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Quemaduras por ácido y productos químicos

Una quemadura química se produce cuando una sustancia corrosiva entra en contacto con la piel, los ojos, la boca o las vías respiratorias.

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Esta página ofrece información general y no sustituye la consulta médica. Si los síntomas son graves, persistentes o empeoran, busca atención médica.

Una quemadura química se produce cuando una sustancia corrosiva entra en contacto con la piel, los ojos, la boca o las vías respiratorias. Se diferencia del agua hirviendo o del fuego en algo decisivo: el daño no termina en el instante del contacto. Mientras la sustancia siga sobre la piel, seguirá destruyendo tejido minuto a minuto. Por eso lo importante no son los primeros auxilios en general, sino los primeros auxilios inmediatos.

En qué se diferencia de una quemadura térmica

Los ácidos coagulan las proteínas y forman una costra densa que frena en parte su avance hacia la profundidad. Los álcalis actúan de otra manera: disuelven grasas y proteínas y penetran tanto más cuanto más tiempo permanecen sobre la piel. Por eso un álcali doméstico suele ser más peligroso que un ácido, aunque asuste menos.

Pueden quemar productos presentes en casi cualquier casa y en la mayoría de los centros de trabajo:

  • lejía y limpiadores clorados;
  • desatascadores y limpiadores de hornos, placas y sanitarios;
  • detergentes concentrados y cápsulas de lavado;
  • amoniaco;
  • ácido de baterías;
  • cemento, cal y morteros;
  • ácidos, disolventes y reactivos de la industria, la agricultura y los laboratorios.

El peligro suele venir indicado en la etiqueta con un pictograma y una advertencia. Conviene leerla antes.

Los primeros minutos lo deciden todo

La secuencia es la misma en casa y en el trabajo.

  • Llame al 112.
  • Protéjase: póngase guantes y no toque la sustancia con las manos desnudas si está ayudando a otra persona.
  • Si el producto es un polvo seco, sacúdalo primero de la piel y solo después lave con agua. La cal y el cemento en polvo se calientan con poca agua y queman más.
  • Retire la ropa, las joyas y el reloj de la zona afectada: la sustancia se retiene en el tejido y bajo los anillos.
  • Lave con agua corriente fresca al menos 20 minutos y, si se trata de un álcali o de un producto desconocido, hasta una hora o hasta que llegue la ayuda. El agua debe escurrir hacia fuera de la piel sana.
  • Cubra la quemadura con un apósito limpio que no se adhiera, o con film transparente, sin apretar.
  • Guarde el envase o fotografíe la etiqueta: el equipo médico necesita saber qué sustancia ha sido.

Lo que no debe hacerse: neutralizar un ácido con un álcali o al revés, porque la reacción desprende calor y suma una quemadura térmica a la química; aplicar cremas, pomadas, aceite, pasta de dientes o harina; pinchar las ampollas; arrancar la ropa pegada a la herida.

Si ha entrado en los ojos

El ojo se daña más rápido que la piel y aquí cuentan los segundos. Empiece a lavar de inmediato, sin perder tiempo buscando una solución especial: sirve agua corriente limpia.

  • Separe los párpados con los dedos y manténgalos abiertos, porque el ojo tiende a cerrarse por reflejo.
  • Lave al menos 20 o 30 minutos dirigiendo el agua desde el ángulo interno hacia fuera, para no arrastrar el producto al otro ojo.
  • Quítese las lentes de contacto si salen con facilidad, pero sin interrumpir el lavado más de lo imprescindible.
  • No se frote el ojo ni se aplique nada que no sea agua.

Hay que acudir al médico en cualquier caso, aunque haya mejorado. La quemadura por álcali es engañosa: un ojo enrojecido duele y lagrimea, mientras que una lesión grave se ve al revés, el ojo palidece porque los vasos han dejado de funcionar. El lavado continúa ya en el hospital, guiándose por la acidez de la lágrima.

Si se ha tragado o inhalado

Si se ha ingerido un líquido corrosivo, no se debe provocar el vómito: la sustancia recorrería el esófago por segunda vez y quemaría además la laringe. No dé nada que pretenda neutralizarla, ni leche con bicarbonato, ni vinagre, ni carbón activado. Enjuague la boca con agua, no obligue a beber grandes cantidades y pida ayuda de inmediato.

Signos urgentes: babeo, imposibilidad de tragar, voz ronca, respiración ruidosa, dolor detrás del esternón o en el abdomen. En el hospital suele explorarse el esófago con endoscopia en las primeras 24 horas para conocer la profundidad de la lesión.

Si ha inhalado vapores, salga al aire libre y abra las ventanas. La tos y el picor de garganta tras el cloro o el amoniaco pueden calmarse y, unas horas después, dar paso a una falta de aire creciente, así que la valoración médica es necesaria aunque parezca que ha pasado.

Sustancias más peligrosas de lo que parecen

El ácido fluorhídrico aparece en productos antióxido, limpiadores de llantas, preparados para grabar vidrio y en la industria. Su particularidad es que el dolor puede tardar horas en aparecer, cuando la lesión ya es profunda. Fija el calcio del organismo, de modo que una quemadura de poca extensión puede alterar el ritmo del corazón. La atención debe ser inmediata, antes incluso de que duela, y en el hospital se emplean preparados de calcio como antídoto.

El cemento y la cal queman de forma solapada: la mezcla entra en la bota o bajo la rodillera, la persona sigue trabajando y descubre la lesión horas después, cuando ya ha alcanzado capas profundas.

Un riesgo aparte es mezclar productos de limpieza. La lejía junto con un limpiador ácido libera cloro, y junto con un producto amoniacal libera otro gas irritante. Ambos queman las vías respiratorias en un baño cerrado en pocas inspiraciones.

Qué se hace en el hospital y cómo cicatriza

El equipo valora la profundidad y la extensión, continúa el lavado, comprueba la acidez en la piel o en el ojo, alivia el dolor y cubre la herida. Se revisa la vacunación antitetánica. En quemaduras extensas se administran líquidos por vía intravenosa para sostener la tensión y la función renal. Los antibióticos se indican cuando aparece infección, no de forma preventiva a todo el mundo.

Las quemaduras profundas se cierran mediante cirugía, a veces con injerto de piel. Más adelante puede hacer falta cirugía reconstructiva y rehabilitación si las cicatrices limitan el movimiento de una articulación.

En casa hay que vigilar la herida. Motivo para consultar sin demora: el dolor aumenta en lugar de ceder, la piel de alrededor se enrojece e hincha, aparece supuración con olor o sube la fiebre. Una cicatriz reciente se protege del sol un año y se hidrata a diario; el picor durante ese tiempo es habitual.

Cómo evitar que vuelva a pasar

  • Guardar los productos solo en su envase original. Un limpiador trasvasado a una botella de refresco es la causa más frecuente de quemaduras graves en niños.
  • Mantener la limpieza doméstica en estantes altos o bajo llave y comprar envases con cierre de seguridad.
  • Trabajar con guantes y gafas de protección, y ventilar la habitación.
  • No mezclar nunca dos productos de limpieza entre sí.
  • En el trabajo, saber dónde están la ducha de emergencia y el lavaojos antes de necesitarlos.

Consulta en línea

Una quemadura química no se atiende a distancia en su fase aguda: si el producto ha caído en la piel o en los ojos, primero el lavado y la llamada al 112. El médico de Oladoctor resulta útil en la etapa siguiente.

En la consulta se puede analizar con qué se ha quemado exactamente y qué cabe esperar de esa sustancia, valorar por fotografía cómo evoluciona la herida, decidir si hace falta una cura o una visita presencial, hablar del cuidado de la cicatriz y de los plazos de recuperación, y comprobar si toca renovar la vacuna del tétanos.

Tenga a mano el envase o la foto de la etiqueta y anote la hora del contacto y cuánto tiempo estuvo lavando: con esos datos la conversación será mucho más concreta.

Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.

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