En esta página
- Un bulto en el párpado: orzuelo o chalazión
- Bordes rojos que pican y se pegan
- Párpado hinchado: de la picadura a la infección peligrosa
- Cuando el párpado ha caído
- Párpado vuelto hacia dentro o descolgado
- Placas amarillas y otras lesiones
- Cuidado de los párpados y lo que no hay que hacer
- Cuándo hace falta el médico con urgencia
- Consulta en línea
Medicamentos comúnmente recetados para Problemas de párpados
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: GEL OFTALMICO, 2,5 mg/gPrincipio activo: artificial tears and other indifferent preparationsFabricante: Laboratorios Thea S.A.No requiere recetaForma farmacéutica: GEL OFTALMICO, Gel oftálmico. 2 mg/gPrincipio activo: artificial tears and other indifferent preparationsFabricante: Bausch & Lomb S.A.No requiere recetaForma farmacéutica: COLIRIO, 5 mg/mlPrincipio activo: artificial tears and other indifferent preparationsFabricante: Neuraxpharm Spain S.L.No requiere receta
El párpado es una cortina móvil del grosor de una hoja de papel, y dentro va empaquetado mucho más de lo que parece: una lámina cartilaginosa, dos músculos, las raíces de las pestañas y varias decenas de glándulas sebáceas que aportan la capa grasa de la lágrima. De ahí que las quejas sean tan distintas: sale un bulto, los bordes pican y se pegan por la mañana, el párpado se hincha, el párpado cae. La inmensa mayoría de estas historias no acaba en nada, y solo hay una cosa que entender: en qué momento lo inofensivo deja de serlo. En los párpados esa frontera es muy nítida, porque junto a un orzuelo corriente conviven dos cuadros que se miden en horas. El temblor del párpado no se trata aquí: es un tema aparte y casi siempre banal.
Un bulto en el párpado: orzuelo o chalazión
Los dos bultos más frecuentes se parecen, pero se comportan de forma distinta, y distinguirlos merece la pena porque lo que hay que hacer con ellos también es distinto.
El orzuelo es una infección aguda de una glándula en la raíz de una pestaña. Se sitúa justo en el borde del párpado, duele, la piel que lo cubre está roja y en uno o dos días aparece un punto amarillo. Todo ello se desarrolla en pocos días y suele terminar igual de solo: el punto drena y el dolor se va.
El chalazión no es una infección, sino una obstrucción. Una glándula sebácea ha dejado de vaciarse, el contenido se ha quedado dentro y alrededor se ha formado un grano firme e indoloro. No está en el borde, sino en el espesor del párpado, rueda bajo el dedo y la piel que lo cubre tiene color normal. Aparece despacio, dura semanas o meses y ni mucho menos desaparece siempre solo: si no se reabsorbe o estorba la visión, se retira con un pequeño procedimiento en la consulta del oftalmólogo.
Lo que ayuda a los dos: compresa tibia y húmeda sobre los párpados cerrados varias veces al día y un masaje suave del párpado hacia el borde, que ablanda la grasa espesa de la glándula y le abre salida. Lo que no se debe hacer con ninguno de los dos es exprimirlo. Los párpados drenan hacia la órbita por venas sin válvulas, y el contenido exprimido hacia fuera se va con la misma facilidad hacia dentro. Así es como un orzuelo inofensivo se convierte en una infección grave detrás del ojo. Por el mismo motivo, no hay que pinchar el bulto con una aguja ni arrancar la pestaña.
Bordes rojos que pican y se pegan
Si por la mañana las pestañas están pegadas, en el borde del párpado se ven escamas y costras y los ojos están rosados, con escozor y sensación de arenilla, eso es una blefaritis. No se contagia, no estropea la vista y casi nunca tiene que ver con la suciedad: tiene que ver con esas mismas glándulas sebáceas, que producen una secreción demasiado espesa, con lo que la película lagrimal se vuelve inestable y el borde se irrita. Las personas con rosácea y con dermatitis seborreica la tienen con especial frecuencia.
Lo esencial que hay que saber es esto: la blefaritis no se cura, se lleva. Es un cuadro crónico con brotes y temporadas tranquilas, y se sostiene sobre una higiene palpebral diaria que se hace durante meses y años, no en una tanda de diez días. La pauta es sencilla y prácticamente la misma para todos:
- compresa tibia y húmeda sobre los párpados unos minutos, para ablandar la secreción dentro de las glándulas;
- masaje suave de los párpados hacia el borde;
- limpieza del propio borde y de la base de las pestañas, con un bastoncillo o una toallita y un producto pensado para higiene palpebral, no con jabón, que reseca;
- lágrimas artificiales sin conservantes si hay sequedad y escozor.
Todo esto se mantiene también cuando ya se ha mejorado; si no, en unas semanas vuelve todo. Y un punto más: las pomadas antibióticas «por si acaso» aquí no sirven. La blefaritis en su mayor parte no va de bacterias, y una pomada aplicada durante meses sin indicación solo irrita más el borde del párpado. El antibiótico en las enfermedades palpebrales lo indica el médico y por un motivo concreto.
Párpado hinchado: de la picadura a la infección peligrosa
Los párpados se hinchan con facilidad: la piel de aquí es la más fina del cuerpo y el tejido de debajo es laxo, así que el líquido se acumula sin esfuerzo. La causa suele ser inofensiva: una picadura, alergia a cosméticos o a colirios, una noche sin dormir, urticaria, conjuntivitis. La hinchazón alérgica se reconoce por el picor, porque suele ser de los dos lados y porque la piel queda pálida y vidriosa en vez de roja.
Pero el párpado hinchado es también donde se esconde una urgencia real. La infección de los tejidos blandos alrededor del ojo tiene dos formas, y las separa una sola cosa: si ha pasado el tabique hacia la órbita o no. Hace falta un médico o una ambulancia de inmediato si al enrojecimiento y la hinchazón se añade aunque sea uno de estos datos:
- dolor al mover el ojo, con los movimientos limitados;
- visión doble o pérdida de visión;
- el ojo parece empujado hacia delante;
- fiebre, escalofríos, mal estado general;
- la hinchazón abarca todo el párpado y crece deprisa, con la piel caliente y amoratada.
Esa es la descripción de una celulitis orbitaria, una infección con pus detrás del ojo. Se trata solo en el hospital y por vía intravenosa, y demorarla arriesga la visión y la extensión de la infección al interior del cráneo. Hay que ser especialmente prudente con un niño: en la infancia esto avanza más rápido que en nadie, a menudo después de un catarro, y «solo tiene el ojito hinchado» no es la situación en la que se espera a mañana.
Cuando el párpado ha caído
La caída del párpado, la ptosis, no es una enfermedad en sí misma sino un signo, y toda la diferencia está en la rapidez con que apareció y en lo que la acompaña.
Con la edad los párpados caen en todo el mundo: el tendón del músculo que eleva el párpado se estira y la piel cuelga formando una visera. Ocurre a lo largo de años, de forma simétrica o casi, sin nada más asociado y sin peligro; se corrige si la persona quiere, o por indicación médica cuando el párpado tapa la pupila y estrecha el campo visual.
La conversación es completamente distinta cuando el párpado cae deprisa. Llama a una ambulancia si la ptosis ha aparecido de repente junto con visión doble y pupilas de distinto tamaño, sobre todo si la pupila dilatada está en el lado del párpado caído y hay dolor de cabeza. Ese es el cuadro de una parálisis del tercer par craneal, y una de sus causas es un aneurisma de una arteria de la base del cerebro, que puede romperse. Esto se estudia en la misma hora, no con cita.
Hay otros dos cuadros que no se pueden pasar por alto:
- ptosis con la pupila contraída en ese mismo lado, el ojo algo hundido y falta de sudoración en media cara: el síndrome de Horner. Si apareció de golpe y con dolor de cuello o de cabeza, se descarta con urgencia una disección de la arteria carótida;
- un párpado que cae más por la tarde que por la mañana, sobre todo junto con visión doble, voz nasal, atragantamientos o debilidad de los brazos: así empieza la miastenia. Si con ella cuesta tragar o respirar, se necesita atención urgente.
Los lactantes merecen mención aparte: si el párpado de un niño tapa la pupila, ese ojo deja de aprender a ver, y hay que enseñarlo al oftalmólogo sin dejarlo para la edad escolar.
Párpado vuelto hacia dentro o descolgado
En las personas mayores los tejidos del párpado pierden elasticidad y el borde deja de apoyarse en el ojo como debería. Ocurre una de dos cosas.
Entropión: el borde se vuelve hacia dentro y las pestañas rozan la córnea. Da sensación permanente de cuerpo extraño, con enrojecimiento, lagrimeo y molestia con la luz. No es un detalle estético: las pestañas arañan la córnea y, con el roce prolongado, se forma una úlcera, y eso ya amenaza la visión.
Ectropión: el borde se descuelga hacia fuera, el punto lagrimal deja de recoger la lágrima y el ojo llora sin parar, mientras el párpado inferior se enrojece y se engrosa por la humedad constante. La córnea, además, queda peor cubierta y se reseca.
Las dos situaciones se resuelven con una pequeña operación que tensa el párpado, y hasta entonces ayudan las lágrimas artificiales y un gel por la noche. Un ectropión o un entropión de aparición brusca y de un solo lado, sobre todo con la cara torcida, no pide una visita programada sino urgente: así se manifiesta una parálisis facial, con la que el ojo deja de cerrarse y la córnea queda desprotegida.
Placas amarillas y otras lesiones
Las placas blandas y amarillentas en los ángulos internos de los párpados, más a menudo en los superiores, son xantelasmas: colesterol depositado en la piel. No estorban a la vista, pero son motivo para pedir un perfil lipídico. En torno a la mitad de quienes las tienen presentan alguna alteración del metabolismo de las grasas, y en una persona joven pueden ser el primer signo visible de un colesterol alto hereditario. Se pueden quitar por estética, pero eso no cambia nada del metabolismo.
Y una cosa por la que conviene mirar dos veces cualquier bulto que lleve mucho tiempo en un párpado. La piel palpebral es una localización frecuente del cáncer basocelular, que crece despacio y durante años parece inocente. Debe alertar:
- un nódulo o una llaguita que no cura en semanas, sangra un poco y se cubre de costra;
- una zona donde las pestañas se han caído y no vuelven a salir;
- una muesca o una deformidad del borde del párpado, un engrosamiento que no se va;
- un «chalazión» que reaparece una y otra vez exactamente en el mismo sitio.
Nada de esto significa una desgracia, pero todo ello significa una revisión oftalmológica y a veces una pequeña biopsia: en los párpados estos tumores se curan por completo cuando se abordan pronto.
Cuidado de los párpados y lo que no hay que hacer
Casi todo lo que ayuda a los párpados cuesta poquísimo y se hace en casa.
- La compresa tibia y la higiene del borde son la base en la blefaritis, el chalazión y el ojo seco, es decir, en la mayoría de las quejas crónicas.
- Desmaquíllate cada noche; el delineado por el borde interno del párpado tapona precisamente esas glándulas. Cambia la máscara y el delineador con regularidad y no los prestes.
- Durante un brote, quítate las lentillas y no vuelvas a ponértelas mientras haya secreción, dolor o enrojecimiento.
- No te frotes los ojos con las manos: es la principal forma de meter una infección y de llevarla al otro ojo.
- La compresa fría calma la hinchazón alérgica; la caliente en ese caso solo aumenta el picor.
Lo que no se debe hacer: exprimir un orzuelo, pinchar cualquier bulto y lavarse los ojos con té o infusiones de hierbas. Y aparte, sobre los medicamentos. Las pomadas y los colirios con antibiótico no se recetan uno mismo: no aceleran un orzuelo ni sirven para una alergia, mientras que irritan el borde del párpado y enseñan a las bacterias a no temer al fármaco. Los colirios y pomadas con corticoides, todavía menos: sin exploración son peligrosos, porque en un herpes ocular aceleran la úlcera de la córnea y, usados mucho tiempo, suben la presión dentro del ojo.
Cuándo hace falta el médico con urgencia
De inmediato, si duele mover el ojo, si el ojo está empujado hacia fuera, si ha aparecido visión doble o ha caído la visión; si el párpado ha caído de golpe, sobre todo con visión doble y pupilas desiguales; si una herida del párpado afecta a su borde.
El mismo día, si en un niño el enrojecimiento y la hinchazón del párpado van a más, y más aún con fiebre; si ha aparecido dolor intenso en el ojo y molestia con la luz.
De forma programada, cuando un bulto dura más de unas semanas, cuando la blefaritis no cede con los cuidados en casa, cuando el párpado roza el ojo o el ojo lagrimea, cuando hay placas amarillas y cuando algo en el párpado ha cambiado y no vuelve a su aspecto anterior.
Consulta en línea
Con los párpados el formato a distancia funciona mejor de lo que uno esperaría, porque casi todo se ve. Con una fotografía y las respuestas a unas cuantas preguntas el médico distingue un orzuelo de un chalazión, reconoce una blefaritis y explica cómo se lleva a lo largo de los años, valora si la hinchazón es alérgica o inflamatoria y decide si hay que implicar al oftalmólogo y con qué urgencia. También indica qué productos de higiene palpebral comprar y cómo usarlos, qué hacer con el maquillaje y las lentillas, y aconseja revisar el colesterol si ve xantelasmas.
Los límites del formato son estrictos, y con los ojos más todavía. A través de una pantalla no se puede explorar el ojo con lámpara de hendidura, evertir el párpado, teñir la córnea ni medir la presión intraocular, de modo que no se puede descartar una lesión corneal. Y lo más importante: el dolor al mover el ojo, el ojo empujado hacia fuera, la caída brusca del párpado con visión doble y cualquier pérdida rápida de visión necesitan atención urgente, no una consulta por escrito.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Problemas de párpados
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