Dedo roto o pulgar roto
Un dedo parece poca cosa, y por eso sus lesiones son las que más se aguantan sin consultar: un pillón con la puerta, un balonazo, un golpe contra el marco, un…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Dedo roto o pulgar roto
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Kern Pharma S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 20 mg/mlPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 650 mg paracetamolPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.Requiere receta
Un dedo parece poca cosa, y por eso sus lesiones son las que más se aguantan sin consultar: un pillón con la puerta, un balonazo, un golpe contra el marco, un enganchón al caerse. Sin embargo, casi todo el trabajo fino de las manos depende de esos huesos, y aquí el descuido se paga más caro que en una fractura de hueso grande. Un dedo consolidado torcido molesta a diario: no entra en el guante, se engancha en el bolsillo, pierde fuerza de agarre. Las fracturas de la mano curan bien, pero solo si se detectan a tiempo y se colocan como es debido, y a simple vista una fractura no se distingue de una luxación ni de una contusión fuerte.
Cómo saber si el dedo está roto
Sin radiografía no se puede afirmar con certeza, pero el conjunto de signos habla por sí solo:
- el dedo se hincha y se amorata deprisa, la piel queda tirante y el anillo ya no sale;
- el dolor es agudo y muy localizado, y aumenta al intentar doblarlo o al presionar en el eje del dedo;
- el dedo queda torcido, desviado hacia un lado, o no se estira del todo;
- bajo la uña se forma una mancha oscura de sangre a tensión;
- resulta imposible cerrar el puño con algo dentro o sostener una taza.
Hay una comprobación sencilla para detectar la rotación de los fragmentos. Doble despacio y sin forzar todos los dedos, como si cogiera una pelota, y mire la mano de lado. Normalmente las puntas apuntan todas hacia un mismo punto, en la base del pulgar. Si un dedo se monta sobre el vecino y le pasa por encima, los fragmentos han girado sobre su eje. Esa desviación no se corrige sola y casi siempre exige la intervención del médico, aunque en la radiografía la fractura parezca modesta.
Cuándo hace falta atención urgente
Hay que ir a urgencias o al traumatólogo de guardia sin esperar a la mañana si:
- el dedo se ha puesto pálido, azulado o dormido, y está frío al tacto;
- el dedo forma un ángulo antinatural o se ve claramente más corto que los demás;
- se ve hueso en la herida, o la herida está justo encima de la fractura;
- un anillo se ha clavado en el dedo hinchado y no sale;
- la hemorragia no se detiene al presionar;
- la herida sobre el nudillo se produjo al golpear la cara o los dientes de otra persona.
Este último punto sorprende, pero se trata de una de las lesiones más traicioneras de la mano. La marca de un diente sobre la articulación parece un arañazo y en realidad es una punción articular con un objeto sucio. En uno o dos días se desarrolla allí una infección grave, que ya se trata con cirugía y antibióticos por vía intravenosa. Una herida así se enseña al médico el mismo día, por pequeña que parezca. Por el mismo motivo no se demora la consulta ante cualquier mordedura en la mano.
Tres lesiones que se pasan por alto a menudo
Una fractura desplazada se ve en la radiografía, pero estas otras lesiones se confunden a menudo con un esguince, y se pierde el momento en que aún son fáciles de corregir.
- Dedo en martillo. Tras un golpe en la punta del dedo estirado —un balón, la esquina de una manta al hacer la cama— el tendón se arranca de la última falange, muchas veces con un fragmento de hueso. La punta del dedo cae y no se estira sola, aunque sí puede doblarse. Se trata con una férula que mantiene la punta completamente recta durante seis a ocho semanas sin una sola interrupción: si se quita para lavarse la mano y se deja que el dedo se doble, la cuenta empieza de nuevo. Si la lesión pasa desapercibida, la punta queda doblada de forma permanente y todo el dedo se deforma.
- Pulgar del esquiador. Al caerse con un bastón en la mano, o al forzar el pulgar hacia fuera, se rompe el ligamento lateral de su base. La hinchazón es escasa, no hay fractura, y la persona convive con ello durante meses. El resultado es una pinza débil: no se sujeta una llave, un bolígrafo, una hoja de papel. A veces el extremo roto del ligamento se pliega de tal modo que ya no puede cicatrizar, y hace falta cirugía. Por eso el dolor en la base del pulgar tras un golpe, sobre todo con sensación de inestabilidad, es motivo para que lo vean, no para esperar.
- Lesión del lecho ungueal. La sangre bajo la uña presiona y duele mucho, y por debajo suele esconder un desgarro del lecho y una fractura de la última falange. El médico evacúa la sangre a través de la uña y el dolor cede casi de inmediato. No conviene perforar la uña por cuenta propia: introducir una infección es más fácil de lo que parece. Si el lecho está desgarrado y no se sutura, la uña nueva crecerá torcida o partida.
Las primeras horas: qué hacer uno mismo
- quítese enseguida todos los anillos de esa mano: dentro de una hora ya será imposible;
- fije el dedo lesionado al vecino sano con esparadrapo o una venda, poniendo entre ambos un poco de tela suave; el pulgar no se inmoviliza así;
- mantenga la mano por encima del nivel del corazón y apóyela en un cojín por la noche: es lo único que reduce de verdad la hinchazón;
- aplique frío envuelto en un paño 15–20 minutos cada dos o tres horas;
- lave la herida con agua corriente y cúbrala con un apósito limpio;
- para el dolor sirve el paracetamol; sobre los antiinflamatorios, pregunte al médico.
No tire del dedo ni intente enderezarlo, no lo movilice «a través del dolor» y no lo envuelva apretado en toda su circunferencia estando hinchado, porque el vendaje cortaría la circulación. Si es posible que haga falta cirugía, mejor no comer ni beber hasta que le vean.
Qué se hace en la consulta
Se empieza por una radiografía de la mano en dos o tres proyecciones, que muestra el trazo de fractura, el desplazamiento y si la lesión entra en la articulación. También se exploran los dedos vecinos, porque un golpe rara vez afecta a uno solo.
Si los fragmentos se han desplazado, se anestesia el dedo con una inyección en su base y se recoloca el hueso a mano. Después se inmoviliza: con una férula, con una valva de yeso sobre la mano o simplemente vendándolo al dedo contiguo, opción que tiene la ventaja de que el dedo sigue moviéndose y no se anquilosa.
La cirugía es necesaria en las fracturas que entran en la articulación, cuando los fragmentos están rotados, en las fracturas conminutas y abiertas, y cuando el hueso no se mantiene en su sitio. Los fragmentos se fijan con agujas finas o con tornillos diminutos. Si hay herida abierta se limpia, se pautan antibióticos cuando hacen falta y se comprueba cuándo fue la última vacuna del tétanos.
Al cabo de una o dos semanas se suele repetir la radiografía: los huesos pequeños de la mano se desplazan con facilidad bajo el vendaje durante los primeros días.
Curación y recuperación del movimiento
El hueso del dedo consolida en unas seis a ocho semanas, aunque la inmovilización suele retirarse antes, a las tres o cuatro. La fuerza de agarre es lo último en volver: se tarda de tres a cuatro meses, y a veces más.
Aquí el enemigo principal no es la fractura, sino la inmovilidad. Las articulaciones de los dedos pierden recorrido en pocos días y tardan meses en recuperarlo, de modo que el criterio actual es inmovilizar justo lo necesario y empezar a mover cuanto antes. No prolongue el vendaje más allá de lo indicado «por si acaso»: un dedo rígido estorba más que uno que no llega a estirarse del todo. Todo lo que quede fuera del vendaje —los demás dedos, la mano, la muñeca— debe moverse desde el primer día.
La hinchazón dura más de lo que uno espera: cierto abultamiento y el engrosamiento de la articulación pueden persistir medio año, y el dedo queda mucho tiempo sensible al frío. Es molesto, pero normal.
Conviene volver a consultar si al cabo de unos días el dolor y la hinchazón no ceden, si tras retirar el vendaje el dedo no se estira o se desvía claramente hacia un lado, si al doblarlo se monta sobre el vecino, y también si alrededor de la herida crece el enrojecimiento, aparece una tensión pulsátil, sale pus o sube la fiebre.
Consulta en línea
La consulta en línea ayuda a resolver la duda principal de las primeras horas: ir a hacerse una radiografía ahora o poder esperar tranquilamente a mañana. Con la descripción del golpe y una fotografía del dedo, el médico valorará la probabilidad de fractura y la presencia de signos de rotación o de rotura tendinosa, y explicará cómo inmovilizar el dedo hasta la exploración. Si la radiografía ya está hecha, revisará el informe y dirá cuándo puede retirarse el vendaje y cómo recuperar el movimiento. También merece la pena consultar más adelante si el dedo no se estira, ha perdido fuerza o dificulta el trabajo: cuanto antes lo vea un médico, más probable es evitar el quirófano.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Dedo roto o pulgar roto
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