Rechinar de dientes (bruxismo)
El bruxismo es apretar los dientes y frotarlos entre sí sin ninguna intención de hacerlo. Ocurre casi siempre durante el sueño, y por eso la propia persona…
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El bruxismo es apretar los dientes y frotarlos entre sí sin ninguna intención de hacerlo. Ocurre casi siempre durante el sueño, y por eso la propia persona no lo oye ni lo recuerda. Los músculos que cierran la mandíbula son muy potentes, y en una noche llegan a hacerles a los dientes lo que la masticación normal no consigue en años. La buena noticia es que los dientes se pueden proteger de esto, y se hace de forma sencilla.
Cómo se enteran las personas de que rechinan los dientes
Casi nadie se da cuenta por sí mismo. Normalmente se sabe por una de estas cuatro vías.
- Lo dice quien duerme al lado. El ruido del rechinar nocturno es fuerte y muy característico, y en la mayoría de los casos es la pareja quien envía a la persona al dentista.
- Lo ve el dentista. En la revisión se aprecia lo que uno no puede ver: las cúspides de los molares desgastadas como si las hubieran limado, los bordes de los incisivos con muescas, fisuras en el esmalte, empastes rotos o que se caen, superficies planas donde debería haber relieve.
- Las sensaciones de la mañana. La mandíbula está tensa al despertar, como si hubiera estado masticando toda la noche; duelen los músculos junto a los ángulos de la mandíbula y las sienes; la cabeza duele desde el momento de despertar y afloja al cabo de una o dos horas; a veces molesta el oído aunque el oído esté perfectamente.
- Los dientes se vuelven sensibles al frío, al calor y a lo ácido, allí donde el esmalte se ha gastado.
Hay además señales menores: marcas de los dientes en los bordes de la lengua y en la cara interna de las mejillas, chasquidos en la articulación de la mandíbula, músculos de los lados de la cara visiblemente más desarrollados.
Conviene distinguir dos hábitos distintos. El nocturno es el rechinar propiamente dicho: la persona no lo sabe y no puede detenerlo por voluntad. El diurno es más bien un apretar silencioso, sin ruido: trabajando, en un atasco, mirando el móvil. Ese sí se puede detectar y desaprender, y es por donde conviene empezar.
De dónde viene
No siempre se logra nombrar la causa exacta, pero el conjunto se conoce.
- Estrés, ansiedad, tensión: lo más frecuente. El bruxismo se acentúa claramente en los periodos difíciles y se calma en los tranquilos, y muchas personas notan esa relación por sí solas.
- Ronquidos y pausas respiratorias durante el sueño. Va aparte, más abajo: es la única causa en la que lo que hay que tratar no son los dientes.
- Medicamentos. El rechinar puede ser un efecto secundario de algunos antidepresivos, sobre todo del grupo de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, y de fármacos con efecto estimulante. Si coincide en el tiempo con el inicio del tratamiento, dígaselo al médico que lo prescribió. Estos medicamentos no se suspenden por cuenta propia.
- Cafeína, alcohol, nicotina y drogas estimulantes. El café y las bebidas energéticas por la tarde, y el alcohol antes de dormir, empeoran el sueño y aumentan el rechinar esa misma noche.
- El reflujo y otras situaciones que vuelven el sueño superficial.
En los niños el bruxismo es frecuente, sobre todo en los años en que salen y se cambian los dientes. El rechinar nocturno de un niño no suele ser señal de enfermedad y suele desaparecer solo, sin tratamiento alguno, a medida que se forma la dentadura definitiva. Conviene llevarlo al dentista si los dientes se han desgastado o astillado de forma visible, si se queja de dolor de mandíbula o de cabeza, y también si ronca fuerte y duerme con la boca abierta.
Ronquidos y pausas respiratorias: la causa que se busca aparte
El rechinar de dientes acompaña con frecuencia a las pausas respiratorias del sueño, la apnea. Esto importa no por orden, sino porque cambia todo el plan: mientras una persona deja de respirar diez veces cada hora, ninguna férula en los dientes resuelve el problema de fondo, y tratar la apnea a menudo reduce por sí solo el rechinar.
Cuéntele al médico que rechina los dientes si tiene algo de esto:
- ronquido fuerte y, sobre ese fondo, pausas al respirar, resoplidos, la sensación de haberse ahogado durmiendo;
- duerme sus horas y aun así se despierta sin descansar;
- de día se le cierran los ojos: al volante, en una reunión, ante la televisión;
- dolor de cabeza y boca seca al despertar;
- se levanta al baño varias veces por la noche;
- tiene la tensión alta y le cuesta bajarla.
Ante ese cuadro el médico propondrá un estudio del sueño. No es un asunto urgente, pero tampoco de los que conviene dejar para dentro de unos años.
Qué se estropea y cuándo no se retrasa la visita al dentista
Las consecuencias del bruxismo se acumulan en silencio. El esmalte se gasta, los dientes se acortan y se vuelven más sensibles, aparecen muescas y fisuras en los bordes, los empastes y las coronas se aflojan y se salen, la encía se retrae, y la articulación de la mandíbula empieza a chasquear y a doler. El trabajo continuo de los músculos da su propio dolor de cabeza: sordo, en las sienes y a los lados de la frente, por la mañana.
No retrase la visita al dentista si:
- un diente está astillado, fisurado o roto, o se ha caído un empaste;
- los dientes están perceptiblemente más cortos o sensibles al frío y al calor;
- la mandíbula o la cara duelen tanto que cuesta comer;
- la mandíbula se ha bloqueado y no puede abrir o cerrar la boca del todo;
- la articulación chasquea y el chasquido va con dolor;
- le han dicho que rechina de noche, aunque todavía no le moleste nada.
Y aparte: si aparecen un dolor intenso y pulsátil en un diente, hinchazón de la mejilla o de la encía y fiebre, eso ya no es bruxismo sino una infección, y la atención hace falta el mismo día.
La férula de descarga: lo que de verdad ayuda
El recurso principal en el bruxismo es una férula de descarga que el dentista fabrica a partir de un molde de sus dientes. Se lleva por la noche. Conviene entender qué hace: no quita la costumbre de rechinar ni trata su causa, sino que asume la carga, la reparte y evita que los dientes se desgasten y se rompan. Por eso funciona: mientras se busca y se corrige la causa, los dientes siguen enteros.
La férula se ajusta en la boca y después se revisa y se retoca cada cierto tiempo, porque se desgasta y porque la mordida cambia con los años. Las férulas prefabricadas, las que se reblandecen en agua caliente y se muerden en casa, encajan peor, pueden desplazar la mordida e irritar la encía, así que en esta situación es más razonable ir una vez al dentista. No lime ni retoque la férula por su cuenta.
Además de la férula, el dentista mira lo que ya ha sufrido: reconstruye los dientes desgastados y astillados, comprueba si la mordida cierra de forma pareja, se ocupa del dolor de la articulación y, si por su relato parece haber apnea, le envía a estudiar el sueño. Tratar el bruxismo en sí no siempre es necesario: cuando es leve, sin molestias y sin desgaste, el médico puede limitarse a vigilarlo.
Qué puede hacer usted
Esto no sustituye a la férula, pero ayuda de forma notable, sobre todo con el apretar diurno.
- Pillarse a sí mismo durante el día. Compruebe varias veces al día: dientes separados, labios juntos, lengua tranquila, mandíbula suelta. En reposo los dientes no deberían tocarse. Ayudan los recordatorios: una nota en la pantalla, un aviso en el móvil.
- Quite el entrenamiento de la mandíbula: el chicle, morderse las uñas, los bolígrafos y las pipas, la comida muy dura o muy chiclosa. No mastique siempre del mismo lado.
- Reduzca la cafeína, especialmente por la tarde, y no beba alcohol antes de dormir.
- Ordene el sueño: acuéstese a la misma hora, baje la luz y retire las pantallas una hora antes, duerma en una habitación oscura y fresca.
- Descargue la tensión con lo que le sirva: un paseo, actividad física regular, ejercicios de respiración, un ritual tranquilo de última hora. Si la ansiedad le estorba de forma clara, dígaselo al médico: se trabaja aparte, y eso también ayuda a los dientes.
- Relaje los músculos: una compresa tibia en la zona de la mandíbula antes de dormir alivia la tensión; si la mandíbula está hinchada y duele mucho, es mejor al contrario, aplicar frío envuelto en una toalla. Para el dolor puede tomar un analgésico habitual sin receta, paracetamol o ibuprofeno, a la dosis del envase. A niños y adolescentes no se les da aspirina.
- Acuda al dentista con regularidad. El desgaste se ve en la revisión antes de que usted lo note.
Consulta en línea
La férula la hace el dentista, pero mucho de este tema se resuelve hablando. Un médico de Oladoctor le ayudará a entender si su dolor matutino de mandíbula y sienes está de verdad relacionado con el rechinar, comprobará si detrás hay una apnea y le indicará qué estudio del sueño tiene sentido. Revisará la lista de sus medicamentos —a veces la causa está justo ahí— y le explicará cómo plantearlo al médico que los prescribió, sin dejar el tratamiento por su cuenta. Le dirá a qué profesional acudir en su caso: solo al dentista por la férula, o también a estudiar el sueño, la ansiedad o el dolor de la articulación. Y si por lo que cuenta parece que los dientes ya están sufriendo, le dirán que la visita al dentista mejor no se posponga.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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