Sinusitis (infección de los senos paranasales)
La sinusitis es la inflamación de la mucosa que recubre los senos paranasales, las cavidades huecas que hay dentro de los huesos de la cara.
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Medicamentos comúnmente prescritos para Sinusitis (infección de los senos paranasales)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 750 mgPrincipio activo: AmoxicilinaFabricante: Laboratorios Normon S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 750 mgPrincipio activo: AmoxicilinaFabricante: Towa Pharmaceutical S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: PRODUCTO USO NASAL, 27,5 microgramos/pulverizaciónPrincipio activo: fluticasona furoatoFabricante: Cipla EuropeRequiere receta
La sinusitis es la inflamación de la mucosa que recubre los senos paranasales, las cavidades huecas que hay dentro de los huesos de la cara. Casi siempre empieza como un resfriado corriente que se ha «asentado» en los senos: la nariz se tapona, aparece una sensación de peso sobre los pómulos y el entrecejo, y la cabeza se carga al agacharse. Conviene saber una cosa desde el principio: la inmensa mayoría de las sinusitis las causan virus, se resuelven solas y los antibióticos no aceleran nada. Pero hay una lista breve de señales ante las que no se puede esperar ni un día, y tienen su propio apartado más abajo.
Qué son los senos y por qué se taponan
Los senos paranasales son cavidades llenas de aire dentro de los huesos del cráneo, comunicadas con el interior de la nariz. Los maxilares están bajo los pómulos, los frontales sobre las cejas, los etmoidales entre las órbitas de los ojos y el esfenoidal en lo profundo, casi en el centro de la cabeza. Cada uno está tapizado por la misma mucosa que la nariz y produce continuamente algo de moco; unos cilios diminutos lo empujan hacia la salida.
Esa salida es muy estrecha: un orificio de unos pocos milímetros. Con un resfriado o un brote alérgico la mucosa se hincha, el orificio se cierra y el moco deja de drenar. Lo demás se entiende solo: en una cavidad cerrada sube la presión, el moco estancado se espesa y la mucosa se inflama todavía más. Por eso el dolor aumenta al inclinarse hacia delante o al tumbarse, y por eso la nariz se tapona «primero de un lado y luego del otro» a lo largo del día.
De ahí sale el principio básico del tratamiento: lo que ayuda no es lo que mata microbios, sino lo que baja la hinchazón y devuelve el drenaje.
En los niños la cosa es distinta: los senos frontales no terminan de desarrollarse hasta la adolescencia, así que a un niño pequeño no le puede doler «encima de las cejas», y su sinusitis se manifiesta más bien con una tos húmeda que no termina y con respiración por la boca.
Qué se nota
El cuadro habitual reúne varias cosas a la vez:
- nariz taponada de forma persistente, que no se despeja al sonarse;
- mocos espesos, transparentes, blancos, amarillos o verdes, que a veces bajan por la parte de atrás de la garganta;
- presión, peso o dolor en los pómulos, el entrecejo o la frente, y a veces en el fondo de la cabeza; peor al agacharse y al levantarse por la mañana;
- pérdida de olfato y, con él, del gusto: la comida deja de saber a nada;
- tos que empeora por la noche y de madrugada, por el moco que resbala hacia la garganta;
- dolor en las muelas de arriba de un lado: sus raíces llegan casi hasta el seno maxilar;
- oídos taponados o que chasquean, y voz cambiada, con timbre nasal;
- mal aliento, fiebre y sensación de estar hecho polvo.
En los niños pequeños lo que más llama la atención es la conducta: están irritables, duermen mal, comen menos, respiran por la boca y arrastran la tos durante semanas. Conviene retener un detalle: el dolor y la obstrucción estrictamente de un solo lado no son lo más corriente, y merece la pena mencionárselo al médico.
Por qué los antibióticos casi nunca hacen falta
La sinusitis la provocan, en la inmensa mayoría de los casos, los mismos virus que el resfriado. Los antibióticos no actúan sobre los virus, de modo que no acortan la enfermedad, no quitan el dolor y no evitan las complicaciones. Incluso cuando las bacterias sí se han sumado, buena parte de los casos se resuelve sin ellos: el cuerpo lo saca adelante, sólo que algo más despacio de lo que uno querría.
El precio del «por si acaso» es real: diarrea, náuseas, erupciones, candidiasis y, a escala de una familia o de una ciudad, bacterias que dejan de responder al tratamiento justo cuando de verdad se necesita.
Y un apunte sobre el color del moco, porque es el malentendido más resistente de todos. Que los mocos sean verdes o amarillos no significa que hagan falta antibióticos. El color lo da una enzima de los glóbulos blancos que han acudido a combatir la inflamación, y aparece igualmente en un resfriado vírico corriente, normalmente hacia el tercer o cuarto día. El aspecto purulento, por sí solo, no distingue un virus de una bacteria. El médico decide por cómo avanza la enfermedad en el tiempo, no por el color del pañuelo.
Cuándo deja de parecer un resfriado
La referencia no es el color ni el espesor, sino la duración y la forma de la curva. Se piensa en una sinusitis bacteriana cuando se cumple una de estas tres cosas:
- no hay mejoría pasados diez días: los síntomas se mantienen iguales o van a peor sin un solo respiro;
- mejoró y después empeoró de golpe: la persona ya iba remontando y de pronto vuelve la fiebre, vuelve el dolor de cara y los mocos aumentan; de las tres, ésta es la más reveladora;
- desde el principio va fuerte: fiebre alta junto con secreción purulenta y dolor facial marcado durante tres o cuatro días seguidos.
Sin esperar a esos plazos, conviene consultar si tiene diabetes, si toma medicación que baja las defensas, si está en quimioterapia, si las sinusitis se repiten varias veces al año o si los síntomas están sólo en un lado. Si al final se receta un antibiótico, se toma el ciclo completo: una infección bacteriana de los senos mal terminada vuelve con más facilidad de la que se va.
Lo que de verdad ayuda en casa
Los lavados con suero salino. Es lo más útil que se puede hacer en casa: arrastran el moco espeso, hidratan la mucosa y despejan la respiración. Sirven las soluciones y los esprays de farmacia o una solución preparada por uno mismo, pero con agua hervida y enfriada o destilada, nunca directamente del grifo. El frasco, la pera o la jarrita se lavan y se secan después de cada uso. Se puede lavar varias veces al día y no crea dependencia.
El espray nasal con corticoide. Actúa precisamente sobre la hinchazón de la mucosa, es decir, sobre la causa de la obstrucción. No hace efecto de inmediato: va ganando fuerza a lo largo de varios días, así que hay que usarlo con regularidad y no sólo cuando aprieta. El chorro se dirige un poco hacia fuera, hacia la pared externa de la nariz, y no hacia el tabique; así hay menos sequedad y menos restos de sangre en el pañuelo.
Los analgésicos. El paracetamol o el ibuprofeno alivian el dolor facial y bajan la fiebre. A los niños y adolescentes no se les da aspirina.
Humedad y calor. Una ducha caliente, respirar vapor, un humidificador en el dormitorio, beber en abundancia y dormir con la cabecera algo elevada. No curan, pero hacen las tardes y las noches bastante más llevaderas. Mientras dure el cuadro, mejor mantenerse lejos del tabaco y de los ambientes cargados de humo.
Con qué se empeora fácilmente
Los descongestionantes nasales (xilometazolina, oximetazolina y similares) despejan la nariz en cuestión de minutos, es cierto, pero no deben usarse más de unos pocos días seguidos. La mucosa se acostumbra y, al dejarlos, la obstrucción vuelve más fuerte que antes; la persona se echa el espray cada vez más a menudo y respira cada vez peor. Salir de ese círculo lleva después semanas y casi siempre requiere ayuda médica. Si se ha dado cuenta de que sin el espray no respira en absoluto, ése es el motivo para consultar, no para subir la dosis.
Los antihistamínicos sólo tienen sentido en quien tiene la sinusitis ligada a una alergia. En una sinusitis vírica corriente lo único que hacen es espesar el moco y dificultar su salida.
Intentar «calentar» los senos con una bolsa de sal o una lámpara en plena inflamación no alivia y, si hay pus, es desaconsejable. El vapor húmedo templado es otra cosa y no supone ningún riesgo.
Señales que exigen atención el mismo día
Los senos están separados de la órbita del ojo y de la cavidad craneal por láminas de hueso finísimas, en algunos puntos no más gruesas que un papel. Muy rara vez la infección cruza esa frontera, y entonces el tiempo se cuenta en horas. Hay que acudir al hospital de inmediato, ese mismo día, si aparecen:
- hinchazón, enrojecimiento o dolor alrededor del ojo, en los párpados o en el entrecejo;
- el ojo salido hacia fuera, o movimientos oculares limitados o dolorosos;
- visión doble o pérdida de visión, colores que se ven apagados;
- dolor de cabeza muy intenso que no cede con analgésicos, sobre todo junto con fiebre alta;
- confusión, somnolencia inusual o convulsiones;
- rigidez de nuca, imposibilidad de tocar el pecho con la barbilla, molestia con la luz, vómitos que no paran;
- una hinchazón blanda en la frente, por encima de las cejas.
Detrás de estas señales están la infección del tejido de la órbita, la trombosis de las venas del interior del cráneo, la meningitis, el absceso cerebral y la destrucción del hueso frontal. Tratadas a tiempo suelen terminar bien; dejadas pasar, no. Son raras, pero son justamente lo que no se puede pasar por alto, y son también lo que más a menudo falta en las páginas sobre sinusitis.
Ante confusión, convulsiones o rigidez de nuca se llama a una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania el número único es el 112). Con el resto de las señales de la lista no hay que llamar y esperar, sino presentarse ese mismo día en urgencias.
Hay además una situación poco frecuente y aparte: en alguien con diabetes mal controlada o con las defensas muy debilitadas, un dolor facial de un solo lado que crece deprisa con adormecimiento de la mejilla, y más aún unas costras negras dentro de la nariz o una mancha oscura en el paladar, obliga a ingresar de urgencia. Así se manifiesta una infección por hongos agresiva de los senos.
Cuando la congestión dura meses
Cuando los síntomas se prolongan más de doce semanas se habla de sinusitis crónica, y la lógica cambia por completo: ya no se busca un microbio, sino un obstáculo al drenaje. Lo más frecuente son los pólipos nasales, la rinitis alérgica, un tabique desviado o el asma; con menos frecuencia, la raíz inflamada de una muela superior, que da un cuadro de un solo lado con olor pútrido.
De esto se ocupa el otorrinolaringólogo. Explora el interior de la nariz con un endoscopio, una cámara fina montada en una guía flexible, y si hace falta pide una tomografía computarizada. La radiografía simple de senos apenas aporta nada en un proceso crónico, y se procura no perder tiempo con ella.
El tratamiento aquí es largo y se apoya en el corticoide nasal, en los lavados regulares y en controlar la alergia o el asma si las hay. Cuando eso no basta se plantea la cirugía endoscópica: por dentro de la nariz, sin cortes en la cara, se ensanchan los orificios naturales de los senos y se retiran los pólipos y el tejido que estorba. La operación mejora el drenaje, pero no anula los cuidados posteriores: los lavados y el espray suelen mantenerse, porque si no todo regresa.
Merece la pena recordar aparte los síntomas obstinadamente unilaterales: obstrucción y dolor sólo a la izquierda o sólo a la derecha, sobre todo con secreción sanguinolenta, adormecimiento de la mejilla, dientes que se aflojan o cambios en la visión. Ese cuadro debe verlo un otorrinolaringólogo sin falta: raramente, pero detrás puede haber un tumor o una afectación del seno por hongos.
Consulta en línea
En la sinusitis la decisión se toma por cómo evoluciona el cuadro y no por una prueba, así que hablar con un médico resuelve aquí casi todo.
En línea se puede repasar por qué día va y si su curva encaja en la de una sinusitis vírica corriente; valorar si hace falta un antibiótico o es más sensato esperar; elegir el espray y explicar la técnica del lavado, de la que depende buena parte del resultado; averiguar por qué se repiten las sinusitis y trazar qué conviene comprobar después; y ayudarle a dejar los descongestionantes si lleva demasiado tiempo con ellos.
Para la consulta viene bien tener contado desde qué día empezó todo, si hubo mejoría seguida de empeoramiento, qué fiebre llegó a tener, si los síntomas son de un lado o de los dos, y qué ha tomado ya y durante cuánto tiempo.
La exploración con endoscopio, las imágenes y los cultivos se hacen en persona: eso una consulta en línea no lo sustituye. Y ante hinchazón alrededor del ojo, visión doble, pérdida de visión, dolor de cabeza intenso con fiebre o confusión, no pierda tiempo pidiendo cita: ahí hace falta un hospital, y hace falta hoy.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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