Palpitaciones y latidos irregulares
Normalmente no notamos el corazón. Llamamos palpitaciones a ese momento en que se vuelve audible: golpea, se acelera, tropieza, parece saltarse un latido o…
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Medicamentos comúnmente recetados para Palpitaciones y latidos irregulares
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 200 mgPrincipio activo: amiodaroneFabricante: Sanofi Aventis S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, 150 mg/3 mlPrincipio activo: amiodaroneFabricante: Sanofi Aventis S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 100 mgPrincipio activo: metoprololFabricante: Aurovitas Spain, S.A.U.Requiere receta
Normalmente no notamos el corazón. Llamamos palpitaciones a ese momento en que se vuelve audible: golpea, se acelera, tropieza, parece saltarse un latido o late con tanta fuerza que el pulso se siente en el cuello y en la garganta. La sensación en sí no es un diagnóstico. Aparece en personas totalmente sanas después de un café de más, una noche sin dormir o un disgusto, y también puede ser la única señal externa de una alteración del ritmo que conviene identificar. Lo que separa una situación de la otra no es la intensidad: un episodio muy desagradable puede ser inofensivo y unos latidos apenas perceptibles pueden importar mucho. La diferencia la marcan las circunstancias del episodio y lo que lo acompaña.
Cómo se sienten
Las descripciones varían de una persona a otra, y esas diferencias significan cosas distintas. El pulso puede ir rápido pero regular, como un tambor. Puede haber fallos aislados: el corazón parece saltarse un latido y luego da un golpe fuerte; así se notan los extrasístoles, lo más frecuente de todo lo que trae a alguien a esta página. Puede haber un latido regular pero anormalmente fuerte que impide dormir. Y puede haber un aleteo rápido, menudo y claramente desordenado.
Conviene fijarse en cuatro cosas, porque son exactamente las que preguntará el médico.
- El ritmo. ¿Los latidos van a intervalos iguales o de forma desordenada? Un pulso rápido y desordenado es un caso aparte y suele requerir pruebas.
- El principio y el final. ¿El episodio se acelera y se calma poco a poco, o se enciende y se apaga de golpe, como si alguien accionara un interruptor?
- La duración. ¿Unos segundos, minutos, horas?
- Las circunstancias. ¿En reposo, de noche, tras el café, con un susto, o durante el esfuerzo físico?
Los episodios que empiezan y terminan de golpe, y los que aparecen con el esfuerzo, se estudian aparte y con más atención que el resto.
Cuándo llamar a una ambulancia
El número europeo único es el 112. Llama si tienes palpitaciones ahora mismo y además:
- dolor, presión, opresión o ardor en el pecho que se irradia al brazo, la mandíbula, el cuello o la espalda;
- falta de aire, sensación de no poder respirar hondo, imposibilidad de terminar una frase;
- desmayo o algo muy parecido: se oscurece la vista, el suelo se mueve, hay que sentarse o tumbarse para no caer;
- debilidad brusca, sudor frío, palidez, confusión;
- el episodio ha empezado durante el esfuerzo físico y no cede;
- un pulso muy rápido que dura más de unos minutos y no se calma en reposo.
No conduzcas ni pidas que te lleven en coche si hay sensación de desmayo: espera a la ambulancia tumbado o semisentado. Reúne las cajas de los medicamentos que tomas, porque te los van a preguntar. Si alguien a tu lado pierde el conocimiento y no respira con normalidad, empieza las compresiones torácicas y no pares hasta que llegue la ambulancia.
Lo que no se puede pasar por alto aunque el episodio ya haya terminado
El error más común es tranquilizarse porque ya pasó. Hay señales que hay que estudiar independientemente de cómo se encuentre uno ahora, y con ellas se pide cita sin esperar a la próxima vez.
- Desmayo o sensación de desmayo durante el episodio, aunque solo haya ocurrido una vez y haga meses. Significa que durante la alteración del ritmo el cerebro se quedó sin riego suficiente.
- Palpitaciones que aparecen justamente con el esfuerzo: al subir escaleras, correr o hacer trabajo pesado. Que el pulso suba con el ejercicio es normal; no lo es que, en lugar de una subida progresiva, se dispare un episodio, ni que el pulso se vuelva irregular al esforzarse.
- Episodios de comienzo y final bruscos. Un pulso muy rápido y regular que arranca en un solo latido y, minutos u horas después, se corta igual de bruscamente es la imagen típica de la taquicardia supraventricular paroxística. Se trata bien, pero primero hay que registrarla.
- Muerte súbita a edad joven en familiares cercanos, ahogamientos sin explicación, muertes durante el sueño o arritmias graves en la familia. Es un motivo de estudio por sí solo, y conviene contarlo por iniciativa propia sin esperar a que lo pregunten.
- Una enfermedad del corazón ya conocida: infarto previo, valvulopatía, miocardiopatía, cirugía cardíaca, insuficiencia cardíaca.
- Latidos irregulares de aparición reciente que se hacen más frecuentes, sobre todo junto con falta de aire progresiva, hinchazón de las piernas o pérdida de aguante.
Por qué aparecen en personas sanas
La mayoría de los episodios se explican por algo de esta lista. Pero una causa «inofensiva» también puede necesitar tratamiento: la anemia y el tiroides hiperactivo están aquí porque no dependen del corazón, no porque puedan dejarse estar.
- Cafeína: café, té cargado, bebidas energéticas, algunos analgésicos combinados y preparados para el resfriado.
- Nicotina, alcohol —sobre todo a la mañana siguiente de una dosis grande— y estimulantes.
- Dormir poco y el agotamiento físico.
- Ansiedad y crisis de pánico; en ellas las palpitaciones suelen ir con temblor, hormigueo en los dedos y sensación de ahogo.
- El ejercicio y los primeros minutos después de terminarlo.
- La fiebre: al subir la temperatura, el pulso se acelera de forma previsible.
- Deshidratación, levantarse de golpe, calor, sauna.
- Anemia por falta de hierro: el corazón compensa con frecuencia la falta de oxígeno.
- Tiroides hiperactivo: a las palpitaciones se suman sudoración, temblor, pérdida de peso con buen apetito y mala tolerancia al calor.
- El embarazo y la menopausia.
- Medicamentos: descongestionantes nasales en gotas o comprimidos, inhaladores broncodilatadores, hormona tiroidea, algunos antidepresivos y productos para adelgazar. A veces el problema no es la pastilla, sino haberla retirado de golpe.
Cómo atrapar un episodio
La dificultad principal de las palpitaciones es que a la consulta se llega sano: el episodio va y viene sin testigos, y un electrocardiograma corriente solo muestra los segundos que dura el registro. Por eso depende mucho de lo que consigas documentar tú.
- Cuenta el pulso durante el episodio. Con los dedos en la muñeca, del lado del pulgar, o en un lado del cuello; cuenta un minuto entero y no quince segundos, porque con un ritmo irregular la cuenta corta engaña.
- Anota si es regular o no. Es una de las líneas más valiosas de tu relato. Basta con escuchar si los latidos van parejos o a destiempo.
- Apunta las circunstancias: día y hora, qué estabas haciendo, qué habías comido o bebido, cuánto duró, cómo terminó y qué notaste además del propio latido.
- Si tu reloj o tu teléfono registran electrocardiograma, hazlo durante el episodio y guarda el archivo del registro, no una foto de la pantalla. Ese trazado no sustituye a las pruebas, pero muchas veces responde de entrada a la pregunta clave sobre el ritmo.
Después el médico decide con qué cazar el episodio: registro de veinticuatro horas o de varios días, un grabador que se lleva semanas y se activa cuando aparecen los síntomas, o una prueba de esfuerzo si los episodios se ligan al ejercicio. En sangre suelen mirarse la hemoglobina, la función tiroidea, el potasio y el magnesio, y a veces la glucosa, que en España se expresa en mg/dL. La ecografía del corazón sirve para ver su estructura y su funcionamiento, no el ritmo.
Qué es razonable hacer por tu cuenta
Mientras no se aclare la causa, ayudan las cosas sencillas. Reduce la cafeína, pero poco a poco: dejarla de golpe produce por sí solo dolor de cabeza y palpitaciones durante unos días. Baja el alcohol y deja la nicotina. Ordena el sueño y bebe agua suficiente. No empieces por tu cuenta suplementos de potasio, magnesio ni «para el corazón»: con análisis normales no hacen falta y en algunas situaciones no son inocuos. Y sobre todo, no retires tú solo un tratamiento ya pautado: con algunos fármacos la suspensión brusca provoca justo aquello de lo que quieres librarte. Habla del cambio con tu médico de cabecera.
Las maniobras que cortan un episodio —contener la respiración haciendo fuerza, mojarse la cara con agua muy fría— existen de verdad. Pero debe enseñarlas el médico y solo cuando se sepa qué alteración del ritmo tienes: en unos casos no sirven de nada y, si ha habido desmayos, no son seguras. Masajearse el cuello uno mismo no se debe hacer.
Consulta en línea
Las palpitaciones son un tema en el que la conversación aporta más que la exploración. A distancia el médico puede repasar contigo el ritmo y las circunstancias de los episodios, separar una reacción de ansiedad de una alteración del ritmo, revisar tu lista de medicamentos y encontrar en ella lo que pudo desencadenarlo todo, explicarte qué pruebas tienen sentido en tu caso y en qué orden hacerlas, leer electrocardiogramas, informes y registros que ya tengas y decirte qué es lo importante. Un beneficio aparte es aprender a contar y describir bien el pulso, para que el próximo episodio no se pierda.
Los límites del formato conviene decirlos claramente: por pantalla no se hace un electrocardiograma, no se ausculta el corazón y no se confirma una arritmia. Y si las palpitaciones van con dolor en el pecho, falta de aire, desmayo o han empezado con el esfuerzo, hace falta una ambulancia y no un mensaje.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Palpitaciones y latidos irregulares
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