Quemaduras y escaldaduras
Una quemadura es una lesión de la piel por calor seco: la plancha, la placa de la cocina, una llama.
En esta página
- Primeros auxilios: veinte minutos bajo el agua
- Lo que no se debe hacer
- Hasta dónde llega la lesión y por qué el dolor engaña
- Cuándo hay que ir al hospital
- Quemaduras químicas, eléctricas y solares
- Humo y aire caliente: el peligro que llega tarde
- Mientras la herida se cierra
- Con qué se queman los niños
- Consulta en línea
Medicamentos comúnmente prescritos para Quemaduras y escaldaduras
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: CREMA, 2 %Principio activo: Fusidico acidoFabricante: Laboratorios Leo Pharma S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: LIQUIDO USO TOPICO, 3 g agua oxigenada/ 100 mlPrincipio activo: Peroxido de hidrogenoFabricante: Pharmex Advanced Laboratories S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: LIQUIDO USO TOPICO, 3 gPrincipio activo: Peroxido de hidrogenoFabricante: Laboratorio Reig Jofre, S.A.No requiere receta
Una quemadura es una lesión de la piel por calor seco: la plancha, la placa de la cocina, una llama. La escaldadura es lo mismo, pero causada por líquido caliente o vapor. La diferencia está solo en el origen; la ayuda es idéntica. En casa predominan las escaldaduras con bebidas calientes y con agua del grifo, y casi la mitad de los afectados son niños menores de cinco años. El desenlace depende de dos cosas: de la rapidez con que se enfrió la herida y del acierto al valorar su profundidad.
Primeros auxilios: veinte minutos bajo el agua
- Detenga la acción del calor. Aparte a la persona de la fuente, apague las llamas con agua o cúbralas con una tela gruesa; quien tiene la ropa ardiendo debe tumbarse y rodar por el suelo, nunca correr.
- Quite la ropa y los objetos que rodean la zona —anillos, pulseras, reloj, el pañal en un bebé— antes de que aparezca la hinchazón. Lo que esté pegado a la piel no se arranca.
- Enfríe con agua corriente fresca al menos veinte minutos. Es la única maniobra que de verdad reduce la profundidad de la lesión, y merece la pena empezar incluso una o dos horas después.
- Mantenga caliente el resto del cuerpo con una manta, sin rozar la herida: en superficies grandes y en niños la hipotermia llega deprisa y es peligrosa por sí misma.
- Cubra la quemadura con film transparente colocado en capas por encima, nunca enrollado alrededor: el miembro se va a hinchar. Para la mano sirve una bolsa limpia; si no, una tela sin pelusa.
- Eleve el brazo o la pierna quemados por encima del nivel del corazón para limitar la hinchazón.
- Calme el dolor con paracetamol o ibuprofeno. A los niños y adolescentes menores de dieciséis años no se les da ácido acetilsalicílico.
Lo que no se debe hacer
- aplicar hielo o agua helada: estrechan los vasos y profundizan la quemadura;
- untar aceite, nata, pasta de dientes, alcohol o harina: todo eso retiene el calor, estorba la exploración y siembra infección;
- pinchar o recortar las ampollas, cuyo techo cierra la herida de forma estéril;
- arrancar la tela adherida, el sintético fundido o la costra ya seca;
- poner algodón o tejidos con pelusa, que se quedarán pegados a la herida;
- vendar en círculo y apretado un miembro que se está hinchando.
Hasta dónde llega la lesión y por qué el dolor engaña
La piel tiene tres pisos: la epidermis, la dermis debajo y el tejido graso subcutáneo. Todo lo demás depende de hasta qué capa ha llegado el daño.
- Superficial. Solo está afectada la epidermis: piel roja, seca, dolorosa, sin ampollas. Cura en unos días sin dejar rastro; así es una quemadura solar corriente.
- Dérmica superficial. Piel rosa pálido, húmeda, con ampollas y muy dolorosa. Cura en unas dos semanas y normalmente no deja cicatriz.
- Dérmica profunda. Piel moteada, roja y blanca a la vez, seca, con el dolor amortiguado. Cura despacio y con cicatriz; a menudo hace falta cirugía.
- De espesor total. Piel blanca, cérea, marrón o carbonizada, dura y acartonada, sin ampollas y sin sensibilidad. No cura sola: necesita injerto de piel.
De ahí la regla que más veces se olvida: una quemadura que no duele no es leve, sino la más grave. No duele porque las terminaciones nerviosas de la piel han muerto.
La segunda trampa: en las primeras horas ni un médico experimentado acierta con la profundidad exacta. La herida madura durante dos o tres días y puede resultar más honda de lo que parecía al principio, así que una quemadura seria se revisa de nuevo. La extensión se calcula con la palma de la mano del propio afectado, dedos incluidos: equivale más o menos al uno por ciento de la superficie corporal.
Cuándo hay que ir al hospital
De inmediato, a urgencias o llamando a los servicios de emergencia:
- quemadura mayor que la palma de la mano del afectado;
- cualquier quemadura profunda —piel blanca, carbonizada o insensible—, sea del tamaño que sea;
- quemadura en cara, cuello, manos, pies, grandes articulaciones, periné y genitales;
- quemadura que rodea como un anillo un dedo, un brazo, una pierna o el tórax: la hinchazón creciente comprime los tejidos desde dentro y corta la circulación y la respiración;
- cualquier quemadura química y cualquier quemadura eléctrica;
- quemadura en un niño menor de cinco años o en una persona mayor;
- quemadura durante el embarazo o en quien tiene diabetes, enfermedad del corazón, del pulmón o del hígado, o las defensas bajas;
- signos de shock: piel fría y pegajosa, respiración rápida y superficial, debilidad, confusión;
- cualquier sospecha de que la quemadura se ha provocado de forma intencionada.
Más adelante conviene consultar si la quemadura no ha empezado a cerrar en dos semanas o si aparecen signos de infección: dolor que va a más, pus, un enrojecimiento que se extiende, fiebre.
Quemaduras químicas, eléctricas y solares
Químicas. Póngase guantes antes de tocar nada. El polvo seco se sacude de la piel sin mojarlo y solo después se lava, con abundante agua corriente y mucho más de veinte minutos. Retire la ropa contaminada. No neutralice un ácido con un álcali ni al revés: la reacción desprende calor y añade una quemadura térmica a la química. Lleve consigo el envase del producto. Si ha entrado en el ojo, lave sin interrumpir y pida ayuda de inmediato.
Eléctricas. Por fuera suelen parecer una tontería, pero el daño avanza en la profundidad de los tejidos siguiendo el recorrido de la corriente, y el músculo puede estar destruido bajo una piel intacta. La corriente además puede desbaratar el ritmo del corazón, de modo que toda persona afectada necesita exploración y electrocardiograma. Con tensión doméstica, corte primero la electricidad o separe a la persona con un objeto seco que no conduzca. Ante una línea de alta tensión no se acerque en absoluto: también el suelo alrededor es peligroso; espere a los equipos de rescate.
Solares. Sombra, ducha fresca, beber en abundancia, una crema emoliente y un analgésico habitual; las ampollas no se abren. Si las ampollas son muchas, o aparecen escalofríos, fiebre, dolor de cabeza o náuseas, ya no es «me he quemado al sol» y hace falta un médico, sobre todo en un niño.
Humo y aire caliente: el peligro que llega tarde
Lo más traicionero de un incendio no es lo que se ve en la piel. Respirar aire caliente y humo daña la vía aérea, y la hinchazón allí crece a lo largo de horas: quien parecía estar bien justo después del suceso puede empezar a ahogarse por la noche.
Señales de alarma: hollín alrededor de la boca y dentro de la nariz, cejas y pelillos nasales chamuscados, voz ronca, tos perruna, respiración silbante o dificultosa, dolor de garganta, esputo con carbonilla, quemaduras en la cara.
Aparte están los productos de la combustión, el monóxido de carbono y los cianuros. Provocan dolor de cabeza, náuseas, somnolencia y confusión, mientras la piel sigue rosada y el pulsioxímetro marca cifras normales: es una trampa conocida. Por eso cualquiera que haya estado en un recinto cerrado con humo debe ser valorado por un médico, aunque la piel esté intacta.
Mientras la herida se cierra
Una quemadura pequeña se mantiene limpia bajo un apósito que no se pegue, y se cambia con la pauta que haya indicado el médico. Si una ampolla se ha roto sola, la pielecilla no se recorta: se deja cubriendo la herida. El picor durante la cicatrización es normal y se alivia con una crema sin perfume.
Lo que casi nunca se advierte a los padres. En los niños, durante los primeros días y aun después de una quemadura pequeña, puede aparecer un síndrome de shock tóxico: una reacción brutal a toxinas bacterianas. Signos: fiebre alta, erupción parecida a una quemadura solar, vómitos, diarrea, decaimiento raro o confusión. El cuadro se despliega en horas y exige ayuda inmediata, mientras la propia herida tiene un aspecto tranquilo.
La cicatriz de una quemadura profunda madura durante un año o año y medio: primero se enrojece, se endurece y pica; después palidece y se ablanda. Todo ese tiempo ayudan la hidratación, un masaje suave y la protección solar con factor alto, porque la piel joven se oscurece con el ultravioleta de forma tenaz. En cicatrices extensas el médico indica láminas de silicona y prendas de compresión.
La ansiedad, los recuerdos que vuelven sin querer, el sueño roto, el miedo al fuego y la relación difícil con el propio aspecto después de una quemadura no son raros ni son debilidad. Conviene contarlo al médico: aquí la ayuda funciona.
Con qué se queman los niños
- bebidas calientes: una taza de té sigue siendo peligrosa para un niño un cuarto de hora después de haberla servido;
- el baño: llene primero con agua fría y luego con caliente, y compruebe con el codo; más seguro todavía es un grifo termostático;
- la cocina: hervidor pegado a la pared y con cable corto, cazuelas en los fuegos del fondo y mangos girados hacia dentro;
- la plancha y la plancha del pelo siguen calientes mucho rato después de apagarlas: guárdelas enseguida y en alto;
- cerillas, mecheros, velas, chimeneas abiertas y estufas sin pantalla;
- el biberón calentado en el microondas queda desigual: agitarlo y probar una gota en la muñeca;
- el sol: sombra en las horas centrales, ropa holgada, sombrero y crema; a los menores de seis meses no se les expone a la luz directa.
Un detector de humo que funcione y una salida pensada de antemano valen más que cualquier botiquín.
Consulta en línea
En la consulta a distancia el médico valora, por las fotografías y por su relato, si la quemadura parece superficial o hay indicios de profundidad, explica con qué y cada cuánto curarla, qué cambios vigilar en los próximos días y cuándo hace falta que la vean en persona. También revisa si conviene la prevención del tétanos y cómo cuidar la cicatriz mientras madura.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Quemaduras y escaldaduras
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