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Mordeduras de serpiente

Sobre las mordeduras de serpiente circula mucha sabiduría popular, y casi toda es falsa. Succionar el veneno, cortar la herida, apretar la pierna con un…

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Esta página ofrece información general y no sustituye la consulta médica. Si los síntomas son graves, persistentes o empeoran, busca atención médica.

Sobre las mordeduras de serpiente circula mucha sabiduría popular, y casi toda es falsa. Succionar el veneno, cortar la herida, apretar la pierna con un torniquete, cauterizar, poner hielo, dar un trago de licor al herido: cada uno de esos consejos sonó razonable en su momento y hoy figura en la lista de lo que mutila. La ayuda de verdad resulta aburrida: alejarse de la serpiente, llamar a una ambulancia, quitarse los anillos, no mover el brazo o la pierna mordidos y llegar al hospital cuanto antes. Esta página está organizada en torno a esa división entre lo que hay que hacer y lo que no se debe hacer; la segunda lista es la más importante.

Los primeros minutos: qué hacer

  • Aléjese de la serpiente unos metros y retire de allí a los demás. El animal vuelve a morder si se le sigue molestando.
  • Llame a una ambulancia —en los países europeos por el número único 112— o pida que le lleven al hospital más cercano. Mejor no conducir usted mismo.
  • Quítese anillos, reloj, pulseras, calzado apretado y cualquier cosa que comprima por encima de la mordedura. La hinchazón crece deprisa: después el anillo ya no sale y acaba estrangulando el dedo.
  • Mantenga inmóvil el miembro mordido y, si es posible, a la altura del corazón. Sirve un pañuelo a modo de cabestrillo o una férula improvisada; lo esencial es moverlo lo menos posible, porque el movimiento distribuye el veneno.
  • Siéntese o túmbese y procure calmarse. La respiración acelerada y el pánico empeoran las sensaciones por sí solos.
  • Fíjese en la serpiente: color, dibujo, forma de la cabeza, longitud. Si puede, fotografíela desde lejos, a distancia segura, y no se acerque jamás para conseguir la foto.
  • Anote la hora de la mordedura y, si tiene con qué, marque con un bolígrafo el borde de la hinchazón sobre la piel, apuntando la hora al lado. Eso le dirá al médico a qué velocidad avanza.
  • Lave la zona con agua y jabón si tiene ocasión y cúbrala con una gasa limpia y seca. No hay que frotar ni exprimir.
  • Para el dolor, paracetamol. Tomar un analgésico no sustituye al viaje al hospital.

Lo que no debe hacerse

Esta lista conviene leerla antes de necesitarla. En Europa, casi todo el daño de una mordedura de serpiente no lo causa el veneno, sino los auxilios.

  • No succione el veneno, ni con la boca ni con las bombas de aspiración que venden en algunos botiquines. El veneno ya está en los tejidos, no se saca, y la herida queda sucia y maltratada.
  • No corte ni haga incisiones en la herida. Con la mordedura de una víbora el sangrado ya está aumentado de por sí, porque el veneno impide que la sangre coagule. Un corte añade pérdida de sangre e infección al envenenamiento.
  • No coloque un torniquete ni apriete el miembro con un cinturón, un cordón o un cable. El torniquete no retiene el veneno, pero corta la circulación; se pierden más miembros por ese auxilio que por la mordedura en sí. El vendaje compresivo tampoco se recomienda con las víboras europeas: concentra el veneno en los tejidos y agrava la destrucción local.
  • No cauterice la herida con cerillas, brasas, un cigarrillo, un ácido ni nada parecido. Al envenenamiento se le suma una quemadura.
  • No aplique hielo ni enfríe la zona. El frío no neutraliza el veneno; estrecha los vasos de un tejido que ya está sufriendo y favorece que se muera.
  • No dé alcohol ni al herido ni a los acompañantes «para el susto». Acelera la circulación y dificulta que el médico valore la situación.
  • No tome aspirina ni antiinflamatorios, porque aumentan el sangrado. Para el dolor sirve el paracetamol.
  • No intente atrapar, matar ni llevar la serpiente. Así es como se recibe la segunda mordedura, incluso de un animal recién muerto, cuyo reflejo de morder persiste un rato. Al médico le basta con la descripción o la fotografía.
  • No espere en casa «a ver cómo evoluciona». Esperar es el error más frecuente y el más caro.

Cómo evoluciona una mordedura

Tras la mordedura de una serpiente venenosa suelen verse en la piel uno o dos pinchazos, y alrededor aparecen enseguida dolor, enrojecimiento e hinchazón. La hinchazón es la referencia principal: puede crecer durante varias horas y subir de la mano al antebrazo y al hombro, o del pie a la pierna y el muslo. Hay a veces hematomas y ampollas, y se agrandan los ganglios de la axila o de la ingle.

Los síntomas generales no le salen a todo el mundo, pero son justamente ellos los que hacen peligrosa una mordedura: náuseas y vómitos, dolor abdominal, diarrea, debilidad, mareo, bajada de tensión hasta el desmayo, palpitaciones. Con menos frecuencia aparecen hinchazón de labios y lengua, urticaria y dificultad para respirar; eso ya es una reacción alérgica al veneno y se instaura rápido.

Mención aparte para la mordedura seca. La serpiente no siempre inyecta veneno: una parte de las mordeduras transcurre sin él y entonces, salvo dos puntitos y una molestia leve, no hay nada. El problema es que en las primeras horas la mordedura seca no se distingue de un envenenamiento, porque este último también da síntomas con retraso a veces. Por eso se acude al hospital ante cualquier mordedura, aunque media hora después uno se encuentre perfectamente.

Toleran peor la mordedura los niños, las personas mayores, quienes tienen enfermedades del corazón y quienes toman anticoagulantes. Son más peligrosas las mordeduras en la cara, el cuello y el tronco, y las múltiples.

Qué se hace en el hospital

Lo principal por lo que se va allí es la vigilancia. La hinchazón y los síntomas generales pueden aparecer con retraso, así que al herido se le mantiene en observación varias horas y, si hay signos de envenenamiento, un día o más. Se mide el perímetro del miembro, se controla la tensión y se hacen análisis de sangre, incluida la coagulación.

La herida se limpia y, si procede, se actualiza la vacuna del tétanos. No se dan antibióticos por si acaso: la infección tras una mordedura de serpiente es poco frecuente.

El antídoto existe, y en los países europeos hay suero contra la mordedura de las víboras autóctonas. No se pone a todo el mundo ni por el simple hecho de la mordedura, sino ante signos de envenenamiento serio: hinchazón que avanza deprisa, alteración de la coagulación, bajada de tensión, síntomas generales graves. La decisión la toma el hospital, muchas veces tras consultar con un centro de toxicología. Se administra por vena y bajo vigilancia, porque el propio suero puede provocar reacciones. No existe ningún remedio casero «contra el veneno» y no hace falta comprar nada por adelantado.

Serpientes en Europa: qué cabe esperar

En Europa las mordeduras peligrosas las causan sobre todo las víboras, presentes desde la península ibérica hasta Escandinavia y Ucrania. Los envenenamientos graves son raros, los desenlaces mortales excepcionales, y la mayoría de los mordidos recibe el alta al cabo de uno o dos días.

De ahí no se sigue que la mordedura pueda aguantarse en casa. El veneno de víbora actúa ante todo en el punto de entrada: la hinchazón crece durante horas y puede comprimir los tejidos del miembro, y las alteraciones de la coagulación no se manifiestan de inmediato. Por eso la vigilancia hace falta en todos los casos, no solo en quien se encuentra visiblemente mal.

Las culebras, que son con diferencia lo que más se cruza en un paseo, no son peligrosas para las personas, pero por la marca reciente de los dientes nadie que no sea especialista puede identificar la especie. El planteamiento, por tanto, es sencillo: cualquier mordedura de serpiente es motivo para ver a un médico.

Para no llegar a esa situación: en la hierba, entre piedras y en zonas húmedas, calzado cerrado y pantalón largo; mirar dónde se pisa y dónde se pone la mano; no levantar piedras ni troncos con las manos; no tocar ni fotografiar de cerca a una serpiente. Si oye un siseo, quédese quieto y retírese despacio: casi todas las mordeduras ocurren al intentar capturar o ahuyentar al animal.

Si la serpiente no es autóctona

Capítulo aparte son las mordeduras de serpientes exóticas en quienes las tienen en casa o trabajan con ellas. Cobras, mambas, serpientes de cascabel y mocasines dan un cuadro que no se parece en nada al de una víbora: en unas el veneno golpea el sistema nervioso, con caída de los párpados, visión doble y dificultad para tragar y respirar; en otras provoca hemorragias masivas. El suero habitual contra víboras no sirve de nada en estos casos.

Hay que decirle al médico la especie de inmediato, con precisión y por su nombre científico si se conoce. De ello depende qué antídoto hay que buscar, y a veces se trae de otra ciudad o de otro país. Dígalo ya en la primera conversación con quien atiende la llamada de emergencia, para que la búsqueda empiece sin esperar a que usted llegue.

Si tiene serpientes venenosas, tenga preparada también una ficha: lista de especies, contacto del centro de toxicología y del hospital más cercano que sepa de su colección. Y no manipularlas estando solo forma parte de esa misma preparación.

Consulta en línea

La mordedura en sí no se valora en línea: es una urgencia que pide el teléfono de emergencias, no una aplicación. La consulta a distancia sí resulta útil alrededor de ese suceso. Antes del viaje: si prepara una ruta de montaña y quiere saber de antemano qué serpientes hay en la zona, qué llevar en el botiquín y qué no conviene meter en él. Después del hospital: repasar el informe de alta, entender qué significaban las alteraciones analíticas, con qué curar la herida mientras cicatriza, cuánto durará la hinchazón y cuándo se puede volver al esfuerzo físico. En línea también cabe revisar cómo está su vacuna del tétanos y qué hacer con su medicación habitual si toma anticoagulantes. Y aparte queda la duda de quien ha sido mordido por una culebra inofensiva y no sabe si tiene que hacer algo más.

Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.

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