Herpes labial
Las ampollitas en el labio le suenan a casi una de cada dos personas adultas. Suelen ser molestas, poco favorecedoras y del todo inofensivas: en algo más de…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Herpes labial
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 200mgPrincipio activo: aciclovirFabricante: Laboratorio Stada S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 400 mg aciclovir / 5 mlPrincipio activo: aciclovirFabricante: Glaxosmithkline S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 200 mgPrincipio activo: aciclovirFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.Requiere receta
Las ampollitas en el labio le suenan a casi una de cada dos personas adultas. Suelen ser molestas, poco favorecedoras y del todo inofensivas: en algo más de una semana se marchan solas, y lo único que se pide de verdad es no repartir el virus por ahí. Pero esa misma calentura tiene unas cuantas situaciones en las que deja de ser un asunto estético: el ojo, la piel de quien tiene eccema y un recién nacido. De eso trata el final del texto, y es la parte que más importa.
Cómo transcurre, día a día
El guion es casi siempre el mismo, y se reconoce antes incluso de que haya algo que ver:
- primero aparece en el labio o al lado un hormigueo, picor, escozor o sensación de tirantez, que dura de unas horas a un día: es el mejor momento para actuar;
- la zona se enrojece y en un par de días brotan pequeñas vesículas, casi siempre agrupadas;
- las vesículas se rompen y dejan una erosión húmeda, que es el momento de mayor contagio;
- encima se forma una costra que tira y se agrieta, sobre todo al estirar el labio;
- la costra cae y la piel de debajo se recompone sin dejar cicatriz.
El ciclo completo dura alrededor de diez días, a veces dos semanas. El primer encuentro de la vida con el virus puede ser más duro: fiebre, malestar general, ganglios hinchados bajo la mandíbula. En los niños ese primer encuentro suele tener otra cara: no una calentura en el labio, sino llagas repartidas por toda la boca con las encías hinchadas y sangrantes.
Se parece, pero es otra cosa
Alrededor de la boca brota de todo, y cada cosa se trata de una manera:
- un bultito rojo y doloroso con cabeza de pus: un grano corriente o un forúnculo;
- una llaga blanquecina por dentro del labio o de la mejilla, o en la lengua: una afta, en la que el virus no tiene arte ni parte;
- grietas y humedad exactamente en las comisuras: boqueras, en las que suelen andar de por medio un hongo, la saliva y la falta de hierro o de vitaminas del grupo B;
- vesículas y llagas que se cubren enseguida de una costra color miel en un niño: impétigo, una infección bacteriana con tratamiento propio;
- picor, hinchazón y una erupción fina por toda la zona del labio tras estrenar barra o pasta de dientes: una reacción de contacto;
- una llaga o un endurecimiento que lleva meses en el mismo punto, no cierra y a veces sangra: eso ya no es herpes y hay que enseñarlo sin falta.
Por qué vuelve una y otra vez
El responsable es el virus del herpes simple, casi siempre el tipo 1. La mayoría lo conoce ya en la infancia, por el beso de un familiar o por compartir cuchara y vaso. Tras ese primer encuentro el virus no se va: se instala en un ganglio nervioso en la base del cráneo y vive ahí el resto de la vida sin dar señales.
De vez en cuando algo lo despierta y baja por el nervio hasta la misma zona del labio. De ahí que el sitio se repita: cada persona tiene su esquina favorita de la boca. Lo empujan hacia fuera un catarro o cualquier fiebre, el sol fuerte y las cabinas de bronceado, el viento y el frío, la falta de sueño y el estrés, la regla, una intervención dental, un golpe en el labio y los tratamientos que bajan las defensas. Hay quien tiene dos brotes en toda su vida y quien los tiene varias veces al año; con los años suelen espaciarse.
Mientras no cierre, usted contagia
El contagio empieza con el primer hormigueo y dura hasta que la piel ha cerrado del todo, no hasta que las vesículas se secan. El virus pasa con facilidad tanto a otras personas como a la propia piel: a un dedo, a un párpado, a los genitales.
- Lávese las manos cada vez que toque la lesión, y mejor aún no la toque salvo para aplicar la crema.
- Nada de besos hasta que la costra haya caído.
- Deje el sexo oral para más adelante: el virus del labio provoca herpes genital.
- No preste la barra de labios, el bálsamo, la toalla, el vaso ni los cubiertos.
- No se frote los ojos ni manipule las lentillas con esas mismas manos.
Y aparte, sin excepciones: no bese a un recién nacido ni deje que lo bese quien tenga una lesión en el labio. En un bebé de las primeras semanas el herpes puede no quedarse en la piel y afectar a todo el organismo, y esa situación pone en peligro su vida. Si alguien de la casa tiene una calentura, hasta que cierre no hay besos, las manos se lavan a fondo antes de coger al niño y, si la lesión la tiene la madre, conviene una mascarilla durante la toma.
Qué ayuda y qué no tanto
Nada elimina el virus del cuerpo, así que el objetivo es más modesto: acortar el episodio y hacerlo llevadero.
- Las cremas antivirales de farmacia solo funcionan si se empiezan en las primeras horas, en la fase de hormigueo, antes de que salgan las vesículas. Entonces recortan la historia en torno a un día. Extenderlas sobre una costra ya formada no sirve de mucho; y se aplican dando toquecitos, no frotando.
- Para el dolor y el escozor valen los analgésicos habituales sin receta y las cremas con anestésico local. A los niños no se les da aspirina.
- Los parches no aceleran la curación, pero cubren la lesión, evitan roces y la disimulan.
- El bálsamo labial con protección solar, en invierno y en verano, es la medida más infravalorada por quienes brotan con el sol.
- Beba si la boca duele y deje de lado unos días lo ácido, lo salado y lo picante.
- Los aparatos de luz o láser que se venden para el herpes no tienen pruebas convincentes a su favor. Tampoco suelen hacer daño, pero el dinero rinde más en una crema antiviral.
Si los brotes son frecuentes, el médico puede recetar antivirales en comprimidos: una pauta corta en cada episodio o, cuando las recaídas son muy tercas, un tratamiento prolongado para prevenirlas. Las pomadas con corticoide no se ponen solas sobre un herpes: calman la inflamación, pero le allanan el camino al virus.
Cuándo deja de ser un asunto estético
Hay que buscar atención el mismo día si:
- la erupción sale en el párpado, junto al ángulo interno del ojo o en la punta de la nariz, o si el ojo se pone rojo, lagrimea, duele, molesta la luz o la visión se enturbia: el virus puede atacar la córnea y dejar una cicatriz que estropea la vista, así que toca oftalmólogo y sin esperar;
- en alguien con eccema o dermatitis atópica las vesículas se extienden deprisa por la piel más allá del labio, la piel duele y sube la fiebre: así se presenta una complicación grave que exige tratamiento inmediato;
- enferma un bebé de menos de tres meses: decaimiento, rechazo del pecho, fiebre o ampollas en la piel son una urgencia;
- las defensas están bajas por quimioterapia, un trasplante, el VIH o dosis altas de corticoides, y la lesión no cierra o va extendiéndose.
Sin ser cosa del mismo día, pero tampoco para dejarlo correr, conviene consultar si la lesión no ha empezado a curar en diez días, si es inusualmente grande y dolorosa, si los brotes se repiten más de una vez al mes, si un niño tiene la boca hinchada y sangrante y rechaza los líquidos, y si está embarazada y el brote aparece cerca del parto.
Consulta en línea
A distancia se resuelven justo las dudas que aprietan en las primeras horas, que es cuando peor viene desplazarse. Con una foto y el relato, el médico dirá si se trata de un herpes o de alguna otra cosa de la lista anterior, aconsejará si merece la pena empezar ya la crema antiviral y, cuando las recaídas son frecuentes, valorará los comprimidos y las medidas que de verdad reducen su número. Aparte se abordan las situaciones con un bebé en casa y las del embarazo. Todo lo que tenga que ver con el ojo, con una erupción que se extiende en alguien con eccema o con un lactante enfermo no espera a una pantalla: eso se atiende en persona y el mismo día.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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