Bultos
Un bulto es cualquier zona que al tacto resulta más densa o más abultada que el tejido de alrededor: una bolita bajo la piel, un relieve, una hinchazón, un…
En esta página
- Qué se palpa realmente bajo la piel
- Señales con las que un bulto se explora y no se vigila
- Cuándo se acude el mismo día o se llama a una ambulancia
- Un ganglio aumentado: cuándo es una respuesta a una infección y cuándo no
- Lipoma, quiste y otros hallazgos frecuentes
- El bulto en la mama y en el testículo son temas aparte
- Cómo aclara el médico un bulto
- Qué no hacer con un bulto
- Consulta en línea
Un bulto es cualquier zona que al tacto resulta más densa o más abultada que el tejido de alrededor: una bolita bajo la piel, un relieve, una hinchazón, un nódulo. Casi siempre se descubren por casualidad, en la ducha, al secarse con la toalla o al abrocharse el cinturón. La inmensa mayoría de esos hallazgos son inofensivos, pero solo con los dedos no se distingue lo inofensivo de lo peligroso, ni siquiera un médico puede, y de ahí sale la regla del tema: un bulto no se descifra en casa, se enseña. Esta página explica qué señales significan que no hay que dejarlo pasar y qué ocurre en la consulta.
Qué se palpa realmente bajo la piel
Los bultos pueden estar en la propia piel, debajo de ella, en la grasa, en un músculo, en un ganglio, en una glándula o en la pared del abdomen. De ahí la variedad: uno rueda entre los dedos, otro está firmemente anclado, uno duele y otro no se hace notar en absoluto.
Conviene saber en qué se va a fijar el médico, porque son las mismas cosas que a usted le interesa anotar para contarlo con precisión:
- cuándo lo notó y si ha cambiado desde entonces;
- qué tamaño tiene: va bien compararlo con un guisante, una alubia, una cereza o una nuez;
- si es blando o duro, liso o irregular;
- si se desplaza bajo los dedos o está inmóvil;
- si duele, y si duele solo al apretarlo;
- si la piel de encima ha cambiado: enrojecimiento, retracción, aspecto de piel de naranja, una úlcera, sangrado;
- si hay algo más: fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, cansancio, una infección o un golpe recientes.
Ninguno de estos datos hace por sí solo un diagnóstico. Al médico le sirven como conjunto, y a usted para no tener que recordarlo todo en plena consulta.
Señales con las que un bulto se explora y no se vigila
Hay una lista ante la cual vigilar ya no vale y hace falta una exploración. Basta con uno de los puntos.
- Está creciendo: ha aumentado de forma apreciable en semanas o meses.
- Es duro, denso, como una piedrecita o un hueso.
- Está fijo: no se desplaza respecto al tejido de alrededor, como si estuviera anclado en profundidad.
- Está adherido a la piel: la piel de encima se retrae, no se puede pellizcar, ha cambiado de color o se ha ulcerado.
- Mide más de dos centímetros, aproximadamente el tamaño de una uva o mayor.
- No duele. Conviene entenderlo bien: la ausencia de dolor no tranquiliza, alerta. Mucha gente razona al revés — «no me duele, no será nada» — y precisamente por eso llega tarde. El dolor lo dan sobre todo la inflamación y el pus; en cambio, lo que crece sin dolor y sin llamar la atención es justo aquello que hay que aclarar.
- Ha aparecido sin ningún golpe y sin ninguna infección previa.
- Está profundo, bajo el músculo, y no justo debajo de la piel.
- Ha vuelto a salir en un sitio donde ya se extirpó algo parecido.
- Se acompaña de síntomas generales: pérdida de peso que usted no sabe explicar; sudores nocturnos abundantes, de los que obligan a cambiar la ropa de cama; fiebre sin causa clara; cansancio permanente; dolor nocturno.
Y aparte: cualquier bulto que simplemente no se va en dos semanas también se enseña al médico, aunque no cumpla ninguno de los puntos anteriores.
Esta lista no tiene reverso. No existe un conjunto de sensaciones que permita decidir que no hace falta ir al médico: un bulto blando y móvil puede ser un lipoma y puede ser un tumor, y la diferencia solo se ve con exploración y pruebas.
Cuándo se acude el mismo día o se llama a una ambulancia
Algunas situaciones con bultos son urgentes, y se reconocen bien.
Busque atención el mismo día si:
- el bulto está caliente, rojo, muy doloroso y crece de hora en hora: así se comporta una colección de pus;
- de él salen líneas rojas por la piel o hay un enrojecimiento extendido, con fiebre y escalofríos;
- está recibiendo quimioterapia, toma medicamentos que bajan las defensas o tiene una diabetes mal controlada, y le ha aparecido un bulto doloroso y enrojecido;
- un bulto en el cuello crece deprisa y le cuesta más tragar o le ha cambiado la voz.
Llame a una ambulancia por el número europeo único 112 si:
- un bulto en la ingle o junto al ombligo se ha vuelto muy doloroso y duro y ya no se reduce, y además aparecen vómitos, hinchazón del abdomen y ausencia de deposiciones y de gases: así se manifiesta una hernia estrangulada, que se opera sin demora;
- la hinchazón y el bulto en el cuello o en la boca van a más y dificultan respirar o tragar;
- con un bulto enrojecido usted se siente gravemente enfermo: confusión, falta de aire, escalofríos intensos, debilidad brusca.
Un ganglio aumentado: cuándo es una respuesta a una infección y cuándo no
Los ganglios se palpan en el cuello, bajo la mandíbula, detrás de las orejas, en las axilas y en las ingles, y aumentan casi siempre porque están haciendo su trabajo: responder a una infección cercana.
Parece una reacción normal cuando el ganglio salió poco después de una faringitis, un catarro, una otitis, una infección dental o una herida en la mano; es blando o elástico, algo doloroso al apretarlo, móvil y de hasta un centímetro y medio más o menos; y, sobre todo, cuando en dos a cuatro semanas va disminuyendo. En los niños casi siempre se palpan pequeños ganglios firmes en el cuello, y por sí solos no significan nada. En algunas personas un ganglio pequeño e inofensivo se queda ahí durante años después de una infección ya olvidada.
No parece una reacción normal cuando el ganglio es duro y no se mueve; no ha disminuido en un mes o sigue creciendo; mide más de dos centímetros; hay ganglios aumentados en varias zonas del cuerpo a la vez; se acompañan de pérdida de peso, sudores nocturnos, fiebre prolongada o picor en la piel; el ganglio ha salido por encima de la clavícula, una localización que siempre requiere atención; o está aumentado un ganglio de la axila sin ninguna herida ni infección en ese brazo.
Le preguntarán también si ha tenido contacto con un gato, si ha viajado al extranjero, si ha estado con alguien con tuberculosis y si se ha vacunado hace poco: las vacunas también agrandan los ganglios durante unas semanas.
Lipoma, quiste y otros hallazgos frecuentes
Esto es lo que más a menudo se encuentra bajo la piel. Conocerlo sirve para entender lo que dice el médico, no para diagnosticarse uno mismo.
- Lipoma: un crecimiento de tejido graso. Blando, pastoso, rueda con facilidad entre los dedos, crece a lo largo de años y no suele doler. Sobre todo en la espalda, los hombros, el cuello y los muslos. Se extirpa si molesta o si la persona lo prefiere.
- Quiste cutáneo: una cavidad con contenido, más frecuente en la espalda, detrás de la oreja y en el cuero cabelludo. Liso, redondeado, a menudo con un punto diminuto en el centro. Puede inflamarse y volverse doloroso y rojo, y entonces hace falta médico.
- Quiste ganglionar: un bulto liso en la mano, la muñeca o un dedo, relacionado con una articulación o un tendón. Puede cambiar de tamaño.
- Hernia: una protrusión en la ingle, junto al ombligo o sobre una cicatriz, que aparece de pie y al hacer fuerza y disminuye al tumbarse. Necesita cirujano y, si aparece dolor brusco y deja de reducirse, ambulancia.
- Absceso y folículo piloso infectado: un bulto doloroso, caliente y rojo, a veces con una cabeza de pus.
- Bocio y nódulos tiroideos: un bulto en la cara anterior del cuello que sube al tragar.
- Acrocordones: pequeños salientes blandos de piel colgando de un pedículo, habitualmente en los pliegues del cuello, las axilas y bajo el pecho.
De nuevo: esta es la lista de lo más frecuente, no una forma de tranquilizarse. Un bulto blando y móvil se llama lipoma después de una exploración y, a la mínima duda, después de una ecografía.
El bulto en la mama y en el testículo son temas aparte
Estas dos zonas no se tratan junto con las demás, y no porque den más miedo, sino porque allí el orden de actuación, las pruebas y los plazos son distintos. Resumirlas aquí en dos líneas sería contraproducente.
Un bulto en la mama, en mujeres y en hombres, es siempre motivo para ver al médico, aunque no duela y aunque parezca que lleva ahí mucho tiempo. Lo mismo vale para la retracción de la piel o del pezón, la secreción por el pezón, el cambio de forma del pecho y un bulto en la axila. En esta web hay una página dedicada a los bultos en la mama: léala.
Cualquier bulto o cambio de forma de un testículo se revisa con un médico. Aparte y con urgencia: un dolor testicular intenso y repentino, hinchazón y enrojecimiento del escroto, dolor abdominal y vómitos corresponden a una torsión testicular, en la que la ayuda hace falta en cuestión de horas, así que ahí se llama a una ambulancia y no se espera a una cita. Los bultos e hinchazones habituales del escroto tienen su propia página en esta web.
Cómo aclara el médico un bulto
La consulta empieza con preguntas: cuándo apareció, cómo ha cambiado, si duele, si hubo golpe o infección, si hay algo parecido en la familia, si usted fuma, qué medicamentos toma y si ha perdido peso o tiene sudores nocturnos.
Después viene la exploración: el médico valorará el tamaño, la consistencia, los bordes, la movilidad respecto a la piel y a los planos profundos y el estado de la piel de encima, palpará los grupos de ganglios vecinos y, si procede, el abdomen y la tiroides. Una parte de los bultos se resuelve ahí mismo, porque se reconocen a la primera.
Si no queda claro, se piden pruebas. La primera suele ser la ecografía: es indolora, accesible y muestra de qué está hecho el bulto, si contiene líquido y cómo se irriga. Después, según el caso, análisis de sangre, radiografía, tomografía computarizada o resonancia magnética. El punto final lo pone la biopsia, la toma de un fragmento de tejido o de células con una aguja para estudiarlos al microscopio. Que le pidan una biopsia no significa que el médico haya encontrado algo malo: es la manera de no andar adivinando. A veces el médico propone volver en unas semanas y ver cómo evoluciona; es una decisión legítima, pero la toma él después de explorar, no usted en casa.
Qué no hacer con un bulto
- No lo exprima, no lo pinche ni lo abra usted mismo. Así el pus se empuja hacia dentro y un bulto inofensivo se infecta.
- No lo caliente, no lo frote ni lo masajee. El calor aumenta la inflamación y acelera la propagación de una infección.
- No lo palpe diez veces al día. La presión constante irrita el tejido y, además, al tacto no se percibe si ha crecido: es mejor fotografiarlo una vez por semana junto a una regla o una moneda.
- No intente quitárselo con pomadas, parches, cataplasmas ni remedios sacados de internet. Algunos de esos productos provocan quemaduras y cicatrices, y sobre todo roban tiempo.
- No aplace la visita porque el bulto no duela. Merece la pena recordárselo otra vez.
- No tome antibióticos por su cuenta: sin exploración no se sabe si hay infección, y un cuadro emborronado luego dificulta el diagnóstico.
Y al revés: viene bien anotar la fecha en que lo notó, fotografiarlo con algo que dé escala y marcar en el calendario si cambia. Cuesta un minuto y le dice al médico más que un relato largo hecho de memoria.
Consulta en línea
Un bulto hay que palparlo, y eso no se hace del todo a través de una pantalla. Pero la consulta en línea resuelve la mitad del asunto, y deprisa. El médico de Oladoctor le preguntará, verá las fotografías, valorará a qué grupo de causas se parece y, sobre todo, le dirá qué hacer a continuación: llamar a una ambulancia, ir al médico hoy, pedir cita esta semana o hacerse primero una ecografía, y cuál. Le explicará qué significan las imágenes y los informes que ya tenga, le ayudará a preparar la visita al cirujano y le indicará a qué especialista acudir con un hallazgo en el cuello, en la ingle o en la mano. Y si por lo que usted cuenta el cuadro se parece a una hernia estrangulada o a una infección purulenta que se extiende, se lo dirán en el acto.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Bultos
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