Hipertiroidismo
En el hipertiroidismo la glándula tiroides vierte a la sangre más hormonas de las que el cuerpo necesita y el metabolismo se acelera.
En esta página
- Qué cambia en el organismo cuando sobran hormonas
- Las señales por las que se descubre
- Por qué la glándula empieza a trabajar de más
- Qué análisis confirman el diagnóstico
- Cómo se trata
- Qué acordar con el médico durante el tratamiento
- Los ojos en la enfermedad de Graves
- Qué riesgos trae no tratarlo
- Consulta en línea
Medicamentos comúnmente prescritos para Hipertiroidismo
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
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En el hipertiroidismo la glándula tiroides vierte a la sangre más hormonas de las que el cuerpo necesita y el metabolismo se acelera. La persona adelgaza aunque coma más que de costumbre, tolera mal el calor, nota el corazón acelerado y le tiemblan las manos. Afecta bastante más a las mujeres y suele empezar entre los veinte y los cuarenta años, aunque es posible a cualquier edad. Responde bien al tratamiento, pero no se resuelve solo: sin tratar, desgasta el corazón y los huesos año tras año.
Qué cambia en el organismo cuando sobran hormonas
La tiroides se sitúa en la cara anterior del cuello, rodeando la tráquea. Produce dos hormonas, la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3), que marcan la velocidad a la que trabajan todos los tejidos: la frecuencia del corazón, el calor que desprende el cuerpo, el gasto de energía, el ritmo del intestino.
Quien manda sobre la glándula es la hipófisis, una pequeña estructura en la base del cerebro. Libera la hormona estimulante del tiroides (TSH) y, cuanta más suelta, con más intensidad trabaja la tiroides. La retroalimentación es estricta: en cuanto las hormonas abundan en sangre, la hipófisis corta casi por completo la salida de TSH. Por eso en el hipertiroidismo el análisis muestra una TSH baja con T4 o T3 altas, y es esa combinación la que permite reconocer el cuadro.
Las señales por las que se descubre
Los síntomas crecen a lo largo de meses y suelen achacarse al estrés o al cansancio. Conviene sospechar hipertiroidismo cuando coinciden varios de ellos:
- nerviosismo, ansiedad, irritabilidad, cambios de humor;
- dificultad para conciliar el sueño, sueño superficial;
- temblor de los dedos, visible con los brazos extendidos;
- palpitaciones o latido irregular, sensación de vuelcos en el pecho;
- mala tolerancia al calor, sudoración, piel caliente y húmeda;
- pérdida de peso con apetito normal o incluso aumentado;
- debilidad en los músculos de los muslos: cuesta subir escaleras y levantarse de un asiento bajo;
- deposiciones frecuentes y blandas;
- en las mujeres, reglas escasas o infrecuentes y dificultad para concebir;
- en los hombres, descenso del deseo sexual.
El bulto en el cuello (bocio) no aparece en todos los casos y por sí solo no indica exceso de hormonas: una glándula agrandada puede funcionar con normalidad o incluso de menos. En las personas mayores el cuadro puede resultar engañosamente pobre: en lugar de agitación hay apatía y debilidad, y la única manifestación es una arritmia de nueva aparición o una pérdida de peso sin explicación.
Por qué la glándula empieza a trabajar de más
La causa importa, porque de ella depende la elección del tratamiento.
- Enfermedad de Graves: es un trastorno autoinmunitario y la causa más frecuente. El sistema inmunitario fabrica anticuerpos que se fijan al receptor de la TSH y espolean la glándula sorteando a la hipófisis. La predisposición se hereda, y el tabaco aumenta el riesgo y empeora de forma notable la afectación ocular.
- Nódulos tiroideos. Uno o varios nódulos empiezan a producir hormonas por su cuenta, al margen de la hipófisis. Se ve sobre todo en edades avanzadas y en zonas donde la dieta es pobre en yodo.
- Tiroiditis, la inflamación de la glándula. El tejido se daña y la reserva de hormonas se vuelca de golpe en la sangre. El exceso aquí es pasajero: suele seguirle una fase de función baja y después la recuperación. Aparece tras una infección vírica, y entonces el cuello duele, o en los primeros meses tras el parto.
- Yodo y medicamentos. Una dosis alta de yodo, procedente del contraste de una tomografía, de antisépticos o de fármacos contra la arritmia, puede desestabilizar la glándula. Aquí entran también el exceso de hormona en el tratamiento del hipotiroidismo y los complementos para adelgazar o «para la energía», a los que a veces se añade extracto de tiroides.
- Causas raras: exceso de gonadotropina coriónica en el embarazo, sobre todo múltiple, y un tumor hipofisario productor de TSH.
Qué análisis confirman el diagnóstico
Se empieza por un análisis de sangre: TSH, T4 libre y T3 libre. Una TSH baja con T4 o T3 elevadas confirma el hipertiroidismo. Si la TSH está baja y las hormonas son normales, se trata de una forma subclínica, que también se vigila porque igualmente repercute en el corazón y en los huesos.
Después se busca la causa, y para eso un solo análisis no basta.
- Anticuerpos frente al receptor de la TSH. Encontrarlos confirma en la práctica la enfermedad de Graves y ahorra más pruebas.
- Gammagrafía: un estudio con una pequeña cantidad de isótopo radiactivo que muestra con qué avidez lo capta la glándula. En la enfermedad de Graves la captación está aumentada de forma uniforme en todo el tejido; en un nódulo tóxico brilla solo el nódulo; en la tiroiditis y en el exceso de hormona tomada por vía oral apenas hay captación. La diferencia es decisiva: la tiroiditis no se trata con fármacos que frenan la síntesis de hormonas, porque ahí no sirven de nada.
- La ecografía valora el tamaño de la glándula, la estructura del tejido y los nódulos, pero no dice si se producen muchas hormonas o pocas. Con una ecografía sola no se establece el diagnóstico.
De paso, el médico comprueba el pulso y el electrocardiograma: la fibrilación auricular es a menudo el primer hallazgo.
Cómo se trata
Hay tres vías, y la elección depende de la causa, la edad, el tamaño de la glándula, los planes de embarazo y el estado de los ojos. Conviene decidirla con el endocrinólogo.
Fármacos antitiroideos. Bloquean el ensamblaje de las hormonas dentro de la glándula. El efecto tarda unas semanas en notarse y el tratamiento dura más de un año. En una parte de los pacientes, al retirarlo llega una remisión duradera; en otra, la enfermedad vuelve, y entonces se plantean las opciones definitivas.
Betabloqueantes. No actúan sobre la glándula, pero en pocos días quitan las palpitaciones, el temblor y la inquietud mientras el tratamiento de fondo coge fuerza.
Yodo radiactivo. Se bebe una solución o se toma una cápsula; el isótopo se acumula en la glándula y apaga poco a poco el tejido hiperactivo. Suele bastar una sola toma y el efecto se despliega en semanas o meses. No se emplea durante el embarazo ni la lactancia, y con precaución si hay afectación ocular importante. Tras el procedimiento se limita unos días el contacto estrecho con niños pequeños y embarazadas, y la concepción se aplaza varios meses; los plazos exactos los indica el centro que lo administra.
Cirugía. La extirpación de la glándula se propone ante un bocio grande que comprime la tráquea o el esófago, ante la sospecha de tumor en un nódulo, en las formas oculares graves y cuando los fármacos no han funcionado.
Tras el yodo radiactivo y tras la cirugía la glándula deja de dar abasto y aparece hipotiroidismo. No es una complicación, sino el resultado esperado: se compensa tomando a diario hormona tiroidea en comprimidos, de por vida pero con una vida normal.
Qué acordar con el médico durante el tratamiento
Los antitiroideos tienen efectos adversos que conviene conocer de antemano.
El más grave es una caída brusca del número de leucocitos. Es infrecuente, pero se instala de golpe y deja a la persona indefensa ante las infecciones. La regla es sencilla: ante fiebre alta, dolor de garganta o llagas en la boca, suspenda el fármaco de inmediato y hágase ese mismo día un hemograma. Esperar a la cita programada no es una opción.
Otro motivo para acudir con urgencia es que la piel y el blanco de los ojos se pongan amarillos, la orina se oscurezca, las heces se aclaren o aparezcan picor intenso o dolor bajo el reborde costal derecho: así se manifiesta el daño hepático.
Las molestias más frecuentes y menos peligrosas —erupción, picor, náuseas, dolor articular, cambio del gusto— suelen ceder solas o exigen únicamente cambiar de fármaco.
Hable aparte del embarazo. Algunos antitiroideos son poco recomendables en el primer trimestre, así que durante el tratamiento hace falta anticoncepción fiable y los planes de concebir deben comentarse por adelantado: la pauta se cambia antes del embarazo, no después. Un hipertiroidismo mal controlado en el embarazo eleva el riesgo de preeclampsia, parto prematuro, aborto y bajo peso al nacer, de modo que el tratamiento no se abandona, se ajusta.
Los ojos en la enfermedad de Graves
Alrededor de una de cada cuatro personas con enfermedad de Graves sufre afectación ocular: los mismos anticuerpos actúan sobre la grasa y los músculos de la órbita, los tejidos se hinchan y empujan el globo ocular hacia delante. Es una manifestación aparte de la enfermedad y no siempre cede cuando las hormonas se normalizan.
Los primeros signos son sensación de arenilla y sequedad, molestia con la luz, lagrimeo, hinchazón y enrojecimiento de los párpados y presión detrás del ojo. Más adelante los ojos pueden sobresalir, los párpados dejan de cerrarse del todo y aparece visión doble al mirar de lado.
No demore la visita al oftalmólogo si la visión doble se vuelve constante, si el ojo se enrojece y duele y, sobre todo, si la vista se emborrona o los colores pierden viveza: así se manifiesta la compresión del nervio óptico, ante la cual el tratamiento se inicia de inmediato. Ayudan las lágrimas artificiales, protegerse del viento y de la luz intensa y dormir con el cabecero elevado. Pero lo más eficaz que está en manos de uno mismo es dejar de fumar: el tabaco agrava la afectación ocular más que ningún otro factor.
Qué riesgos trae no tratarlo
El exceso de hormonas sobrecarga el corazón durante años y desmineraliza los huesos. De ahí las complicaciones principales:
- fibrilación auricular, un ritmo irregular y a menudo acelerado que aumenta el riesgo de ictus;
- insuficiencia cardíaca en quien ya tiene el corazón enfermo;
- osteoporosis: el calcio abandona el hueso y este empieza a romperse con cargas menores.
La complicación más temible es la crisis tirotóxica. Ocurre pocas veces: sobre una enfermedad no diagnosticada o después de suspender el fármaco por cuenta propia, y la desencadenan una infección, un traumatismo, una operación o el parto.
Llame a una ambulancia — en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania el número europeo único es el 112 — si una persona con hipertiroidismo presenta:
- fiebre que sube de golpe por encima de 39 °C;
- pulso rápido e irregular con falta de aire;
- vómitos o diarrea abundante con deshidratación rápida;
- agitación intensa, confusión, delirio o, al contrario, somnolencia profunda;
- coloración amarilla de la piel.
Hasta que llegue la ambulancia se tumba a la persona, se la refresca y se le da de beber si está consciente y no vomita.
Consulta en línea
En el hipertiroidismo buena parte del trabajo médico consiste en interpretar análisis y ajustar la dosis, y eso se hace cómodamente a distancia. En la consulta en línea el endocrinólogo explica qué significan sus cifras de TSH, T4 y T3, qué pruebas faltan para dar con la causa y con qué frecuencia repetir los análisis durante el tratamiento.
Prepare todos los análisis de tiroides de los últimos años —no importa un valor suelto, sino la evolución—, los informes de ecografía y gammagrafía, la lista de medicamentos y complementos con sus dosis y un registro del pulso y del peso. Mencione expresamente si le han hecho una tomografía con contraste o si toma fármacos contra la arritmia: eso cambia la lectura de los análisis.
A distancia se pueden revisar resultados, valorar la elección entre fármacos, yodo radiactivo y cirugía, y planificar un embarazo. Pero ante la sospecha de crisis tirotóxica, ante una arritmia de nueva aparición con falta de aire y dolor en el pecho, o ante una pérdida de visión que avanza deprisa, la vía en línea no sirve: hace falta atención presencial sin demora.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Hipertiroidismo
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