Quiste pilonidal (sinus pilonidal)
El quiste pilonidal es un trayecto estrecho que se forma bajo la piel del surco entre las nalgas, justo por encima del coxis.
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Medicamentos comúnmente prescritos para Quiste pilonidal (sinus pilonidal)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 500/125 mg/mgPrincipio activo: amoxicillin and beta-lactamase inhibitorFabricante: Farmalider S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 875 mg amoxicilina / 125 mg acido clavulanicoPrincipio activo: amoxicillin and beta-lactamase inhibitorFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 125;31,25 MG/5 MLPrincipio activo: amoxicillin and beta-lactamase inhibitorFabricante: Laboratorios Normon S.A.Requiere receta
El quiste pilonidal es un trayecto estrecho que se forma bajo la piel del surco entre las nalgas, justo por encima del coxis. Desde fuera se ve como uno o varios hoyuelos diminutos, de los que a veces asoma un pelo. Mientras el trayecto está tranquilo, la mayoría de la gente ni sabe que lo tiene. El problema empieza cuando su contenido no encuentra salida: aparece una infección, con una hinchazón caliente y dolorosa que impide sentarse. No es consecuencia de una mala higiene ni se contagia: afecta sobre todo a gente joven y tiene que ver con el comportamiento del pelo en esa zona.
De dónde sale
Durante mucho tiempo se creyó que era un resto embrionario de nacimiento. Hoy se sabe que la inmensa mayoría de estos trayectos son adquiridos. Un pelo, caído o en crecimiento dentro del surco, perfora con su punta la piel reblandecida por la humedad y se introduce hacia dentro. La piel se cierra por encima, el pelo queda alojado como una astilla, alrededor se forma una cavidad y el organismo responde al cuerpo extraño con inflamación.
Lo que favorece este mecanismo:
- vello corporal denso y grueso, sobre todo en la zona del sacro;
- un surco interglúteo profundo: allí hay más calor y humedad, y el pelo se arrastra peor con el lavado;
- pasar muchas horas sentado, al volante, en la oficina o de viaje;
- roce, presión y ropa ajustada;
- exceso de peso y sudoración abundante;
- la edad, desde la adolescencia hasta los treinta y cinco años aproximadamente: después los folículos de esa zona se vuelven menos activos y la enfermedad empieza con menor frecuencia;
- casos parecidos en familiares cercanos.
En los hombres aparece varias veces más a menudo que en las mujeres.
Tres situaciones distintas, no una sola enfermedad
Lo que hay que hacer depende por completo del estado en que se encuentre el trayecto, y por ahí empieza el médico.
El trayecto existe pero no da señales. En el surco se ven uno o dos puntos del tamaño de un pinchazo de aguja, a veces con un pelo asomando. No duele ni supura nada. Un hallazgo así no se trata: se vigila.
Infección aguda. En uno o dos días aparece junto al surco, casi siempre algo desplazada de la línea media, una hinchazón dura: la piel se enrojece y se nota caliente, el dolor va en aumento, resulta imposible sentarse o tumbarse boca arriba y a veces sube la fiebre. Es un absceso, y no necesita pomada sino que lo abran.
Trayecto crónico. Después de una infección, drenada por el médico o abierta por sí sola, queda una comunicación con la superficie por la que durante meses sale líquido turbio, pus o un exudado sanguinolento: mancha la ropa interior, huele, el dolor es moderado pero constante y de vez en cuando todo vuelve a infectarse. Es en esta situación cuando se plantea la cirugía programada.
Con qué se confunde
- Absceso y fístula del ano. Se sitúan más abajo y más cerca del ano, a menudo comunican con el recto y el coloproctólogo los trata de otra manera. Para distinguirlos sirve la exploración y, a veces, la ecografía o la resonancia.
- Hidradenitis supurativa. Inflamación crónica con nódulos, fístulas y cicatrices en axilas, ingles, bajo el pecho y entre las nalgas. Si hay focos parecidos en otros pliegues y no solo sobre el coxis, lo más probable es que se trate de ella, y esa enfermedad se controla a largo plazo y sobre todo sin bisturí.
- Quiste sebáceo infectado: se parece mucho, pero no está exactamente en el surco y no contiene pelo.
- Forúnculo corriente: es la inflamación de un solo folículo, se resuelve antes y no deja un trayecto permanente.
- El hoyuelo sobre el sacro de un bebé no es un quiste pilonidal. Una depresión por encima del surco, sobre todo junto a un mechón de pelo, una mancha o un apéndice cutáneo, obliga a hacer una ecografía de la columna: así puede manifestarse un defecto oculto de su desarrollo.
Existe además un desenlace raro pero grave: un trayecto que supura y no cierra durante décadas puede degenerar en un cáncer de piel. Deben alertar las excrecencias en los bordes de la herida, unos bordes gruesos y evertidos, el sangrado al mínimo roce o un cambio en el aspecto de la secreción de una fístula antigua. En ese caso el médico toma una muestra de tejido para analizarla, y con esa consulta no conviene esperar.
Cuándo hay que buscar ayuda urgente
Acuda a urgencias o llame a una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania el número único es el 112) si:
- la fiebre supera los 38 °C y se acompaña de escalofríos, debilidad intensa o confusión;
- el enrojecimiento se extiende deprisa desde el absceso hacia la nalga, la zona lumbar o el muslo;
- el dolor crece muy rápido y parece desproporcionado a lo que se ve en la piel;
- la piel sobre el foco se oscurece, se amorata, se llena de ampollas y al presionar se nota una crepitación;
- hay pulso acelerado, sudor frío o bajada de tensión.
Estos últimos signos indican que la infección está avanzando hacia los tejidos profundos: es una complicación rara, pero mortal, y en ella se cuenta por horas.
Conviene ver al médico el mismo día si aparece junto al coxis un bulto doloroso que impide sentarse, si por uno de los puntos del surco sale pus o sangre, o si la infección se repite. Sin demora en quienes tienen diabetes o toman fármacos que bajan las defensas: en ellos el absceso avanza más rápido.
Si el trayecto no molesta
Un trayecto tranquilo no se opera por si acaso: la intervención da más problemas que el propio hallazgo. El objetivo es otro, impedir que el pelo vuelva a meterse bajo la piel.
- lave la zona a diario con agua y un producto suave y séquela a fondo: la piel húmeda se rompe con más facilidad;
- use ropa interior de algodón holgada y cámbiese después del deporte;
- retire el vello alrededor del surco, pero no con cuchilla: la barba corta y dura que queda perfora la piel con más facilidad que el pelo intacto. Es más sensato una crema depilatoria, la maquinilla sin el cabezal más corto o la depilación láser, la única que da un resultado duradero y reduce de forma apreciable las recaídas;
- interrumpa las horas de silla: levántese al menos una vez cada hora y haga paradas en los viajes largos;
- perder peso reduce la profundidad del surco y el roce dentro de él.
Qué se hace cuando se infecta
El absceso se abre y se vacía. Es una intervención breve con anestesia local que se hace el mismo día de la consulta; si el foco es grande puede hacer falta anestesia general. No tiene sentido esperar a que se abra solo: el dolor sigue siendo intenso todo ese tiempo y la cavidad se vacía peor. La herida no suele cerrarse con puntos, cicatriza abierta, y las primeras semanas requiere curas regulares que el médico o la enfermera le enseñarán a hacer en casa.
Los antibióticos no hacen falta siempre: si el absceso está abierto y bien vaciado, no aceleran nada. Se indican cuando la inflamación se ha salido del foco, ha subido la fiebre o la persona tiene diabetes o las defensas bajas.
Para el dolor sirve el paracetamol. Los antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno, calman el dolor y la hinchazón, pero no valen para todo el mundo: no se toman con úlcera péptica, enfermedad renal grave, asma grave ni durante el embarazo, no se combinan entre sí y no se usan en tandas largas sin que lo sepa el médico.
La cirugía programada no se realiza durante la infección aguda: en tejido inflamado cicatriza peor. Primero se apaga la inflamación y a la intervención se vuelve semanas o meses después. En una parte de las personas el problema no reaparece tras un único drenaje; en el resto el trayecto vuelve a dar la cara.
Cirugía cuando el trayecto vuelve
Si el trayecto se infecta una y otra vez o supura de forma continua, se plantea una intervención programada. No existe un único método correcto: la elección depende del tamaño del trayecto, del número de orificios, de la profundidad del surco, de las operaciones previas y de hasta qué punto está usted dispuesto a semanas de curas.
- Extirpación con cicatrización abierta. Se recorta el trayecto junto con el tejido de alrededor y la herida se deja abierta. Es la técnica con la que la enfermedad vuelve menos, pero la herida tarda de varias semanas a varios meses en cerrar y durante todo ese tiempo hay que hacer curas.
- Extirpación con cierre fuera de la línea media. La herida se cierra de modo que la sutura quede lateral y el surco quede más plano; aquí entran las técnicas de Karydakis y de Bascom y los colgajos. Cicatriza rápido y recidiva bastante menos que la sutura en plena línea media, por eso hoy se procura no dejar la cicatriz en el centro.
- Técnicas poco invasivas. Por los propios orificios se introduce un endoscopio o una fibra láser, se retiran desde dentro el pelo y el tejido alterado y se trata la pared. Casi no hay incisión, duele menos y se vuelve a la vida normal en pocos días. También se incluye aquí la extirpación únicamente de los hoyuelos. El precio de lo poco agresivo son las recaídas más frecuentes, aunque un intento fallido no impide operar después por la vía clásica.
Después de cualquier operación hay que seguir retirando el vello de la zona de la cicatriz: la causa más habitual de recaída es que el pelo vuelva a meterse bajo la piel, no que la cirugía se hiciera mal.
Recuperación
Los plazos dependen de lo que se haya hecho: tras drenar un absceso se suele volver al trabajo en una o dos semanas; tras una extirpación amplia con cicatrización abierta, más tarde. Quien lo precisará mejor es el cirujano que le operó.
Mientras la herida cierra, manténgala limpia y seca y cambie los apósitos como le hayan indicado, tome suficiente fibra y beba agua para no hacer esfuerzo en el baño, y camine un poco: el movimiento es seguro y conviene. Deje para más adelante los pesos y el deporte durante las primeras semanas, no se suba a la bicicleta ni a la moto hasta que el cirujano lo autorice, no se bañe en piscina ni en bañera hasta que la herida esté cerrada (la ducha sí se puede) y no pase horas sentado en superficies duras.
Contacte con el médico si la herida deja de reducirse, si a su alrededor aumentan el enrojecimiento y el dolor, si sube la fiebre, si aparece mal olor o si empieza a sangrar.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico valora si sus molestias encajan con un trayecto pilonidal o con otra cosa de las que ocurren en esa zona, estima por su relato y por las fotografías si se trata de un hallazgo tranquilo, de un absceso agudo o de una fístula antigua, explica qué hacer ahora mismo y con qué urgencia, y dice si hace falta una consulta presencial con el cirujano. Conviene anotar antes cuándo aparecieron los primeros signos, cuántos episodios ha habido, si le drenaron algún absceso y cómo cicatrizó, si hay secreción, si ha tenido fiebre y qué enfermedades y medicamentos tiene.
Si el bulto está caliente y crece deprisa, el dolor es intenso, la fiebre alta o el enrojecimiento se extiende por la piel, no espere a la consulta en línea: hace falta atención presencial ese mismo día.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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