Púrpura de Schönlein-Henoch (vasculitis por IgA)
Casi siempre empieza igual: en unas horas aparecen en las piernas y en las nalgas puntos y manchas de color rojo oscuro que recuerdan a moratones pequeños o a…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Púrpura de Schönlein-Henoch (vasculitis por IgA)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Aurovitas Spain, S.A.U.No requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 40 mg/mlPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE PERFUSION, 4 mg/mlPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Altan Pharmaceuticals SaRequiere receta
Casi siempre empieza igual: en unas horas aparecen en las piernas y en las nalgas puntos y manchas de color rojo oscuro que recuerdan a moratones pequeños o a picaduras, y una o dos semanas antes la persona pasó un catarro. Así se ve la inflamación de los vasos más finos de la piel: su pared deja salir sangre, y por eso las manchas no palidecen al apretarlas. Afecta sobre todo a niños de tres a diez años, menos a adultos, y en el adulto la enfermedad es más seria. En la mayoría se resuelve sola en unas semanas, pero no se inflaman solo los vasos de la piel, y por eso estas manchas se vigilan bastante más tiempo del que duran.
Qué sale en la piel y qué más duele
El exantema es reconocible. Es simétrico, se sitúa en las piernas, los pies, las nalgas y la cara externa de los brazos, y rara vez sube de la cintura. Las lesiones sobresalen un poco: se notan al pasar el dedo con los ojos cerrados. El color cambia como el de un moratón: primero morado, luego pardo, luego amarillento. Salen brotes nuevos en oleadas durante unos diez días, a veces más; cada oleada asusta, pero solo significa que la enfermedad aún no ha terminado. En la piel morena y oscura las manchas se distinguen peor, así que conviene mirar las zonas claras: palmas, plantas y la cara interna de los párpados. En los menores de dos años, en lugar del exantema, puede haber hinchazón de manos, pies, párpados y cuero cabelludo: impresiona a la vista y suele ser más leve.
La piel es solo la parte visible. Esos mismos vasos se inflaman en otros tres sitios:
- Las articulaciones. Duelen y se hinchan las rodillas y los tobillos, con menos frecuencia los codos y las muñecas. El niño cojea, se sienta en el suelo en mitad de la calle, se niega a andar. La articulación no se destruye: el dolor desaparece sin dejar rastro en unos días.
- El abdomen. Dolor en forma de retortijones alrededor del ombligo, náuseas, vómitos y a veces sangre en las heces. El dolor puede adelantarse varios días al exantema, y entonces todo se atribuye a una infección intestinal o a una apendicitis, y el diagnóstico llega después.
- Los riñones. Es lo más silencioso y lo más importante. La orina se oscurece, o bien la sangre y las proteínas solo se ven en el análisis; puede subir la tensión y hincharse los párpados y los tobillos. El riñón no se afecta el primer día: suele ser en las primeras semanas, pero a veces al cabo de uno o dos meses, cuando el exantema ya se ha ido y todos se han olvidado del asunto.
En los niños varones puede haber hinchazón y dolor en el escroto. A simple vista no se distingue de una torsión testicular, y en la torsión cuentan las horas, así que ese dolor es siempre motivo de una exploración urgente y nunca de esperar en casa.
Por qué los vasos empiezan a dejar pasar sangre
La culpa es de un fallo del sistema inmunitario. En la sangre se acumula un exceso de una clase de anticuerpos, la inmunoglobulina A; se agrupan en complejos, se depositan en la pared de los vasos finos de la piel, el intestino, las articulaciones y los riñones, y desencadenan allí la inflamación. La pared pierde firmeza y la sangre se filtra hacia los tejidos. Dentro de esos vasos no hay ninguna infección.
El desencadenante suele ser una infección reciente: un catarro, una faringitis, una gastroenteritis. Entre ella y las manchas pasan de unos días a tres semanas, así que la relación no siempre se advierte. Con menos frecuencia el cuadro sigue a un medicamento, a una picadura o a un enfriamiento. En muchos casos no se llega a encontrar la causa, y eso no significa que se haya buscado mal: esta enfermedad llega a menudo sin motivo aparente.
Lo que no hay en esta lista es contagio ni culpa de los padres. La púrpura no se transmite, no tiene que ver con los cuidados ni con la alimentación, no es una alergia alimentaria y no se hereda. Aparte queda el adulto: a partir de los cincuenta, la vasculitis por IgA es en raras ocasiones el primer aviso de un tumor, y por eso se le estudia con más detenimiento que a un niño con el mismo exantema. Es poco frecuente, pero es la razón por la que el médico hace preguntas que parecen no venir a cuento.
Señales con las que no se puede esperar
No todo exantema que no palidece es una púrpura de Schönlein-Henoch. Igual se ven las manchas de una sepsis por meningococo, y esa sí mata en cuestión de horas. La comprobación se hace en casa: apriete contra las manchas el borde de un vaso transparente y mire a través del cristal; si las manchas siguen viéndose, no palidecen. Por sí solo, este signo también aparece en la púrpura banal; lo que cuenta es cómo se encuentra la persona.
Llame a una ambulancia (en Europa, el número único 112) si un exantema que no palidece bajo el cristal se acompaña de al menos una de estas cosas:
- fiebre alta, escalofríos, manos y pies helados, piel grisácea o moteada, somnolencia de la que cuesta despertar;
- dolor de cabeza intenso, rigidez de nuca, molestia con la luz, vómitos;
- el exantema se extiende a ojos vistas y aparecen manchas nuevas en minutos;
- dolor abdominal fuerte que no cede, vómitos repetidos, sangre en las heces o heces negras como el alquitrán;
- el niño encoge las piernas hacia el abdomen a ratos, se calma entre uno y otro y en las pausas queda pálido y flojo: así puede manifestarse la introducción de un tramo de intestino dentro de otro, que es una urgencia quirúrgica;
- lleva medio día o más sin orinar y tiene la cara y las piernas claramente hinchadas.
Mejor no conducir en esa situación: al volante no se atiende a nadie. El mismo día, aunque ya sin ambulancia, hay que ver al médico si aparece un dolor abdominal soportable, si la orina se vuelve del color del té cargado, si se hinchan y duelen las articulaciones o si duele el escroto.
Qué confirma el diagnóstico
No existe un análisis propio de esta enfermedad: el diagnóstico se hace por el cuadro, el exantema típico en piernas y nalgas más al menos una de tres cosas (dolor abdominal, inflamación de articulaciones, alteraciones en la orina). Lo demás sirve para descartar lo parecido y para ver si el riñón está afectado:
- el análisis de orina, la prueba más importante; se hace el primer día y luego se repite, porque la tira detecta sangre y proteínas antes de que la persona note nada;
- la toma de la tensión arterial, en los niños con el manguito adecuado a su edad;
- un hemograma con recuento de plaquetas: aquí son normales, y si están bajas el exantema es el mismo pero la enfermedad es otra;
- la creatinina en sangre, con la que se valora el funcionamiento del riñón;
- una ecografía abdominal si hay dolor: muestra la pared intestinal engrosada y la introducción de un asa dentro de otra;
- la biopsia de piel o de riñón, no en todos los casos, sino cuando el cuadro es atípico o el riñón está seriamente afectado.
Con qué se alivia mientras dura
No hay un remedio que corte la vasculitis, y eso no debe asustar: el organismo se las arregla solo en la mayoría de los casos, y el tratamiento sirve para aliviar los síntomas y no dejar pasar las complicaciones. Lo que de verdad ayuda:
- Reposo en los días malos. Estar mucho rato de pie y andar aumentan las lesiones de las piernas: el exantema está literalmente más espeso al caer la tarde. No es peligroso, pero un par de días con las piernas en alto tienen su sentido.
- Analgesia. Para el dolor articular suele bastar el paracetamol. Los antiinflamatorios del tipo del ibuprofeno no conviene tomarlos sin permiso del médico: cargan aún más el riñón y pueden agravar el sangrado intestinal, justo los dos órganos que aquí están en juego.
- Los corticoides en pauta corta. No se dan a todo el mundo, sino cuando el dolor abdominal es intenso o las articulaciones están muy afectadas; sobre el exantema y sobre el pronóstico del riñón no influyen.
- El ingreso hospitalario si el dolor abdominal es fuerte, hay hemorragia intestinal o el riñón está seriamente afectado. Cuando se inflama el riñón entra el nefrólogo, y el tratamiento es otro: corticoides y fármacos que frenan el sistema inmunitario.
No hacen falta dietas, ni restringir líquidos, ni pomadas sobre las manchas. La enfermedad no se contagia: el niño vuelve al colegio y el adulto al trabajo en cuanto se encuentran con fuerzas, no al cabo de un plazo determinado.
El riñón: por qué hay que acudir a revisiones medio año
Es la razón principal por la que un exantema de aspecto inofensivo no se deja sin vigilancia. La inflamación del riñón aparece en alrededor de un tercio de los casos y casi siempre sin síntomas: la persona se siente sana y en la orina ya hay proteínas. Puede surgir meses después de la recuperación.
Por eso el análisis de orina y la tensión se revisan según un calendario: a menudo las primeras semanas y menos después, entre medio año y un año en total, y más tiempo si aparece algo. Faltar a esas citas es el error más habitual en esta enfermedad, porque para entonces todo parece terminado. En la mayoría las alteraciones de la orina se van solas; en una pequeña parte la inflamación se prolonga y, sin tratamiento, puede acabar en un daño renal permanente, y es por esa minoría por la que se hace el seguimiento.
Dos cosas más. En cerca de un tercio la enfermedad vuelve, casi siempre en los meses siguientes y más suave que la primera vez; si el exantema reaparece, se repite el análisis de orina. Y si la púrpura afectó al riñón, hay que decirlo al médico al planificar un embarazo: durante la gestación a esa mujer se le controlan la tensión y la orina con más frecuencia.
Consulta en línea
La consulta a distancia sirve aquí no para poner el diagnóstico, sino para decidir adónde ir y con qué urgencia. El médico preguntará qué aspecto tienen las manchas y qué hubo antes, pedirá ver las piernas por la cámara y hacer la prueba del vaso, valorará si hay señales de alarma por parte del abdomen y del riñón, y pondrá un plazo: urgente, hoy mismo o programado. Después, en línea resulta cómodo revisar los análisis de orina y las anotaciones de tensión, saber cuándo toca el siguiente control y aclarar si se puede tomar tal analgésico. Explorar el abdomen, revisar el escroto y sacar sangre no se hacen a distancia, y ante un exantema con fiebre alta, confusión o dolor abdominal intenso no hay que esperar a ninguna consulta: eso es motivo de ambulancia.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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