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Medicamentos comúnmente prescritos para Aneurisma cerebral
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 40 mgPrincipio activo: atorvastatinaFabricante: Industria Quimica Y Farmaceutica Vir S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 80 mgPrincipio activo: atorvastatinaFabricante: Almus Farmaceutica S.A.U.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 40 mgPrincipio activo: atorvastatinaFabricante: Aurovitas Spain, S.A.U.Requiere receta
Un aneurisma es un abultamiento en la pared de una arteria del cerebro, parecido a una baya sostenida por un tallo fino. La pared es allí más débil y más delgada de lo normal. La mayoría de estos abultamientos no da ninguna señal y se descubre por casualidad, al estudiar la cabeza por un motivo completamente distinto. Su peligro es uno solo, pero serio: el aneurisma puede romperse y entonces la sangre se derrama bajo las membranas que cubren el cerebro. Se rompen los menos, y buena parte de lo que aumenta ese riesgo se puede modificar.
Por qué se abomba la pared de una arteria
Las arterias del cerebro se ramifican en ángulos cerrados y, en esas bifurcaciones, el chorro de sangre golpea la pared con más fuerza. Si allí la pared es de entrada más frágil o algo la desgasta de forma continua, empieza a ceder.
- El tabaco. El factor de mayor peso entre los que dependen de la persona: aumenta la probabilidad de que aparezca un aneurisma y también la de que se rompa.
- La tensión alta. Sobre todo si no se trata o se trata de vez en cuando.
- La herencia. Cuentan los familiares de primer grado: padres, hermanos, hijos. Dos o más casos en la familia sitúan el riesgo en otro nivel.
- Enfermedades del tejido conjuntivo y del riñón. Poliquistosis renal, forma vascular del síndrome de Ehlers-Danlos, displasia fibromuscular.
- Cocaína y anfetaminas. Una subida brusca de la tensión sobre una pared ya débil es causa frecuente de rotura en personas jóvenes.
- Traumatismo o infección de la pared del vaso. Causas raras, pero reales.
La edad y el sexo femenino también desplazan la probabilidad hacia arriba, pero sobre ellos no se puede actuar; sobre el tabaco y la tensión, sí.
Por qué el aneurisma suele estar callado
Mientras el abultamiento es pequeño no comprime nada y no se delata. Ni los dolores de cabeza, ni el cansancio, ni los zumbidos de oídos apuntan por sí solos a un aneurisma. Por eso la mayoría de los hallazgos son casuales.
Un aneurisma grande sí puede presionar las estructuras vecinas, y entonces aparecen dolor alrededor del ojo o detrás de él, visión doble, alteración de la sensibilidad de la cara y, con menos frecuencia, estrechamiento del campo visual.
Dos señales que no se deben pasar por alto
Esta es la parte más valiosa del tema, porque ambas señales van por delante de la catástrofe y ambas suelen atribuirse a algo sin importancia.
Párpado caído y pupila dilatada en un solo lado. Si el párpado se cae de repente, la pupila queda más grande que la del otro ojo, aparece visión doble y a la vez duele la órbita, puede significar que el aneurisma ha crecido y comprime el nervio que mueve el ojo. Esa situación se considera amenazante y hay que resolverla el mismo día, no la semana siguiente. La diferencia con una migraña corriente es sencilla: en la migraña la pupila sigue normal.
Dolor de cabeza centinela. En los días o las semanas previas a la rotura, algunas personas sufren un dolor de cabeza súbito e intenso que cede solo al cabo de unas horas o unos días. Puede ser un pequeño escape de sangre, el aviso de la rotura verdadera. Un dolor de cabeza repentino y distinto a todo lo conocido exige estudio aunque en el momento de la consulta ya haya desaparecido por completo.
La rotura: qué aspecto tiene
La rotura se reconoce por un rasgo que no engaña: la velocidad. El dolor alcanza su máximo en segundos, como un golpe; quienes lo viven lo describen como el peor de su vida. Después se añaden vómitos, rigidez de nuca, molestia intensa ante la luz y a veces pérdida de conciencia o convulsiones.
Llame a una ambulancia (en Europa, el número 112) si a alguien de forma repentina:
- le sobreviene un dolor de cabeza insoportable instaurado en segundos;
- se le descuelga media cara y le cuesta sonreír;
- pierde fuerza o nota entumecido un brazo o toda la mitad del cuerpo;
- habla arrastrando las palabras o no encuentra las que busca;
- se le nubla o se le pierde la visión;
- pierde el conocimiento o empieza a convulsionar.
No se ponga al volante ni traslade a la persona por sus propios medios: por el camino puede repetirse la pérdida de conciencia, mientras que el equipo de emergencias empieza a atenderla ya en la ambulancia y la lleva a un centro con neurocirugía. Mientras llegan, túmbela, aflójele la ropa apretada y no le dé de comer ni de beber.
En el hospital se empieza por una tomografía computarizada. Si la imagen sale limpia y el cuadro sigue siendo convincente, se extrae líquido cefalorraquídeo: la sangre bajo las membranas se detecta ahí incluso cuando el escáner ya no la muestra. Los propios vasos se estudian con una angiografía.
Vigilar o cerrar
Un aneurisma pequeño y sin síntomas no suele necesitar más que imágenes repetidas en los plazos acordados: puede pasar años sin cambiar. La decisión depende del tamaño, de la localización, de la forma, de la edad de la persona y de si el abultamiento crece de una imagen a otra. Intervenir también tiene su riesgo, y el médico pesa una cosa frente a la otra junto con el paciente.
Si el riesgo de rotura es alto o la rotura ya ha ocurrido, el aneurisma se desconecta de la circulación. Hay dos formas. En el clipaje se abre el cráneo y se coloca una pinza metálica en el cuello del abultamiento. En la vía endovascular se llega hasta el aneurisma a través de una arteria del muslo o de la muñeca y se rellena con finas espirales de platino, o se cubre su entrada con una malla; la sangre del interior coagula y la cavidad queda anulada. Ambas se hacen con anestesia general, y cuál conviene depende de dónde está el aneurisma y de cómo es su entrada.
Lo que está en su mano
Si el aneurisma se ha encontrado y se ha decidido vigilarlo, influir en su evolución es perfectamente posible.
- dejar de fumar: es la única medida que da el mayor beneficio;
- mantener la tensión en las cifras objetivo y medirla en casa, no solo en la consulta;
- no consumir cocaína ni estimulantes y ser prudente con el alcohol;
- moverse con regularidad y sin marcas; los esfuerzos con apnea y los pesos máximos conviene hablarlos con el médico;
- acudir a las imágenes de control en la fecha fijada aunque nada moleste.
Un apunte sobre la familia. Si dos parientes cercanos han sufrido una rotura, o si la persona tiene poliquistosis renal, al resto de los adultos de la familia le conviene hablar con su médico de cabecera sobre estudiar los vasos del cerebro. Con un solo caso en la familia no suele bastar.
La conducción se resuelve caso por caso: tras una rotura o una operación no se puede conducir durante un tiempo, y las normas y los plazos difieren de un país a otro. Consúltelos con el médico que le atiende.
Consulta en línea
Ante un dolor de cabeza súbito e intenso no hace falta una consulta en línea, sino una ambulancia. El médico a distancia resulta útil en la situación tranquila: revisar el informe de la prueba donde apareció el aneurisma por casualidad, explicar qué significan su tamaño y su localización, ayudar a organizar el seguimiento y el control de la tensión, valorar si hay motivo para estudiar a los familiares y sugerir qué preguntar al neurocirujano antes de decidir sobre una operación.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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