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Quiste de Baker

El quiste de Baker, o quiste poplíteo, es un bulto blando en el hueco que queda detrás de la rodilla.

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El quiste de Baker, o quiste poplíteo, es un bulto blando en el hueco que queda detrás de la rodilla. Dentro hay líquido articular corriente: se ha producido de más y ha salido de la articulación hacia una bolsa vecina. Por eso en el adulto el quiste casi nunca es una enfermedad por sí misma, sino la señal de que algo no va bien en la rodilla. En los niños aparece más veces por su cuenta y con el tiempo desaparece. Cualquier bulto nuevo detrás de la rodilla conviene enseñarlo al médico: por allí pasan una arteria grande y un nervio, y no todo lo que sobresale en esa zona es un quiste.

Cómo se forma

La rodilla está envuelta en una membrana que contiene algo de líquido, el que lubrica el cartílago. Cuando la articulación se irrita por el desgaste del cartílago, por un menisco roto o por una inflamación, se produce más líquido. Por detrás, entre los tendones, hay una bolsa unida a la cavidad de la articulación por un paso estrecho. Ese paso funciona casi como una válvula: hacia fuera el líquido sale con facilidad, de vuelta entra mal. La bolsa se distiende y bajo la rodilla aparece un abultamiento elástico.

De ahí lo esencial sobre el tratamiento: mientras en la articulación siga habiendo una fuente de líquido de más, el quiste volverá a llenarse por muchas veces que se vacíe.

Qué nota la persona

  • hinchazón en el hueco poplíteo, más bien hacia el borde interno; se ve mejor con la pierna estirada y se ablanda al doblarla;
  • sensación de tirantez y de presión por detrás, rigidez después de estar sentado;
  • dolor sordo en la rodilla o en la pantorrilla, peor tras caminar mucho y al final del día;
  • la rodilla no dobla del todo y a veces hace chasquidos;
  • con un quiste grande, pesadez, hormigueo o adormecimiento en la pantorrilla.

No es raro que el bulto sea la única molestia y que la persona lo descubra por casualidad o se entere por alguien de fuera.

Qué hay detrás del quiste en un adulto

  • el desgaste de la articulación: la causa más frecuente a partir de los cuarenta;
  • una lesión del menisco, un traumatismo de rodilla antiguo o reciente;
  • la artritis reumatoide y otras enfermedades inflamatorias de las articulaciones;
  • la gota y el depósito de cristales dentro de la articulación;
  • la infección purulenta de la articulación: es rara, pero es justo la que da una rodilla caliente, roja y muy dolorosa con fiebre alta.

En los niños el quiste suele aparecer con la articulación sana, sin causa ninguna, y no pocas veces desaparece solo en meses o años. Precisamente por eso a los niños casi nunca se les propone operar de entrada.

Cuando no es un quiste

Esta es la parte más importante. En el hueco poplíteo hay hallazgos que se parecen mucho y significan algo muy distinto.

  • Un trombo en las venas profundas. Hinchazón y dolor en la pantorrilla, piel más caliente y tensa, molestias al caminar. Por las sensaciones solas es imposible distinguirlo de un quiste roto.
  • Una dilatación de la arteria poplítea. El bulto late claramente bajo los dedos. Puede soltar un trombo y cortar de golpe la circulación del pie: en esa situación se cuenta por horas.
  • Un tumor de partes blandas, incluido el maligno. Es duro, no se ablanda al doblar la rodilla, crece poco a poco, está fijo y a veces duele por la noche.
  • Un ganglión, un lipoma, un ganglio linfático crecido, la inflamación de una bolsa sin relación con la articulación.

De ahí la regla: un bulto pulsátil, duro, de crecimiento rápido o fijo detrás de la rodilla tiene que verlo el médico sin demora, y un quiste corriente hay que confirmarlo con ecografía y no a ojo.

Si el quiste se rompe

La pared de la bolsa distendida puede reventar y el líquido baja entre los músculos de la pantorrilla. El dolor aumenta entonces de golpe, la pantorrilla se hincha, la piel enrojece y se calienta, y a los pocos días aparece a veces un hematoma cerca del tobillo. El cuadro se parece tanto a un trombo venoso que sin ecografía no se pueden separar, así que en esa situación no se hacen conjeturas: se estudia. La salida del líquido en sí no es peligrosa y la hinchazón cede en una a tres semanas.

Señales que exigen ayuda urgente

Llame de inmediato a emergencias o acuda a urgencias si:

  • al dolor y la hinchazón de la pierna se suman falta de aire, dolor en el pecho, tos con sangre o un desmayo: así se manifiesta un trombo que ha llegado al pulmón;
  • el pie se ha puesto pálido o azulado, está frío y ha perdido la sensibilidad;
  • el bulto de detrás de la rodilla late de forma evidente;
  • la rodilla está caliente, roja y muy dolorosa, con fiebre alta y escalofríos;
  • la pierna se ha dormido y ha perdido fuerza hasta el punto de no poder apoyarse en ella.

Ante la sospecha de un trombo no conduzca usted mismo: pida que le lleven o llame para que le recojan. Lleve consigo la lista de los medicamentos que toma.

Cómo se aclara el diagnóstico

El médico mira y palpa el hueco poplíteo con la pierna estirada y doblada, comprueba el recorrido del movimiento y busca la causa dentro de la propia articulación. El método principal es la ecografía: muestra si dentro hay líquido o tejido sólido y de paso permite ver las venas. La resonancia magnética hace falta ante la sospecha de una lesión del menisco o del cartílago, cuando el bulto tiene un aspecto atípico y antes de operar. La radiografía no ve el líquido, pero sí el desgaste de la articulación. Los análisis de sangre tienen sentido si se sospecha una artritis inflamatoria o una infección.

Pinchar el bulto sin haberlo visto antes por ecografía no se puede: al lado pasan la arteria y el nervio, y bajo la apariencia de un quiste puede haber un vaso dilatado.

Qué ayuda

No se trata el bulto, se trata la rodilla: cuando la inflamación de la articulación se calma, el quiste disminuye solo.

  • unos días de reposo en la fase mala y después movimiento sin falta: la inmovilidad completa debilita los músculos y alarga la recuperación;
  • frío a través de un paño, diez o quince minutos varias veces al día, y la pierna en alto;
  • analgesia: paracetamol o antiinflamatorios no esteroideos en ciclo corto, con cuidado si hay problemas de estómago, riñón o corazón; de ese mismo grupo existen formas para aplicar sobre la piel;
  • ejercicios de fuerza del muslo y de movilidad de la rodilla guiados por un fisioterapeuta: la inversión más segura cuando hay desgaste articular;
  • vaciar el líquido con aguja bajo control ecográfico, a veces con la inyección de un glucocorticoide en la articulación: quita la presión, pero sin tratar la causa el quiste se vuelve a llenar;
  • tratar la enfermedad de base: cirugía si el menisco está roto, fármacos en la artritis reumatoide, bajar el ácido úrico en la gota;
  • la extirpación quirúrgica del quiste, una opción poco frecuente para cuando todo lo demás no ha servido.

Los plazos es más honesto conocerlos de antemano: el quiste puede durar meses y años e ir reduciéndose poco a poco, no en una semana.

Qué descarga la rodilla

  • bajar de peso: al caminar la rodilla soporta varias veces el peso del cuerpo, así que se notan incluso un par de kilos menos;
  • nadar, ir en bicicleta o caminar por terreno llano en lugar de correr por asfalto y dar saltos;
  • menos sentadillas profundas, menos rato de rodillas y menos bajadas de escaleras empinadas cargando peso;
  • calzado con suela que amortigüe, sin el tacón desgastado;
  • aumentar la carga poco a poco en vez de recuperar todo lo perdido en un fin de semana;
  • si la rodilla se hincha después de cada entrenamiento, lo que hay que cambiar no es el analgésico, sino el entrenamiento.

Consulta en línea

En la consulta en línea el médico pregunta desde cuándo está el bulto y cómo ha ido cambiando, separa los signos que exigen un estudio urgente de la situación tranquila, explica por dónde empezar, si por la ecografía o por la visita al traumatólogo, y orienta sobre qué ejercicios son seguros con el estado concreto de su rodilla.

Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.

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