, incluido el electroencefalograma, entre una y otra suelen ser normales. Aquí lo que cuenta un testigo vale más que un aparato, y conviene apuntarlo enseguida.
- Si hubo un aviso previo: un olor o un sabor raro, una sensación que sube desde el estómago, un miedo repentino, la impresión de algo ya visto. La persona pudo mencionarlo segundos antes.
- Qué hicieron los ojos y la cabeza: si los ojos se fueron hacia arriba o miraban a un lado, si la cabeza giró y hacia dónde. Eso le indica al médico por dónde empezó.
- Por dónde empezó: todo el cuerpo a la vez, o primero una mano, o media cara.
- Si se mordió la lengua, normalmente en un lado, y si hubo pérdida de orina.
- Qué pasó con la respiración y el color de la cara, y cuánto duró todo según el reloj. Si vuelve a repetirse y hay alguien más presente, un vídeo dirá al médico más que cualquier relato.
- Cuánto tardó en volver en sí y cómo estaba después: confusa, somnolienta, agotada, si durmió mucho, si quedó debilidad en un brazo o una pierna.
- Qué hubo el día antes: una noche sin dormir, alcohol, una pastilla olvidada, fiebre alta, un medicamento nuevo, calor sofocante y mucho rato de pie.
Después de la primera convulsión: no conducir
Tras una convulsión con pérdida de conciencia no se conduce hasta que lo decida el médico. No un día, ni «hasta que se me despeje la cabeza»: el plazo lo marca el médico y depende de lo que se encuentre en el estudio. Las normas al respecto son distintas en cada país y hay que consultarlas donde uno vive, pero lo común es lo mismo en todas partes: el permiso lo da el médico, no la sensación de estar bien.
Durante las primeras semanas, mientras no esté clara la causa, es sensato además:
- no nadar ni bañarse a solas; la ducha es más segura que la bañera y es mejor no cerrar la puerta con llave;
- no trabajar en altura, junto al fuego o con maquinaria, ni quedarse solo donde una caída sea peligrosa;
- no pasar noches sin dormir y no beber alcohol: son los dos desencadenantes más frecuentes de una recaída;
- tomar lo indicado con horario exacto: la dosis olvidada de un antiepiléptico es la causa más frecuente de que las convulsiones vuelvan, y estos fármacos no se empiezan ni se dejan por cuenta propia;
- contar a los allegados y a los compañeros qué hacer si se repite: una explicación breve basta para que nadie le meta la mano en la boca.
Y lo más importante: una convulsión aislada no significa epilepsia. El diagnóstico se hace con el conjunto —relato, pruebas y a veces la observación a lo largo del tiempo— y en una parte de las personas la convulsión sigue siendo la única de toda su vida.
Consulta en línea
Después de una convulsión quedan muchas preguntas y poca claridad, y en este tema el diagnóstico se construye precisamente hablando. El médico de Oladoctor preguntará al paciente o al testigo por todo lo anterior, ayudará a distinguir la convulsión del desmayo, repasará qué pudo actuar como desencadenante y explicará qué pruebas hacen falta y en qué orden. Contará cómo comportarse en casa las primeras semanas y qué anotar si vuelve a ocurrir. Y dirá con claridad cuándo la conversación no basta: si la convulsión está ocurriendo ahora, dura más de cinco minutos, se repite sin recuperar la conciencia, o le ha dado a una embarazada, a una persona con diabetes, con fiebre o dentro del agua, hace falta una ambulancia en el 112 y no un mensaje.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Convulsión
Habla sobre tus síntomas y los posibles próximos pasos para Convulsión con un médico online.
















