Pierna rota
Una pierna se rompe de muchas maneras: por el golpe de un coche en un paso de peatones, por una mala caída en una cama elástica, por rodar escaleras abajo o…
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Una pierna se rompe de muchas maneras: por el golpe de un coche en un paso de peatones, por una mala caída en una cama elástica, por rodar escaleras abajo o por semanas de correr sobre asfalto sin descanso. Algunas fracturas se ven al instante, porque la pierna se dobla donde no hay articulación. Otras se confunden durante diez días con un esguince. Aquí se explica cómo distinguir unas de otras, qué hacer en las primeras horas y por qué, en una fractura de tibia, a veces importa más el dolor que crece bajo la escayola que el propio hueso.
Qué huesos se rompen y por qué
Llamamos pierna a todo lo que va de la pelvis a los dedos, y las fracturas se comportan de forma muy distinta según la zona.
- Fémur. El hueso más grande del cuerpo. En una persona joven solo se rompe con un impacto fuerte, un accidente o una caída desde altura, y siempre se trata en el hospital. En una persona mayor se rompe su extremo superior, junto a la articulación, y basta con caerse desde su propia altura.
- Pierna propiamente dicha. Dos huesos: la tibia, gruesa, y el peroné, fino. Se rompen al torcerse el pie, por un golpe directo o esquiando. La tibia está justo bajo la piel, así que sus fracturas son abiertas con más frecuencia.
- Tobillo. Lo más habitual: un mal apoyo en un bordillo y un chasquido. Distinguir a simple vista una fractura de tobillo de un esguince importante es imposible.
- Pie y dedos. Algo pesado que cae, el meñique contra un mueble, un traspié en la escalera. Los metatarsianos se rompen a menudo sin que se note.
El hueso cede con más facilidad cuando está debilitado: después de la menopausia, con tratamientos prolongados con corticoides, con déficit de vitamina D. Y aparte queda la fractura sin un traumatismo claro en un adulto: si el hueso se parte al dar un paso normal, la causa se busca dentro del propio hueso, incluidas las metástasis.
Cómo saber que es una fractura
Signos seguros:
- la pierna está torcida, girada o visiblemente más corta que la otra;
- se ve hueso en una herida;
- al intentar moverla se oye o se nota el roce de los fragmentos;
- es del todo imposible apoyar.
Signos menos fiables pero frecuentes: hinchazón que crece deprisa, hematoma que se extiende hacia los dedos o por debajo del tobillo, dolor agudo al presionar sobre el hueso y no sobre las partes blandas.
El problema es que una fisura sin desplazamiento da la misma imagen que un esguince: duele, se hincha, apoyar molesta pero se puede. De ahí una regla sencilla: si tras la lesión no logra dar cuatro pasos, si el dolor es puntual y cae justo sobre el hueso, o si a los dos o tres días no ha mejorado, hace falta una radiografía. Aguantar y esperar no aporta nada.
Fractura por estrés: dolor sin golpe
Es un capítulo propio y casi siempre se pasa por alto. Un hueso puede agrietarse no por un impacto único, sino por la suma de muchas cargas pequeñas cuando no le da tiempo a repararse. El relato típico: alguien sube de golpe los kilómetros o cambia de superficie y, unas semanas después, empieza a dolerle la tibia o el pie; primero al final de la carrera, luego desde el principio, luego al caminar.
A qué prestar atención:
- el dolor se concentra en un punto que se puede señalar con un dedo;
- cede por la noche y vuelve con la carga;
- la radiografía normal no muestra nada durante las primeras dos o tres semanas, y eso no significa que el hueso esté sano: cuando el cuadro es claro se pide una resonancia;
- en corredoras con reglas irregulares o ausentes y con una alimentación muy restringida estas fracturas aparecen antes, porque al cuerpo sencillamente no le sobra material para reparar hueso.
Muchas fracturas por estrés son benignas y se curan con reposo. Pero las del cuello del fémur y las de la cara anterior de la tibia son peligrosas: pueden convertirse en una fractura completa. Por eso un dolor inguinal en alguien que corre, o un dolor tozudo en la cresta de la tibia, no es para «aguantar una semana más», sino para consultar.
Llame al 112 ahora mismo si
- la pierna está deformada, girada o acortada;
- asoma hueso por una herida, o la herida es profunda y está sucia;
- la hemorragia no se detiene haciendo presión;
- el pie está pálido, frío o dormido y los dedos no se mueven;
- aparecen sudor frío, debilidad, pulso rápido, respiración superficial o la piel y los labios se vuelven grisáceos: en una fractura de fémur o de tibia la pérdida de sangre interna puede ser importante.
Mientras espera: no mueva ni intente enderezar la pierna y no deje que se apoye en ella. Coloque ropa enrollada o una manta a los lados para que no se venza. Cubra la herida abierta con un paño limpio y presione si sangra. No dé de comer ni de beber, porque puede haber cirugía. Un analgésico de casa es admisible si la persona está consciente y con seguridad no va a entrar al quirófano en la próxima hora, aunque lo mejor es esperar al médico.
Hay otra situación que obliga a volver al hospital cuando la escayola ya está puesta. Si el dolor no cede sino que crece hora tras hora, si es desproporcionado para la lesión, si aumenta al intentar estirar los dedos, si la pierna se siente a punto de estallar por dentro, la piel está tensa y aparece adormecimiento, puede tratarse de la compresión de los músculos dentro de su compartimento. El plazo se mide en horas: hay que abrir la escayola y a veces operar. Es una complicación rara, pero es justo la que nadie menciona y por la que se pierden piernas.
Cómo se trata
El objetivo es único: colocar los fragmentos en su sitio y mantenerlos ahí mientras sueldan. El método depende del hueso y del desplazamiento.
- Escayola u ortesis rígida, cuando los fragmentos están bien alineados. El tobillo, el pie y la tibia sin desplazamiento suelen tratarse así.
- Cirugía. Se introduce un clavo dentro del hueso o se fija por fuera con una placa y tornillos. El fémur y las fracturas desplazadas de tibia casi siempre se operan, porque así la persona se levanta antes.
- Fijador externo. Unas barras que atraviesan la piel hasta el hueso y una estructura por fuera. Se usa en fracturas abiertas graves y cuando hay mucha hinchazón, a menudo de forma temporal.
- Fractura abierta: siempre urgente. La herida se lava en quirófano en las primeras horas y se inician antibióticos de inmediato; si no, la infección se instala en el hueso y se queda años.
La tracción con pesos, que se usó durante décadas, hoy es poco frecuente y sobre todo temporal. Aparte se acuerda cuándo se puede empezar a apoyar: lo decide el cirujano que operó, y aquí la iniciativa propia sale cara.
La recuperación
La tibia suele consolidar en un mes y medio a tres meses, el fémur tarda más y los huesos pequeños del pie menos; recuperar la fuerza y una marcha segura lleva varios meses más. Las radiografías de control dirán si la consolidación avanza.
Lo que ayuda y lo que estorba:
- mueva los dedos y trabaje las articulaciones libres desde el primer día: eso drena la hinchazón;
- mantenga la escayola seca y no meta nada debajo para rascarse, porque la piel arañada bajo el vendaje se infecta;
- al retirar la escayola la pierna estará delgada y rígida, es normal y se corrige con ejercicio, no con reposo;
- fumar retrasa de forma apreciable la consolidación, y es una de las pocas cosas que dependen enteramente de usted;
- vuelva al deporte de contacto y a correr cuando lo autorice el médico, no cuando deje de doler.
Mientras la pierna está inmovilizada, la sangre se estanca en las venas. Si la pantorrilla de la pierna sana se pone dura, caliente y dolorosa, o aparecen de repente falta de aire y dolor en el pecho al respirar, se trata de una trombosis y de su complicación: eso exige atención urgente, no observación.
Consulta en línea
Una fractura reciente se diagnostica con una radiografía y se trata con las manos, así que ante la sospecha hay que acudir a urgencias. Pero después empieza todo aquello que resulta cómodo hablar desde casa: interpretar el informe del radiólogo, entender si la consolidación va bien, comentar por qué un mes después de quitar la escayola la pierna sigue hinchándose por la tarde, o cuándo se puede conducir o volver al gimnasio. Motivo aparte es el dolor repetido sin golpe en quien corre: el médico orienta sobre qué prueba tiene sentido y a qué especialista acudir.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.





