Rinitis alérgica
La rinitis alérgica es una inflamación de la mucosa nasal que no desencadena una infección, sino una sustancia que se respira: polen, ácaros del polvo…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Rinitis alérgica
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 10 mg loratadinaPrincipio activo: LoratadinaFabricante: Industria Quimica Y Farmaceutica Vir S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: PRODUCTO USO NASAL, 27,5 MICROGRAMOS/PULVERIZACIÓNPrincipio activo: fluticasona furoatoFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: PRODUCTO USO NASAL, 50 microgramosPrincipio activo: mometasoneFabricante: Aristo Pharma GmbhRequiere receta
La rinitis alérgica es una inflamación de la mucosa nasal que no desencadena una infección, sino una sustancia que se respira: polen, ácaros del polvo, proteínas de animales, esporas de moho. El sistema inmunitario toma esa partícula inofensiva por una amenaza y la nariz responde con hinchazón, picor y secreción acuosa. La cosa no suele quedarse ahí: el mismo mecanismo afecta a los ojos y, en parte de las personas, a los bronquios. No se contagia, pero arruina durante años el sueño y el rendimiento, y en los niños, los estudios.
En qué se diferencia de un resfriado
- El picor. Pica la nariz, el paladar y los oídos, y los ojos se enrojecen y lagrimean. En un resfriado eso apenas ocurre.
- La rapidez. El ataque de estornudos empieza a los pocos minutos de entrar en un cuarto polvoriento o de acariciar a un gato. El resfriado tarda un día en instalarse.
- La fiebre. La alergia no la produce. Si aparece fiebre y dolor generalizado, la causa es otra.
- La secreción. Transparente y líquida. Si es espesa y verdosa y duelen los pómulos y la frente, ya se trata de una infección.
- La repetición. Los síntomas vuelven cada año el mismo mes o cada mañana en el dormitorio. Ese ritmo es lo que suele delatar la alergia.
A qué reacciona la nariz
Alérgenos estacionales. Polen de árboles a finales del invierno y en primavera, de gramíneas a principios del verano, de malezas hacia el otoño. Cada grupo tiene su tramo del calendario y se repite año tras año. Empeora con tiempo seco y ventoso, y alivia tras la lluvia.
Perennes. El ácaro del polvo vive en colchones, almohadas, tapicerías y alfombras; la reacción es más intensa justo al despertar. En los animales la culpa no es tanto del pelo como de las proteínas de la saliva y la caspa, que siguen en la casa durante meses después de que la mascota ya no esté. El moho prefiere baños, sótanos y aparatos de aire acondicionado.
Laborales. Harina en panaderos, serrín en carpinteros, látex en sanitarios: esta rinitis se calma en vacaciones y vuelve en el primer turno.
El riesgo es mayor si los padres o los hermanos tienen asma, eccema o polinosis. La atopia suele avanzar en cadena: eccema en la infancia, después rinitis y, en algunos, asma más adelante.
Por qué no conviene aguantarlo durante años
- La nariz tapada rompe el sueño: se respira por la boca, se ronca, uno se levanta agotado y rinde peor durante el día.
- Se altera el drenaje de los senos paranasales, de ahí las sinusitis largas.
- En los niños se hincha la trompa auditiva, se acumula líquido en el oído medio y la audición baja temporalmente, lo que golpea de lleno al lenguaje y a la escuela.
- Respirar siempre por la boca acaba modificando la mordida y la forma de la cara del niño.
- Si hay asma, una rinitis sin controlar la agrava: las vías respiratorias altas y bajas reaccionan juntas.
- La obstrucción persistente embota el olfato y, con él, el sabor de la comida.
Qué retirar del entorno
- En temporada, cierre las ventanas en las horas de más polen, a primera hora de la mañana y al atardecer, y ventile después de que llueva.
- Al volver de la calle, lávese la cara, haga un lavado nasal y cámbiese de ropa; lávese el pelo por la noche para no llevar polen a la cama.
- No tienda la ropa al aire libre mientras florezca aquello que le afecta; unas gafas de patillas anchas reducen bastante el escozor ocular.
- Contra los ácaros: fundas protectoras para colchón y almohadas, lavado de la ropa de cama a 60 °C, menos alfombras y peluches en el dormitorio y aspirador con filtro de alta eficacia.
- No deje entrar a los animales en el dormitorio ni en la cama y lave a menudo su cojín.
- Elimine la humedad y revise los filtros del aire acondicionado: así el moho se queda sin condiciones para crecer.
El lavado con suero salino arrastra las partículas y facilita la respiración. Use sobres de farmacia o agua hervida y enfriada, nunca agua del grifo; limpie y seque el dispositivo cada vez.
Con qué se trata
El tratamiento lo indica el médico, pero conviene entender su lógica: explica por qué un producto «no funciona» y por qué otro no puede usarse mucho tiempo.
Los corticoides nasales en aerosol son la base del tratamiento cuando los síntomas son marcados. Actúan de forma local, van acumulando efecto durante varios días y lo despliegan del todo en dos o tres semanas, así que juzgarlos a los dos días no tiene sentido. Se usan en pauta continua y a diario, no a demanda. Dirija la boquilla hacia la pared externa y no hacia el tabique.
Los antihistamínicos en comprimidos alivian bien el picor, los estornudos y el goteo, y actúan menos sobre la obstrucción. Los de este grupo dan hoy menos sueño que los antiguos, pero los primeros días es mejor no conducir. Cuando los ojos sufren más que la nariz, se añaden colirios con la misma acción.
Los aerosoles vasoconstrictores desatascan la nariz en minutos y por eso resultan muy tentadores. Pueden usarse unos pocos días seguidos, no más: la mucosa se acostumbra y se hincha ya sin alergia alguna, y luego cuesta mucho dejarlos. No sirven para los niños pequeños.
La inmunoterapia con alérgenos no trabaja sobre los síntomas, sino sobre la propia reacción: el alérgeno se administra en dosis pequeñas bajo la lengua o bajo la piel, la pauta dura varios años y la dirige un alergólogo. Tiene sentido cuando el alérgeno está bien identificado y los tratamientos habituales no bastan.
El embarazo y la lactancia cambian las opciones: parte de los fármacos no se emplean entonces, y hay que elegirlos con el médico y no repetir la receta anterior.
Cuándo la nariz que gotea no es alergia
La rinitis alérgica siempre afecta a los dos lados y nunca cursa con sangre. Todo lo que se sale de esa regla merece un análisis aparte, aunque usted tenga alergia de verdad.
- Una sola fosa obstruida de forma persistente o secreción de un solo lado. En adultos detrás hay pólipos, un tabique desviado y, con menos frecuencia, un tumor. En un niño, la secreción unilateral maloliente casi siempre significa un cuerpo extraño.
- Sangre en la secreción sin traumatismo, sobre todo si se repite y se acompaña de oído tapado, pérdida de audición o un ganglio crecido en el cuello.
- Un líquido transparente que gotea de una sola fosa y aumenta al inclinarse hacia delante, después de un golpe en la cabeza o de una cirugía nasal. Puede ser una fuga de líquido cefalorraquídeo, y eso es urgente.
- Costras, hemorragias repetidas y destrucción de tejido nasal junto con pérdida de peso, dolor articular y alteraciones en el análisis de orina. Así empieza a veces una vasculitis sistémica.
- El olfato ha desaparecido y no vuelve, y la nariz está tapada de forma constante haga el tiempo que haga: es típico de los pólipos.
- Pólipos, asma y crisis de ahogo tras un analgésico del grupo de los antiinflamatorios no esteroideos: esa combinación significa que esos fármacos están contraindicados para usted, y hay que advertirlo a cualquier médico de antemano.
Llame a una ambulancia (en Europa, al 112) si aparecen falta de aire, sibilancias, hinchazón de labios, lengua o párpados o una erupción por el cuerpo: son señales de una reacción alérgica grave. También exige valoración inmediata la hinchazón alrededor del ojo con fiebre alta si hay secreción nasal purulenta.
Consulta en línea
Esta enfermedad se presta bien a la consulta a distancia: aquí el relato importa más que la exploración. En la cita construirán el calendario de las crisis, acotarán los alérgenos probables, repasarán qué ha tomado usted y por qué no le sirvió, y verán cómo usar el aerosol y cuánto hay que esperar el efecto. El médico le dirá si conviene acudir a un alergólogo y, si aparecen síntomas de un solo lado o sangre, le derivará a un otorrinolaringólogo presencial.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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