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Fractura de tobillo

El tobillo se rompe de la manera más corriente: un mal apoyo en el bordillo, en el hielo, en el último escalón.

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Esta página ofrece información general y no sustituye la consulta médica. Si los síntomas son graves, persistentes o empeoran, busca atención médica.

El tobillo se rompe de la manera más corriente: un mal apoyo en el bordillo, en el hielo, en el último escalón. Justo después es casi imposible distinguir a simple vista una fractura de un esguince, porque la hinchazón, el hematoma y el dolor tienen el mismo aspecto, y poder apoyar el pie a duras penas no descarta una fractura. Eso lo resuelve una radiografía, y no conviene demorarla: los huesos del tobillo sostienen el peso de todo el cuerpo y, si consolidan desplazados, dejan dolor y limitación del movimiento durante años.

Cuándo hace falta atención urgente ahora mismo

Hay señales ante las cuales la lesión se lleva a urgencias de inmediato, sin esperar a la mañana siguiente y sin probar a caminar.

  • el pie queda en un ángulo antinatural, torcido o desplazado respecto a la pierna;
  • se ve hueso en la herida, o hay una herida abierta sobre la zona de la fractura;
  • los dedos del pie se han quedado blancos, azulados, fríos o sin sensibilidad;
  • el dolor es tan intenso que cuesta hablar y pensar, y no cede en reposo;
  • resulta imposible apoyar el pie;
  • la pierna se hincha rápido y mucho, y la piel se tensa y queda brillante.

En esa situación no se puede conducir: pida a alguien que le lleve o avise a una ambulancia. Lleve consigo la lista de los medicamentos que toma y no coma ni beba nada hasta la valoración, porque si hay desplazamiento puede hacer falta sedación o cirugía y para eso el estómago debe estar vacío.

Fractura o esguince: qué se aprecia antes de la radiografía

Sin radiografía no hay certeza absoluta, pero existen referencias con las que el médico decide si la placa es necesaria. Son fáciles de comprobar también por uno mismo.

  • Dolor al apretar sobre el relieve óseo, el tobillo por dentro o por fuera, en su borde posterior y en su punta. En un esguince duele más abajo y por delante, en los tejidos blandos.
  • Poder dar cuatro pasos justo después de la lesión y durante la exploración. Si no sale, hace falta la placa.
  • Dolor al apretar el borde externo del pie junto a la base del dedo pequeño o en la mitad del arco: ahí se rompe un hueso que se olvida a menudo en las lesiones de tobillo.

La hinchazón y el hematoma apenas ayudan a decidir: un ligamento roto los produce igual que una fisura ósea. Y al revés, mucha gente puede caminar con una fractura sin desplazamiento, que es justo por lo que esas lesiones se arrastran semanas como una simple contusión.

Qué hacer en las primeras horas

Hasta la valoración la tarea es sencilla: reducir la hinchazón y no desplazar los fragmentos.

  • No cargue peso sobre la pierna, y si dispone de muletas o un bastón, úselos.
  • Eleve la pierna por encima del nivel del corazón: cojines bajo la pantorrilla, y tumbado funciona mejor que sentado.
  • Frío durante 15–20 minutos cada dos o tres horas el primer día. El hielo o una bolsa de verdura congelada siempre envueltos en una toalla, nunca sobre la piel desnuda.
  • Quítese los anillos de los dedos, las pulseras del tobillo y el calzado apretado antes de que crezca la hinchazón.
  • Vende con una venda elástica sin apretar, de abajo arriba, pero solo si el pie está alineado. Ante una deformidad evidente no vende nada ni intente colocarlo.
  • Si sangra, presione la herida con un paño limpio.
  • Para el dolor sirve el paracetamol; los antiinflamatorios en comprimidos o en gel también se emplean, pero con el diagnóstico aún en el aire y una posible cirugía conviene consultarlos.

Los dos primeros días no aplique calor en la zona, no la frote con pomadas calientes ni con alcohol y no la masajee: eso aumenta el sangrado y la hinchazón.

Las fracturas que más se pasan por alto

El tobillo se lesiona con un solo movimiento, pero lo que se rompe no es siempre él. Conviene tener presentes unas cuantas situaciones que se descubren tarde una y otra vez.

  • Fractura del peroné cerca de la rodilla. El pie se retuerce, los ligamentos del tobillo se desgarran y el hueso se rompe arriba, casi en la rodilla. La persona se queja del tobillo, la placa se hace solo del tobillo y la fractura alta queda invisible. La pista es dolor en la cara externa de la pierna, bajo la rodilla, después de una torcedura del pie. Hay que mencionarlo en voz alta aunque parezca una nimiedad al lado del tobillo hinchado.
  • Base del quinto metatarsiano. Duele el borde externo del pie, a media distancia entre el talón y el dedo pequeño. Se rompe con la misma torcedura, y en una placa de tobillo el borde del pie no siempre entra.
  • Astrágalo y sus apófisis. Lesión frecuente en caídas de altura y en snowboard. La hinchazón es llamativa, pero el trazo de fractura puede no verse en la radiografía simple y a veces hace falta un TAC.
  • Rotura del ligamento entre los dos huesos de la pierna. Los huesos se separan y la articulación se vuelve inestable. Si eso no se detecta, la escayola no resuelve nada: hace falta cirugía.
  • Fractura por sobrecarga. No aparece con un movimiento, sino por carga repetida: el dolor crece durante semanas en corredores y tras subir de golpe los entrenamientos. En una placa precoz muchas veces no se ve.
  • El pie del diabético con sensibilidad alterada. Puede estar caliente, hinchado y casi indoloro con los huesos ya deteriorándose. Una hinchazón así sin lesión clara es motivo para acudir pronto al médico y no esperar.

En los niños hay una particularidad aparte: los cartílagos de crecimiento no se ven como hueso en la placa, y una lesión ahí se confunde con facilidad con un esguince. Por eso el dolor a la presión justo sobre el tobillo de un niño siempre lo valora el médico, aunque la radiografía parezca normal.

Cómo se trata

Lo primero es una radiografía en dos proyecciones. Si el cuadro es complejo se añade un TAC para ver la superficie articular. A partir de ahí todo depende de si los fragmentos están en su sitio y de si la articulación es estable.

  • Fractura sin desplazamiento y articulación estable: bota de inmovilización, órtesis o escayola. La carga se autoriza de formas distintas, desde la prohibición total hasta caminar con la bota, y eso lo decide el médico.
  • Hay desplazamiento pero no hace falta operar: los huesos se recolocan con anestesia y se inmovilizan con escayola, y después se repite la placa de control.
  • Articulación inestable, fragmentos desplazados o superficie articular afectada: cirugía con fijación mediante placa y tornillos. El metal se queda en el hueso de forma definitiva en la mayoría de los casos.
  • Fractura abierta: cirugía urgente con lavado de la herida y antibióticos, sin aplazamientos, por el riesgo de infección.

Las placas de control suelen repetirse a la semana o a las dos semanas: incluso unos fragmentos bien colocados se mueven a veces mientras baja la hinchazón.

Qué vigilar mientras la pierna está inmovilizada

La escayola y la bota rígida generan riesgos propios. Acuda de inmediato si el dolor aumenta en lugar de calmarse y no cede con el analgésico; si aparecen entumecimiento, hormigueo o sensación de presión interna; si los dedos se ven pálidos, azulados o fríos, o cuesta moverlos. Así se manifiesta la compresión de los tejidos, un problema en el que el tiempo se cuenta en horas. Lo mismo vale para el escozor y el dolor en un punto bajo el vendaje, el mal olor, la escayola manchada por exudado y la fiebre: son signos de lesión de la piel o de infección.

Aparte está la trombosis: una pierna inmóvil dentro de una escayola aumenta su probabilidad. Ponen en alerta el dolor y la tensión en la pantorrilla por encima del vendaje y la hinchazón del muslo, y si aparecen de repente falta de aire, dolor en el pecho o tos con sangre, la ayuda es inmediata.

Lo demás es más sencillo: mantener la escayola seca, no introducir nada debajo para rascarse, mover los dedos y flexionar la rodilla varias veces al día, porque eso reduce la hinchazón y la rigidez.

Cuánto tarda en soldar y cómo volver a la carga

El hueso consolida de media en seis u ocho semanas, pero ese no es el plazo para volver a la vida de antes. La hinchazón al final del día, la rigidez y el dolor con movimientos poco habituales se mantienen varios meses más, y eso es una evolución normal, no una complicación.

Al retirar la inmovilización la pierna responde mal: los músculos se han debilitado, la articulación ha perdido recorrido y el equilibrio se resiente. El trabajo con un fisioterapeuta, o los ejercicios según su plan, devuelven amplitud, fuerza y estabilidad. Lo último importa especialmente: sin entrenar el equilibrio, volver a torcerse el tobillo resulta muy fácil.

La consolidación se favorece con cosas simples: dejar el tabaco, suficiente proteína, calcio y vitamina D en la alimentación, y movimiento dentro de lo permitido en lugar de reposo absoluto. Los plazos para volver a correr, saltar o practicar deportes de contacto se fijan por el estado de la pierna y no por el calendario.

Y algo más. Una fractura en una persona de más de cincuenta años tras un traumatismo menor, como una caída desde su propia altura, es motivo para comprobar la resistencia de los huesos: con frecuencia es la primera señal de osteoporosis. Ese asunto se aborda una vez terminado el tratamiento de la fractura.

Consulta en línea

En una consulta en línea el médico repasará las circunstancias de la lesión y los síntomas, ayudará a entender si hace falta una radiografía y adónde acudir con ello, y explicará un informe ya emitido cuando la redacción resulte opaca. A distancia también es cómodo tratar lo que empieza después de la escayola: cuánta carga se puede dar, por qué el pie sigue hinchándose por la tarde al tercer mes, qué ejercicios hacer y cuándo volver al deporte. Las señales urgentes enumeradas más arriba se valoran en persona: ante la sospecha de desplazamiento, compresión de los tejidos o trombosis, la consulta por vídeo no es el recurso adecuado.

Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.

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