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Medicamentos comúnmente prescritos para Recuento bajo de glóbulos blancos
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: INYECTABLE, 60 MU/ml de filgrastimPrincipio activo: FilgrastimFabricante: Teva GmbhRequiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, 30 MILLONES UIPrincipio activo: FilgrastimFabricante: Ratiopharm GmbhRequiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, 48 MU/0,5 mlPrincipio activo: FilgrastimFabricante: Accord Healthcare S.L.U.Requiere receta
Los glóbulos blancos son las células de la sangre que reconocen y destruyen a los microbios. Cuando escasean, las infecciones se cogen con más facilidad, evolucionan peor y además se disimulan: el pus, el enrojecimiento y la hinchazón habituales pueden faltar sencillamente porque no queda quién los produzca. Una cifra baja en el análisis no es en sí misma una enfermedad, sino un hallazgo detrás del cual hay que buscar una causa. Y las causas van desde una particularidad inofensiva del organismo hasta una situación que exige tratamiento ese mismo día.
Qué cifra se considera baja
En el hemograma no solo importa el total de glóbulos blancos, sino también sus tipos. En la práctica manda uno: los neutrófilos, que son los primeros en salir al paso de bacterias y hongos. Su escasez se llama neutropenia, y el riesgo de infección depende casi por completo de ella y no del recuento total.
- Neutrófilos por debajo de 1,5×10⁹/L: neutropenia leve. La mayoría de las personas con estas cifras no enferman más que las demás.
- Entre 0,5 y 1,0×10⁹/L: moderada, con infecciones claramente más frecuentes.
- Por debajo de 0,5×10⁹/L: grave. Aquí cualquier fiebre se considera peligrosa mientras no se demuestre lo contrario. El extremo, cuando los neutrófilos prácticamente desaparecen, se llama agranulocitosis.
Cuenta también la rapidez del cambio. Un descenso moderado que se mantiene durante años sin infecciones se sigue con controles. Una caída brusca en pocas semanas, sobre todo junto con anemia o plaquetas bajas, se estudia con urgencia: así se manifiestan las enfermedades de la médula ósea.
Cuando el recuento bajo no es enfermedad
Antes de empezar un estudio conviene descartar tres situaciones frecuentes.
Una particularidad heredada. Muchas personas de origen africano y de Oriente Medio tienen de forma permanente menos neutrófilos de lo habitual, en torno a 0,8–1,5×10⁹/L. No es una enfermedad: las células pasan más tiempo en los tejidos que circulando, y la vulnerabilidad a las infecciones no aumenta. Estas personas acumulan años de pruebas innecesarias y a veces se quedan sin un tratamiento que necesitan por culpa de un «análisis malo». La pista está en cifras igual de bajas en análisis antiguos y en la ausencia total de infecciones.
Después de una infección vírica. La gripe, la covid, la mononucleosis infecciosa, la infección por parvovirus y los catarros corrientes bajan los glóbulos blancos durante una a tres semanas. Si la persona se encuentra bien, basta con repetir el análisis al cabo de un mes: casi siempre la cifra vuelve sola.
El propio análisis. El recuento oscila a lo largo del día y cambia con el estrés, el embarazo o el tabaco, y a veces los grumos de células en el tubo lo infravaloran. Un único resultado «malo» sin síntomas es motivo para repetir la extracción, no para asustarse.
Por qué bajan los glóbulos blancos
- Tratamiento del cáncer. La quimioterapia y la radioterapia frenan la médula ósea de forma previsible; el punto más bajo suele caer en la segunda semana tras el ciclo.
- Medicamentos. La causa más frecuente fuera de la oncología y la más fácil de corregir. Los habituales son los antitiroideos (tiamazol, carbimazol, propiltiouracilo), la clozapina y algunos otros antipsicóticos, la sulfasalazina, el metotrexato, varios antiepilépticos, el analgésico metamizol y determinados antibióticos.
- Infecciones. VIH, hepatitis víricas, tuberculosis, brucelosis. En una sepsis grave los glóbulos blancos no suben, sino que bajan: es un signo malo, no bueno.
- Carencias. Déficit de vitamina B12, de ácido fólico y de cobre; también la desnutrición importante y el alcoholismo.
- Enfermedades autoinmunes: lupus, artritis reumatoide, síndrome de Sjögren. A veces el descenso de leucocitos es el primer signo, anterior a las articulaciones y a las lesiones de la piel.
- Enfermedades de la médula ósea: leucemias, síndrome mielodisplásico, anemia aplásica, metástasis óseas. Suele afectarse más de una serie sanguínea a la vez.
- Bazo aumentado en las enfermedades del hígado: retiene y destruye células sanguíneas.
Aparte queda la neutropenia congénita, rara, que se manifiesta en los primeros años de vida con infecciones graves repetidas y obliga a un seguimiento hematológico de por vida.
Cómo se manifiesta
Lo más habitual es que no se note nada y la neutropenia aparezca en un análisis pedido por otro motivo. Cuando hay manifestaciones, son infecciones que se comportan fuera de lo normal:
- catarros, anginas y bronquitis que se encadenan y duran más de lo esperable;
- aftas en la boca y en la lengua, encías inflamadas y sangrantes, dolor de garganta sin lesión visible;
- forúnculos, heridas que se infectan, inflamación alrededor de las uñas;
- tos persistente, neumonías repetidas;
- fiebre sin foco claro, escalofríos, sudores nocturnos.
El cansancio por sí solo no suele explicarse por los leucocitos: si aparece, se busca anemia o la enfermedad de base.
Fiebre con neutropenia: no esperar
Esto es lo esencial para quien tiene los glóbulos blancos bajos. Una temperatura de 38 °C o más durante la quimioterapia, o en las dos semanas siguientes, es una urgencia. Con pocos neutrófilos una infección se despliega en horas, y los antibióticos deben empezar cuanto antes, habitualmente dentro de la primera hora. No se espera a la mañana siguiente, ni a una cita, ni a repetir la medición, y conviene no bajar la fiebre con antitérmicos antes de que le vean: enmascara el cuadro.
Contacte de inmediato con su servicio de oncología o llame a una ambulancia (en los países europeos, al número único 112) si con neutropenia aparecen:
- fiebre de 38 °C o más o, al contrario, temperatura por debajo de 36 °C con escalofríos y tiritona;
- respiración rápida, falta de aire, confusión o somnolencia inusual;
- pulso rápido y débil, piel fría y húmeda, aspecto moteado, caída brusca de la tensión;
- una erupción que no palidece al presionarla;
- orina escasa o ausente durante muchas horas;
- dolor abdominal intenso, vómitos incoercibles, imposibilidad de beber.
Son signos de sepsis. Diga a quien le atienda que tiene los glóbulos blancos bajos y la fecha de la última quimioterapia: de ello depende la rapidez con que se actúe.
Sin ambulancia, pero el mismo día, hay que ver a un médico si aparecen dolor de garganta, fiebre por debajo de 38 °C, tos o cualquier infección nueva, y también si enferma mientras toma tiamazol, clozapina u otro de los fármacos citados arriba.
Qué averigua y qué hace el médico
Se empieza repitiendo el hemograma con fórmula y mirando la extensión de sangre al microscopio, que muestra el aspecto de las propias células. Después, según el caso: vitamina B12 y ácido fólico, ferritina, función hepática y renal, serologías de VIH y hepatitis, marcadores de autoinmunidad, ecografía del bazo. Siempre se revisa la lista de medicamentos, porque ahí es donde con más frecuencia está la causa. Si también están bajas las otras series, si la cifra cae deprisa o si en la extensión se ven formas inmaduras, se indica un estudio de médula ósea.
Lo que se trata no es la cifra, sino su causa. Se retira o se sustituye el fármaco responsable, y los leucocitos suelen recuperarse en una a tres semanas. Se corrigen las carencias vitamínicas y se trata la enfermedad de base. Ante una infección se pautan antibióticos; en las neutropenias graves y prolongadas se usan fármacos que aceleran la maduración de los neutrófilos en la médula, y si el problema es medular el tratamiento lo dirige el hematólogo. Una neutropenia grave mantenida obliga a valorar profilaxis antimicrobiana y vacunación: las vacunas inactivadas se pueden y se deben poner, mientras que las vacunas vivas no se administran con la inmunidad deprimida.
Cómo tener menos infecciones
- Lávese las manos más a menudo de lo habitual: antes de comer, al volver a casa, después del baño y tras tocar animales.
- Cuide dientes y encías: cepillo suave, higiene diaria y revisión con el dentista antes de empezar la quimioterapia, no después.
- Cocine bien la carne, el pescado y los huevos, lave la fruta y la verdura, vigile las fechas de caducidad; durante una neutropenia grave conviene dejar de lado la carne cruda, la leche sin pasteurizar y los quesos elaborados con ella.
- Lave y cubra enseguida cualquier herida, y procure no hacerse cortes: mejor maquinilla eléctrica para afeitarse, y guantes para la jardinería y la limpieza.
- No retrase la consulta por «un simple catarro» y no empiece antibióticos por su cuenta.
- En la temporada de infecciones respiratorias, evite en lo posible el contacto con personas enfermas y los espacios cerrados y concurridos.
- Mientras la neutropenia sea grave, delegue o aplace la limpieza del arenero del gato, el cambio de pañales y los baños en aguas estancadas.
El sentido de todo esto es atravesar el periodo en que las defensas están bajas. No hay que deshacerse de los animales de compañía ni aislarse de la familia: bastan la higiene y el sentido común.
Consulta en línea
Un recuento bajo de glóbulos blancos se estudia muy bien a distancia, porque aquí pesan los análisis y la historia más que la exploración. El médico comparará el resultado nuevo con los antiguos, distinguirá un descenso mantenido de otro pasajero tras un virus, valorará si su cifra concreta debe preocupar y explicará si hace falta estudiar algo más. Revisará su medicación en busca de fármacos capaces de frenar la médula, dirá qué análisis tocan a continuación y cuándo repetir el hemograma, y aclarará qué vacunas puede ponerse ahora. En línea también se habla de lo cotidiano: alimentación, viajes, trabajo, deporte y cuidado de la boca durante la quimioterapia. Y le señalará aparte las señales ante las que no hay que escribir a la consulta, sino ir al hospital de inmediato.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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