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Medicamentos comúnmente recetados para Picor anal
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: POMADA, 10 mg/gPrincipio activo: HidrocortisonaFabricante: Teofarma S.R.L.Requiere recetaForma farmacéutica: LIQUIDO USO TOPICO, 5 mg/gPrincipio activo: HidrocortisonaFabricante: Esteve Pharmaceuticals S.A.No requiere recetaForma farmacéutica: CREMA, 5 mg/gPrincipio activo: HidrocortisonaFabricante: Esteve Pharmaceuticals S.A.No requiere receta
De esto no se habla, y por eso quien lo sufre suele llegar a la consulta medio año después, tras haber probado media docena de pomadas y haberse lavado tres veces al día, casi siempre empeorando las cosas. Aclararlo puede ir mucho más rápido: las causas no son muchas, se reconocen bien y la mayoría no son graves. Las graves existen y conviene saber identificarlas. A continuación, sin rodeos: por qué aparece, qué ayuda de verdad, qué solo alarga el suplicio y en qué casos no hay que aplicar nada, sino dejarse ver por un médico.
Por qué pica precisamente aquí
La piel alrededor del ano es fina, está plegada, casi siempre caliente y húmeda, y en contacto permanente con el contenido del intestino. Los restos mínimos de heces que quedan en los pliegues ya la irritan: las enzimas de las heces son agresivas para la piel. Añada el sudor, la ropa interior ajustada, los tejidos sintéticos y las horas sentado, y tendrá un ambiente donde la irritación aparece con facilidad y se marcha con dificultad.
Después se pone en marcha el círculo que convierte el picor en crónico. La persona se rasca, casi siempre dormida y sin darse cuenta; la piel se lesiona, su barrera se debilita y el picor aumenta. Las lesiones de rascado supuran, se les suman bacterias u hongos, la piel se engrosa y termina picando por sí sola, con independencia de cómo empezó todo. Por eso casi siempre hay que trabajar en dos frentes: la causa inicial y ese círculo.
Mención aparte para las heces. Las deposiciones líquidas, ir muchas veces al baño, el goteo de moco, las manchas en la ropa interior y la pérdida involuntaria de gases o de heces son los irritantes más potentes que existen para esta piel. Si algo de esto ocurre, el picor casi con seguridad es la consecuencia, y hay que ocuparse del intestino, no de la piel.
La higiene que empeora las cosas
La causa más frecuente del picor persistente en esta zona es el exceso de higiene, y la persona suele hacer justo lo contrario de lo que necesita. El razonamiento se entiende: si pica, es que está sucio, así que hay que lavar más y mejor. En realidad el jabón arrastra la película grasa que protege la piel, el agua caliente remata la faena y el secado enérgico se lleva la capa superficial. La piel queda desprotegida y pica más, y la persona se lava con más ahínco todavía.
Las toallitas húmedas actúan igual. Llevan perfumes y conservantes que provocan dermatitis de contacto por sí mismos, y el roce de la toallita sobre una piel ya irritada hace más daño que el resto de heces que pretendía retirar. Aquí las toallitas no son la solución, sino la causa: quien se pasó a ellas buscando limpieza suele haber empezado a picarse justo entonces.
La tercera fuente son los propios productos «para el picor»: pomadas y supositorios con anestésicos (en la composición suelen terminar en «-caína»), cremas para hemorroides, antisépticos, tinturas alcohólicas, aceites esenciales, polvos y papel higiénico perfumado. Todos pueden dar dermatitis alérgica de contacto, y el cuadro resulta engañoso: al principio alivian, a las una o dos semanas el picor vuelve con más fuerza, y la persona concluye que se aplica poco y se aplica más. Lo mismo vale para las cremas con corticoides: una tanda corta indicada por el médico tiene sentido, pero meses de uso adelgazan la piel y mantienen el picor por sí solos.
De ahí el primer paso ante cualquier picor persistente: durante una semana, retirar todo (toallitas, jabón, pomadas, polvos, papel perfumado) y quedarse solo con agua templada y secado a toques con una toalla suave.
Oxiuros: por qué se trata a toda la familia
En un niño que se rasca por la noche, lo primero en lo que hay que pensar es en los oxiuros. Son gusanos blancos de unos milímetros, parecidos a trozos de hilo. La hembra sale por la noche y pone los huevos en los pliegues de la piel alrededor del ano: de ahí el picor nocturno que hace que el niño se revuelva y duerma mal. A veces se ven los gusanos en las heces o sobre la piel si se mira una o dos horas después de que se haya dormido.
El contagio no puede ser más sencillo: el niño se rasca, los huevos quedan bajo las uñas, pasan a las manos, los juguetes, la ropa, los pomos de las puertas y la vajilla, y de ahí a la boca del siguiente. Por eso los oxiuros casi nunca los tiene una sola persona.
Se trata el mismo día a todos los convivientes, tengan o no molestias. El sentido está justamente en la simultaneidad: si se trata solo al niño, los familiares sin síntomas volverán a contagiarlo en una semana. El medicamento lo indica el médico o lo orienta el farmacéutico; los menores de dos años, las embarazadas y las mujeres que amamantan necesitan indicación médica propia. La toma suele repetirse a las dos semanas, para alcanzar a los que hayan eclosionado después de la primera.
Con las pastillas no basta. Ese mismo día y las dos semanas siguientes: uñas muy cortas, lavado de manos después del baño y antes de comer, ropa interior ajustada por la noche para que el niño no se rasque dormido, lavado de la zona y cambio de ropa interior por la mañana, lavar sábanas y pijamas sin sacudirlos (los huevos se dispersan por la habitación) y pasar con frecuencia un paño húmedo por superficies y juguetes. Si al mes el picor sigue, o hay reinfestación o la causa es otra: toca revisión, no una tercera tanda de pastillas.
Hemorroides, fisura y lo que ocurre por dentro
El segundo gran grupo de causas no está en la piel, sino dentro del propio ano.
- Hemorroides. Los paquetes impiden limpiarse del todo y segregan moco, y los internos que salen al exterior mantienen la piel húmeda. La pista es la sangre roja brillante en el papel o por encima de las heces y la sensación de evacuación incompleta.
- Fisura anal. Dolor agudo, como un corte, durante la deposición y mucho rato después; el picor llega más tarde, cuando la fisura empieza a cerrarse. Casi siempre va unida a heces duras y a esfuerzo al evacuar.
- Colgajos cutáneos, los pliegues indoloros que quedan tras unas hemorroides o una fisura: no son peligrosos, pero entre ellos se acumulan humedad y restos.
- Fístula y absceso: supuración continua de pus o líquido serosanguinolento y, en el absceso, además dolor creciente, hinchazón y fiebre.
- Escape de heces y prolapso de la mucosa. Un goteo mínimo, que la propia persona no percibe, mantiene la piel mojada las veinticuatro horas.
Todas comparten algo: la pomada sobre la piel no resuelve nada, porque el origen está dentro. Hace falta exploración y trabajo sobre la causa, incluidas las heces: unas deposiciones blandas y formadas, sin esfuerzo, curan por sí solas tanto la fisura como las hemorroides.
Cuando la causa es una enfermedad de la piel
La piel de alrededor del ano padece las mismas enfermedades que el resto, solo que se ven distintas: en un pliegue húmedo no hay escamas secas y todo parece simplemente rojo y macerado.
- Eccema, casi siempre en quien ya lo tiene en otros sitios: flexuras de los codos, detrás de las rodillas, manos.
- Psoriasis de los pliegues. A diferencia de la de los codos, aquí las placas son lisas, de un rojo intenso, bien delimitadas y sin descamación. La pista suele estar en codos, rodillas, cuero cabelludo y uñas.
- Infección por hongos: mancha roja de borde elevado que se extiende hacia la ingle y los muslos. Más frecuente con diabetes, exceso de peso o tras una tanda de antibióticos.
- Liquen escleroso y liquen plano. La piel se ve blanquecina, adelgazada, brillante, y se agrieta con facilidad. No es «una simple irritación»: estos cambios requieren seguimiento médico, porque con el tiempo aumentan el riesgo de tumor.
- Sarna, si además pica entre los dedos de las manos, en las muñecas y alrededor del ombligo, y sobre todo si en casa se rasca alguien más.
- Infecciones de transmisión sexual y verrugas genitales, si ha habido relaciones sin protección y junto al picor hay secreción, llagas o excrecencias.
Caso aparte es el picor generalizado, en el que el ano solo es uno de los sitios afectados. Si pica todo el cuerpo, la causa no está aquí: detrás pueden estar enfermedades del hígado y del riñón, del tiroides, falta de hierro, diabetes, enfermedades de la sangre y efectos secundarios de medicamentos.
Lo que no se puede pasar por alto
Acuda al médico y deje que le explore la zona, sin aplazarlo, si aparece cualquiera de estas cosas:
- sangre oscura mezclada con las heces o deposiciones negras y alquitranadas: eso no son hemorroides;
- se palpa o se ve un bulto, una llaga, una excrecencia o una zona que no cicatriza;
- han cambiado las deposiciones: más blandas o más escasas, con otra forma, con ganas de evacuar sin resultado, y así durante varias semanas;
- en un adulto el picor no se va en meses y no responde a ningún tratamiento;
- pierde peso sin explicación, se encuentra sin fuerzas o pálido;
- la piel de alrededor se ha vuelto blanquecina y fina o, al contrario, dura y engrosada;
- el picor empezó al iniciar un medicamento nuevo.
La idea de la lista es sencilla: un picor que se alarga en un adulto es motivo de exploración, no de pomada. Lo más habitual será encontrar una irritación, unas hemorroides o una enfermedad cutánea, pero es precisamente entre los «simples picores» donde de vez en cuando aparecen lesiones precancerosas de la piel, un cáncer de ano o un tumor de recto. Se tratan tanto mejor cuanto antes se encuentran, y la exploración dura un par de minutos: para el médico es un procedimiento corriente que hace varias veces al día.
Busque atención el mismo día, sin esperar, si junto al ano aparece un dolor creciente con hinchazón y enrojecimiento y sube la fiebre: así empieza un absceso, que se drena y no se trata con cremas. Se llama a una ambulancia por el número europeo único 112 si hay una hemorragia abundante por el ano y usted se queda pálido, sudoroso y mareado.
Lo que ayuda de verdad
Mientras no se conoce la causa, hay que dejar la piel en paz y darle margen para curarse. Esto funciona.
- Lávese con agua templada y sin jabón, después de defecar y antes de acostarse. Si no puede prescindir de un limpiador, use uno suave y sin perfume, y aclárelo por completo.
- No frote: seque a toques con una toalla suave o deje que la piel se seque al aire. Fuera de casa es preferible mojar papel normal que recurrir a una toallita húmeda.
- Retire toallitas, polvos, desodorantes, espuma de baño, papel perfumado y todas las pomadas que nadie le haya recetado.
- Use ropa interior de algodón holgada, cámbiela a diario, evite pasar horas sentado y no se acalore.
- No se rasque: el rascado es lo que mantiene el picor. Lleve las uñas cortas, póngase guantes de algodón por la noche y tenga cerca una compresa fresca, porque el frío calma el picor tan bien como una pomada.
- Regule las deposiciones: fibra, agua y baño sin esfuerzo y sin largos ratos sentado con el móvil. Si las heces son líquidas, hay que ocuparse de eso o la piel no curará.
- Revise la alimentación: en algunas personas el picor empeora con el café, el picante, los cítricos, el tomate, la cerveza y las bebidas con gas. Quite un alimento cada vez, no medio menú de golpe.
- Barrera: una capa fina de una pomada simple, sin principios activos, sobre piel limpia y seca; separa la piel de la humedad, y en eso consiste todo.
Si en dos o tres semanas de este régimen no hay mejoría, ya no queda nada que probar por cuenta propia: hace falta una exploración. La crema con corticoides en esta zona la indica el médico en tandas cortas y con criterio, porque sobre una infección por hongos empeora el cuadro y con el uso prolongado estropea la piel.
Consulta en línea
El tema resulta violento, y justo por eso la consulta en línea encaja bien aquí: contar el picor es más llevadero que presentarse con él en un despacho, y la conversación resuelve la mayor parte del problema. El médico de Oladoctor le preguntará cuándo pica exactamente, cómo son las deposiciones, con qué se lava y qué ha probado ya, y muy a menudo la causa está en esas respuestas. Le explicará cómo se tratan los oxiuros y qué hacer con el resto de la casa, le ayudará a distinguir unas hemorroides de una fisura y le indicará cómo cuidar la piel para romper el círculo del rascado. Y le dirá con claridad cuándo hablar no basta: ante sangre, un bulto, un cambio en las deposiciones o un picor de meses, hay que mirar.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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