Lesión de los isquiotibiales
La parte posterior del muslo la forman tres músculos que van desde el hueso de la nalga hasta los huesos de la pierna y que, por tanto, trabajan en dos…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Lesión de los isquiotibiales
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 100 mg paracetamol/ mlPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Laboratorios Ern S.A.No requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 250 mg/sobrePrincipio activo: ParacetamolFabricante: Ferrer Internacional S.A.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 500 mg paracetamolPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Haleon Spain S.A.No requiere receta
La parte posterior del muslo la forman tres músculos que van desde el hueso de la nalga hasta los huesos de la pierna y que, por tanto, trabajan en dos articulaciones a la vez: extienden la cadera y flexionan la rodilla. Por eso son los que más sufren al correr rápido, al dar una zancada brusca o al golpear un balón, y se desgarran con más frecuencia que cualquier otro músculo de la pierna. Una lesión leve se resuelve sola en una o dos semanas, una grave se trata durante meses, y existe una variante en la que no se puede esperar en absoluto. Para saber qué ha ocurrido no sirve tanto la intensidad del dolor como las circunstancias del momento y lo que es capaz de hacer con la pierna al día siguiente.
Qué se rompe y por qué casi siempre corriendo
El músculo no se lesiona cuando se contrae, sino cuando se le estira mientras está en tensión. En la parte posterior del muslo ese instante llega al final del avance de la pierna: el músculo ya está estirado al máximo y a la vez frena la pierna para que no se extienda de golpe. De ahí los dos escenarios típicos.
- De velocidad. Una aceleración, un esprint, un arranque para llegar al balón: dolor agudo mientras se corre, casi siempre en la parte media o hacia el borde externo. Estas roturas suelen curar antes.
- De estiramiento. Una patada alta, un espagat, una zancada profunda, una caída al intentar alcanzar el balón: el dolor aparece arriba, junto al pliegue de la nalga. Impresiona menos, pero cura más despacio y recae con más facilidad.
El riesgo sube claramente si los músculos no están calientes, si la persona llega cansada al final del entrenamiento o del partido, si lleva tiempo sin correr a velocidad, y también si esa misma pierna ya se lesionó antes. La lesión previa es el factor más potente que se conoce, y por eso una rotura mal curada sale más cara de lo que parece.
Cómo se nota y cuánta gravedad tiene
El momento de la rotura casi siempre se reconoce: dolor repentino detrás del muslo, como si le hubieran golpeado por detrás; la persona se lleva la mano a la pierna y se para. A veces se oye un chasquido. A las pocas horas aparece la hinchazón y al día siguiente un hematoma que va bajando hacia la rodilla, porque la sangre desciende bajo la piel, y eso es normal.
La gravedad se calcula por lo que sigue siendo posible.
- Leve. Un punto doloroso a la presión, marcha casi normal, dolor al correr. Poca hinchazón y puede que ningún hematoma. La recuperación va de unos días a un par de semanas.
- Moderada. Cojera evidente, debilidad clara al flexionar la rodilla contra resistencia, hinchazón y hematoma marcados. Aquí se habla de semanas y a veces de mes y medio o dos.
- Grave. Apoyar la pierna resulta casi imposible, bajo los dedos se palpa un hueco y el hematoma es extenso y aparece deprisa. Se trata de una rotura completa o de un arrancamiento del tendón del hueso, y aquí hace falta un médico y a veces cirugía.
Aparte queda el dolor que no surgió de golpe, sino que fue creciendo durante semanas y que molesta sobre todo al estar sentado en una superficie dura. Eso no es una rotura, sino una sobrecarga del tendón en su inserción en el hueso, y se trata justo al revés: con carga progresiva y no con reposo.
Los primeros días
La tarea de las primeras cuarenta y ocho o setenta y dos horas es limitar el sangrado y no añadir daño, no curar el músculo.
- Pare de inmediato. Intentar «terminar la carrera» convierte un desgarro parcial en uno completo, y esa es la causa más frecuente de que la lesión se alargue meses.
- Frío envuelto en un paño, quince o veinte minutos, repetido cada dos o tres horas el primer día. Alivia el dolor; sobre la velocidad de curación, al contrario de lo que se cree, apenas influye.
- Venda elástica o mallas de compresión en el muslo, firmes pero sin que se duerman los dedos ni se enfríe el pie. Quitarlas para dormir.
- Mantenga la pierna elevada cuando esté tumbado.
- Durante tres días no aplique calor, no tome baños calientes, no se dé masajes profundos en la zona y no beba alcohol: todo eso aumenta el sangrado.
- No estire el músculo forzando el dolor. Estirar con agresividad sobre una rotura reciente separa los bordes de la lesión en lugar de «soltarla».
El reposo absoluto tampoco sirve y hasta perjudica: desde el primer o segundo día conviene caminar con cuidado lo que el dolor permita y flexionar y extender la rodilla suavemente dentro del recorrido indoloro. Un músculo que no trabaja pierde fuerza deprisa y la cicatriz se organiza peor. Para el dolor valen los analgésicos habituales sin receta; cuál elegir lo indicarán el farmacéutico o el médico de cabecera, sobre todo si ya toma alguna medicación fija.
Cuando no es un simple tirón
Hay situaciones en las que el tratamiento casero no procede. Consulte al médico el mismo día si:
- no puede apoyar la pierna o solo camina con ayuda;
- en el momento de la lesión hubo un chasquido claro y enseguida apareció un hematoma grande en la parte alta del muslo y bajo la nalga;
- bajo los dedos, en la parte alta del muslo, se palpa un hueco o el músculo se ha agrupado en un bulto más abajo de lo normal;
- por la pierna baja un adormecimiento, un hormigueo o un dolor que llega hasta el pie, o el pie se levanta peor: así se comporta un nervio ciático afectado;
- la lesión la ha sufrido un adolescente en pleno crecimiento: en él no se arranca el tendón sino un fragmento de hueso con el cartílago de crecimiento, y eso se maneja de otra manera;
- el dolor ha aparecido sin ningún golpe o se acompaña de fiebre.
El arrancamiento de los tendones del hueso de la nalga es el caso en que demorarse cambia el resultado. Si hay que suturar, se hace en las semanas siguientes: más tarde los extremos del tendón se retraen y cicatrizan, la operación se complica y el resultado empeora. Por eso «chasquido más imposibilidad de caminar» no es motivo para esperar una semana, sino para ver a un médico y, con toda probabilidad, hacerse una prueba de imagen.
Queda otra cosa en la que no suele pensarse. Si a los pocos días de la lesión aparecen dolor e hinchazón en la pantorrilla, que se nota caliente y enrojecida, y más aún si se añade falta de aire, puede tratarse de un trombo en las venas profundas, y eso se atiende con urgencia, incluso llamando a una ambulancia (en Europa, el 112). La inmovilidad tras una lesión de pierna eleva algo ese riesgo.
Cómo volver a la carga
La cicatrización del músculo lleva semanas, pero la recuperación de la fuerza no es un proceso pasivo: sucede en la medida exacta en que se le exige al músculo. La lógica general es esta.
- Mientras moverse duela, se trabaja con contracciones estáticas: tumbado boca arriba, apoyar el talón en el suelo y empujar sin mover nada, mientras no aparezca dolor.
- Después se añaden movimientos con el peso de la propia pierna, luego contra resistencia y por último ejercicios en los que el músculo se tensa mientras se alarga: bajar despacio el tronco sobre una sola pierna, curl femoral, inclinaciones con las piernas rectas. Es este tipo de trabajo el que devuelve al músculo la resistencia al tirón.
- La carrera entra cuando andar y andar rápido no duelen: primero suave, luego con progresiones y solo al final el esprint y el trabajo con balón.
Los criterios para volver a competir son sencillos: recorrido completo sin dolor, ausencia de dolor al presionar el punto lesionado, fuerza de la pierna lesionada semejante a la sana y varias sesiones a velocidad sin molestias. Si la rotura fue importante o no es la primera vez, conviene diseñar el plan con un fisioterapeuta, que además verá qué hay que corregir: la movilidad de la pelvis, unos glúteos débiles, la técnica de carrera.
Por qué la lesión vuelve
Las recaídas son el problema principal de esta lesión: una parte considerable de las personas se rompe el mismo músculo otra vez, casi siempre en los dos primeros meses tras la vuelta. La causa suele ser una sola: se vuelve por calendario y no por estado. El dolor desapareció antes de que se recuperara la fuerza, y el primer esprint encontró el punto débil.
Lo que de verdad reduce el riesgo:
- ejercicios regulares en los que la parte posterior del muslo trabaje alargándose, que son la medida preventiva con más respaldo y hay que mantener de forma continua, no un mes;
- un calentamiento que incluya progresiones de velocidad y no solo estiramientos;
- aumentar volumen y velocidad de carrera sin saltos bruscos, en especial tras un parón;
- vigilar la fatiga: la mayoría de las roturas ocurre en las segundas partes y al final de los entrenamientos;
- completar del todo la rehabilitación de la lesión anterior, aunque correr ya no duela.
Consulta en línea
A distancia se resuelve bien la duda principal de la primera semana: si es una lesión corriente que puede manejarse en casa o una situación que exige exploración y pruebas de imagen, y con cuánta urgencia. El médico repasa cómo se produjo la lesión, dónde duele y qué puede y qué no puede hacer con la pierna, explica cómo ayudarse los primeros días y qué evitar, e indica cuándo toca añadir carga y cuándo acudir a un fisioterapeuta. Es también una buena vía para hablar del dolor que sigue ahí al mes o de una recaída. Las señales de la lista anterior, como no poder apoyar la pierna, el adormecimiento o la hinchazón de la pantorrilla, no se valoran por pantalla: con ellas hace falta una exploración presencial.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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