Eccema numular (discoide)
El nombre viene del latín nummus, moneda: las lesiones salen redondas u ovaladas, con el borde bien dibujado, como trazadas con un compás.
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Medicamentos comúnmente prescritos para Eccema numular (discoide)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: CREMA, 1 mg/gPrincipio activo: mometasoneFabricante: Glenmark Arzneimittel GmbhRequiere recetaForma farmacéutica: LIQUIDO USO TOPICO, 1 mg/gPrincipio activo: mometasoneFabricante: Laboratorios Serra Pamies S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: CREMA, 1 mgPrincipio activo: betametasonaFabricante: Galenicum Derma S.L.U.Requiere receta
El nombre viene del latín nummus, moneda: las lesiones salen redondas u ovaladas, con el borde bien dibujado, como trazadas con un compás. Es una de las formas del eccema y precisamente esa figura la distingue de las demás. Dura meses, se calma y vuelve, a menudo al mismo sitio. Casi siempre se confunde al principio con un hongo, se le aplica cualquier cosa y luego sorprende que vaya a peor. Averiguar que se trata justamente de esto importa más de lo que parece: de ahí dependen el tratamiento y el tiempo que durará todo.
Qué aparece en la piel
Empieza con un puñado de pequeños granitos y vesículas en una zona reducida, casi siempre en las piernas, los antebrazos o el dorso de las manos, y con menos frecuencia en el tronco. En pocos días confluyen y forman una placa continua del tamaño de una moneda o de la palma de la mano. La cara y el cuero cabelludo suelen quedar libres.
Después la lesión recorre siempre el mismo camino. Primero exuda: sale un líquido transparente, la superficie brilla y en el borde se ven vesículas diminutas. Al cabo de una o dos semanas la humedad da paso a costras, la piel se vuelve seca, gruesa y se agrieta. A veces el centro se aclara y se limpia mientras el borde queda sobreelevado, y es entonces cuando la placa se toma por una tiña.
El color depende de la piel. En pieles claras las manchas son rosadas o rojas; en pieles morenas y oscuras resultan violáceas, marrones o, al contrario, más pálidas que el resto, y allí el enrojecimiento apenas se aprecia. El picor es intenso y siempre empeora de noche: mucha gente se despierta rascándose la pierna sin darse cuenta. Puede haber una sola placa, aunque lo habitual es que sean varias, y la piel que queda entre ellas está seca, áspera y tirante.
Con qué se confunde
Aquí caben tres errores, y cada uno cuesta meses perdidos.
- Tiña. La infección por hongos también dibuja anillos. Distinguirla a simple vista puede ser imposible y el precio del fallo es alto: una pomada con corticoide le quita al hongo la inflamación, pero también borra los rasgos por los que se le reconoce, la lesión se extiende a lo ancho y el cuadro se desdibuja. Si la placa es única, crece por el borde y no responde en absoluto al tratamiento del eccema, el médico tiene una salida sencilla: raspar unas escamas y examinarlas.
- Psoriasis. Las placas son más gruesas, las escamas plateadas se desprenden en láminas, el picor es menor y las localizaciones preferidas son otras: codos, rodillas, zona lumbar y cuero cabelludo.
- Una placa única y tozuda en una persona mayor, que se mantiene meses, pica poco o nada y no responde a ningún tratamiento. Detrás de ese cuadro puede esconderse una enfermedad de Bowen o una forma superficial de cáncer de piel y, en raras ocasiones, un linfoma cutáneo que durante años parece un eccema corriente. Ahí no hace falta otra crema, sino la valoración de un dermatólogo y una biopsia. Ocurre pocas veces, pero es justo por esa rareza por lo que conviene enseñar al médico la mancha que se comporta distinto de las demás.
Por qué la piel reacciona así
El eccema numular no tiene una causa única. Hay una piel que ha perdido su defensa y una serie de cosas que acaban de rematarla.
Una capa córnea sana retiene el agua dentro y deja los irritantes fuera. Cuando está reseca, el agua se escapa, entre las células aparecen huecos y sustancias que antes eran indiferentes empiezan a molestar: el jabón, la espuma de baño, el detergente, las soluciones desinfectantes, la lana, el níquel. De ahí también la estacionalidad: los brotes coinciden con los meses de calefacción, con la casa seca y frío en la calle. El aire cálido y húmedo, en cambio, suele aliviar.
Muchas veces se logra identificar el empujón inicial:
- una lesión menor de la piel: una picadura de insecto, un arañazo, una quemadura o un roce; la mancha nace exactamente en ese punto;
- el contacto continuo con agua y productos de limpieza: manos de cocineros, personal de limpieza, sanitarios o peluqueros;
- el estancamiento de la sangre en las venas de las piernas, donde el eccema ya de por sí es frecuente;
- el inicio de un medicamento nuevo; está descrito, pero nunca se suspende por cuenta propia lo que otro médico ha recetado: hay que hablarlo con él;
- la ducha caliente dos veces al día y el alcohol habitual, que resecan la piel más de lo que se suele creer.
Una parte de los afectados tiene antecedentes de eccema atópico personales o familiares, pero, a diferencia de aquel, el numular no se hereda ni guarda relación directa con el asma y la rinitis alérgica. No es contagioso en ninguna circunstancia: no se coge en la piscina ni a través de una toalla.
Cuando la lesión se infecta
La piel rascada es una puerta abierta. La infección bacteriana se reconoce porque la lesión empieza de pronto a comportarse de otro modo:
- exuda abundantemente y el líquido se vuelve turbio o amarillento;
- se cubre de una costra de color miel;
- la piel de alrededor está caliente, hinchada y dolorosa al tacto, y el enrojecimiento sobrepasa el límite de la placa;
- aparecen fiebre, escalofríos, dolor muscular y malestar general.
Es motivo para acudir al médico ese mismo día. Un enrojecimiento caliente que se extiende alrededor de la lesión y se acompaña de fiebre ya es una erisipela o una celulitis, y se tratan con antibióticos por vía oral, a veces en el hospital.
Conviene memorizar aparte un cuadro concreto, porque avanza deprisa. Si sobre el eccema brotan en uno o dos días decenas de vesículas pequeñas e iguales entre sí, con costritas umbilicadas, la piel duele mucho y sube la fiebre alta, puede tratarse de un eccema herpético: el virus del herpes simple extendido por la piel dañada. Las pomadas con corticoide aquí solo empeoran las cosas; hacen falta antivíricos y atención médica inmediata, sobre todo si están afectados la cara y los párpados. Es infrecuente, pero no se puede pasar por alto.
Los cuidados diarios, que valen la mitad del resultado
En esta enfermedad los emolientes no son cosmética, sino el tratamiento de fondo. Son los que reconstruyen esa barrera sin la cual cualquier pomada trabaja en vano.
- Aplique el emoliente de forma constante, también cuando la piel esté limpia: las pausas terminan en el regreso de las manchas. No escatime cantidad y no lo frote, extiéndalo en el sentido en el que crece el vello.
- Cuanto más seca esté la piel, más graso debe ser el producto: la pomada retiene la humedad mejor que la loción, aunque sobre las zonas inflamadas y exudativas resulta más agradable una crema. Va bien tener dos a mano: uno ligero para las manos y otro más denso para el cuerpo y para la noche.
- Retire por completo el jabón, los geles de ducha, la espuma de baño y las toallitas húmedas, aunque no escuezan. El lavado se hace con un emoliente que sustituya al jabón.
- Ducha o baño a diario, pero templados y breves. Después hay que secar la piel a toques, sin frotar, y aplicar el producto sobre la piel todavía húmeda, antes de que empiece a secarse.
- Lleve las uñas cortas y, si el picor es fuerte, póngase guantes de algodón para dormir: durante el sueño uno se rasca hasta sangrar y no lo recuerda.
- Proteja la piel de cortes y roces, porque sobre una herida nueva brota con facilidad una mancha nueva. Use guantes al trabajar con agua, productos químicos o tierra.
- Las pomadas grasas impregnan los tejidos y los vuelven fácilmente inflamables: con ropa impregnada no se fuma ni se acerca uno al fuego. Los aceites de baño dejan la bañera resbaladiza.
Si un producto que le fue bien durante años empieza de repente a escocer e irritar, no hay por qué aguantarlo: busque otra fórmula con el farmacéutico o el médico.
Lo que indica el médico
No existe un remedio que cure del todo el eccema numular, pero cortar un brote y mantener la piel tranquila mucho tiempo es perfectamente posible.
- Corticoides tópicos. Son la base del tratamiento del brote. Esta forma de eccema suele necesitar una potencia mayor que las demás, por eso lo elige el médico: una pomada floja sobre una placa gruesa de la pierna sencillamente no hace nada. Se aplica solo sobre la lesión, casi siempre una vez al día, después del emoliente y esperando media hora tras él, y se mantiene hasta que la inflamación desaparece. Los efectos adversos, es decir el adelgazamiento de la piel, las estrías, los cambios permanentes de color y el aumento del vello, se asocian al uso prolongado de potencias altas en superficies grandes; en pautas cortas y pautadas no suelen aparecer.
- Inhibidores de la calcineurina. Pomadas sin corticoide que se emplean donde la piel es fina o cuando haría falta recurrir al corticoide demasiado a menudo.
- Antihistamínicos. No curan la piel y el picor del eccema no lo quitan del todo, pero los de generación antigua dan somnolencia y ayudan a dormir la noche entera sin rascarse. Para el día, si hacen falta, se eligen los que no sedan.
- Antibióticos. Solo con infección demostrada: tópicos si hay una lesión pequeña, orales si la afectación es extensa. Untar crema antibiótica por si acaso no sirve de nada y favorece las resistencias.
Cuando todo lo anterior no logra sujetar la enfermedad, el dermatólogo puede proponer fototerapia con luz ultravioleta, vendajes húmedos medicados o fármacos que frenan la respuesta inmunitaria, que exigen seguimiento y analíticas de control. Si los brotes se repiten siempre en los mismos puntos o no se van, merece la pena hacer pruebas epicutáneas: a veces detrás del eccema hay una alergia a una sustancia concreta, y descubrirla lo cambia todo.
Ármese de paciencia: estas lesiones responden más despacio que otros tipos de eccema y, donde han curado, quedan durante mucho tiempo, a veces para siempre, marcas más claras o más oscuras. Eso no es inflamación ni motivo para seguir aplicando corticoide.
Consulta en línea
A distancia se resuelven bien las preguntas centrales de esta enfermedad: si lo que hay en la piel encaja con un eccema numular o se trata de un hongo y conviene una exploración presencial; si los cuidados están bien elegidos; por qué el producto indicado ha dejado de funcionar. El médico revisa por fotografías el aspecto de las lesiones y cómo han ido cambiando, pregunta por el trabajo, los hábitos de higiene y la medicación, ayuda a montar una rutina diaria y explica qué cambios significan que se ha añadido una infección. Los signos que arriba figuran como urgentes no se valoran a través de una pantalla: con ellos hace falta que le vean en persona ese mismo día.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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