En esta página
- Qué es exactamente lo que ha visto
- Por qué «son hemorroides» es una conclusión peligrosa
- Qué indican el color de la sangre y su mezcla con las heces
- Qué otras causas existen
- Cuándo llamar a una ambulancia y cuándo consultar el mismo día
- Qué ocurre en la consulta
- El cribado de intestino: para qué sirve si no molesta nada
- Consulta en línea
Medicamentos comúnmente recetados para Sangrado por el ano
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 5,00 mg de bisacodilo/comp.Principio activo: BisacodiloFabricante: Roha Arzneimittel GmbhNo requiere recetaForma farmacéutica: SEMISOLIDO RECTAL, 25 mg; 5 mg; 15 mg; 10 mgPrincipio activo: HidrocortisonaFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: SEMISOLIDO RECTAL, 5 mg/g +5 mg/gPrincipio activo: HidrocortisonaFabricante: Laboratorio Reig Jofre, S.A.No requiere receta
Sangre en el papel higiénico, rayas rojas sobre las heces, agua rosada en la taza, heces negras: todo eso son formas distintas de lo mismo, sangre que llega al intestino o que sale por el ano. La causa más frecuente es inofensiva —hemorroides o una fisura—, pero aquí hay una particularidad incómoda que conviene saber de entrada: por el aspecto de la sangre es imposible distinguir una causa banal de una grave, y «no es más que una hemorroide» es el motivo más habitual de que el cáncer de intestino se detecte tarde. No hay razón para asustarse, ni tampoco para tranquilizarse antes de tiempo. El camino correcto es uno solo: acudir al médico y aclararlo.
Qué es exactamente lo que ha visto
El sangrado por el ano tiene aspectos muy distintos, y no siempre se reconoce como sangre:
- restos rojos vivos en el papel higiénico;
- rayas rojas o gotas sobre las heces;
- agua rosada o roja en la taza del inodoro;
- sangre mezclada con las heces, que se ven de un color oscuro o burdeos uniforme;
- moco con hilos de sangre;
- diarrea con sangre;
- heces negras, pegajosas, brillantes y de olor muy fuerte.
Antes de alarmarse, repase lo que ha comido y lo que toma. La remolacha, el tomate, el zumo de tomate, las gelatinas rojas y las bebidas con colorantes tiñen de rojo las heces y la orina. Los suplementos de hierro, el bismuto, el carbón activado, los arándanos y el regaliz las oscurecen o las vuelven negras. Pero hay una diferencia: las heces negras «de origen alimentario» tienen aspecto y olor normales, mientras que las que contienen sangre procedente de las zonas altas son pegajosas, alquitranadas y de un hedor característico. Ante la duda, dé por hecho que es sangre y consulte: equivocarse en esa dirección es lo seguro.
Por qué «son hemorroides» es una conclusión peligrosa
Las hemorroides las tiene un número enorme de adultos y sangran de verdad. El problema es que su presencia no descarta nada: unas hemorroides y un tumor conviven perfectamente en el mismo intestino, y la sangre puede venir del segundo y no de las primeras. Tampoco el médico que ve hemorroides en la exploración puede quedarse ahí si algo del cuadro no encaja.
La historia típica es esta: alguien de unos cuarenta y cinco años nota sangre, recuerda que «su padre tenía almorranas», compra supositorios, la sangre desaparece un tiempo, luego vuelve, y así pasa año y medio. Entretanto, un tumor que se habría resuelto con una operación sencilla ha tenido tiempo de crecer. La mayor parte de los diagnósticos tardíos se debe a esa demora, no a formas raras y agresivas.
De ahí una regla sencilla: la sangre por el ano no es un diagnóstico, sino un síntoma, y todo primer episodio debe verlo un médico. Eso no significa «tiene usted un cáncer»: en la inmensa mayoría de los casos no lo habrá. Significa que una consulta cuesta veinte minutos y da tranquilidad durante años. Y aparte: si ya tiene hemorroides confirmadas pero la sangre ha cambiado —se ha vuelto más oscura, más abundante, aparece con otro tipo de deposición—, también es motivo para volver a consultar.
Qué indican el color de la sangre y su mezcla con las heces
Estos rasgos no permiten un diagnóstico exacto, pero orientan sobre el origen del sangrado y sobre su urgencia.
- Sangre roja viva en el papel y sobre las heces, con dolor y escozor al defecar. Suele tratarse de una fisura anal o de hemorroides. La fisura aparece con más frecuencia tras un estreñimiento con heces duras; su dolor es agudo, como un corte, y persiste un rato después de ir al baño. Las hemorroides dan más bien picor, sensación de bulto y molestia, y no siempre duelen.
- Sangre mezclada con las heces. Significa que se ha incorporado al contenido intestinal más arriba y ha recorrido con él todo el camino. Es más preocupante que la sangre roja en el papel y obliga a estudiar el intestino.
- Sangre con moco, diarrea, dolor y retortijones. Así se manifiestan las enfermedades inflamatorias intestinales, la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Empiezan a menudo en gente joven, duran semanas, se acompañan de ganas falsas de defecar, de idas al baño de madrugada, de cansancio y a veces de fiebre y dolor articular.
- Heces negras y alquitranadas. Es sangre que ha atravesado todo el intestino y se ha transformado por el camino: el origen está arriba, en el estómago, el duodeno o el esófago. Detrás puede haber una úlcera, una inflamación y, con menos frecuencia, varices esofágicas. Es una situación urgente aunque uno se encuentre bien.
- Sangre roja oscura abundante, con coágulos y sin dolor. Así se comportan sobre todo los divertículos del colon y las alteraciones de los vasos de su pared. El sangrado puede pararse solo, pero el volumen de sangre llega a ser importante.
- Sangre tras una relación anal, junto con secreción, llagas o verrugas. Puede haber una lesión o una infección de transmisión sexual; también en ese caso hay que estudiarlo.
Qué otras causas existen
Además de lo anterior, sangran los pólipos intestinales, esos crecimientos benignos de la mucosa de los que una parte degenera con los años. Por eso se extirpan en cuanto se encuentran: un pólipo extirpado es un tumor evitado. También sangran las infecciones intestinales con diarrea sanguinolenta, la mucosa dañada tras radioterapia de la pelvis, el prolapso rectal y las fístulas anales.
Caso aparte son los fármacos que reducen la coagulación: anticoagulantes y antiagregantes, incluido el ácido acetilsalicílico a dosis bajas. Es cierto que hacen el sangrado más probable y más visible, pero por lo general no lo crean de la nada, sino que sacan a la luz algo que ya estaba. Atribuir la sangre al medicamento y quedarse tranquilo no es aceptable: el estudio hace la misma falta, y suspender por cuenta propia un fármaco de este tipo es peligroso. Primero el médico, después la decisión.
Cuándo llamar a una ambulancia y cuándo consultar el mismo día
Llame a una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania funciona el número único 112) si:
- el sangrado es abundante y no se detiene, el agua del inodoro se vuelve roja o salen coágulos grandes;
- aparecen debilidad, mareo, palidez, sudor frío, palpitaciones, visión borrosa o pérdida de conocimiento: son señales de una pérdida importante de sangre;
- hay vómitos de sangre o de un material parecido a los posos del café;
- la sangre se acompaña de dolor abdominal intenso, vientre hinchado y doloroso al tocarlo, o fiebre alta;
- las heces son negras y alquitranadas, aunque de momento se encuentre bien.
No conduzca usted mismo: pida que le lleven o llame a una ambulancia. Lleve consigo la lista de los medicamentos que toma, sobre todo si entre ellos hay alguno que fluidifique la sangre.
Hay que acudir al médico el mismo día o en los días siguientes si:
- la sangre aparece por primera vez en la vida y usted ya no tiene veinte años: con la edad crece la probabilidad de una causa seria y baja el umbral para estudiarla;
- la sangre en las heces se repite o dura más de dos o tres semanas;
- el ritmo intestinal habitual ha cambiado y sigue así más de unas semanas: heces más blandas, más finas, más frecuentes o, al contrario, un estreñimiento tenaz;
- pierde peso sin causa aparente, se cansa enseguida o le falta el aire con el esfuerzo de siempre: así se manifiesta la anemia por una pérdida de sangre continua y desapercibida;
- hay dolor o un bulto palpable en el abdomen, o sensación de no vaciar del todo tras ir al baño;
- en la familia ha habido cáncer de intestino, pólipos o enfermedad inflamatoria intestinal;
- hay sangre en las heces de un niño, a cualquier edad y en cualquier cantidad.
Qué ocurre en la consulta
La conversación empieza con preguntas que resultan incómodas, pero son justamente las que deciden lo que viene después: qué aspecto tiene la sangre, cuánta hay, si va con dolor, cómo son las deposiciones, qué medicamentos toma, qué antecedentes hay en la familia. Conviene prepararlas antes y no adornarlas: el médico escucha esto varias veces al día.
Después suele venir la inspección de la zona anal y el tacto rectal. Dura menos de un minuto, incomoda más por lo psicológico que por lo físico y permite encontrar en la propia consulta una fisura, unas hemorroides y una parte de los tumores del recto. A veces se añade una anoscopia, una mirada rápida con un instrumento pequeño.
Entre las pruebas suele pedirse una analítica de sangre, para ver si hay anemia y cómo están las reservas de hierro, y un análisis de sangre oculta en heces. El método principal, sin embargo, es la colonoscopia: la visión del colon por dentro, que permite no solo localizar el origen sino extirpar un pólipo o tomar una muestra en el mismo acto. Se hace con analgesia o con sedación, y lo más pesado no suele ser la prueba sino la preparación de la víspera. Si se sospecha un origen más alto, se indica una gastroscopia.
El cribado de intestino: para qué sirve si no molesta nada
El cáncer de intestino se desarrolla despacio, durante años, casi siempre a partir de un pólipo, y en sus fases iniciales no produce ninguna sensación. Detectado pronto, se cura en la mayoría de los casos; detectado tarde, el tratamiento es duro y no siempre eficaz. El sentido del cribado está justo en ese intervalo: captar los cambios antes de que aparezcan molestias.
En todos los países donde este sitio funciona existen programas de cribado, y están organizados de forma parecida: a partir de cierta edad se ofrece periódicamente a las personas sin síntomas un análisis de sangre oculta en heces y, si sale positivo, una colonoscopia. La edad de inicio y la periodicidad cambian de un país a otro, así que guíese por el programa nacional y no por cifras encontradas en internet. Quien tenga familiares directos con cáncer de intestino o pólipos suele empezar antes y repetir con más frecuencia.
Una advertencia importante: el cribado está pensado para personas sin síntomas. Si ya hay sangre, no hay que esperar a la siguiente carta del programa, y un resultado negativo de la prueba casera no anula nada. Consulte.
Consulta en línea
En línea el médico ayuda a calibrar la urgencia: repasa el aspecto de la sangre y lo que ocurre con las deposiciones, y valora el riesgo según la edad, los antecedentes familiares y la medicación. Indica qué se puede hacer en casa ante una fisura o un estreñimiento y qué no admite espera, explica qué prueba le van a pedir con más probabilidad y cómo prepararla. Repasa los análisis ya hechos y el informe de la colonoscopia. Y dice con franqueza cuándo basta con observar y cuándo hay que pedir cita para hoy mismo.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Sangrado por el ano
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