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Medicamentos comúnmente prescritos para Parálisis de Bell
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 200 mgPrincipio activo: aciclovirFabricante: Aurovitas Spain, S.A.U.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 4 mg/mlPrincipio activo: PrednisolonaFabricante: Laboratorio Aldo Union S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 800 mgPrincipio activo: aciclovirFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.Requiere receta
La parálisis de Bell es la debilidad repentina de los músculos de una mitad de la cara por inflamación del nervio facial. La persona se despierta con el rostro torcido, no consigue sonreír ni cerrar el ojo y se le escapa la bebida por la comisura. Casi todo el mundo piensa primero en un ictus, y es un buen reflejo: mientras un médico no demuestre lo contrario, una cara torcida de aparición brusca se trata como una urgencia. La parálisis de Bell en sí no pone en peligro la vida, en la mayoría se resuelve en unos meses y el tratamiento iniciado a tiempo mejora claramente el resultado. Pero no hay margen para pensárselo: los medicamentos funcionan mejor en los tres primeros días.
Cómo se manifiesta
La debilidad se instala deprisa, en horas o en un día, rara vez a lo largo de dos o tres jornadas, y casi siempre en un solo lado.
- la comisura de la boca cae, la sonrisa queda torcida, la bebida se escapa por ese lado y la comida se queda atrapada en el carrillo;
- el ojo no cierra del todo y, al intentar apretarlo, se va hacia arriba;
- la ceja no sube y las arrugas de la frente han desaparecido en ese lado;
- el ojo unas veces se seca y escuece y otras lagrimea, sobre todo al comer;
- el gusto en la parte anterior de la lengua se apaga o se altera;
- los sonidos se perciben molestamente fuertes por el lado afectado;
- uno o dos días antes de la debilidad suele doler detrás de la oreja o en la zona de la mandíbula.
La debilidad puede ser parcial, y entonces la cara simplemente responde peor, o completa, con media cara inmóvil. De ello depende en buena medida la rapidez y el grado de la recuperación.
Lo primero que hay que descartar
Llame de inmediato a los servicios de emergencia si junto con la cara torcida aparecen debilidad o entumecimiento de un brazo o una pierna, habla farfullada, dificultad para encontrar las palabras, pérdida brusca de visión, mareo intenso con vómitos o confusión. Así se presenta un ictus, y aquí se cuenta por minutos.
Hay un detalle que los médicos usan para distinguir, pero que no sustituye a una exploración. En la parálisis de Bell la frente también se afecta: la ceja no sube y el ojo no se cierra. En el ictus la frente suele funcionar, la persona puede arrugarla, mientras que la mitad inferior de la cara no obedece. Fiarse de esto por cuenta propia no vale: hay excepciones y el precio de equivocarse es demasiado alto. Aunque no haya nada más que la cara, hay que ver a un médico ese mismo día.
Qué más tuerce la cara
La parálisis de Bell es la causa más frecuente, pero el diagnóstico solo se establece cuando no se encuentra otra. Debe hacer sospechar lo siguiente.
- Herpes zóster del oído. Dolor intenso de oído, vesículas en el pabellón, en el conducto auditivo o en el paladar, pérdida de audición, vértigo. Este cuadro se recupera peor y necesita otro tratamiento, por eso el oído se explora siempre.
- Enfermedad de Lyme por picadura de garrapata. Sobre todo si ocurrió en verano, si hubo picadura o una mancha roja que se iba extendiendo por la piel, y también si la cara se ha torcido por los dos lados o si el afectado es un niño. Aquí hacen falta antibióticos, no corticoides.
- Enfermedades del oído. Supuración, dolor prolongado, pérdida de audición tras una otitis.
- Un tumor. La señal principal es que la debilidad no se instala en un día, sino a lo largo de semanas o meses, o que se palpa un bulto junto a la oreja o bajo la mandíbula. Un comienzo gradual nunca es una parálisis de Bell.
- Un traumatismo craneal o una cirugía previa del oído o de la glándula parótida.
- La debilidad facial de los dos lados, acompañada de debilidad en las piernas y los brazos, corresponde a cuadros raros pero graves que exigen estudio urgente.
Merece mención aparte el embarazo y la diabetes: con ellos la parálisis de Bell es más frecuente y el tratamiento se ajusta teniéndolo en cuenta.
Por qué el nervio deja de funcionar
El nervio facial llega a los músculos de la cara atravesando un canal óseo estrecho dentro del cráneo. Si el nervio se hincha, no tiene hacia dónde crecer: queda comprimido en su propio canal y la señal deja de llegar a los músculos. La hinchazón se debe con toda probabilidad al despertar del virus del herpes, que vive en los ganglios nerviosos de la mayoría de los adultos. La parálisis de Bell no se contagia ni se transmite. El frío, la corriente de aire y la ventanilla abierta del coche son la explicación popular, pero no hay pruebas convincentes de que tengan la culpa.
Qué hace el médico
No existe ningún análisis específico para la parálisis de Bell. El médico pide levantar las cejas, cerrar fuerte los ojos, hinchar los carrillos y enseñar los dientes, comprueba la fuerza de brazos y piernas, el habla, los movimientos oculares y la audición, examina el oído y el tímpano y palpa la región de la parótida y el cuello. Si el cuadro es típico y el resto está en orden, el estudio termina ahí. Los análisis de sangre se piden ante la sospecha de enfermedad de Lyme y para comprobar la glucosa, que se mide en mg/dL. Las pruebas de imagen hacen falta si el comienzo fue gradual, si hay más de un nervio afectado, si se palpa un bulto cerca de la oreja o si a los tres o cuatro meses el movimiento no ha vuelto.
Contados días para decidir
- Corticoides por vía oral en pauta corta: el único tratamiento con beneficio demostrado. Hay que empezar cuanto antes, idealmente dentro de las primeras setenta y dos horas desde que aparece la debilidad; después el efecto cae de forma notable. Por eso mismo no se puede esperar una semana a ver si se pasa solo.
- Antivirales: se añaden a los corticoides en los casos graves y siempre que se detecte un herpes zóster.
- Cuidado del ojo: no es cosmética, es protección de la vista; se detalla más abajo.
- Rehabilitación: ejercicios suaves y trabajo con la mímica cuando la recuperación va lenta. No conviene estirar ni amasar la cara con fuerza: eso favorece la aparición de movimientos asociados anómalos.
Si toma medicación para la diabetes, tiene úlcera de estómago o la tensión alta, dígaselo al médico antes de empezar con los corticoides: habrá que ajustar el plan.
Cómo proteger el ojo
El ojo que no cierra es el verdadero peligro de la parálisis de Bell. La córnea queda desprotegida, se seca y puede formarse una úlcera, y eso ya amenaza la visión. Qué hacer: lágrimas artificiales durante el día con frecuencia, incluso varias veces por hora; un gel espeso o una pomada por la noche; tapar el párpado con cuidado al dormir, con esparadrapo o con un parche; y llevar gafas que protejan del viento y del polvo. Acuda al médico de inmediato si el ojo se pone rojo, duele, aparece sensación de arenilla o la visión se vuelve borrosa.
Cuánto dura la recuperación
En la mayoría los primeros avances se notan a las dos o tres semanas y la cara vuelve por completo a la normalidad en un plazo de tres a seis meses. Cuando la debilidad es parcial, las probabilidades de recuperación completa son muy altas. Si a los tres o cuatro meses no ha aparecido ningún movimiento, se revisa el diagnóstico.
En algunas personas quedan secuelas: una ligera asimetría, la comisura que se tensa al cerrar los ojos o el ojo que se cierra al sonreír, lagrimeo al comer, sensibilidad excesiva a los ruidos fuertes, gusto alterado. De ello se ocupan los rehabilitadores y, en casos concretos, ayudan las técnicas de infiltración y la cirugía. La parálisis de Bell se repite pocas veces; si ocurre, sobre todo del mismo lado, el estudio se rehace con más detalle. Y algo de lo que se habla menos: una cara torcida se lleva mal por dentro. Si por ello se ha estropeado el sueño, se han perdido las ganas de salir o persiste la angustia, dígaselo al médico, porque forma parte de la enfermedad y no es una debilidad de carácter.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico valora, por sus respuestas y por cómo se mueve la cara, si el cuadro apunta a una parálisis de Bell o si hace falta atención presencial urgente, le explica si aún está dentro de la ventana para iniciar el tratamiento, repasa cómo proteger correctamente el ojo y le indica qué señales esperar en las próximas semanas y cuándo volver a consultar.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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