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Medicamentos comúnmente prescritos para Uretritis
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 500 mgPrincipio activo: AzitromicinaFabricante: Laboratorios Normon S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 200 mg azitromicina/5 ml suspensión reconstituidaPrincipio activo: AzitromicinaFabricante: Neuraxpharm Spain S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 500 mgPrincipio activo: AzitromicinaFabricante: Laboratorios Alter S.A.Requiere receta
La uretritis es la inflamación de la uretra, el conducto por el que sale la orina al exterior. Suele manifestarse con escozor al orinar y con secreción, y detrás casi siempre hay una infección de transmisión sexual. De ahí la conclusión práctica más importante: ante estas molestias no se empieza bebiendo mucha agua ni tomando arándano rojo, sino con un análisis, porque sin saber qué microorganismo lo causa el tratamiento se convierte en adivinanza. La uretritis se confunde con facilidad con la cistitis, pero son cosas distintas y se tratan de forma distinta: la cistitis es una infección de la vejiga, más frecuente en mujeres, mientras que una uretritis en un hombre significa casi siempre hablar de clamidia y gonorrea.
Cómo se manifiesta
Las molestias suelen ser discretas, y ahí está la trampa: es fácil atribuirlas a un enfriamiento o a la ropa interior.
- escozor, ardor o picor al orinar, una sensación localizada en el propio conducto y no encima del pubis;
- secreción transparente, blanca, turbia o amarillenta; se nota sobre todo por la mañana, antes de la primera micción, y a veces es solo una mancha en la ropa interior o una gota que se ve al retraer el prepucio;
- enrojecimiento y pegado del orificio de salida de la uretra, molestia en la punta del pene;
- en las mujeres el cuadro es más difuso: la micción dolorosa y frecuente se parece a una cistitis, pero se le suman flujo vaginal, sangrado entre reglas, dolor durante las relaciones o en la parte baja del vientre, señal de que la infección ha subido y de que conviene resolverlo antes.
Entre el contagio y los primeros síntomas pasan de unos días a varias semanas, así que no siempre se relaciona una cosa con la otra. Y lo más importante: muchas veces no hay ningún síntoma, sobre todo en la infección por clamidia. La persona se encuentra bien, no sospecha nada y sigue transmitiendo la infección.
Por qué lo primero es descartar una infección de transmisión sexual
Escozor al orinar y secreción en un hombre son, ante todo, motivo para hacerse una prueba de clamidia y gonorrea, no para tomar infusiones diuréticas. La uretritis gonocócica la causa la gonorrea; la no gonocócica es más frecuente y detrás suelen estar la clamidia, Mycoplasma genitalium y, con menos frecuencia, tricomonas o virus. No se pueden distinguir por el aspecto de la secreción ni por las sensaciones: solo con el laboratorio. Y no es un trámite, porque del microorganismo dependen tanto la elección del antibiótico como la necesidad de una prueba de control.
Aquí está la bifurcación con la cistitis. En la cistitis hay ganas frecuentes de orinar, escozor al final de la micción, pesadez encima del pubis y orina turbia, pero no hay secreción; se trata con un ciclo corto de antibiótico y no hace falta tratar a la pareja. En la uretritis lo característico son la secreción y el ardor dentro del conducto, hace falta identificar el microorganismo y el tratamiento afecta siempre a dos personas. El arándano rojo, las infusiones y los lavados no funcionan en ninguno de los dos casos, y en la uretritis además hacen perder un tiempo peligroso.
De paso suelen ofrecer pruebas de VIH y de sífilis. Es lo habitual, no porque se sospeche nada de usted, sino porque estas infecciones viajan juntas y permanecen mudas mucho tiempo.
Cuando la inflamación no viene de una infección
También existe la uretritis no infecciosa: se piensa poco en ella y no es rara. El conducto se inflama por irritación directa.
- sonda vesical, cistoscopia y cualquier manipulación de la uretra;
- irritación mecánica: relaciones intensas o con poca lubricación, muchas horas de bicicleta;
- productos químicos: jabones perfumados, geles de higiene íntima, espuma de baño, espermicidas y antisépticos con los que se intenta «lavar» el conducto después del sexo;
- en ocasiones la inflamación de la uretra forma parte de una artritis reactiva o de otra enfermedad sistémica.
Pero la uretritis no infecciosa es un diagnóstico de exclusión y nadie puede ponérselo a sí mismo. Primero se descarta la infección y solo después se busca el irritante. Si aparece, el tratamiento es sencillo: retirarlo y no tocar el conducto con nada que no sea agua templada.
Qué ocurre en la consulta
Nada temible ni largo. El médico examinará los genitales externos, en las mujeres hará una exploración ginecológica y en los hombres con dolor revisará el escroto. Entre las pruebas:
- una toma con hisopo dentro de la uretra, incómoda durante unos segundos y poco más; hoy se sustituye a menudo por el análisis de la primera parte de la orina, mucho más llevadero;
- no orinar durante una o dos horas antes de la prueba, porque si no el microorganismo se arrastra con la orina y el resultado sale falsamente negativo; es la única preparación que conviene tener en cuenta;
- análisis por PCR, que busca el ADN del microorganismo, y cultivo si se sospecha gonorrea, porque el cultivo indica a qué antibióticos es sensible y la gonorrea resistente es cada vez más frecuente;
- análisis básico de orina, que ayuda a separar la uretritis de la cistitis y a detectar sangre.
Los resultados tardan de unas horas a unos días. Si el cuadro es claro, a veces se empieza el tratamiento sin esperar al laboratorio, pero la prueba se hace igualmente: de ella depende lo que venga después.
El tratamiento es para los dos
La uretritis se trata con antibióticos elegidos según el microorganismo. En la gonorrea suele ser una inyección; en la clamidia, unos días de comprimidos. El ciclo se termina entero aunque al segundo día ya se note alivio. Y luego vienen tres reglas con las que casi todo el mundo tropieza.
- Se trata a los dos miembros de la pareja a la vez, aunque el otro no tenga molestias y su análisis aún no esté listo. Si no, la infección vuelve al mismo sitio en una semana: es la causa más frecuente de que «el antibiótico no haya servido».
- No hay relaciones sexuales hasta que los dos terminen el tratamiento y los síntomas desaparezcan. Ninguna, tampoco sexo oral ni con preservativo. Volver a las relaciones dos días después de la inyección es el error típico y echa por tierra todo el tratamiento.
- Si los síntomas persisten, hace falta un control. El escozor puede durar una o dos semanas e ir cediendo poco a poco, y eso es normal. Pero una secreción que no desaparece significa una de tres cosas: el microorganismo era otro, el antibiótico no ha funcionado o ha habido una reinfección. En la gonorrea y en Mycoplasma genitalium la prueba de control se hace a todo el mundo, se encuentre como se encuentre.
Conviene avisar a las parejas de los últimos meses: necesitan hacerse pruebas aunque se sientan perfectamente. Es una conversación incómoda, pero les ahorra unas consecuencias mucho más difíciles de tratar. Y no se automedique con los restos de antibióticos del botiquín: una gonorrea mal tratada se vuelve resistente, y eso ya no es un problema solo suyo.
Por qué no conviene dejarlo pasar
La uretritis rara vez es insoportable, y por eso hay quien convive meses con ella y se acostumbra al escozor. El peligro no está en la molestia, sino en que la infección avanza hacia dentro.
- Epididimitis, la inflamación del epidídimo: el escroto se hincha, se pone caliente y duele. Tiene tratamiento, pero una epididimitis puede dejar huella en la capacidad de tener hijos.
- Artritis reactiva, una respuesta inmunitaria a la infección que semanas después afecta a articulaciones y ojos: dolor e hinchazón de una rodilla o un tobillo, enrojecimiento y escozor ocular.
- En las parejas femeninas, inflamación del útero y de las trompas. Suele cursar de forma silenciosa, casi sin molestias, pero las secuelas duran años: adherencias en las trompas, dolor pélvico crónico, embarazo ectópico y pérdida de fertilidad. Ese es el argumento de peso para tratarse los dos y sin demora.
- En el embarazo, una clamidia o una gonorrea sin tratar son peligrosas para el bebé, que puede contagiarse en el parto y desarrollar una infección ocular o pulmonar.
Hay que consultar el mismo día si aparecen: fiebre junto con dolor o hinchazón del escroto; fiebre con dolor en la parte baja del vientre en una mujer; imposibilidad de orinar con la vejiga llena; sangre en la orina o en la secreción; llagas, ampollas o erupción en los genitales. Un dolor testicular repentino e intenso no es una uretritis: así se manifiesta la torsión testicular, donde cuentan las horas, de modo que hay que llamar a una ambulancia (en Europa el número único es el 112) o acudir al hospital más cercano.
Cómo evitar que vuelva
Nada da una garantía total, pero el riesgo baja mucho:
- preservativo en las relaciones vaginales y anales, y preservativo o barrera de látex en el sexo oral;
- no compartir juguetes sexuales sin limpiarlos y cambiar el preservativo que los cubre;
- hacerse pruebas al cambiar de pareja aunque no haya ninguna molestia: así es como se detecta la clamidia asintomática;
- no lavar la uretra con jabón ni antisépticos y no hacer duchas vaginales: no previenen nada y son una causa de uretritis por sí mismas;
- asegurarse de que la pareja ha terminado el tratamiento y no lo ha dejado a medias.
Consulta en línea
En línea es fácil hacer justamente aquello que a muchos les cuesta meses: empezar. El médico valorará por sus molestias si se parece más a una uretritis o a una cistitis, le dirá qué pruebas pedir y cómo prepararse, le interpretará los resultados si ya los tiene, le ayudará a plantear la conversación con su pareja y le indicará cuándo hace falta una prueba de control y cuándo un escozor leve que persiste es solo el rastro de la inflamación. También es más cómodo repasar con calma las causas no infecciosas y decidir qué retirar de la higiene diaria. La fiebre con dolor escrotal o en la parte baja del vientre, la imposibilidad de orinar y la sangre en la orina exigen consulta presencial el mismo día, y un dolor testicular repentino e intenso, una ambulancia.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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