Tobillos, pies y piernas hinchados (edema)
Al final del día el pie no entra en el zapato de siempre, el calcetín deja una marca profunda y, si se aprieta con un dedo sobre la espinilla, queda un hoyo…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Tobillos, pies y piernas hinchados (edema)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 40 mg furosemidaPrincipio activo: FurosemidaFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 50 mgPrincipio activo: HidroclorotiazidaFabricante: Kern Pharma S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 50 mgPrincipio activo: HidroclorotiazidaFabricante: Laboratorio Stada S.L.Requiere receta
Al final del día el pie no entra en el zapato de siempre, el calcetín deja una marca profunda y, si se aprieta con un dedo sobre la espinilla, queda un hoyo que tarda en desaparecer. Así se ve el edema: líquido acumulado en los tejidos. Casi siempre es inofensivo y se va durante la noche, pero a veces es la primera señal visible de que el corazón, los riñones, el hígado o una vena no están dando abasto. La diferencia entre «he estado de pie todo el día» y «necesito ver al médico hoy» está en los detalles, y de eso trata lo que sigue.
Por qué se hinchan las piernas
Las causas más frecuentes son cotidianas, y entonces la hinchazón es simétrica, blanda y por la mañana ha bajado.
- Estar mucho rato de pie o sentado en la misma postura: detrás de un mostrador, en un avión, en el coche.
- El calor: los vasos se dilatan y el líquido pasa con más facilidad a los tejidos.
- Haber comido mucha sal el día anterior.
- El exceso de peso y la falta de movimiento: los músculos de la pantorrilla funcionan como una bomba, y sin caminar esa bomba se para.
- El embarazo y, en algunas mujeres, la segunda mitad del ciclo.
- Los cambios de las venas con la edad: pesadez al atardecer, sensación de tirantez, arañas vasculares e hinchazón que desaparece durante la noche.
Capítulo aparte son los medicamentos. Producen hinchazón algunos fármacos para la tensión (sobre todo los antagonistas del calcio), los tratamientos hormonales, incluidos los anticonceptivos y la terapia sustitutiva, los corticoides y parte de los fármacos para la diabetes y de los antidepresivos. Entran aquí también los analgésicos antiinflamatorios no esteroideos —ibuprofeno, diclofenaco y similares—, porque retienen sal y agua: con edemas, enfermedad renal o insuficiencia cardíaca solo se toman con el visto bueno del médico. Ninguno de estos fármacos se abandona por cuenta propia: primero se habla con quien lo recetó.
Detrás de la hinchazón puede haber también enfermedades: insuficiencia cardíaca, enfermedades del riñón y del hígado, hipotiroidismo, trombosis venosa profunda, infección de la piel, daño en las vías linfáticas. No las delata la hinchazón en sí, sino lo que la acompaña.
Una pierna o las dos: qué significa la diferencia
Es la primera pregunta que hace el médico, y usted mismo puede responderla.
Las dos piernas se hinchan cuando la causa es general y el líquido se retiene en todo el cuerpo. Ocurre en la insuficiencia cardíaca (la hinchazón empieza por los pies y los tobillos, sube, es mayor al atardecer y se acompaña de falta de aire), en las enfermedades del riñón (también se hincha la cara, sobre todo al despertar, y la orina hace espuma), en las del hígado (el abdomen crece, la piel y el blanco de los ojos se vuelven amarillos), con la falta de proteínas en la alimentación y con ciertos medicamentos.
Una sola pierna apunta casi siempre a una causa local, y la lista es más corta pero más peligrosa: trombosis venosa profunda, infección de la piel y el tejido bajo ella, traumatismo y, con menos frecuencia, compresión de una vena en la pelvis o dificultad del drenaje linfático tras una operación o radioterapia. Una pierna que se hincha de repente es motivo para acudir al médico ese mismo día, no para observar una semana.
También sirve fijarse en si queda la fóvea, el hoyo del dedo. La hinchazón blanda con hoyo indica acumulación de agua; la hinchazón dura sin hoyo, con la piel que se engrosa con el tiempo y unos dedos del pie de aspecto cuadrado, suele ser linfedema, y su tratamiento es otro.
Cuándo no se puede esperar
Llame a una ambulancia (en la mayor parte de Europa, el 112) si junto con la hinchazón aparecen:
- falta de aire repentina o dificultad para respirar en reposo;
- dolor en el pecho, sensación de opresión o de peso;
- tos con sangre;
- desmayo o sensación de que va a desmayarse.
Así puede manifestarse un coágulo que ha llegado a la arteria pulmonar. En ese estado no debe conducir usted mismo.
Consulta médica el mismo día, sin dejarlo para más adelante, si:
- una pierna se ha hinchado en horas o en un día, la pantorrilla duele y la piel está caliente y tirante;
- la piel se ha puesto roja, caliente y dolorosa y ha subido la fiebre: así empiezan la erisipela y otras infecciones de la piel;
- la hinchazón aparece con falta de aire al menor esfuerzo o al tumbarse, y en una semana ha ganado varios kilos;
- orina poco, la orina hace espuma o se ha oscurecido;
- se ha abierto una úlcera o una herida que supura;
- la hinchazón no baja durante la noche, crece de día en día o ha aparecido después de un golpe.
Hinchazón durante el embarazo
Una hinchazón discreta de pies y tobillos en la segunda mitad del embarazo la tienen casi todas las mujeres, sobre todo al atardecer y con calor. No es una enfermedad, y suele bastar con descansar con las piernas en alto, calzado cómodo y movimiento.
Hay una excepción que conviene conocer de antemano. Si la hinchazón aparece deprisa, alcanza la cara, los párpados y las manos, y con ella surgen dolor de cabeza, luces o una nube delante de los ojos, dolor bajo las costillas derechas o náuseas, puede tratarse de una preeclampsia, una subida de tensión peligrosa para la madre y el bebé. Eso exige una valoración urgente, no esperar a la cita prevista. La hinchazón de una sola pierna durante el embarazo también obliga a una revisión inmediata: el riesgo de trombosis en estos meses es mayor de lo habitual.
Qué puede hacer usted
Si no hay señales de alarma y la hinchazón es vespertina, ayudan cosas sencillas.
- Suba las piernas por encima del nivel del corazón al menos media hora varias veces al día, tumbado y con un cojín bajo las pantorrillas.
- Muévase. Caminar, girar los tobillos, ponerse de puntillas sentado en la silla: todo eso pone en marcha la bomba muscular de la pantorrilla.
- No esté de pie ni sentado sin moverse durante horas; en los viajes largos levántese y estírese cada hora.
- Reduzca la sal: los precocinados, los embutidos, los quesos, las conservas y las salsas aportan mucha más que el salero.
- Use calzado ancho, de tacón bajo y suela blanda, y evite los calcetines apretados cuyo elástico deja marca.
- Las medias de compresión ayudan en la hinchazón venosa, pero hay que elegirlas con el médico: con trombosis, insuficiencia cardíaca grave o enfermedad arterial de las piernas no le convienen a todo el mundo.
Lo que no conviene hacer es tomar diuréticos por consejo de conocidos. Quitan el agua pero no la causa, y en algunas situaciones deshidratan y alteran los electrolitos. Tampoco hace falta restringir la bebida por cuenta propia.
El cuidado de la piel de las piernas hinchadas
La piel de una pierna hinchada está tensa, se nutre peor y se agrieta con facilidad; por la grieta entra la infección, y aparece justamente esa zona roja y caliente que obliga a buscar atención urgente.
Lávese las piernas a diario, séquelas bien, sobre todo entre los dedos, y aplique una crema hidratante. Revise pies y piernas todos los días con buena luz buscando grietas, rozaduras, enrojecimiento o zonas que rezuman. Córtese las uñas con cuidado y trate el hongo de los pies en lugar de aguantarlo: es una puerta de entrada frecuente para las infecciones. Quien tiene diabetes y ha perdido sensibilidad en los pies necesita esta revisión más que nadie, porque allí el dolor puede no notarse.
Qué va a averiguar el médico
Le preguntará cuándo apareció la hinchazón, si afecta a una pierna o a las dos, si baja por la mañana, si hay falta de aire, cómo ha cambiado su peso en las últimas semanas, qué medicamentos toma y si ha habido vuelos largos, operaciones o traumatismos. Después le examinará las piernas, presionará sobre la espinilla, comparará el perímetro de ambas, mirará la piel, auscultará el corazón y los pulmones y le tomará la tensión.
Lo demás se pide según la sospecha, no todo de golpe. Ante la sospecha de trombosis la prueba principal es la ecografía dúplex de las venas de la pierna; el análisis de dímero D ayuda a descartarla cuando la probabilidad es baja, pero por sí solo ni confirma ni excluye el diagnóstico. Si se sospecha insuficiencia cardíaca se hacen electrocardiograma, ecocardiografía y péptido natriurético; si se sospecha el riñón, análisis de orina con medición de proteínas y bioquímica de sangre; si se sospecha el hígado, enzimas hepáticas y ecografía abdominal. También se comprueban el tiroides y las proteínas de la sangre.
Cómo se trata
No se trata la hinchazón, sino aquello que la provoca, así que no existe una pastilla única.
- En la insuficiencia venosa: compresión, movimiento, piernas en alto y, a veces, una intervención sobre las venas.
- En la trombosis venosa profunda: anticoagulantes, recetados por el médico y durante un tiempo determinado.
- En la infección de la piel: antibióticos, reposo y la pierna elevada.
- En la insuficiencia cardíaca: el tratamiento de la propia insuficiencia, con diuréticos, restricción de sal y control del peso en casa.
- En las enfermedades del riñón y del hígado: el tratamiento de la enfermedad de base y la dieta que indique el médico.
- Si la culpa es de un medicamento, el médico lo cambiará o bajará la dosis.
- En el linfedema: compresión, drenaje linfático manual, cuidado de la piel y ejercicio; esa hinchazón no desaparece del todo, pero se mantiene a raya.
Perder peso y caminar con regularidad ayudan con casi cualquier causa, porque alivian tanto las venas como el corazón.
Consulta en línea con el médico
La consulta a distancia resuelve bien la primera tarea: entender en qué grupo está usted, en el de «he pasado el día de pie con calor» o en el de «hay que estudiarlo». El médico repasará con sus respuestas si es una pierna o las dos, cómo se comporta la hinchazón a lo largo del día, si hay falta de aire y aumento de peso, revisará su lista de medicamentos para localizar los que retienen líquido, le explicará los análisis que ya tenga y le dirá qué pruebas tienen sentido y en qué orden. Aquí también se puede hablar de las medias de compresión y del cuidado de la piel.
Los límites son evidentes: por vídeo no se palpa una pantorrilla, no se hace una ecografía de las venas ni se registra un electrocardiograma. Si se ha hinchado una sola pierna, si la piel está caliente y roja o si aparece falta de aire, hace falta una visita presencial; y ante falta de aire repentina, dolor en el pecho o tos con sangre, una ambulancia.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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