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Medicamentos comúnmente prescritos para Indigestión
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: INYECTABLE, 40 mgPrincipio activo: PantoprazolFabricante: Laboratorios Serra Pamies S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 40 mgPrincipio activo: PantoprazolFabricante: Opko Health Spain S.L.U.Requiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, 40 mgPrincipio activo: PantoprazolFabricante: Laboratorios Normon S.A.Requiere receta
Se llama indigestión, o trastorno digestivo, al conjunto de molestias en la parte alta del abdomen y detrás del esternón que aparecen mientras se come o poco después. Los médicos suelen decir «dispepsia». No es un diagnóstico, sino la descripción de unas molestias: detrás de ellas puede haber desde una reacción normal a una cena demasiado copiosa hasta el reflujo de ácido al esófago, una úlcera y, mucho más raramente, algo serio. A la mayoría de la gente le ocurre de vez en cuando, se pasa solo y no exige ni pruebas ni medicamentos. Conviene indagar cuando se repite durante semanas o se acompaña de señales de alarma.
Cómo se nota
El conjunto de sensaciones es distinto en cada persona y no tienen por qué darse todas.
- Ardor detrás del esternón que sube de abajo arriba: lo que se llama pirosis. Suele aparecer después de comer, al inclinarse y al tumbarse.
- Pesadez y sensación de plenitud en la parte alta del abdomen habiendo comido poco.
- Saciedad precoz: unas pocas cucharadas y ya no apetece seguir.
- Hinchazón, ruidos intestinales, eructos frecuentes.
- Náuseas y, a veces, vómitos.
- Sabor ácido o amargo en la boca, subida de líquido y de comida hasta la garganta.
- Una molestia sorda o quemante en la boca del estómago que va y viene.
Conviene separar la indigestión de lo que no lo es. El dolor por todo el abdomen, el dolor cólico en la parte baja, el dolor de espalda y los cambios en las deposiciones no forman parte de la dispepsia, y no hay que atribuirlos al estómago: tienen otras causas y se buscan por separado.
Cuando el problema no está en el estómago
De esto casi no se habla en los artículos sobre el ardor de estómago, y sin embargo es lo más importante de saber. El ardor y la opresión detrás del esternón pueden venir del corazón y no del esófago. Un infarto se siente a menudo justamente como una indigestión, sobre todo en mujeres, en personas mayores y en personas con diabetes, y así se pierden horas tomando un antiácido tras otro.
Llame a una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania responde el número único europeo 112) si el ardor o la opresión en el pecho:
- aparecen por primera vez y duran más de unos minutos sin ceder;
- surgen con el esfuerzo o con el frío y se calman con el reposo;
- se irradian al brazo, al cuello, a la mandíbula o entre los omóplatos;
- se acompañan de falta de aire, sudor frío, mareo, debilidad intensa o palpitaciones;
- se acompañan de miedo y de la sensación de que está pasando algo grave.
También hace falta una ambulancia en otras situaciones: vómito con sangre o de aspecto de posos de café, heces negras y pegajosas como el alquitrán, dolor abdominal brusco e intenso con la pared del abdomen dura, imposibilidad de tragar ni siquiera la saliva. Con estos síntomas no se conduce.
Señales que no admiten espera
Estas molestias no requieren una ambulancia, pero tampoco conviene dejarlas correr: pida cita en los próximos días.
- Tragar cuesta cada vez más: primero se atascan los sólidos y después también los líquidos. O tragar duele.
- El peso baja solo, sin dieta y sin proponérselo.
- Los vómitos se repiten día tras día.
- En un análisis aparecen anemia o falta de hierro sin explicación.
- Se palpa un bulto en la parte alta del abdomen.
- La indigestión ha aparecido por primera vez ya en edad adulta avanzada o ha cambiado claramente de carácter.
- Las molestias duran más de unas semanas pese a los productos de farmacia, o vuelven en cuanto se dejan.
- Ha habido enfermedades parecidas, sobre todo cáncer de estómago o de esófago, en familiares cercanos.
Ninguna de estas señales significa por sí sola un tumor. Pero juntas delimitan el grupo de personas que necesita una endoscopia y no otra caja de pastillas.
Qué desencadena la indigestión
Los mecanismos son varios y en una misma persona pueden coincidir dos o tres.
- Reflujo del contenido ácido al esófago. La válvula muscular entre el esófago y el estómago no cierra bien y el ácido irrita una mucosa que no está preparada para él.
- Comidas demasiado copiosas, grasas o picantes, cenas tardías, prisas, hablar mientras se come y tragar aire.
- Exceso de peso. La grasa abdominal eleva la presión dentro del vientre y literalmente empuja hacia arriba el contenido del estómago.
- Tabaco y alcohol. Ambos relajan la válvula, y el alcohol además irrita la mucosa.
- Medicamentos. Sobre todo los analgésicos del grupo de los antiinflamatorios no esteroideos, entre ellos el ibuprofeno y el ácido acetilsalicílico; también algunos fármacos para la tensión, el hierro y ciertos antibióticos. No suspenda por su cuenta un tratamiento prescrito: hable con su médico de cabecera sobre una alternativa o sobre proteger el estómago.
- Estrés y ansiedad. La influencia no es imaginaria: la ansiedad altera la motilidad del estómago y aumenta la sensibilidad de su pared a una distensión normal.
- Úlcera de estómago o de duodeno, inflamación de la mucosa, hernia de hiato.
- La bacteria Helicobacter pylori, la causa eliminable más frecuente; se trata más abajo.
- Dispepsia funcional. Las pruebas no encuentran nada y sin embargo las molestias existen y estorban. No es «imaginación» ni «nervios»: el estómago no funciona como debería, solo que los cambios no se ven en una exploración. Es muy habitual.
Lo que ayuda sin medicamentos
Es razonable empezar por aquí: para mucha gente todo termina en este punto.
- Comer raciones más pequeñas y con más frecuencia. Un estómago lleno abre la válvula casi siempre.
- Cenar tres o cuatro horas antes de acostarse. El reflujo nocturno es el más dañino, porque el ácido permanece mucho tiempo en el esófago.
- Elevar la cabecera de la cama un palmo, con tacos bajo las patas o una cuña bajo el colchón. Amontonar almohadas no sirve: dobla el cuerpo y solo aumenta la presión dentro del abdomen.
- Perder peso si sobra. De toda la lista, es lo que más rinde.
- Dejar de fumar y reducir el alcohol, sobre todo por la noche.
- No llevar cinturones apretados ni fajas.
- No tumbarse ni inclinarse justo después de comer, y levantar peso con las piernas y no con el vientre.
- Identificar los alimentos que a uno le sientan mal. No existe una lista universal de prohibiciones: se citan a menudo el café, el té fuerte, el chocolate, la menta, el tomate, los cítricos, las bebidas con gas, lo graso y lo picante, pero el conjunto es individual. Una semana de anotaciones breves sobre lo comido y lo sentido vale más que renunciar a todo a ciegas.
- Comer sin prisa y masticar bien.
Los productos de farmacia y su límite
Sin receta se venden varios grupos, y funcionan de manera distinta.
- Los antiácidos neutralizan el ácido ya producido. Actúan deprisa pero poco tiempo: son un remedio para un episodio concreto.
- Los alginatos forman sobre el contenido del estómago una capa densa que estorba mecánicamente la subida. Van especialmente bien después de las comidas y al acostarse.
- Los fármacos que reducen la producción de ácido, es decir, los antagonistas de los receptores H2 y los inhibidores de la bomba de protones. Tardan más en actuar pero duran más, y se toman en ciclos.
Lo esencial aquí es entender dónde está el límite. Estos productos están pensados para episodios sueltos y ciclos cortos. Si no se puede pasar sin ellos a diario durante semanas y meses, el problema no es que la dosis se quede corta, sino que no se ha encontrado la causa. Tomarlos largo tiempo sin control no es inocuo y además difumina las señales de alarma, con lo que las enfermedades serias se descubren más tarde de lo que podrían.
No tome ibuprofeno, ácido acetilsalicílico ni otros antiinflamatorios para calmar el dolor de estómago: hacen justo lo contrario y pueden llevar a una úlcera y a una hemorragia.
Helicobacter y otras comprobaciones
De esta bacteria los textos divulgativos sobre la indigestión suelen callar, y sin embargo es la causa más frecuente que puede eliminarse de una vez por todas. Helicobacter pylori vive en la mucosa del estómago, mantiene una inflamación crónica, provoca la mayoría de las úlceras y aumenta el riesgo de cáncer gástrico. Ser portador es muy común y durante años no da síntomas.
Buscarla es sencillo: con una prueba del aliento, un análisis de heces o de sangre, o durante una endoscopia. Antes de la prueba es importante suspender unas semanas los inhibidores de la bomba de protones y los antibióticos, porque de lo contrario el resultado saldrá falsamente negativo. Si la bacteria aparece, se pauta una combinación de varios fármacos, y al cabo de un mes o mes y medio de terminar el ciclo se comprueba obligatoriamente si ha desaparecido.
La endoscopia digestiva alta —mirar el esófago, el estómago y el inicio del intestino con un tubo flexible con cámara— no la necesita todo el mundo. Se hace cuando hay señales de alarma, cuando las molestias empiezan en edad avanzada o cuando el tratamiento no funciona. De paso el médico toma muestras de mucosa para analizar. Si hace falta, se añaden una ecografía abdominal, análisis de sangre y una medición de la acidez del esófago durante veinticuatro horas.
Durante el embarazo
El ardor y la pesadez de estómago molestan a muchísimas embarazadas, y con especial frecuencia en la segunda mitad de la gestación. Las causas son dos: los cambios hormonales relajan la válvula entre el esófago y el estómago, y el útero, al crecer, eleva desde abajo la presión dentro del abdomen.
Ayudan las mismas medidas: comidas repartidas, cenar pronto, cabecera elevada, evitar los alimentos que desencadenan las molestias y usar ropa holgada. No todos los medicamentos son adecuados en el embarazo, así que incluso los que no requieren receta conviene elegirlos con el médico o el farmacéutico. Consuela saber que después del parto este ardor suele irse solo y bastante rápido. En cambio, un dolor intenso en la parte alta del abdomen en la segunda mitad del embarazo, sobre todo junto con dolor de cabeza, hinchazón o alteraciones de la visión, no tiene que ver con el estómago: eso obliga a contactar con el médico de inmediato.
Consulta en línea
En una consulta en línea el médico irá desmontando su cuadro por partes: dónde exactamente está la molestia, si guarda relación con la comida y con cuál, qué pasa por la noche y al inclinarse, cuánto tiempo lleva, qué ha probado ya y con qué resultado. Revisará aparte las señales de alarma —dificultad para tragar, pérdida de peso, restos de sangre, anemia— y preguntará por los medicamentos, porque no pocas veces la causa está justamente ahí. Le ayudará a decidir si basta con cambiar hábitos y elegir un fármaco o si ya toca buscar Helicobacter y hacer una endoscopia, y le indicará cómo prepararse para las pruebas para que el resultado no salga falseado.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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