Pólipos nasales
Un pólipo nasal no es un tumor ni un bulto que aparece de la nada. Es una porción de la mucosa que lleva años inflamada, se ha llenado de líquido y acaba…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Pólipos nasales
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: PRODUCTO USO NASAL, 27,5 MICROGRAMOS/PULVERIZACIÓNPrincipio activo: fluticasona furoatoFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: PRODUCTO USO NASAL, 27,5 µgPrincipio activo: fluticasona furoatoFabricante: Glaxosmithkline (Ireland) LimitedRequiere recetaForma farmacéutica: PRODUCTO USO NASAL, 27,5 microgramos/pulverizacionPrincipio activo: fluticasona furoatoFabricante: SubstipharmRequiere receta
Un pólipo nasal no es un tumor ni un bulto que aparece de la nada. Es una porción de la mucosa que lleva años inflamada, se ha llenado de líquido y acaba colgando dentro de la fosa nasal como una gota blanda, parecida a una uva sin pepitas. Los pólipos no duelen ni sangran, y por eso casi nadie los detecta a tiempo: la persona se acostumbra poco a poco a respirar por la boca, deja de distinguir los olores y se lo atribuye al tiempo, a la alergia o a la edad. No se reabsorben solos y tampoco se convierten en cáncer. La pregunta no suele ser si son peligrosos, sino cuántos años más va a vivir con la nariz tapada y sin olfato si no hace nada.
Qué se nota cuando están ahí
La obstrucción de los pólipos es constante y pareja: no es que empeore por la noche, es que está siempre, en los dos lados, y apenas cede con los descongestionantes. La nariz no se abre ni con una ducha caliente ni al aire libre.
Lo segundo que nota casi todo el mundo son los olores. Primero desaparecen los finos: el café no huele y el perfume solo se percibe con el frasco pegado a la cara. Después se van los demás, y con ellos la comida pierde matices y sabe sosa aunque la lengua funcione bien. Mucha gente acude a la consulta precisamente por esto y no por la nariz.
- la mucosidad resbala por la parte de atrás de la garganta y por la mañana hay que carraspear;
- la voz suena nasal, como si se hablara con la nariz apretada;
- aparecen ronquidos, el sueño se rompe y uno se levanta sin haber descansado;
- hay presión y pesadez en la frente y los pómulos, sobre todo al agacharse;
- los labios se secan y se agrietan de respirar siempre por la boca.
Los pólipos no provocan dolor agudo. Si la cara empieza a doler de verdad, sube la fiebre y sale secreción purulenta, es que se ha sumado una infección de los senos paranasales, y eso ya es otra conversación.
Por qué no es un resfriado ni una alergia
El resfriado cabe en una semana: primero gotea, luego espesa y luego afloja. El olfato también se pierde, pero vuelve en cuanto la nariz se destapa. Los pólipos no se comportan así: duran meses y sin tratamiento solo crecen.
La confusión más habitual es con la rinitis alérgica. La alergia tiene sus señas: picor en la nariz y en los ojos, salvas de estornudos, agua transparente, relación con la estación, con el gato o con la limpieza. Con los pólipos casi no hay picor ni estornudos, pero sí una obstrucción sorda y una pérdida de olfato iguales en enero que en junio. Una cosa no excluye la otra: la alergia suele estar de fondo y aviva la inflamación, aunque sería un error explicarlo todo con ella.
La tercera trampa es el tabique desviado: dificulta respirar, pero no quita el olfato. Si el tabique ya se ha enderezado y los olores no han vuelto, conviene buscar pólipos.
De dónde salen
Los pólipos no son una enfermedad aparte, sino la parte visible de una inflamación prolongada de la mucosa de la nariz y los senos. Por qué en unas personas la inflamación sigue ese camino y en otras no se sabe del todo, pero el grupo al que le ocurre está bastante bien delimitado.
- Asma. La tiene alrededor de la mitad de quienes tienen pólipos, y a la inversa: en el asma grave los pólipos aparecen con frecuencia. Es la misma inflamación en dos pisos distintos de la vía respiratoria.
- Intolerancia a los antiinflamatorios del grupo de los AINE. Es una variante propia de la enfermedad: pólipos, asma y una crisis de ahogo, de rinorrea o de hinchazón de la cara al tomar ácido acetilsalicílico, ibuprofeno o parientes suyos. La combinación es reconocible y conviene tenerla presente: quien la tiene debe hablar con su médico de cabecera sobre con qué calmar el dolor, porque el analgésico de siempre puede desencadenarle una crisis grave.
- Rinosinusitis prolongada, la inflamación de los senos que se alarga meses, con moco espeso e hinchazón de la mucosa.
- Sinusitis fúngica alérgica en personas muy alérgicas: contenido denso y pegajoso, pólipos abundantes y tendencia a reaparecer tras la cirugía.
- Enfermedades hereditarias en la infancia. En un niño los pólipos son excepcionales y nunca aparecen porque sí: detrás suele haber fibrosis quística o un defecto congénito de los cilios de la mucosa.
El tabaco y el aire seco y polvoriento no crean pólipos, pero mantienen viva la inflamación y estorban el tratamiento.
Cuándo puede no ser un pólipo
Los pólipos corrientes crecen casi siempre en ambos lados y tienen el mismo aspecto. Un bulto en una sola fosa nasal es otra historia y merece otro trato: bajo esa apariencia se esconden tumores benignos como el papiloma invertido y, en raras ocasiones, tumores malignos. Por eso una lesión unilateral no se trata con gotas «a ver qué pasa», sino que se enseña al otorrinolaringólogo y, si hace falta, se toma una muestra de tejido para analizarla.
Consulte sin demora si aparece alguna de estas señales:
- solo una mitad de la nariz está tapada y como rellena;
- sale sangre o secreción sanguinolenta de forma repetida;
- duele o se adormece la mejilla, el pómulo o los dientes de arriba;
- la cara cambia: un ojo sobresale, se ve doble, un ojo lagrimea sin parar;
- la lesión ha aparecido en un niño, y más aún en un lactante.
Un apunte sobre los bebés: lo que en la nariz de un recién nacido parece un pólipo puede ser tejido comunicado con el interior del cráneo, y no se puede manipular a ciegas. Estos hallazgos se estudian siempre con imagen antes de tocar nada.
Llame a una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania, el número único es el 112) si, con la nariz obstruida, se enrojece e hincha un ojo o un párpado, cuesta moverlo, baja la visión o aparece un dolor de cabeza intenso con fiebre alta, vómitos o confusión. Así se manifiestan las complicaciones de la sinusitis, en las que se cuenta por horas.
Cómo se confirma el diagnóstico
Mirar la nariz con una linterna y un espéculo solo alcanza la entrada. Los pólipos grandes se ven así, pero suelen crecer más adentro, donde esa mirada no llega, de modo que un «tiene la nariz limpia» tras una ojeada rápida no descarta nada.
- Endoscopia nasal: un tubo fino con cámara que se introduce por el suelo de la fosa con anestesia local. Es la forma principal de ver los pólipos y de saber cuántos hay y de dónde nacen. Dura unos minutos y se hace en la propia consulta.
- Tomografía computarizada de los senos: necesaria cuando se plantea la cirugía o cuando el cuadro es atípico. Muestra qué senos están ocupados, si el hueso está erosionado y si hay una lesión en un solo lado.
- Prueba del olfato con una batería de olores: sirve para medir cuánto se ha perdido y si se recupera con el tratamiento.
- Estudio de alergia y valoración respiratoria. Las pruebas cutáneas o el análisis de sangre con anticuerpos específicos aclaran el terreno de fondo, y la espirometría hace falta si hay tos, pitos o falta de aire: el asma no diagnosticada acompaña a los pólipos con frecuencia.
- Prueba del sudor en el niño. Unos pólipos en la infancia obligan a descartar fibrosis quística aunque el resto de la salud no llame la atención.
La radiografía simple de senos apenas aporta nada aquí: no distingue un pólipo de la mucosa engrosada y no debe ser la última palabra.
Con qué se tratan
El objetivo del tratamiento no es eliminar los pólipos para siempre, sino devolver la respiración nasal y el olfato y mantener la inflamación a raya. La tendencia a formar pólipos hoy por hoy no se cura, pero sí se puede vivir años sin acordarse de ellos.
La base son los corticoides en espray o en gotas nasales. Actúan en el sitio, apenas pasan a la sangre y, bien utilizados, son seguros durante mucho tiempo. No hacen efecto de inmediato: los primeros cambios llegan a las pocas semanas y el resultado completo más tarde, así que abandonarlos al cabo de siete días «porque no sirven» es el error más repetido. Con pólipos grandes el médico indica a veces la forma en gotas y una postura concreta de la cabeza, para que el fármaco llegue más arriba, a la raíz del pólipo.
Los corticoides en comprimidos se emplean en tandas cortas cuando la nariz está cerrada del todo y hay que desatascar la situación deprisa, también antes de operar. Alivian mucho, pero duran poco, y no pueden repetirse a menudo por sus efectos adversos, de modo que no son una forma de tratarse a diario.
Cuándo hace falta operar
La cirugía se propone cuando la medicación no ha funcionado en varios meses o cuando los pólipos ocupan casi toda la nariz. Se hace desde dentro, por los orificios nasales, guiada con endoscopio y sin cortes en la cara; de paso se amplían las salidas de los senos para que ventilen mejor. La respiración mejora casi enseguida; el olfato vuelve más despacio y no en todos los casos. Lo esencial es entender esto: la operación retira lo que ya ha crecido, pero no anula la inflamación. Sin espray de corticoide después, los pólipos vuelven a crecer, por lo general en unos años y en las formas graves antes.
En los casos rebeldes, con pólipos que reaparecen tras varias intervenciones, se añaden anticuerpos monoclonales: apagan de forma dirigida esa misma inflamación alérgica y de paso ayudan con el asma asociada. Los indica el especialista y se administran durante periodos largos. A algunas personas con intolerancia a los AINE se les hace, bajo vigilancia médica, un procedimiento de tolerancia al ácido acetilsalicílico; por cuenta propia eso no se ensaya nunca.
Qué puede hacer usted
Los lavados nasales con suero salino no son un remedio casero, son parte del tratamiento: arrastran el moco espeso y las costras, bajan la hinchazón y permiten que el espray llegue a la mucosa y no al moco. Hágalos antes del fármaco, no después. Lo más cómodo es comprar la solución preparada en la farmacia; si la prepara en casa, use agua hervida y enfriada o destilada, nunca del grifo, ni siquiera donde el agua sea potable. Inclínese sobre el lavabo, lave una fosa después de la otra, respire por la boca y no trague.
Aplique bien el espray: dirija la boquilla hacia la pared externa, hacia el ángulo exterior del ojo del mismo lado, nunca hacia el tabique, y no aspire con fuerza. Apuntar al tabique es lo que produce las costras con sangre por las que mucha gente abandona el tratamiento.
Los descongestionantes en espray alivian unos días, pero con el uso continuado dejan de funcionar y convierten la obstrucción en crónica. No conviene pasar de unos pocos días seguidos.
El resto es sencillo y poco vistoso: dejar de fumar y no quedarse donde se fuma, tratar el asma y la alergia y no solo la nariz, humedecer el aire en invierno y no aplazar la consulta si tras una buena temporada los olores se van otra vez. Un rebrote temprano se apaga con medicación mucho mejor que uno ya instalado.
Consulta en línea
La consulta a distancia sirve donde hay que ordenar información y decidir, no donde hay que mirar dentro de la nariz. El médico distinguirá si su obstrucción se parece más a una alergia, a una sinusitis prolongada o a unos pólipos, preguntará por el olfato, los ronquidos y la reacción a los analgésicos, revisará las pruebas e informes que ya tenga y le dirá si necesita una endoscopia y a quién dirigirse.
Con el diagnóstico ya hecho, en línea se resuelven bien las dudas del día a día: por qué el espray todavía no ha hecho efecto, qué hacer después de la operación para que los pólipos tarden en volver, con qué calmar el dolor si hay intolerancia a los AINE, si merece la pena plantear los tratamientos biológicos cuando las recaídas se repiten. Tenga a mano la lista de medicamentos, los informes y las imágenes que ya tenga.
Los límites son claros: ver un pólipo y distinguirlo de una lesión unilateral solo se consigue con el endoscopio, y ante un ojo hinchado, visión doble o dolor de cabeza intenso con fiebre no hace falta una conversación por pantalla, sino atención urgente.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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