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Medicamentos comúnmente recetados para Dolor de rodilla
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 600 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Laboratorios Combix S.L.U.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 600 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Pharmex Advanced Laboratories S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: LIQUIDO USO TOPICO, 39,2 mg/mlPrincipio activo: DiclofenacoFabricante: Kern Pharma S.L.No requiere receta
La rodilla está construida de forma más compleja que cualquier otra articulación: dos huesos, la rótula, dos meniscos, cuatro ligamentos principales, varios tendones y bolsas, y cada una de esas piezas duele a su manera. Por eso la pregunta «¿por qué me duele la rodilla?», así, sin más, apenas sirve, mientras que con unas pocas precisiones se resuelve bastante rápido. Conviene guiarse por tres cosas: si hubo lesión y de qué tipo, dónde duele exactamente y qué hace la rodilla, es decir, si chasquea, se dobla, se bloquea o se hincha. Abajo va primero lo que no admite espera y después todo lo demás. Si además de la rodilla le duelen otras articulaciones y por las mañanas persiste la rigidez, el problema ya no es la rodilla: lea la página sobre el dolor en las articulaciones.
Lo que no se puede pasar por alto
De inmediato, llamando a una ambulancia por el número europeo único 112 o acudiendo a urgencias:
- la rodilla se ha hinchado en menos de una hora tras la lesión. Una hinchazón grande y rápida significa casi siempre sangre dentro de la articulación, y esa sangre viene de la rotura de un ligamento cruzado, de una fractura o de la rotura de un menisco en su zona vascularizada. La hinchazón que crece despacio, hasta la mañana siguiente, funciona de otra manera y no es tan alarmante;
- después de la lesión no puede apoyar la pierna ni dar unos pocos pasos;
- la rodilla ha cambiado de forma, la rótula se ha desplazado visiblemente hacia un lado o la pierna queda en un ángulo antinatural;
- la rodilla no se estira del todo o se ha quedado trabada en flexión: algo bloquea la articulación por dentro, y eso hay que mirarlo, no forzarlo;
- la rodilla está caliente y roja y además hay fiebre o escalofríos: así se presenta una infección articular, en la que se cuenta por horas;
- la pierna por debajo de la rodilla se ha quedado dormida, pálida o fría;
- el dolor detrás de la rodilla se acompaña de hinchazón y dolor en la pantorrilla, sobre todo si ha habido hace poco una operación, un vuelo largo o una escayola.
El mismo día, sin dejarlo para mañana: si a un niño le duele la rodilla y cojea, si la rodilla se ha hinchado sin lesión alguna, si toma anticoagulantes y la articulación se ha hinchado deprisa, si el dolor no le deja dormir, o si la lesión la ha sufrido una persona con osteoporosis o tras un tratamiento hormonal.
La rodilla después de un giro o un golpe
En una lesión reciente lo que más informa es el mecanismo: cómo ocurrió exactamente.
- El pie se quedó clavado y el cuerpo giró: el mecanismo clásico de las lesiones de ligamento y de menisco. Si en ese momento se oyó o se notó un chasquido y la rodilla se hinchó en una hora, lo primero que se piensa es en el ligamento cruzado anterior.
- Un golpe lateral en la rodilla. El golpe por la cara externa estira o rompe el ligamento lateral interno: duele en la cara interna de la articulación y molesta cuando se «abre» la rodilla hacia fuera.
- Una sentadilla o un giro con todo el peso encima: mecanismo típico de rotura de menisco. Dolor en la interlínea articular de un lado, hinchazón que aparece poco a poco al día siguiente y una rodilla que puede empezar a bloquearse.
- Un impacto directo contra el salpicadero o una caída sobre la rodilla flexionada: así se lesionan el ligamento cruzado posterior y la rótula.
- Un cambio brusco de dirección con la sensación de que «la rodilla se salió» y la rótula desplazada visiblemente hacia un lado: es una luxación de rótula. Con frecuencia se reduce sola al estirar la pierna, pero la rodilla hay que enseñarla igualmente al médico.
Las contusiones y los esguinces sin nada de lo anterior curan solos, y necesitan reposo los primeros días, frío y una vuelta progresiva a la actividad. Pero si al cabo de dos o tres semanas la rodilla sigue inestable, se dobla o no se estira, ha llegado el momento de dejar de tratarse por cuenta propia.
Cuando no ha habido lesión
- Artrosis. La causa más frecuente en personas de mediana edad y mayores. Duele al andar y en las escaleras, sobre todo al bajar, y empeora al final del día; la rigidez matutina es corta, unos diez minutos. La rodilla se hincha un poco, cruje y va perdiendo la extensión. A menudo están afectadas las dos, aunque una más que la otra.
- Dolor bajo la rótula en gente joven. Dolor sordo delante, alrededor o debajo de la rótula, que empeora en las escaleras, al ponerse en cuclillas y tras estar mucho rato sentado con las rodillas dobladas: en el cine, en el avión, conduciendo. Más frecuente en adolescentes, en mujeres jóvenes y en quien ha aumentado de golpe la carga de carrera. Nada se rompe; se trata de cómo recorre la rótula su surco y de si la musculatura del muslo da la talla. Conviene abordarlo con un médico o un fisioterapeuta, y no con vídeos de internet.
- Tendinitis. Dolor en un punto muy concreto, casi siempre en el tendón rotuliano, entre la rótula y la tibia. Aparece en quien salta y corre, duele al empezar el esfuerzo, luego se «calienta» y vuelve después.
- Bursitis. Un abultamiento blando justo encima o debajo de la rótula, en quien trabaja mucho de rodillas. Si la piel se enrojece, se calienta y aparece fiebre, la bolsa se ha infectado, y eso es motivo de consulta urgente.
- Gota y seudogota. Dolor intenso y súbito con enrojecimiento e hinchazón que se instaura en horas. A simple vista no se distingue de una infección articular, así que, si hay fiebre, se actúa como ante una infección.
- Artritis inflamatoria. Rodilla hinchada y caliente, rigidez matutina de más de media hora y otras articulaciones afectadas: eso ya no es «la rodilla», sino una enfermedad articular.
- Dolor referido desde la cadera o la zona lumbar: la rodilla se explora normal, pero duele girar la cadera o cambiar la posición de la espalda.
Bloqueo, traba y la sensación de que la rodilla falla
Estas tres quejas conviene diferenciarlas, porque significan cosas distintas.
El bloqueo verdadero es una rodilla que de repente se queda atascada en flexión y no estira hasta que se la mueve con maña, y entonces cede. Así se comporta el fragmento de un menisco roto o un cuerpo libre osteocartilaginoso atrapado entre las superficies articulares. Una rodilla que ha dejado de estirarse del todo es motivo de exploración, no de intentos de desentumecerla uno mismo.
El seudobloqueo es una rodilla que no estira por dolor e hinchazón, no por un obstáculo mecánico. La sensación es parecida, pero la causa es otra.
Fallos. Si la rodilla «se va» al girar o al pisar un desnivel, lo habitual es una insuficiencia de ligamento tras una lesión antigua. Si falla por un dolor punzante, eso ocurre con el dolor bajo la rótula y con la artrosis: el músculo suelta por reflejo durante una fracción de segundo.
Sobre chasquidos y crujidos: un crujido indoloro no significa nada por sí mismo y no requiere tratamiento. Importan el chasquido con dolor y el chasquido tras el cual la rodilla dejó de estirarse.
Un bulto detrás de la rodilla
Un abultamiento blando y redondeado en el hueco poplíteo, más visible con la pierna estirada, suele ser un quiste de Baker. No es una enfermedad por sí misma, sino una consecuencia: la articulación produce líquido de más por una artrosis, una lesión de menisco o una inflamación, y ese líquido pasa a la bolsa situada detrás de la rodilla. Molesta sobre todo porque tensa el hueco poplíteo al flexionar del todo. Lo que se trata no es el quiste, sino aquello que lo llena.
Pero aquí hay un «pero» importante. Si el dolor detrás de la rodilla va con hinchazón de toda la pantorrilla, dolor a la presión, sensación de tensión, enrojecimiento o calor en la piel, puede tratarse de una trombosis venosa profunda y no de un quiste. Lo mismo ocurre cuando el quiste se rompe, y distinguir una cosa de otra sin pruebas no es posible. Una pantorrilla hinchada y dolorosa es una situación en la que hay que buscar atención el mismo día, sobre todo si ha habido hace poco una operación, una escayola, una inmovilización prolongada, un vuelo largo, un embarazo o una enfermedad oncológica. Esa pierna no se calienta, no se masajea y no se manipula.
Dolor de rodilla en niños y adolescentes
A un niño con dolor de rodilla siempre se le explora también la cadera. Es la trampa clásica: la articulación de la cadera y la piel sobre la rodilla reciben ramas sensitivas de los mismos nervios, así que un niño con la cadera enferma se queja precisamente de la rodilla, y la rodilla se explora del todo normal. Así se pasan por alto la sinovitis transitoria, la enfermedad de Perthes y, peor todavía, el deslizamiento de la epífisis femoral en el adolescente, un desplazamiento por la placa de crecimiento que durante semanas se trata como una «rodilla forzada» mientras la cabeza del fémur sigue desplazándose. Si la rodilla del niño se ve sana pero cojea o gira el pie hacia fuera, hay que mirar más arriba.
De lo que sí procede realmente de la rodilla a esa edad, lo más habitual es:
- la enfermedad de Osgood-Schlatter, un bulto doloroso en la tibia justo por debajo de la rótula en un adolescente activo en pleno estirón;
- el dolor alrededor de la rótula, que empeora en las escaleras y tras estar mucho rato sentado;
- la osteocondritis disecante, un fragmento de cartílago con el hueso subyacente que puede desprenderse y bloquear la articulación.
Deben poner en alerta en un niño: fiebre junto con dolor articular, dolor nocturno que le despierta, negarse a apoyar la pierna, dolor en varios huesos a la vez, pérdida de peso sin motivo, palidez y hematomas. Son cosas poco frecuentes pero serias, y con ellas se acude al médico sin demora.
Qué puede hacer usted y qué hará el médico
Mientras la causa no está clara, es razonable esto: los primeros días tras la lesión, reposo para la rodilla y frío aplicado a través de un paño, nunca sobre la piel desnuda; al caminar, descargar la pierna y, si hace falta, apoyarse en un bastón sostenido con la mano contraria; para el dolor, paracetamol o antiinflamatorios no esteroideos por vía oral o en gel, acordando la elección con el médico o el farmacéutico. No hace falta inmovilizar la rodilla mucho tiempo: sin movimiento la musculatura del muslo se debilita en pocos días, y un músculo débil es una rodilla inestable y más dolor. No caliente una rodilla caliente y roja, y no manipule una pierna con la pantorrilla hinchada y dolorosa.
El médico empezará por la historia y la exploración: dónde duele en la interlínea, si hay derrame, si la rodilla estira y flexiona por completo, si los ligamentos están estables, si la rótula duele a la presión, y comprobará sin falta la cadera y la marcha. La radiografía es necesaria en las lesiones y ante la sospecha de artrosis; la ecografía muestra bien el líquido y el quiste; la resonancia hace falta cuando se habla de menisco, ligamentos y cartílago, pero no para cualquier rodilla. Si la articulación se ha hinchado sin motivo o se sospecha una infección, se punciona para analizar el líquido. A partir de ahí, desde ejercicio terapéutico ajustado a la causa concreta hasta infiltraciones o cirugía, y todo eso se decide después del diagnóstico, no en su lugar.
Consulta en línea
La rodilla es justamente el caso en que una buena conversación ahorra semanas. El médico de Oladoctor preguntará por el mecanismo de la lesión, por lo rápido que se hinchó la rodilla, por dónde duele exactamente, por si se bloquea y por si falla, y con esas respuestas dirá qué es lo más probable y con qué urgencia hace falta una exploración presencial. Le ayudará a interpretar radiografías e informes que ya tenga, le explicará qué significan los «cambios degenerativos» del informe y si hay que preocuparse por ellos, y le indicará a qué especialista acudir y qué preguntar. Y le avisará de las situaciones en las que no hay nada que discutir y hay que ir al hospital: una rodilla hinchada en una hora tras una lesión, una rodilla bloqueada y una rodilla caliente con fiebre no pueden esperar.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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