Tifus (tifus exantemático)
El tifus no es una sola enfermedad, sino un grupo de infecciones causadas por las rickettsias, unas bacterias muy pequeñas que viven dentro de las células.
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Medicamentos comúnmente prescritos para Tifus (tifus exantemático)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: CAPSULA, 100 MGPrincipio activo: DoxiciclinaFabricante: Hospira Invicta S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: CAPSULA, 100 mgPrincipio activo: DoxiciclinaFabricante: Industrial Farmaceutica Cantabria S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: CAPSULA LIBERACION MODIFICADA, 40 mgPrincipio activo: DoxiciclinaFabricante: Laboratorios Galderma S.A.Requiere receta
El tifus no es una sola enfermedad, sino un grupo de infecciones causadas por las rickettsias, unas bacterias muy pequeñas que viven dentro de las células. No llegan a la persona con el agua ni con la comida, sino a través de una picadura: piojo, pulga, garrapata o larva de trombicúlido. Todo empieza de golpe —fiebre alta y un dolor de cabeza brutal— y a los pocos días aparece una erupción. La enfermedad puede ser grave, pero responde bien al antibiótico si se empieza a tiempo; toda la cuestión está en que el médico la sospeche a tiempo.
Una bifurcación de entrada, para que no lea la página equivocada. Si no hubo picaduras y todo comenzó tras un viaje con agua y comida dudosas, con una fiebre que fue subiendo día tras día, lo más probable es que se trate de fiebre tifoidea: otra infección, causada por una salmonela y transmitida por el agua y los alimentos sucios. Los nombres se parecen por razones históricas, pero las dos enfermedades no tienen nada en común.
Qué se llama tifus
Las variedades se diferencian por el transmisor y por el lugar donde se contraen, pero se comportan de forma parecida y se tratan igual.
- Tifus epidémico, el más grave. Lo transmite el piojo del cuerpo, el que vive en las costuras de la ropa y no en el pelo. Aparece donde la gente vive hacinada y no puede lavarse ni lavar la ropa con regularidad: campos de refugiados, centros penitenciarios, guerras y catástrofes, personas sin hogar. Un detalle importante: no contagia la picadura en sí, sino las heces del piojo, que la persona se frota dentro de la herida al rascarse.
- Tifus murino o endémico, transmitido por las pulgas de ratas y gatos. Se da en climas cálidos y en ciudades portuarias, también en las costas del Mediterráneo. Suele cursar de forma más leve.
- Tifus de los matorrales, transmitido por larvas de trombicúlidos, unos ácaros diminutos que se enganchan entre la hierba alta y la maleza. Es propio de la región de Asia y el Pacífico.
- Fiebres exantemáticas por garrapata, parientes cercanas transmitidas por garrapatas. Para nuestro lector la más relevante es la fiebre botonosa mediterránea, presente en España, Italia, Portugal y el sur de Francia, normalmente en verano y a menudo tras el contacto con un perro que llevaba una garrapata.
Desde la picadura hasta los primeros signos pasan por lo general de unos días a dos semanas.
Quién y dónde corre riesgo
- viajes a África, al sur y sudeste de Asia y a América Central y del Sur, sobre todo al medio rural y con noches en alojamientos sencillos;
- paseos por hierba alta, matorral y pastos, trabajo en el campo, caza, senderismo;
- contacto con perros y gatos que puedan llevar garrapatas y pulgas;
- vivir o trabajar donde hay muchos roedores;
- hacinamiento e imposibilidad de lavarse y cambiarse de ropa con regularidad: residencias, albergues, campamentos, zonas de desastre;
- presencia de piojos en el entorno: si aparecen piojos del cuerpo en una persona, el riesgo alcanza a todos los que conviven con ella.
En los países acomodados el tifus epidémico es hoy una rareza, pero no ha desaparecido: vuelve cada vez que se derrumba la vida cotidiana normal.
Qué aspecto tiene
El comienzo suele ser repentino, cuestión de horas.
- Fiebre alta, de 39–40 °C, con escalofríos y mantenida.
- Dolor de cabeza muy intenso: es la queja más característica, se describe como insoportable y no cede con los analgésicos habituales.
- Dolores musculares y articulares, debilidad marcada, náuseas, a veces vómitos, molestia con la luz, tos seca.
- Erupción. Aparece al tercer o quinto día de enfermedad, suele empezar en el tronco y extenderse hacia brazos y piernas. Al principio son manchitas rosadas que palidecen al presionarlas; después pueden oscurecerse y dejar de palidecer. En la piel morena y oscura cuesta más verla, así que se busca con buena luz, también en el abdomen y en los costados del tórax.
- La escara en el punto de la picadura: una costra oscura, casi negra, del tamaño de una moneda, con un halo rojo alrededor. No duele ni pica, y por eso casi nadie se la encuentra solo. Para el médico, en cambio, es una pista potentísima que acelera enormemente el diagnóstico.
Por eso conviene revisarse y enseñar al médico lo que se encuentre. La escara se esconde donde nadie mira: en el pelo y detrás de las orejas, en las axilas, en las ingles, bajo el pecho, en el pliegue de la nalga, detrás de la rodilla, entre los dedos de los pies, bajo la goma de la ropa interior. Y diga sin falta dónde ha estado en las dos últimas semanas, si hubo picaduras, si caminó entre hierba y si tiene perro o gato en casa. Sin esa frase el diagnóstico llega casi siempre más tarde de lo que debería.
Cuándo hace falta atención urgente
El curso grave se instala deprisa, en pocos días, y casi siempre allí donde el tratamiento se ha retrasado. Llame a una ambulancia (en Europa, el número único 112) si con la fiebre aparecen:
- una erupción que no palidece al presionarla: si apoya un vaso transparente encima y las manchas siguen viéndose, es señal de daño en los vasos;
- confusión, delirio, comportamiento extraño, convulsiones, somnolencia intensa;
- falta de aire brusca, labios azulados;
- caída de la tensión: piel fría y húmeda, pulso rápido y débil, oscurecimiento de la vista al intentar levantarse;
- rigidez marcada del cuello e intolerancia a la luz;
- apenas orina durante muchas horas seguidas;
- oscurecimiento o ennegrecimiento de la piel en los dedos, las puntas de las orejas o la nariz.
No espere a la mañana siguiente ni intente «bajar la fiebre y ver qué pasa». En los demás casos, cuando tras una picadura o un viaje aparece fiebre con dolor de cabeza intenso, hay que acudir al médico ese mismo día.
Por qué el tratamiento se inicia sin esperar los análisis
Esta es la particularidad más importante de la enfermedad y conviene entenderla de antemano. Los análisis para rickettsiosis casi siempre llegan tarde: los anticuerpos en sangre aparecen solo al cabo de una o dos semanas, y a menudo el diagnóstico se confirma con la segunda muestra, la de convalecencia, es decir cuando la persona ya se ha curado o no. Existen métodos más rápidos, pero no en todas partes ni siempre.
Por eso el antibiótico se indica por el cuadro clínico: la suma de fiebre, dolor de cabeza intenso, erupción y unas circunstancias compatibles —picadura, viaje, piojos— basta para empezar el tratamiento hoy mismo. Cada día de demora empeora el pronóstico de forma apreciable, mientras que un inicio precoz convierte una enfermedad peligrosa en algo que se resuelve en una semana.
Se trata con fármacos del grupo de las tetraciclinas, y la elección es la misma en adultos y en niños. Lo que conviene saber del tratamiento:
- la mejoría es rápida: la fiebre suele bajar en uno o dos días. Si a las 48 o 72 horas nada cambia, se replantea el diagnóstico;
- la pauta se termina entera, aunque uno ya se encuentre bien;
- los antibióticos habituales que se recetan para una amigdalitis o una bronquitis no sirven aquí: las rickettsias no responden a ellos;
- no se puede elegir el fármaco por cuenta propia, tanto porque hace falta una clase concreta como porque un cuadro parecido puede ser una malaria o una infección meningocócica, y el tratamiento es entonces muy distinto;
- los casos graves se tratan en el hospital.
Cómo protegerse
No existe vacuna contra el tifus, así que la protección consiste en evitar las picaduras y en la higiene corriente.
- aplíquese en la piel un repelente con DEET o icaridina y renuévelo según las instrucciones;
- en hierba y matorral, camisa de manga larga y pantalón, con las perneras por dentro de los calcetines, y ropa clara, donde la garrapata se ve;
- la ropa y el equipo de excursión pueden tratarse con un producto a base de permetrina; sobre la piel no se aplica;
- no se siente ni se tumbe directamente sobre la hierba;
- después de cada salida al campo, revísese todo el cuerpo: cabeza y nacimiento del pelo, detrás de las orejas, cuello, axilas, ingles, abdomen bajo la goma, detrás de las rodillas, entre los dedos de los pies. A los niños los revisa un adulto. Ducharse ese mismo día ayuda a arrastrar las que aún no se han fijado;
- si encuentra una garrapata, retírela enseguida con unas pinzas, agarrándola lo más cerca posible de la piel y tirando recto hacia arriba, sin girarla ni untarla con nada;
- trate a perros y gatos contra pulgas y garrapatas y no los deje dormir en la cama después de correr por la hierba;
- controle los roedores dentro y alrededor de la casa.
Cuando hay piojos, lo importante no es el cuerpo sino la ropa: el piojo del cuerpo vive en las costuras de las prendas y de la ropa de cama, no sobre la persona. Todo lo lavable se lava con agua caliente y se seca a temperatura alta o se plancha prestando atención a las costuras; lo que no puede lavarse se guarda en una bolsa bien cerrada durante varias semanas. Hay que lavarse y cambiarse de ropa lo más a menudo posible, tratar a todos los convivientes y no aplastar los piojos sobre la piel ni rascarse las picaduras hasta abrirlas: así es precisamente como se produce el contagio.
La recuperación y lo que puede venir después
Con un tratamiento iniciado a tiempo, la mayoría se recupera del todo y sin secuelas. Tras una forma grave, la debilidad, el dolor de cabeza y la dificultad para concentrarse pueden durar algunas semanas más: es esperable y se va pasando.
Hay una particularidad que pocos conocen. Después de un tifus epidémico, el microorganismo puede quedarse en silencio en el cuerpo durante años y un día dar un rebrote de la enfermedad, por lo general en forma más leve, coincidiendo con un estrés fuerte, una enfermedad grave o la edad avanzada. En sí mismo no es peligroso, pero esa persona vuelve a ser contagiosa para los piojos, de modo que allí donde los haya puede iniciarse un nuevo brote. Por eso, si alguna vez ha pasado un tifus, dígaselo al médico ante cualquier fiebre con erupción que no se explique, aunque hayan pasado décadas.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico repasa su situación al detalle: dónde ha estado, qué le picó, cuándo empezó la fiebre y cómo ha ido cambiando la erupción. Le ayuda a localizar y describir bien la escara, le dice qué parte de lo que ocurre exige atención presencial hoy y qué puede vigilarse, y le explica qué análisis tienen sentido y por qué no conviene esperar su resultado antes de tratar. Lee los resultados que ya tenga y revisa la pauta indicada y cómo tomarla. Antes de un viaje, le ayuda a preparar la protección frente a picaduras según el itinerario y la estación.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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