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Medicamentos comúnmente recetados para Hinchazón abdominal
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1000 mgPrincipio activo: mesalazinaFabricante: Faes Farma S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO MASTICABLE, 40 mgPrincipio activo: siliconesFabricante: Laboratorios Normon S.A.No requiere recetaForma farmacéutica: CAPSULA, 240 MGPrincipio activo: siliconesFabricante: Uriach Consumer Healthcare S.L.No requiere receta
La hinchazón es la sensación de que el vientre está tenso por dentro: se nota lleno, duro, aumenta de volumen a lo largo del día, hace ruidos, y con todo ello llegan los gases, los eructos y una molestia sorda. La sensación es desagradable, pero en sí misma casi siempre es inofensiva: lo habitual es que dependa de la comida, de los hábitos y de cómo trabaja el intestino, no de una enfermedad. Aun así conviene aclararlo, tanto porque la hinchazón responde a medidas sencillas como porque existe un pequeño grupo de señales con las que deja de ser banal. Merece la pena conocerlas de antemano.
Cómo se nota
Bajo la palabra «hinchazón» la gente describe cosas bastante distintas, y al médico le sirve saber a cuál se refiere usted:
- el vientre se siente lleno y tenso aunque por fuera no haya cambiado;
- el vientre aumenta de verdad de volumen: por la mañana el cinturón cierra holgado y por la tarde aprieta;
- ruidos y gorgoteos, sensación de movimiento por dentro;
- se expulsan gases más a menudo de lo normal y aparecen eructos;
- una molestia sorda o unos retortijones que ceden al ir al baño.
Son caras distintas de un mismo fenómeno, y juntas componen el cuadro que le interesa al médico: si la sensación va ligada a las comidas, a la hora del día o a las deposiciones. Conviene además separar la hinchazón de lo que se le parece: un abdomen que crece poco a poco a lo largo de meses sin sensación de tensión suele tener que ver con el peso o con acumulación de líquido, y eso se aborda de otra manera.
Por qué se hincha el vientre
Las causas casi siempre son cotidianas y se suman unas a otras:
- demasiada comida y demasiado deprisa. Una ración grande distiende el estómago por sí sola, y comer con prisas o hablar con la boca llena añade aire tragado; lo mismo hacen el chicle, el tabaco y beber con pajita;
- alimentos que producen gas. Legumbres, coles de todo tipo, cebolla, salvado, edulcorantes como el sorbitol y el xilitol, y las bebidas con gas. No son alimentos dañinos: simplemente una parte la digieren las bacterias del intestino, y el producto de ese trabajo es gas;
- el estreñimiento. El contenido retenido fermenta más tiempo y es entonces cuando el vientre se distiende más. Es la causa más frecuente y la más fácil de corregir;
- el síndrome del intestino irritable. La hinchazón es uno de sus síntomas principales, junto con el dolor que se alivia al ir al baño y la alternancia de diarrea y estreñimiento;
- la intolerancia a la lactosa y a otros azúcares: hinchazón, ruidos y heces blandas una o dos horas después de tomar lácteos;
- las variaciones hormonales. Muchas mujeres notan hinchazón los días previos a la regla; es algo corriente y no necesita tratamiento por sí mismo.
Con menos frecuencia detrás hay una celiaquía, un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado o problemas de páncreas y de tiroides. Se buscan cuando las medidas sencillas no han funcionado o cuando hay otros síntomas.
Lo que sí ayuda
Lo razonable es empezar por lo pequeño, que a la mayoría de la gente le basta:
- coma más despacio y en raciones menores. Es un consejo aburrido que funciona mejor que la mitad de los productos de farmacia: masticar bien, no comer de pie, no hablar con la boca llena, comer en la mesa y no delante del teclado;
- quite las bebidas con gas y el chicle. Las primeras aportan gas directamente; el segundo obliga a tragar aire de forma continua;
- resuelva el estreñimiento. Más fibra, pero introducida poco a poco, porque un salto brusco al salvado hincha por sí solo; agua suficiente; un horario de baño regular y sin prisas. Si con eso no basta, consulte con el médico o el farmacéutico un laxante;
- muévase. Un paseo normal después de comer acelera el paso del contenido por el intestino y reduce la hinchazón de manera apreciable; la actividad física regular funciona aún mejor;
- lleve un diario de comidas. Durante dos o tres semanas, anote qué ha comido y cuándo ha empeorado. Es la única forma de dar con el alimento que le afecta a usted, y también la que evita prohibiciones absurdas: casi siempre los culpables son dos o tres alimentos, no «todo»;
- no se tumbe justo después de comer ni deje la comida principal para última hora de la noche.
Entre los productos de farmacia, en un episodio puntual pueden ayudar los preparados de simeticona y, si hay retortijones, los espasmolíticos. Alivian la sensación pero no eliminan la causa, así que tienen sentido como recurso temporal, no como costumbre.
La dieta baja en FODMAP
Es una alimentación que restringe temporalmente los hidratos de carbono que se absorben mal y que las bacterias fermentan con facilidad: lactosa, fructosa, algunos edulcorantes y una parte de las verduras, legumbres y cereales. En el síndrome del intestino irritable esta dieta funciona de verdad y reduce la hinchazón de forma clara en la mayoría de las personas.
Tiene, eso sí, dos condiciones que se olvidan a menudo. La primera: se hace acompañado por un médico o un dietista, porque la lista de restricciones es amplia y sin guía es fácil acabar con una dieta pobre. La segunda: no es una dieta para toda la vida. La fase estricta dura unas semanas y después se reintroducen los alimentos de uno en uno observando la reacción; el objetivo es precisamente terminar comiendo con la máxima libertad, excluyendo solo lo que realmente le sienta mal a usted. Empezarla por cuenta propia antes de tener un diagnóstico no es buena idea: si detrás hay una celiaquía, la dieta enmascara el cuadro e impide encontrarla.
Lo que no hace falta hacer
Alrededor de la hinchazón ha crecido toda una industria, y buena parte de lo que ofrece es dinero tirado:
- «limpiezas», programas de detoxificación, hidroterapia de colon. El intestino no necesita que lo limpien y se ocupa solo de ello; esos procedimientos no ayudan, y los lavados de colon no siempre son inocuos;
- enzimas digestivas sin indicación. Las enzimas hacen falta cuando hay una insuficiencia pancreática demostrada, y la lactasa cuando la intolerancia a la lactosa está confirmada. Tomarlas «para la digestión», por si acaso, no tiene sentido;
- listas interminables de alimentos prohibidos basadas en análisis de sangre de «intolerancia alimentaria». Esas pruebas no están validadas como método diagnóstico, y el resultado suele ser el mismo: la dieta se empobrece y la hinchazón sigue ahí;
- dejar el gluten por decisión propia. Si se sospecha celiaquía, primero el estudio y después la dieta: con una alimentación sin gluten los análisis dejan de ser fiables.
Los probióticos ayudan a veces en el síndrome del intestino irritable, pero el resultado es imprevisible y depende de la cepa concreta; si al cabo de un mes no hay diferencia, no merece la pena seguir.
Cuándo la hinchazón necesita a un médico
Es justamente en este tema donde las señales de alarma se pierden con más facilidad: la hinchazón resulta tan cotidiana que se atribuye a la comida durante años. Consulte si aparece aunque sea una de estas señales:
- el vientre está hinchado de forma constante, no va y viene, ha aumentado de volumen y lleva así semanas. En una mujer, una hinchazón así de persistente obliga a descartar un cáncer de ovario, sobre todo si se le suman dolor pélvico, saciedad precoz y ganas frecuentes de orinar. El tumor de ovario tarda mucho en dar otras molestias, y una hinchazón continua es a veces su único signo temprano;
- la hinchazón aparece por primera vez en la madurez, más o menos a partir de los cincuenta, sin que antes hubiera ocurrido nunca;
- pérdida de peso sin causa aparente y debilidad creciente;
- sangre en las heces o heces negras;
- un cambio mantenido del ritmo intestinal: heces más blandas, más frecuentes, más finas o, al contrario, un estreñimiento tenaz, y así durante más de unas semanas;
- dificultad para tragar, sensación de que la comida se queda atascada;
- vómitos, sobre todo repetidos, o náuseas persistentes;
- saciedad precoz: se llena con unas cucharadas cuando antes se comía una ración normal;
- un bulto palpable en el abdomen, dolor que despierta por la noche, fiebre;
- antecedentes de cáncer de intestino, de estómago o de ovario en familiares directos junto con una hinchazón nueva y persistente.
Llame a una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania funciona el número único 112) si el vientre se ha hinchado de forma repentina y duele intensamente, la pared abdominal está dura y duele al tocarla, hay vómitos y no salen ni heces ni gases. Así se manifiesta una obstrucción intestinal, y ahí el tiempo se cuenta en horas.
Consulta en línea
En línea el médico ayuda a separar la hinchazón corriente de la que exige estudio: repasa en qué momentos empeora, cómo va el ritmo intestinal y si hay señales de alarma, e indica qué análisis conviene hacer antes de cambiar la alimentación. Explica cómo llevar bien un diario de comidas y cómo leer sus resultados, valora si la dieta baja en FODMAP encaja en su caso y si es el momento de empezarla, y revisa el tratamiento prescrito si la hinchazón ha resultado formar parte de un síndrome del intestino irritable.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Hinchazón abdominal
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