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Medicamentos comúnmente prescritos para Tímpano perforado
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: INYECTABLE PERFUSION, 2 g amoxicilina sodica; 200 mg clavulanato potasioPrincipio activo: amoxicillin and beta-lactamase inhibitorFabricante: Sandoz Farmaceutica S.A.Requiere receta
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 500/125 mg/mgPrincipio activo: amoxicillin and beta-lactamase inhibitorFabricante: Sandoz Farmaceutica S.A.Requiere receta
AUGMENTINE 100mg/ml + 12,5 mg/ml POLVO PARA SUSPENSION ORALImagen ilustrativaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 100 mg amoxicilina; 12,5 mg clavulanato potasioPrincipio activo: amoxicillin and beta-lactamase inhibitorFabricante: Glaxosmithkline S.A.Requiere receta
El tímpano es una membrana de una décima de milímetro de grosor, tensada en el fondo del conducto auditivo. Separa el oído externo del medio y transmite el sonido a los huesecillos. Puede romperse por el pus acumulado en una otitis, por un golpe en la oreja, por un cambio de presión o por un bastoncillo. Lo habitual es que el agujero cierre solo en un mes y medio o dos, y que la audición vuelva. Lo importante es distinguir la perforación de otras causas de dolor de oído, confirmarla mirando dentro del oído, saber qué se puede y qué no se puede hacer durante estas semanas y reconocer los casos en los que no hay que esperar a que cierre.
Por qué se rompe el tímpano
- Otitis media. La causa más frecuente. Detrás del tímpano se acumula pus, la presión sube, el dolor se hace insoportable y de pronto cede de golpe mientras empieza a salir líquido por el oído. Mucha gente lo interpreta como curación; en realidad el tímpano se ha roto.
- Bastoncillos y otros objetos. La historia clásica: se estaba limpiando el oído y alguien le dio un empujón. Igual con horquillas, cerillas y palillos.
- Un golpe en la oreja. Una bofetada, un balón, una caída de plano sobre el agua: el aire del conducto se comprime de golpe y empuja la membrana.
- Cambio de presión. El descenso del avión con la nariz taponada, el buceo con botella, una bajada rápida en montaña: la trompa no iguala la presión y el tímpano no aguanta.
- Una explosión o un ruido muy fuerte cerca, que además puede lesionar el oído interno.
- Traumatismo craneal con fractura del hueso temporal, y también quemaduras por una chispa de soldadura.
Cómo se manifiesta
Los síntomas empiezan casi siempre de forma brusca y afectan a un solo oído:
- Dolor intenso que un instante después afloja, si la rotura ocurrió en el pico de una otitis.
- Salida de líquido por el oído: transparente, sanguinolento o purulento.
- Pérdida de audición, en general moderada: los sonidos llegan como a través de una almohada y la propia voz resuena dentro de la cabeza.
- Pitidos, zumbidos o timbre en el oído.
- Sensación de taponamiento y chasquidos al tragar.
- Mareo, casi siempre de corta duración, y fiebre si la causa fue una otitis.
También ocurre lo contrario: una perforación pequeña en un oído seco no da ninguna señal y se descubre por casualidad en una revisión con el otorrinolaringólogo.
Con qué se confunde
El dolor de oído, los ruidos y la pérdida de audición aparecen en muchos cuadros, y cada uno se trata distinto:
- Otitis externa: el oído duele al tirar del lóbulo y al presionar el trago, cosa que en la otitis media no suele pasar.
- Otitis media sin rotura: el mismo dolor y fiebre, pero sin supuración y con el tímpano íntegro.
- Tapón de cerumen: taponamiento progresivo y oído apagado, sin dolor ni secreción.
- Disfunción de la trompa de Eustaquio tras un catarro: taponamiento, chasquidos y sensación de agua en el oído durante semanas.
- Sordera súbita neurosensorial: la audición desaparece en cuestión de horas y el oído no duele. Es una urgencia: cuanto antes se empiece el tratamiento, más posibilidades hay de recuperar la audición, y se cuenta por días.
- Colesteatoma: supuración prolongada de mal olor y audición que baja poco a poco.
- Dolor referido: de una muela, de las amígdalas o de la mandíbula, con el oído completamente sano.
Nada de esto se aclara por lo que se oye o se palpa: hace falta mirar dentro del oído.
Cómo se detecta
- Otoscopia: lo principal y casi siempre lo único que hace falta. El médico ve el agujero, su tamaño y su posición, y comprueba si hay inflamación o si está creciendo piel hacia dentro. Ningún análisis de sangre ni radiografía muestran una perforación.
- Audiometría: mide cuánto ha bajado la audición y de qué tipo es la pérdida (del aparato de transmisión o del propio oído interno, esto último más serio).
- Timpanometría: valora la movilidad de la membrana; con un agujero la curva se aplana.
- Tomografía de los huesos temporales: no para todos, sino ante traumatismo craneal, mareo persistente, sospecha de colesteatoma o antes de una cirugía.
- Cultivo de la secreción: si la supuración no cede.
Cómo cicatriza y en qué ayuda el médico
En la mayoría de los casos el agujero cierra solo en seis u ocho semanas y la audición vuelve. Una perforación seca y sin complicaciones no necesita tratamiento como tal: necesita que no la estorben. El médico puede indicar, y la decisión es suya:
- Antibióticos por vía oral, si la perforación se produjo por una otitis purulenta o si la supuración no cesa.
- Gotas óticas, pero solo las autorizadas con el tímpano roto. Es importante: por el agujero las gotas pasan al oído medio, y una parte de las gotas habituales, sobre todo las que llevan antibióticos del grupo de los aminoglucósidos, pueden dañar el oído interno si llegan allí. Por eso no se debe echar nada en el oído por cuenta propia ni con una receta antigua.
- Analgésicos, habitualmente paracetamol. El ibuprofeno también sirve, pero no se toma con úlcera de estómago, enfermedad renal grave o embarazo, y con anticoagulantes se consulta al médico. A niños y adolescentes no se les da aspirina.
- Cirugía, si a los tres meses el agujero sigue abierto: los defectos pequeños se cierran a veces con un parche en la consulta; en los grandes se hace una miringoplastia, en la que la membrana se reconstruye con tejido del propio paciente, y de paso mejora la audición.
Qué hacer y qué evitar estas semanas
- Mantenga el oído seco. En la ducha tape el conducto con una bola de algodón untada en vaselina o con un tapón de silicona: un oído mojado es el camino directo a la supuración.
- No nade y mucho menos bucee. La natación se aplaza hasta que el médico lo autorice; el buceo con botella, hasta la cicatrización completa.
- No se meta nada en el oído ni se lo lave: ni bastoncillos, ni mechas, ni gotas sin indicación.
- Suénese con suavidad, una fosa nasal cada vez: una espiración fuerte empuja aire y moco hacia el oído que cicatriza.
- Se puede volar: el propio agujero iguala la presión, así que se lleva mejor que con el oído taponado. Tras una cirugía del tímpano, en cambio, no se vuela hasta que el cirujano lo autorice.
- Protéjase del ruido en obras, conciertos o campos de tiro.
Si a las pocas semanas no hay mejoría o la supuración reaparece, no espere a que se cumplan los dos meses: acuda antes.
Si el agujero no cierra
Una pequeña parte de las perforaciones queda para siempre, y eso ya no es un detalle menor: un agujero permanente mantiene el oído medio en contacto continuo con el exterior. Las consecuencias:
- Otitis media crónica supurada: el oído supura durante meses y se reagudiza con cada catarro y cada entrada de agua.
- Pérdida de audición permanente, mayor cuanto más grande es el agujero.
- Colesteatoma: la piel del conducto crece hacia dentro y destruye hueso; es la consecuencia más peligrosa, porque puede llegar al oído interno, al nervio facial y a las meninges. Lo hacen sospechar una supuración de olor pútrido y una audición que cae.
Todo ello tiene tratamiento, y tanto más sencillo cuanto antes se empiece. Por eso un oído que supura más de dos o tres semanas es motivo de exploración, no de aguante.
En España
- Médico de cabecera (centro de salud): valora el cuadro y deriva a otorrinolaringología.
- Otorrinolaringología (por derivación): otoscopia, audiometría, seguimiento y, si hace falta, cirugía.
- Urgencias / 112: ante los signos de alarma del apartado siguiente.
- Receta electrónica: el tratamiento que lo requiera se prescribe en receta electrónica del SNS.
Cuándo pedir ayuda urgente
Llame al 112 si tras un traumatismo o en el curso de una otitis aparecen: mareo intenso con vómitos que impide mantenerse de pie; desviación de la cara o el ojo que no cierra en el lado del oído afectado; dolor de cabeza intenso con fiebre alta, rigidez de nuca, confusión o convulsiones; un líquido claro y acuoso que sale del oído tras un golpe en la cabeza; pérdida brusca y casi total de la audición; o enrojecimiento e hinchazón detrás de la oreja. Acuda el mismo día si la rotura fue por un traumatismo o buceando, si la supuración es abundante y purulenta, si hay fiebre alta o si es un niño.
Consulta online: cuándo es adecuada
Mirar dentro del oído a través de una pantalla no es posible, ni confirmar a distancia una perforación: para eso hace falta un otoscopio. En cambio, mucho de lo que rodea al problema se resuelve bien desde casa. El médico le ayuda a saber con qué urgencia necesita una exploración y si sus síntomas se parecen a algo más peligroso que una rotura de tímpano; repasa la audiometría; le dice qué gotas no pueden usarse con el tímpano roto y con qué sustituir las que le recetaron antes; le orienta sobre cómo calmar el dolor si tiene problemas de estómago o de riñón; y le explica cuándo podrá volver a la piscina, al gimnasio y al avión. El médico valora su caso y, si está clínicamente indicado, puede emitir una receta electrónica.
En Oladoctor puede hablar con un médico online: Oladoctor es un marketplace de salud y la decisión clínica es siempre del médico; el pago corresponde a la consulta, no a ningún documento.
Médico general online — Oladoctor
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si tengo el tímpano perforado?
Sospéchelo si, tras una otitis, un golpe, el buceo o un bastoncillo, aparece de forma brusca en un oído dolor que luego afloja, salida de líquido, pérdida de audición «como con algodón», pitidos o sensación de taponamiento. Confirmarlo requiere que el médico mire el oído con un otoscopio.
¿El tímpano perforado se cura solo?
En la mayoría de los casos sí: el agujero cierra solo en seis u ocho semanas y la audición vuelve. Lo que hace falta es mantener el oído seco y no estorbar la cicatrización. Si a los tres meses sigue abierto, puede necesitar un parche o una cirugía (miringoplastia).
¿Qué gotas se usan para el tímpano perforado?
Solo las que el médico autorice con el tímpano roto. Algunas gotas habituales, sobre todo con antibióticos del grupo de los aminoglucósidos, pueden dañar el oído interno si pasan por el agujero. Por eso no se echa nada por cuenta propia ni con una receta antigua.
¿Cuánto tarda en cerrar?
Lo habitual es un mes y medio o dos. Si en ese plazo no cierra o la supuración reaparece, conviene adelantar la revisión en lugar de esperar.
¿Puedo mojarme el oído, nadar o volar?
Mantenga el oído seco y no nade ni bucee hasta que el médico lo autorice. Volar, en cambio, suele llevarse bien, porque el propio agujero iguala la presión; solo después de una cirugía del tímpano hay que esperar el visto bueno del cirujano.
Fuentes
Médicos online para Tímpano perforado
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