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Medicamentos comúnmente recetados para Hipo
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 10 mgPrincipio activo: metoclopramideFabricante: Sanofi Aventis S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCION/SUSPENSION GOTAS ORALES, 40 mg clorpromazina/mlPrincipio activo: chlorpromazineFabricante: Neuraxpharm Spain S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, 10 mg metoclopramida/2 mlPrincipio activo: metoclopramideFabricante: Sanofi Aventis S.A.Requiere receta
El hipo lo conoce todo el mundo y casi siempre se va solo: unos minutos, a veces media hora, y uno se olvida de que lo ha tenido. Precisamente por ser tan inofensivo conviene conocer la otra mitad del asunto. Un hipo que no cesa en un día o más ya no es una molestia doméstica, sino un síntoma, y a veces detrás hay una enfermedad que la persona todavía desconoce. La frontera entre ambas historias es el tiempo, y vale la pena tenerla presente.
Por qué el diafragma pierde el ritmo
El diafragma es el músculo plano que separa el tórax del abdomen y el motor principal de la respiración. El hipo empieza cuando ese músculo, junto con los intercostales, se contrae de golpe por su cuenta. El aire entra de forma brusca, pero en ese mismo instante la glotis se cierra: de ahí el sonido corto que llamamos hipo.
Todo esto lo gobierna un arco reflejo: las fibras sensitivas del nervio frénico y del nervio vago suben hasta el tronco del encéfalo y regresan al diafragma. Una irritación en cualquier punto de ese circuito puede ponerlo en marcha. El arco es largo y atraviesa el cuello, el tórax y la parte alta del abdomen, y por eso la lista de causas posibles resulta tan amplia: desde un trago de agua fría hasta una enfermedad que en apariencia nada tiene que ver con la respiración.
Qué desencadena el hipo corriente
El hipo breve y casero suele tener una explicación sencilla relacionada con el estómago y el esófago, que quedan justo debajo del diafragma y lo rozan con facilidad.
- Comer en exceso o demasiado deprisa, sobre todo sin beber nada.
- Las bebidas con gas y todo lo que hace tragar aire de más: el chicle, beber con pajita, hablar con la boca llena.
- Un cambio brusco de temperatura por dentro, algo muy frío justo después de algo caliente.
- El alcohol, en especial el de alta graduación y bebido de un trago.
- El tabaco.
- Los nervios, un susto, la risa, las emociones intensas y el estrés en general.
Con frecuencia no se encuentra ninguna causa, y eso también es normal. Si el hipo ha durado unos minutos y no vuelve, no hace falta buscarle sentido.
Qué se puede probar en casa
Ninguno de los remedios caseros tiene pruebas sólidas a su favor: el hipo se pasa solo y resulta imposible saber si ayudó el truco o simplemente le llegó la hora. Aun así, la mayoría son inofensivos y probarlos no cuesta nada. Todos comparten la misma idea: elevar un poco el dióxido de carbono en sangre o darle al nervio vago otra cosa en que ocuparse.
- Beber agua fresca despacio, a sorbos pequeños.
- Contener la respiración unos segundos, con calma y sin forzar.
- Llevar las rodillas al pecho e inclinarse hacia delante.
- Tragar despacio una cucharadita de azúcar o un trozo de limón.
- Hacer gárgaras suaves con agua.
Qué es mejor no hacer. No respire dentro de una bolsa: el consejo se ha difundido mucho, pero así no hay forma de controlar cuánto se retiene el aire, y en personas con problemas de corazón o de pulmón la maniobra no es segura. No dé un susto a propósito a quien tiene hipo: el susto no cura y, en una persona mayor o con enfermedad cardíaca, supone una carga innecesaria. No se presione los globos oculares ni se masajee un lado del cuello: son maniobras sobre el nervio vago y nadie debe aplicárselas a sí mismo. El alcohol fuerte, el vinagre y el picante no quitan el hipo y sí irritan más el esófago.
El hipo en el bebé y en el niño pequeño
Los bebés tienen hipo a menudo, a veces varias veces al día, y casi siempre es normal: su diafragma aún es inmaduro y durante la toma tragan aire con facilidad. El bebé suele estar tranquilo, come y duerme como siempre. Lo que ayuda no es ningún truco, sino la forma de alimentarlo: tomas más pequeñas, pausas, mantenerlo erguido un rato después de comer y revisar el agarre al pecho o el orificio de la tetina.
Los remedios de adultos no se aplican a los niños. A un niño no se le da azúcar a cucharadas, trozos de limón, hielo ni ningún alimento sólido «para el hipo»: existe riesgo de atragantamiento. Tampoco se le pide que contenga la respiración ni que respire en una bolsa, ni se le asusta. La miel no se da a los menores de un año en ningún caso.
Conviene consultar si el hipo impide al niño comer o dormir, si se acompaña de vómitos en escopetazo, llanto durante las tomas, poca ganancia de peso, tos o cambio de color de los labios, o si se repite durante largos ratos día tras día. En los niños, detrás de un hipo persistente suele haber reflujo.
Cuándo el hipo deja de ser algo doméstico
Un hipo que dura más de 48 horas es motivo para consultar al médico. Es un límite convencional, pero aceptado por todos: a partir de ahí el hipo se considera persistente y ya pide explicación. Cuando el episodio se alarga un mes o más se habla de hipo intratable. Ese hipo agota de verdad: impide comer, dormir y hablar, lleva a perder peso y a un agotamiento importante, y en la gran mayoría de los casos tiene una causa concreta detrás.
Lo que se encuentra puede ser muy variado, porque el arco reflejo recorre medio cuerpo:
- reflujo, hernia de hiato, inflamación o estrechamiento del esófago, úlcera de estómago;
- irritación del propio diafragma o de los órganos vecinos: pleuritis, neumonía, absceso bajo el diafragma, pancreatitis, enfermedades del hígado y de la vesícula;
- cualquier cosa que comprima el nervio frénico o el vago en el cuello y el tórax: un bocio, ganglios aumentados de tamaño, un tumor del mediastino o del pulmón, un aneurisma;
- lesiones del tronco del encéfalo: ictus, esclerosis múltiple, tumor, inflamación de las meninges. El tronco es justamente donde se cierra el reflejo, y por eso un hipo persistente puede ser uno de sus primeros avisos;
- trastornos metabólicos: insuficiencia renal y uremia, diabetes descompensada, sodio o potasio bajos en sangre;
- medicamentos: algunos corticoides y otros tratamientos hormonales, fármacos de la anestesia, parte de los antitumorales y de los sedantes.
Señales con las que no se puede esperar
Llame a una ambulancia por el número europeo único 112 si el hipo aparece junto con debilidad o adormecimiento repentinos de un brazo y una pierna, desviación de la cara, habla poco clara, visión doble, mareo con pérdida del equilibrio, dificultad para tragar o un dolor de cabeza brutal. Esa combinación apunta a una lesión del tronco del encéfalo y necesita atención inmediata, no al día siguiente.
Acuda al médico el mismo día si el hipo se acompaña de dolor en el pecho o en el abdomen, falta de aire, vómitos o fiebre, si le impide comer y beber, o si comenzó después de una operación reciente.
Qué va a averiguar el médico
La primera pregunta es cuánto lleva y qué ocurrió justo antes: un medicamento nuevo, una operación, un traumatismo, un brote de ardor de estómago. El médico explorará el abdomen, auscultará los pulmones y el corazón, mirará la garganta y el cuello y comprobará los reflejos neurológicos. A partir de ahí, el alcance de las pruebas depende de los hallazgos: habitualmente análisis de sangre con función renal y electrolitos, una radiografía de tórax, endoscopia si se sospecha del esófago o del estómago, y pruebas de imagen cerebral si aparece algo en la exploración neurológica.
Se trata sobre todo la causa: ajustar el tratamiento del reflujo, retirar o cambiar el fármaco responsable o tratar una neumonía suele quitar también el hipo. Si no se encuentra la causa y el hipo está agotando a la persona, el médico puede recetar un medicamento que actúe sobre el propio arco reflejo; para ello se emplean fármacos de varios grupos, entre ellos neurolépticos, anticonvulsivantes y procinéticos que aceleran el vaciado del estómago. No funcionan en todo el mundo, se eligen caso por caso y siempre los indica un médico: no son tratamientos para tomar por cuenta propia.
Consulta en línea
El hipo es uno de esos temas en los que al médico le importa más el relato que la exploración: cuándo empezó, qué pasó la víspera, qué relación tiene con las comidas y con la postura, qué medicación toma usted. Todo eso se puede hablar con calma en línea. En la consulta, el médico de Oladoctor le ayudará a entender si su caso entra dentro de lo corriente, le indicará qué cambiar en la alimentación y en la rutina si se sospecha reflujo, revisará su lista de medicamentos por si alguno es el responsable y le explicará qué pruebas tienen sentido y a qué especialista acudir después. Si por lo que cuenta el cuadro exige atención presencial urgente, se lo dirán con claridad.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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