Quiste ganglionar
El quiste ganglionar es una bolita blanda y móvil que aparece bajo la piel, casi siempre en la muñeca, en un dedo o en el empeine del pie.
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El quiste ganglionar es una bolita blanda y móvil que aparece bajo la piel, casi siempre en la muñeca, en un dedo o en el empeine del pie. Dentro no hay pus ni grasa, sino un líquido espeso y transparente parecido a la gelatina: el mismo lubricante que llena la articulación y las vainas de los tendones. No es un tumor y no se convierte en uno, y en la mano representa más de la mitad de todos los bultos. Casi siempre la historia termina bien: una parte de estos quistes desaparece sola en unos meses o en un año, y otra parte se queda igual durante años sin molestar. Vale la pena entenderlo por dos motivos. El primero: no todo bulto en la muñeca es un ganglión, y hay cosas que se le parecen mucho y piden algo muy distinto. El segundo: los remedios caseros para deshacerse de él son precisamente los que provocan las pocas complicaciones que llega a dar.
Qué aspecto tiene y dónde crece
- es un abultamiento redondo y liso, con la piel de encima de color normal y sin quedarse pegada a él;
- al tocarlo se nota elástico, como una pelota hinchada, y rueda un poco bajo los dedos;
- su tamaño va desde un guisante hasta varios centímetros, y además cambia: con el esfuerzo crece y con el descanso disminuye;
- a oscuras, con la linterna del móvil, se transilumina de forma llamativa, mientras que un tumor sólido no deja pasar la luz;
- se sitúa sobre todo en el dorso de la muñeca, y menos veces en la cara palmar cerca de la base del pulgar, en la base de un dedo o en su punta, junto a la uña;
- en el pie sale en el empeine y cerca del tobillo, donde molesta más por el roce del calzado que por sí mismo.
Por lo general no duele. El dolor sordo o de tirantez aparece tras el esfuerzo —trabajar con herramientas, muchas horas de teclado, flexiones— y se calma con el reposo. A veces se acompaña de hormigueo o de debilidad: eso indica que el quiste está pegado a un nervio y lo empuja. El quiste de la punta del dedo, junto a la uña, tiene una señal propia: aprieta la zona de crecimiento y la uña empieza a salir con un surco longitudinal.
De dónde sale
Las membranas de la articulación y de los tendones fabrican lubricante sin parar. Si en la pared aparece un punto débil, el líquido se escapa hacia fuera e hincha bajo la piel un saquito unido por un pedículo estrecho. Ese pedículo funciona como una válvula: el líquido entra con facilidad y apenas vuelve, así que el bulto unas veces se hincha y otras baja un poco, pero no desaparece deprisa por sí solo. El empujón lo da un esfuerzo repetitivo de la mano, un esguince o un golpe; muchas veces no se encuentra ninguna causa. El quiste junto a la uña es la excepción: casi siempre va de la mano del desgaste articular, y por eso alrededor se ven las articulaciones de los dedos engrosadas.
Qué se esconde bajo un bulto aparentemente inofensivo
Ésta es la cuestión central del tema. Hay bastantes cosas parecidas, y algunas piden un enfoque completamente distinto:
- lipoma: blando, pastoso, más grande y más profundo, no deja pasar la luz;
- tumor de células gigantes de la vaina tendinosa: duro, no rueda, crece despacio y sin pausa, y es el segundo bulto más frecuente de la mano;
- aneurisma de la arteria radial: en la cara palmar de la muñeca, y lo distingue algo decisivo, que late bajo el dedo; ese bulto no se debe pinchar bajo ningún concepto;
- tumor de un nervio: al golpearlo suavemente se dispara un calambre hacia los dedos;
- nódulo de gota: duro, blanquecino, con antecedentes de crisis de dolor articular;
- nódulo reumatoide: acompañado de rigidez matinal y afectación simétrica de las articulaciones;
- excrecencia ósea: dura como el hueso, inmóvil, formando cuerpo con él;
- inflamación de una vaina tendinosa: no es una bolita sino un cordón doloroso, y el dolor se dispara al separar el pulgar;
- infección: piel roja y caliente, dolor en reposo y por la noche, fiebre;
- sarcoma de partes blandas: rarísimo, pero es justo el que no se puede pasar por alto: masa dura e inmóvil, situada por debajo de la fascia muscular, que crece y nunca disminuye, de más de unos pocos centímetros.
El ganglión corriente es blando, móvil, se transilumina y cambia de tamaño. Todo lo que sea duro, inmóvil, pulsátil o de crecimiento constante necesita que lo vea un médico, no que se espere.
A quién le salen más
Aparecen a cualquier edad, pero sobre todo en adultos jóvenes, y en mujeres bastante más que en hombres. Los favorecen los movimientos repetitivos de la mano: teclado y ratón, herramientas que vibran, coser, las tijeras de peluquería, la gimnasia y los apoyos sobre las manos, tocar un instrumento. Los esguinces y golpes previos también suman. Los quistes junto a la falange de la uña son cosa de la edad madura y de las articulaciones desgastadas. En los niños también salen, y ahí hay una particularidad agradable: desaparecen solos con más frecuencia que en los adultos, por lo que no se acostumbra a intervenir con prisas.
Qué se puede hacer por cuenta propia
Si el bulto no duele ni estorba, lo más sensato es dejarlo tranquilo y vigilarlo: un ganglión por sí solo no impide trabajar, conducir, hacer deporte ni cargar peso. Cuando tras el esfuerzo aparece dolor sordo, ayudan cosas sencillas: identificar qué movimientos lo empeoran y hacer pausas; llevar una muñequera elástica durante el esfuerzo; tomar un analgésico del grupo de los antiinflamatorios no esteroideos o aplicar un producto tópico de la misma clase. En la farmacia le orientarán sobre qué muñequera elegir y qué puede tomar sin receta.
Hay dos cosas que no deben hacerse. No se pinche ni se exprima el quiste usted mismo: así se introduce una infección, y a través de un pinchazo junto a la uña puede meterse directamente en la articulación del dedo, que ya es un problema serio. Y olvide el viejo método de reventar el ganglión con el golpe de un libro pesado: el líquido se reparte por los tejidos, el bulto vuelve al cabo de unos meses y encima sufren huesos y ligamentos. El calor, las compresas y las pomadas que prometen «reabsorción» no hacen nada contra una cápsula firme.
Qué hace el médico y qué pruebas hacen falta
Normalmente basta con la exploración: el médico valora dónde se asienta el bulto, si es blando, si se desplaza, si se transilumina, si late, y comprueba cómo funcionan los dedos y cómo está la sensibilidad. Si el cuadro es típico, no hace falta ninguna prueba. La ecografía se pide cuando hay dudas: distingue el líquido del tejido sólido, enseña el pedículo y su conexión con la articulación y, de paso, ve el vaso si está al lado. La resonancia magnética se necesita pocas veces: en localizaciones profundas, ante la sospecha de compresión nerviosa o cuando la masa no se comporta como un quiste. La radiografía por sí sola no muestra el ganglión, pero responde a la pregunta sobre el estado de la articulación y las excrecencias óseas.
Qué se ofrece si molesta
No hay que tratar un ganglión sólo porque exista. Se plantea intervenir cuando duele, limita el movimiento, aprieta un nervio o deforma la uña.
- Vigilancia. La opción más habitual. Buena parte de los quistes desaparece sola, y en esa espera no hay nada de pasividad: no se arriesga nada.
- Punción. El médico vacía el contenido con una aguja y a veces después inyecta un antiinflamatorio. Es rápido, pero el pedículo sigue ahí y el quiste vuelve en aproximadamente la mitad de los casos. En la cara palmar de la muñeca, donde discurre la arteria, se recurre a ello con cautela.
- Cirugía. Se extirpa el quiste junto con el pedículo y un trozo de la cápsula articular, que es la única forma de bajar la probabilidad de que vuelva; se hace por una pequeña incisión o por vía artroscópica. También hay recidivas después de operar, aunque menos; a cambio quedan una cicatriz, unas semanas de limitación y un pequeño riesgo de rozar el nervio o el vaso vecinos. Se decide cuando la molestia del quiste pesa más que todo lo anterior.
Capítulo aparte es el quiste junto a la uña. Si la piel de encima se ha adelgazado y rezuma líquido, no conviene esperar: es una vía abierta hacia la articulación para las bacterias, y esos quistes suelen extirparse retirando a la vez las excrecencias óseas que los alimentan.
Cuándo no se puede aplazar la visita
Vea a un médico el mismo día si:
- la piel sobre el bulto se ha puesto roja y caliente, sale pus o hay fiebre;
- el bulto se ha vuelto muy doloroso, duele en reposo y no deja dormir;
- aparecen hormigueo, adormecimiento o debilidad en la mano o los dedos y cuesta sujetar objetos;
- la masa late al ritmo del corazón;
- el bulto es duro, inmóvil, crece deprisa y nunca disminuye;
- la piel sobre el quiste de la uña se ha roto y rezuma.
Y una rareza que merece mención aparte: el quiste puede crecer no al lado de un nervio, sino dentro de su envoltura. Lo más frecuente es que ocurra en la cara externa de la rodilla, y entonces el pie deja de levantarse y la persona empieza a arrastrarlo al andar. Una debilidad súbita del pie o de la mano obliga a consultar con urgencia, porque ahí el tiempo cuenta.
Consulta en línea
Con un bulto en la muñeca resulta cómodo empezar hablando con un médico a distancia. A partir de su descripción y de un vídeo que grabe usted —cómo se desplaza el bulto, si cambia con el movimiento, si se transilumina con la linterna— el médico valorará si se parece a un ganglión corriente, dirá si hay que hacer algo y explicará qué esperar de la vigilancia, de la punción y de la cirugía, para que decida con la información delante. De paso repasará el uso que hace de la mano y le indicará qué cambiar y qué muñequera comprar. Y le nombrará los signos que exigen exploración presencial: latido, adormecimiento, enrojecimiento con fiebre, masa dura que crece. Con eso no conviene quedarse en los mensajes.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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